Chapter Text
— Recapitulemos: Por más horrible, atemorizante, siniestro, poco estético, ilógico, jadeante y enorme que un monstruo sea ¡Nunca, jamás, volverás a huir con nuestro único médico a cuestas mientras los demás nos desangramos! ¡¿Entendido?!
— ¿Cuántas veces tendré que disculparme, Sandu? Enserio lo siento mucho.
— A-Sang tan sólo entró en pánico, él no lo hizo a propósito. Por favor perdónalo — Intentó aligerar el ambiente el médico, General Fantasma.
— A-Ning, usualmente te daría la razón, pero me desangré, así que ¡Vamos a lanzar a ese traidor al espacio, ChengCheng! — Avivó las llamas el explorador, Chenqing.
Sandu, el guerrero, esbozó una sonrisa malvada y junto con Chenqing alzó al estratega de manos y piernas. Headshaker se movía cómo un gusano, pero no podía parar de reír. Los hermanos tampoco se veían ya molestos.
Sin embargo, la ventana donde Wei Ying se recargaba se agrietó y el equipo tuvo que abandonar esa sala segura, antes de que el aire se contaminara.
La nueva sala tenía un aviso a la entrada con un mensaje nada grato para ellos, teniendo en cuenta la única vida restante de dos de sus miembros.
¡PELIGRO!
Bestia suelta en el cuarto de máquinas, nv 53.
Si logran descifrar la salida antes de ser masacrados, ganarán 400 xp.
— Estén alertas, no podré aguantar mucho.
Sandu tomó sus pistolas gemelas y cerró su casco, Chenqing preparó su espada y binoculares, Huaisang abrió su inventario de monstruos y Wen Ning sacó su ballesta, asegurando sus medicinas.
— Tu no te preocupes, didi. Hallaré la salida tan rápido que no recibirás ni un golpe.
Si la vida fuera tan perfecta, no estarían obsesionados con un juego de horror y escape MMORPG ¿Cierto?
— ¡Wuxian, maldita sea! ¡Apúrate! — Gritó el Jiang al ser lanzado contra una pared metálica y esquivar por poco un zarpazo que tuvo cómo intención arrancarle la cabeza.
El monstruo era babeante, enorme y condenadamente poderoso así que no le daba tiempo para disparar, mucho menos para derrotarlo.
¡Ni siquiera estaba en el inventario de Huaisang, no tenían ni puta idea de cuáles eran sus debilidades!
Wen Ning lanzó algunas flechas desde su posición para distraer a la criatura, pero fue infructuoso, ya que el monstruo tan sólo giró su fea cabeza hacia el médico y se dividió en dos.
Headshaker, haciendo honor a su nombre, se sacudió con fuerza al ver el espectáculo, que además untó de sangre a Sandu.
— Ya casi ¡Sólo dame un poco más de tiempo! — Aulló Wei Ying, aun batallando para terminar el laberinto bajo tierra que le permitiría obtener la tarjeta-llave necesaria para salir.
— ¡Gira a la izquierda, luego a la derecha y antes de llegar al fondo salta, allí hay una trampa! — Le ordenó Huaisang, quien sostenía la compuerta que separaba a Chenqing de ellos.
Jiang Cheng les disparó a ambas cabezas para distraer a los monstruos de su nuevo objetivo y se puso a correr cómo alma que lleva el diablo al escuchar los jadeos detrás de él.
Una voz robótica se expandió por el lugar, a la vez que un aviso azul aparecía en sus pantallas.
Nuevos jugadores han ingresado a la sala.
El equipo que logre escapar primero ganará 600 xp, el segundo perderá 200 xp.
— ¡Son ellos! ¡Apúrate, Wei-xiong! — Headshaker le gritó a Chenqing al ser pateado en la cara por un explorador inexpresivo con traje de gallina, CockJi, que entró al nivel bajo tan rápido como una ráfaga de aire.
A Wei Ying sólo le faltaba el último tramo del laberinto. Bastante peligroso, dado que tendría que escoger, con base a pistas previas, qué baldosas no se romperían bajo sus pies y le enviarían a una muerte segura.
— Ayuda — Rogó el General Fantasma, el cual no pudo avanzar más hacia el guerrero púrpura porque un patrón de hilos cortantes se metió en su camino. Al intentar retroceder, notó que los hilos ahora también estaban a su espalda. En el centro, frente a él, había una niña de gorro gigante — ¡Es Hensheng!
