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-¿Otra vez Cristian? -preguntó, entrando a la sala donde hacían cardio.
-no sé de qué hablas -contestó, fallando en el intento de mantener la seriedad mientras retrocedía.
Mientras Emerson se acercaba, Cristian se aflojaba cada vez más, lo que resultó en una carcajada porque no podía aguantar otro segundo más fingiendo seriedad.
Royal apartó la vista, queriendo evitar que el argentino notara su sonrisa, siempre que el mayor se tentaba, el lateral terminaba contagiándose.
-basta ya, devuélveme el móvil-volvió a hablar, agarrándolo para que no se escape.
Cristian lo miró con los ojos brillosos, él realmente se divertía mucho haciendo ese tipo de cosas, luego de forcejear débilmente unos segundos terminó entregando el aparato.
-¿Quién te dijo? -preguntó, intentando no alejarse mucho del cuerpo ajeno.
-Richi -contestó simple, sin moverse.
Mientras el brasileño abría la aplicación de Instagram para ver las fotos que había subido Cristian, el contrario se acomodó para ver él también el aparato ganándose un chasquido por parte del menor quién hizo el amague de darse vuelta pero terminó quedándose allí.
-salí lindo ¿no? -preguntó a modo de burla mientras Emerson miraba las historias posteadas.
-no, eres feo, feo a cagar -contestó con el mismo tono, apartándose para borrar las historias. Cristian bufó.
-¿las borraste? -cuestionó mientras sacaba su propio celular para comprobar si lo había hecho o no.
En efecto, Royal había borrado las historias pero lo que no sabía Cristian era que antes de hacerlo, las había guardado.
Aunque la sorpresa fue para el brasileño porque más tarde, cuando abrió su galería para ver las fotos del mayor, se encontró con muchas, muchísimas, fotos del cordobés. Sin poder evitarlo, una sonrisa amplia se instaló en su rostro.
Eran un total de quince fotos, no sólo de Cristian ya que el argentino se sacó con algunos de sus compañeros también. Mientras miraba una en específico, la notificación de que la cuenta del club había subido algo tapó su pantalla. Al entrar a la aplicación soltó una risa por la coincidencia, el cm había posteado una foto del Cuti en el entrenamiento, sin pensarlo mucho dejó un comentario.
"Feo"
…
En el próximo entrenamiento, Cristian estuvo bastante tranquilo a comparación de los días anteriores. Emerson se preocupó así que a la hora de salida se acercó con tranquilidad hacia el argentino que estaba sentado, guardando ropa en su bolso.
-oye Cristian ¿está todo bien? -habló, con su acento marcado. Todos sus compañeros se habían ido y solo quedaban algunas personas encargadas de la limpieza pero estaban en otras habitaciones.
-no -contestó con tono dramático, logrando que el menor se preocupara más.
-¿Pero qué pasó? -preguntó, apoyando su mano en el hombro ajeno, Cristian detuvo sus movimientos y alzó la vista. Emerson al ver la expresión ajena, suspiró, dándose cuenta de que estaba bromeando.
-le parezco feo al chico que me gusta -Al decir eso, abulta un poco sus labios, logrando que el lateral dirija su vista allí.
-¿q-qué? ¿A quién? -preguntó con confusión y un leve sonrojo. No podía ser él ¿o sí? Quizá el mayor simplemente estaba bromeando como lo hacía siempre.
-¿de verdad pensas que soy feo? -Alejó su bolso y se acercó un poco al cuerpo del menor. Cristian tuvo que mantener la seriedad porque sabía que de lo contrario, el lateral se iría pero tenía ganas de sonreír por lo tierno que se veía estando nervioso.
-no, claro que no -contestó bajito, mirando al banco en donde estaban sentados, sus manos no estaban muy lejos.
Cristian miró hacía el mismo lado y sonrió, acercando su mano hacía la ajena para rozar sus dedos. Emerson se estremeció.
-¿de verdad Eme?.
-de verdad -aseguró, alzando la vista para enfrentar la mirada ajena. El mayor alzó muy poco las cejas, tratando de contener su sorpresa por la seguridad del morocho.
-borra el comentario ese -pidió, acortando aún más la distancia en sus cuerpos para poder apoyar la cabeza en el hombro ajeno.
Royal tragó saliva, sin duda el argentino era muy cariñoso y si había sido su culpa que estuviera más apagado tenía que hacerse cargo. Cristian observó atento como el menor entraba a la publicación para borrar el comentario que ya tenía muchos me gusta.
-perdón -habló el brasileño, bloqueando su celular mientras buscaba la mirada ajena.
Cristian lo miró con cariño y lo terminó abrazando. Había planeado hacer eso desde el día anterior porque le gustaba mucho molestar a Emerson. Cada vez que pensaba en hacer una broma, él era su víctima favorita porque a pesar de que se enojaba, siempre estaba atento a él y Cristian lo sabía.