Huaisang maldijo por lo bajo, esa estratega amaba atrapar a Ning porque sabía que su imagen le aterraba. Sacó sus abanicos envenenados.
Sandu esquivó un sable gigante al girar mientras corría, el cual le dio de lleno al segundo monstruo.
Era Baxia, la guerrera de fuerza descomunal.
— Vamos, Sandu, deja de correr ¡Queremos atraparte! — La voz musical y tremendamente divertida no pertenecía a Baxia, pero siempre estaba acompañándola y sacándole dolores de cabeza a Jiang Cheng.
Escuchó los pasos de esos dos a sus espaldas ¿Tal vez el monstruo ahora iría por ellos? Sintió un zarpazo en la espalda y su barra de vida bajó a la mitad ¡No podía desconcentrarse ahora! ¡Aún le pisaban los talones!
El médico debió inyectar la infección a su cuerpo y al de la guerrera para pasar desapercibidos ¡Maldito millonario! Esas drogas no eran gratis.
— Podría curarte un poco si me lo pides amablemente, gatito.
Jiang Cheng vio rojo aun con los lentes holográficos puestos. Incluso Wei Ying, quien estaba sentado a un lado de él, soltó una risa escandalosa y la distracción le costó que CockJi tomara la tarjeta-llave.
— ¡PIÉRDETE, LIEBING! — Gruño Sandu antes de saltar y agarrarse de la reja de ventilación en la pared.
Los monstruos cayeron en la trampa de estacas y pegaron tal alarido que casi se queda sordo, lo que ninguno esperaba es que Baxia fuese usada cómo salvavidas por uno de los asquerosos seres y arrastrada hasta el fondo con él.
— ¡Da-jie!
Baxia ha perdido una vida. Reaparecerá en 10 segundos.
Sandu rio y le sacó el dedo medio al afectado Liebing desde su posición, para después saltar hacia él y posar su pie en el rostro ajeno, usándolo cómo trampolín para seguir su camino.
La vida por fin estaba ayudando y Jiang Cheng se permitió esbozar una sonrisa salvaje.
Headshaker y el General Fantasma habían rodeado a Hensheng y Chenqing estaba luchando con CockJi por la llave ¡Su equipo podría ganar!
— ¡SANDU, CUIDADO! — Ese fue Huaisang ¿Por qué...?
El guerrero sintió un desnivel en su pie. Había pisado un explosivo... que de seguro Liebing había puesto al correr detrás de los monstruos, juzgando por la sonrisa satisfecha que el médico le dedicó al voltear a verle.
¡Maldito...!
Una explosión iluminó la sala.
Sandu ha perdido su última vida. El equipo "3 desastres y 1 rollo" pierde 200 xp.
Jiang Cheng se quitó los lentes y los auriculares con una expresión furiosa. Sus puños apretados tenían como objetivo al jugador con disfraz de ciervo y cuernos escarchados.
— ¡Ese tipo! ¡Lo odio!
Wei Ying también se levantó de su puesto, el sinsabor de la derrota pasó a segundo plano al notar a su hermano tan alterado. Era muy divertido verle así, pero la rivalidad que tenía con el médico de "la venerada triada y un pollo" estaba llegando demasiado lejos.
Liebing en verdad se estaba metiendo en la piel de Jiang Cheng y eso era algo que ni Sandu, ni su equipo, podían permitirse. Más ahora.
— ChengCheng, créeme que de no ser absolutamente necesario no te diría esto...
— Escúpelo de una vez — No sólo sonaba molesto, sino también cansado ¡Precisamente a eso se refería Wei Ying!
— No puedes bailar en la palma de Liebing durante el torneo, porque sí eso pasa estamos perdidos.
El torneo, el evento legendario donde los nuevos juegos de la compañía "Avión Juju" eran presentados al público. Sin embargo, la gloria no sólo consistía en ganar partidas extremadamente difíciles contra los mejores equipos. Aquellos que quedaban campeones, podían aportar ideas para el siguiente juego de la compañía. <Burial Tower> surgió de esa manera.
Su equipo era uno de los poquísimos que recibieron la invitación a participar. No obstante, el equipo de Liebing, CockJi, Baxia y Hensheng también.
He ahí el problema.
— No estoy bailando en... — El Jiang se calló ante la mirada acusadora de su hermano — Ok, trabajaré en eso ¿Contento?
El monitor de Jiang Cheng se encendió con una notificación
Ha recibido un nuevo mensaje de Liebing.
De manera automática, abrió el chat.
Más suerte para la próxima, gatito.
Rayos púrpuras parecieron emanar del más joven. El Wei silbó ante el mensaje, ese tipo sí que sabía provocar a su temperamental hermano.
Algunos días después, el escuadrón de pendejos se reunió en una pizzería.
— ... quedé loco cuando semejante hombre entra a la sala y mi papá lo presenta cómo mi medio hermano ¡Era un titán! Tuvo que agacharse para entrar a la casa y ¡Mi cabeza prácticamente era del tamaño de su brazo! No puedo creer que compartamos genes.
— Parece que él se llevó todo y no te dejó nada para cuando nacieras — Le molestó Wei Ying y el Nie no supo si sentirse apoyado u ofendido.
— ¿Nos dijiste que se llamaba Mingjue? — Wen Ning intentó apaciguar las aguas.
— Sí. Él es bastante estricto con todos los demás, pero a mí me consiente mucho. Ese día, por ejemplo, me regaló un set de abanicos que había comprado en Xi'an, sólo porque papá le había dicho que me gustaban. Me cae bien.
Jiang Cheng podía decir que le encantaría tener un hermano mayor tan atento. Los regalos de Wei Ying usualmente eran cupones. Su hermana era quien le daba los mejores presentes.
— ¿Y qué tiene que ver él con Burial Tower? — Jiang Cheng llegó al punto por el cual Huaisang les había contactado.
El Nie entrelazó sus dedos y una sombra pareció posarse sobre sus ojos.
— Tenía este colgante en las llaves de su auto — Puso en la mesa un llavero tejido, el cual tenía la forma de Hensheng.
Wen Ning tembló.
— ¿Crees que él hace parte de...?
El Nie se encogió de hombros — Ni idea, pero me dijo que el cajero del café Gou Gou fue quien le dio el llavero, lo cual nos lleva a ¿Recuerdan cuando Liebing le mandó la foto de un perrito feliz a Jiang-xiong para burlarse de su derrota?
Jiang Cheng apretó muy violentamente el cartón de su pizza.
Solo recordarlo le enojaba lo suficiente como para querer gritar. El perro se veía hermoso, pero recibir esa foto con el texto "Pam pam, adiós gato, te irá mejor en el bote" sólo le hizo querer atorarse con una papa frita.
— Sí ¿Y qué? — Contestó de mala manera y tomó un pedazo de su comida. Mientras tragaba la revelación lo golpeó con la intensidad de un garrote.
— ¡¿Estás insinuando que ese tipo es Liebing?! — Las tres personas restantes asintieron ante lo obvio — Joder, muéstrame una foto de esa cafetería.
El Nie lo hizo y, sí, el escenario era exactamente el mismo.
Entonces, Wei Ying propuso la jugada que les mandaría al estrellato, según él.
— Tienes que distraerlo, didi.
El guerrero observó al de ojos grises sin entender.
— Debes distraerle hasta que el torneo empiece, así ellos no podrán jugar a menos que consigan otro médico y pocos son tan habilidosos cómo él. Perderán en la primera ronda y nosotros seguiremos — Sonrió de manera malvada.
Wen Ning se llevó una mano a la boca, escandalizado.
— ¿Y por qué debería ser yo quien se encargue de eso? — Jiang Cheng se cruzó de brazos, poco dispuesto a colaborar en esa tontería.
— Porque eres tú quien tiene una rivalidad con Liebing, no nosotros. Además, tu última muerte nos costó una victoria, así que ellos tomaron la delantera — Contrarrestó Nie, mirándose las uñas.
El Jiang musitó una grosería, estaba atrapado.
— ¿Y cómo se supone que le distraiga a ese nivel? El torneo no es algo simple de olvidar, bola de genios — Rodó los ojos.
— ...citas — Murmuró muy por debajo el Wen.
Wei Ying y Nie Huaisang sonrieron con todos los dientes.
— ¡No, no y no! ¡Definitivamente NO voy a seducir a Liebing!