Sabía que Royal se iba a preocupar si actuaba más distante de todos, por más de que el cambio a simple vista era muy poco, el brasileño lo notaría.
Cuando se separaron el menor extendió su mano para acariciar la cabeza del cordobés. Cristian soltó una risa divertida y ambos se levantaron para salir juntos.
…
A los días, Emerson se encontraba saliendo del vestuario para ponerse a hacer oficio. Cuando agarró su celular, que había dejado apoyado en una de las mesas para poner música, decidió entrar a sus redes para pasar el rato.
Al entrar a sus historias de Instagram se encontró, de nuevo, con fotos del argentino, esta vez también había sumado a Heungmin junto a un texto que decía "guapo coreano".
Algo se removió en su estómago, no le gustó leer eso y menos sabiendo que lo había escrito el cordobés. Mientras volvía a la aplicación de música con el ceño fruncido, sintió unos brazos rodeándolo por el cuello. Un perfume conocido invadió sus fosas nasales.
-¿Qué hace mi compañero? ¿Entrenamos juntos? -preguntó con fingida inocencia.
-vete, ¿otra vez agarrando cosas que no son tuyas? Me tienes cansado -se quejó, alejándolo. Cristian retrocedió pero no mucho.
-estaba aburrido -murmuró.
Emerson lo enfrentó con expresión dura, Cristian lo miraba con cara de perrito así que desistió.
-da igual -contestó, guardando su celular para luego voltearse.
Cristian espero a que esté a una distancia prudente, en realidad, estaba buscando tomar carrera para finalmente terminar trepado en la espalda del menor. Emerson trastabilló un poco pero agarró las piernas ajenas a tiempo.
-¿me perdonas? Solo quiero llamar tu atención y no sé cómo -confesó bajito en el oído ajeno, aún arriba del contrario.
Y le decía la verdad, Emerson siempre llamó su atención desde que compartían club, siempre andaba sonriente y transmitía buenas energías, sin duda era uno de sus favoritos por como levantaba el ambiente. Aunque lo que más destacaba era la seriedad y el compromiso que tenía para con el fútbol, Cristian terminó de deslumbrarse con su espíritu de competición y la pasión con la que jugaba sin importar los minutos que estaba en la cancha.
Poco a poco fue enganchándose más hasta caer por completo, se había cansado de mantener esos sentimientos al margen y decidió arriesgarse, pero como no sabía encarar el tema, prefirió ir de a poco con "bromas", prestando especial atención a las pequeñas reacciones que podría generar en el brasileño.
-Bájate y ve con Son.
-oh... ¿estás celoso? -preguntó curioso, haciendo una nota mental.
Emerson pudo identificar una sonrisa en el rostro ajeno sin necesidad de verle la cara.
-bájate -repitió, soltándole las piernas, Cristian le hizo caso pero lo rodeó con el brazo rápidamente para que no se escape.
-Después tenemos que hablar, Eme. -finalizó, dándole unas palmaditas en la espalda para luego trotar hacia Son, acto que molestó un poco a Royal.
…
Cristian no estaba seguro de que Emerson haya tomado su palabra en serio pero ahí estaba, sentado en el mismo lugar que el otro día. De nuevo, todos sus compañeros se habían ido y solo quedaba él y esperaba que el menor llegara pronto.
No tenía mucha idea de cómo iba a decirle lo que le pasaba a su amigo, ya vería en el momento. A medida que pasaba el tiempo comenzó a mover su pierna de manera ansiosa. ¿Vendría?.
Cuando bajó su vista para ver la hora en su reloj, escuchó unos pasos. Con una sonrisa alzó la cabeza, encontrándose con la mirada seria del brasileño.
-pensé que no ibas a venir -confesó, palmeando la banca.
-no sé qué hago aquí -contestó seco, acercándose para sentarse al lado del mayor.
-no me gusta sonny -aclaró de entrada parpadeando de más, adrede, mientras miraba al contrario.
Emerson hizo un ruidito dando a entender que lo escuchó mientras que por dentro pensaba que siempre le pareció lindo que Cristian tenga las pestañas tan largas.
-¿Había alguien más cuando viniste para acá? -preguntó, acercándose un poco más, ya que Royal había dejado bastante distancia entre ambos.
-creo que no -contestó, viendo por instinto al umbral.
-me gustas, Eme.
El menor de ambos se quedó quieto, su cuerpo en dirección de la entrada porque se había girado un poco para ver el umbral. Sintió sus pulsaciones acelerarse y se preocupó. ¿Cristian podría escuchar el latido de su corazón? ¿Esto era parte de otra broma? Podría llegar a morir, no sabía que una confesión así de parte del argentino lo alteraría tanto.
O quizá sí lo hacía.
Cristian al notar el estado del menor, decidió apoyar una de sus manos en la pierna del mismo.