Jiang Cheng empujó la puerta de vidrio del establecimiento y entró sintiéndose tan inquieto como cuando estaba en uno de los escabrosos niveles de su videojuego favorito.
No obstante, el día era soleado y la cafetería Gou Gou estaba iluminada, bien decorada y con pocos comensales considerando que eran las nueve de la mañana. Además, haciendo honor a su nombre, había varios peluditos dentro.
El ojiazul tenía el ceño fruncido y los labios apretados, pero estaba decidido a cumplir su misión como si esto fuese un nivel boss porque no abandonaría a su equipo, aunque fueran un escuadrón de torpes, y también se vengaría de Liebing por todas las burlas relacionadas con gatos que le había enviado en los últimos meses.
La primera fase del plan era simple, se acercaría al cajero con un aura de personaje inalcanzable, se quitaría sus lentes de sol mientras le veía a los ojos de manera fija y le pediría un café. Eso sería suficiente para llamar su atención y que, cuando anotara su número de teléfono en el vaso de cartón, Liebing no lo desechara inmediatamente.
Según sus hermanos, él parecía atraer miradas cómo moscas a la miel, pero su carácter y desinterés en cursilerías hacían que nadie intentara ligarle. Entonces...
— Si eres tú quien toma el primer paso, cualquiera caería a tus pies.
Jiang Cheng no dudaba que ellos estaban exagerando y que Wei Ying había convencido a su hermana de participar en su mentira para que él accediera a seducir a Liebing. No obstante, intentaría usar eso a su favor, tragándose la vergüenza y recordando que esto era un pequeño sacrificio para ganar el torneo.
Caminó hacia el mostrador con su actitud regular, cómo si todo el lugar le perteneciera, sólo girando hacia los lados para sonreírle a los perritos que le saludaban.
Sus zapatillas no producían ningún ruido, pero más de un humano se quedó viendo al atlético chico de cabello recogido en un chongo desordenado, piercings en los oídos y bello rostro.
— Buenos días ¿Podría darme un americano sin azúcar y una porción de tarta de taro? — Anunció su presencia al cajero, que estaba de agachado y de espaldas, sacando varias bolsas de café de una caja.
— Por supuesto, deme un momento — ¿Esa voz no era bastante más profunda y reverberante que aquella chillona y jovial que caracterizaba a Liebing?
Bueno, un punto a favor del jugador.
Apenas esa persona enderezó su postura, Jiang Cheng pudo ver cómo una sombra se cernió sobre su silueta ¡¿Ese tipo era más alto que él?! Si lo era, no lo podía creer. Además ¡Era mucho más musculoso! Su espada era muy ancha y sus brazos cargaban más de veinte empaques sin ninguna dificultad.
Sin embargo, tan pronto el cajero dejó los paquetes ordenadamente en el mesón de atrás y se giró, el cerebro del Jiang hizo cortocircuito y su raciocinio se fue a volar muy lejos, a la vez que sus emociones tomaban el control de los monitores que manejaban su consciencia.
El rostro ajeno parecía esculpido por los mismos dioses. Pómulos altos, piel de jade, quijada angulosa. Más aún, aquella sonrisa amable con hoyuelos a los lados y esos ojos cálidos que le observaban atentamente estaban quebrando todos sus muros. Las manos de Jiang Cheng temblaron involuntariamente.
Joder, es muy guapo.
¿Guapo? Es guapísimo. Pidámosle una foto.
¡No! Debemos huir de aquí antes de hacer alguna estupidez.
¡Iugh! ¿Por qué le dan tanta importancia? Sólo es un sujeto más. Parece modelo de revista y está a sólo unos metros de distancia, pero no es motivo para entrar en pánico... Oh, su cabello enmarca su rostro de manera tan perfecta.
¡Recuerden que ese sujeto es Liebing! ¡No se dejen engañar por sus trucos baratos de adonis! ¡Aleja tus manos de mí, demonio! ¡No caeré!
— Pagará en efectivo o con tarjeta — Preguntó risueño Xichen al bonito muchacho que pareció congelarse en el mostrador.
— Ah... efectivo — Contestó Jiang Cheng, sacando el dinero en automático y posando la otra mano en su nuca.
¡Si, no olviden la misión!
Misión: Retener al Hielo Fracturado
Objetivo: Seducir a tu rival, aunque dicho rival sea un hombre guapo.
Jiang Cheng ahogó un gemido doloroso en su garganta ¿Se suponía que debía coquetear con esta persona? Iba a morir.
El hombre tomó el dinero y registró el pago para luego hacer el café. Todo ese proceso le dio al Jiang unos minutos para quitarse los lentes de sol y apretar su puente de la nariz con el índice y el pulgar, usando la presión para enfriar su mente.
Notó una bandeja posarse frente a él y levantó la mirada. Liebing le observaba con un semblante relajado, pero sus expresivos ojos avellana eran demasiado llamativos.
— Aquí está su americano, su tarta y su cambio. Mi nombre es Lan Xichen, cualquier cosa que necesite no dude en llamarme, espero disfrute su pedido.
Su nombre es Lan Xichen... Un buen nombre para un guapo hombre.
Las mariposas en mi estómago me van a dar una úlcera.
— Lo mismo digo — Tomó la bandeja y cayó en cuenta de su error — Digo, espero que también disfrute... sabe que, olvídelo. Gracias.
Jiang Cheng se fue a la mesa más alejada, donde ahogó sus penas en el café. Lan Xichen le siguió con la mirada, bastante enternecido con las expresiones del muchacho, era cómo leer un libro abierto.
Además, era tan guapo y lucía tan avergonzado que Xichen tuvo que recordarse ser profesional para no ponerle más nervioso. Por eso escribió en el vaso un simple "¡Ten un grandioso día!" con el dibujo de un perro levantando la pata y no un "Tus ojos son muy bonitos, combinan con tu sonrojado rostro".
Soltó una risa suave una vez el chico, el cual ni siquiera le dio su nombre para registrar su orden por andar en las nubes, se fue a comer. No le molestaría volver a verle.
Jiang Cheng intentó escribir su número en el cartón, pero sus manos no parecían querer cooperar al ver el tierno dibujo del mamífero en la superficie y la bella caligrafía que le acompañaba.
Partió de la cafetería poco después, sintiéndose derrotado por su rival de la forma más miserable posible.
Su orgullo no pudo soportarlo y esa misma noche, después de salir de su trabajo, planeó otra estrategia para cumplir su misión exitosamente. No podría pedirle ayuda a su equipo, no aguantaría sus burlas, necesitaba una compañía que le generara confianza y fuese fiel.
Revisó el sitio web de la cafetería Gou Gou y encontró una grieta en la impenetrable muralla que protegía a Liebing de sus garras. Si una risa malvada se escuchó a lo largo de su sala, nadie más que él pudo escucharla.
Cómo todos sabían, los perros podían entrar a las instalaciones. No obstante, también aceptaban gatos.
Zidian, su gata dormilona, podría darle apoyo moral y evitar que Lan Xichen le friera las neuronas con su belleza masculina.
Oh. Él volvió y esta vez no viene solo.
Xichen sonrió detrás de la caja, retirándose unas manchas de harina del delantal.
— Buenos días ¿Qué te gustaría pedir?
Jiang Cheng sostenía a Zidian contra su pecho, como si ella fuese la única armadura que lo protegía de la influencia maligna del precioso hombre frente a él.
Estaba tan concentrado en mantenerse en pie que no notó que Lan Xichen le habló con más confianza.
— Hola. Una paleta de mango para ella. Yo quiero un té y un brownie para comer aquí — Habló sin atorarse, posando sus ojos sobre los del contrario con lentitud y desinterés, como si aquello no le estuviera evocando gritos internos.
Xichen se recargó más cerca de él, en el mostrador.
— Tenemos una amplia selección de té... — Esperó a que el hombre de irises glaucous le brindara su nombre.
— Zidian — El Jiang vio cómo la representación de su ira golpeaba a la representación de su miedo, la acababa de cagar — ¡No! Zidian es mi gata. Soy Wanyin Cheng... Jiang Cheng. Sobre lo otro, lo dejaré a tu criterio.
Lan Xichen sonrió aún más ampliamente y acercó su mano hacia la gata para que ella le oliera y su dueño tuviera otro de sus desvaríos.
Ese chico en verdad era muy lindo y empezaba a cogerle gusto a ponerle nervioso.
— Entiendo — Pronunció las palabras lentamente con la lengua, batiendo sus pestañas con suavidad — Si quieres puedes sentarte, llegaré con tu pedido y la factura a la mesa.