-perdón si te incomode, quizá confundí las cosas -se disculpó, alejando su mano.
Emerson se volteó rápidamente al perder el contacto y chocó con la mirada ajena, no había rastro de broma ni burla en el rostro del cordobés.
-¿Es broma? -Cristian negó -Cristian si es broma te juro qu-
Romero no dejó que el menor terminara de hablar, daba igual si había entendido mal todo, luego se disculparía de nuevo si era necesario pero no podía seguir aguantando que el menor no lo tomara en serio, aunque en realidad era su culpa por hacer las cosas de forma extraña.
Así que, en un arrebato de valentía decidió cortar las palabras ajenas con un beso.
Emerson agradeció estar sentado porque sintió sus piernas aflojarse, el cordobés era tan descarado, tan atrevido pero dulce al mismo tiempo. Decidió cerrar los ojos y disfrutar el sabor a menta que tenía la boca ajena porque Cristian a veces masticaba chicle con la excusa de que Messi también lo hacía.
Cuando se separaron, Cristian se mantuvo cerca y le dio un besito esquimal mientras sonreía. Emerson sólo pudo soltar una risa de incredulidad.
-¿Cómo supiste que me gustabas también? -preguntó en su idioma natal.
-me tiré a la pileta esperando que tenga algo de agua -confesó divertido, en realidad sólo notó dos o tres señales y se aferró a ellas como si su vida dependiera de eso.
Emerson se alejó un poco y levantó una de sus manos para acariciar la mejilla ajena, Cristian ladeo la cabeza hacia el suave tacto.
-me diste muchos dolores de cabeza -habló, soltando aire porque ahora podía respirar con más tranquilidad -pero eres tan lindo que voy a perdonarte.
Cristian sentía cosquillas al escucharlo hablar en portugués pero su acento era lindo también cuando hablaba en español así que decidió molestarlo un poquito más.
-no entendí lo último que dijiste ¿podes repetirlo? Por favor -pidió, subiendo su mano para apoyarla encima de la del menor.
Emerson entrecerró los ojos, lo que había dicho no era difícil y sabía que el cordobés había entendido pero decidió complacerlo, más o menos.
-que eres feo pero adorable y por eso te perdono.
Cristian resopló, alejándolo pero solo un momento porque rápido volvió a acercarse. Se preguntaba si el menor le daría un beso en algún momento y con el afán de antojarlo o darle alguna señal, relamió sus labios.
-¿Qué quieres? -preguntó el brasileño con una sonrisa coqueta en el rostro.
-nada -contestó, abultando sus labios y apartó su vista, mirando hacia una pared donde había cuadros.
-ven aquí -murmuró Emerson, agarrándolo suave del mentón para hacer que lo mire y volvió a unir sus labios.
Cristian sonrió victorioso en medio del beso, los labios de su compañero/amigo eran gruesos y suaves, podría estar besándolo toda la tarde sin cansarse.
Ninguno se animó a subir el tono así que cuando se separaron, notaron un suave sonrojo el uno en el otro. Se quedaron mirando sin ganas de interrumpir el ambiente agradable que se había generado. En algún momento habían acercado sus manos para entrelazar los dedos.
Emerson aprovechó que su otra mano seguía agarrándolo del mentón a Cristian y dirigió su pulgar al labio inferior del mismo. El mayor sonrió leve y dejó un besito en su dedo.
-adorável. -contestó al gesto y se acercó de nuevo para besarlo.
Se besaron más tiempo del que les gustaría admitir pero muy a su pesar tuvieron que separarse porque después de todo, seguían en su lugar de trabajo. Cuando llegaron al desolado estacionamiento se pusieron a hablar, apoyados en el auto del brasileño.
Cristian no se quería ir, y sabía que el menor tampoco así que le pareció buena idea empezar a contarle datos y anécdotas de su infancia que lo hicieran reír porque amaba escuchar la risa del lateral. Luego de unos minutos más, a regañadientes decidieron que seguirían hablando por mensaje.
Estuvieron alargando mucho la situación pero esta vez, Emerson fue quien lo acorraló contra el auto para darle un beso de despedida. Apoyando un brazo en el auto y su otra mano en la cintura ajena ejerciendo un poco de presión mientras se comían la boca, esta vez con más intensidad porque no querían separarse. Cristian lo rodeaba por el cuello, dirigiendo de vez en cuando sus manos al cabello ajeno para acariciarlo o atraerlo dependiendo el ritmo de sus bocas.
Por la mente de ambos pasó la idea de seguir en la casa de alguno pero también querían tomarse las cosas con calma. Se mantuvieron unos segundos con las frentes pegadas mientras regulaban su respiración, Cristian aprovecho para darle un último beso esquimal y cuando se separaron finalmente, bastó una mirada para entenderse.
Tendrían tiempo porque esto entre ellos recién comenzaba, no había apuro de parte de ninguno de los dos.