Jiang Cheng agradeció el tiempo fuera y fue a sentarse en la mesa más cercana a la ventana, dejando a su gata en el suelo. Ella estiró las patas y miró mal a un bonito Pomerania que estaba unas mesas más allá.
Se permitió respirar en el tranquilo espacio de la cafetería para luego revisar sus chats y puntaje en el videojuego que tanto le gustaba, hasta que una figura elegante y alta llegó a su lado.
Lan Xichen lucía aún más etéreo y apolíneo sin un mostrador opacando la vista.
— Una paleta para la encantadora Zidian — Mostró la bandeja de su izquierda, que tenía un comedero con la paleta y unas galletitas para su gata — Un té blanco con esencia de flor de loto y un brownie para ti — Señaló la otra bandeja, de vidrio.
Jiang Cheng no babeaba por pura y dura voluntad.
¿Qué ese sujeto haya adivinado su gusto por los lotos era una señal divina?
Xichen dejó su bandeja en la mesa y se agachó para depositar el comedero en el suelo, cerca de su mascota. Zidian, contrario a lo que el Jiang pensó ella haría, se acercó y ronroneó contra la mano del Lan.
Traidora.
La domesticó. Nos domesticó ¡Estamos perdidos!
¡Silencio! No hemos perdido aún.
— Gracias — Olía delicioso, Jiang Cheng dio un sorbo mientras el Lan aún estaba agachado, siendo acariciado por su gata. Su expresión reveló lo mucho que le gustó el té, sin notar la mirada cálida y levemente emocionada que Xichen dirigía hacia su persona.
Antes de irse, el de cabello corto pensó dos veces antes de abrir los labios.
— Espero que el té sea de tu agrado — Lo es, puedo verlo y me alegra — En el vaso puedes leer las especificaciones, intenté escoger lo más selecto para un estimado cliente. Si necesitas algo más, estaré en la caja.
Caminó a paso rápido porque eso no sonó enteramente profesional y apenas terminara su turno le escribiría a sus mejores amigos. Él no esperó ponerse tan nervioso, pero esa persona...
¡Esa persona...!
Jiang Cheng parpadeó y no pudo evitar sonreír un poco ante la amabilidad del Lan. El té era muy bueno, se notaba que no lo había escogido desganadamente. Sin embargo, al ver el precio, se sintió aún más satisfecho ¡No era excesivamente caro!
— Él dijo que podría ver las especificaciones al respaldo... — Giró el vaso y las encontró, pero ellas no venían solas. Un dibujo de un gato y un perro y, de nuevo, una caligrafía prodigiosa y limpia le hicieron sentir un calor poco propio en las mejillas.
"Zidian, brillas tanto cómo tu dueño ¡Ojalá vuelvan pronto!"
Jiang Cheng volvió al otro día y al día siguiente a ese. Cómo ya no era fin de semana, tuvo que ir por las tardes. Sin embargo, el Lan no le olvidó, sino que le saludaba con la mano y le dedicaba una sonrisa un poco más amplia que las cordiales que usualmente daba.
Zidian siempre estaba presente, así que era común que mantuvieran alguna conversación sobre su gata, los perros del lugar o la comida.
Cinco días después, el Jiang consiguió reunir suficiente coraje cómo para escribir su número de teléfono en marcador púrpura a un lado del mensaje bonito del Lan.
Xichen se descolocó un poco al ver un vaso solitario en aquella mesa, sabiendo que Jiang Cheng siempre depositaba los contenedores en la respectiva caneca al terminar.
Se mordió los labios para no saltar cómo conejo en pradera al observar el número de teléfono. No obstante, no sabía qué hacer ¿Debería escribirle? Si le estaba dando su número es que quería seguir en contacto con él ¿No?
Tal vez se estaba ilusionando demasiado rápido, sólo le enviaría un mensaje y permitiría que todo siguiera su curso, pero antes...
El venerable Liebing: Me dejó su teléfono ♡
Baxia destruye monstruos: Estoy impresionado. Sin palabras ¡Muy bien, Xichen!
Gorros gratis (Hensheng): ¡Felicidades! Aun así, no olvides lo primordial.
Sus amigos debían saber que, inesperadamente, la situación con el gatito, perdón, el chico lindo, sí estaba progresando.
Jiang Cheng negaría por siempre que esa noche esperó por el mensaje de Xichen. También, que al recibirlo y embarcarse en una conversación de horas, durmió abrazado a su almohada soñando con el olor del té que el Lan le recomendó por primera vez.
Siguió frecuentando el café con su gata y su laptop para adelantar trabajos de sus clases. Después de unas semanas, comenzó a esperar a que Xichen saliera de su turno para acompañarle hasta la parada del autobús.
A veces, cuando Zidian no estaba en la ecuación, se quedaban hablando mientras caminaban por el barrio, dado que aquel lugar era muy comercial y tenía varios establecimientos que cerraban más tarde.
Xichen era amable, fuerte, inteligente y tranquilo. Cómo una brisa cálida surcando los árboles. Le gustaba la literatura antigua y también los videojuegos pioneros, para sorpresa de nadie. Amaba pintar, esculpir y aprender idiomas. Era políglota el condenado. Además, la cafetería era de su madre, pero él la manejaba por gusto mientras conseguían un empleado.
Jiang Cheng no miraba a nadie más cuando al Lan estaba a su alrededor. Aquello le hubiese alertado del peligro si tan sólo se hubiera percatado. No obstante, él estaba totalmente inmerso en su burbuja de sentimientos amorosos, al punto que el resto de su equipo comenzó a preocuparse.
Xichen creyó tener todo controlado. Sin embargo, no era así. Sandu y Liebing empezaron a saltarse partidas y, cuando se encontraban en el juego, se evadían. Era extraño, pero cada equipo lo adjudicaba su propio plan secreto.
Una noche, Lan Xichen recargó su cabeza en el hombro de Jiang Cheng, mientras apretaba la mano ajena contra la suya.
Su respiración hizo que el ojiazul temblara cómo una hoja. Aun así, el Jiang no le apartó, porque su cercanía era mil veces más cómoda y placentera que el frío de la noche.
En ese momento, Jiang Cheng supo que la había jodido.
Se había enamorado de su rival.
— ¡¿Irás a su apartamento?!
Wei Ying se atoró al gritar. Su tos empeoró cuando vio que Jiang Cheng tenía puestos los pantalones más ceñidos de su armario.
— No necesitaba que lo repitieras, pero sí — Tomó las llaves y salió.
Su hermano corrió detrás de él apenas pudo respirar correctamente, pero el Jiang ya había tomado el bus.
Una hora después, Lan Xichen le recibió en su hogar con un saco ancho y unos ojos brillantes de ilusión. Era la primera vez que el Jiang le visitaba.
La velada pasó sin contratiempos y la película seguía corriendo cuando Jiang Cheng se animó a darle un par de besos mariposa al Lan, quien los recibió gustoso y los profundizó cada vez más.
— A-Cheng ¿No te olvidas de algo? — Xichen sonrió mientras acariciaba los labios del contrario, rojos por la reciente actividad.
El Jiang pestañeó lentamente y negó.
— El torneo, gatito.
¿A qué se refería...?
No, imposible, el Lan no podía estar hablando de ese torneo.
Revisó la fecha en su teléfono y sintió su alma caer a sus pies ¡Era hoy y se había borrado de su mente por completo!
Aun así, lo que en verdad le hizo temer fue el adjetivo que Xichen utilizó para llamarle.
— ¿Desde cuándo me reconoces?
— Eso debería preguntarlo yo, Sandu — Xichen le encerró entre sus brazos en el sofá, impidiendo un escape hipotético que Jiang Cheng estuvo muy dispuesto a realizar — ¿Desde que entraste a la cafetería sabías quién era?
— Yo...
— Mi rival es tan cruel, pero tan guapo y leal — Dramatizó el Lan para ocultar la tristeza en sus ojos — Yo, por otro lado, soy débil. Si tu misión era seducirme para evitar que fuese al torneo, no sólo lograste eso. Me enamoré, A-Cheng.
— Xichen, espera... — El Lan le cortó.
— No te dejaré ir, esa será mi venganza. Me divertí mucho estos meses, pero después de que el evento acabe, serás libre — La sonrisa y los ojos de Xichen ahora sólo transmitían tristeza y Jiang Cheng no podía permitir que todo terminara así.
— ¡Déjame hablar, Liebing! — Tomó las mejillas ajenas entre sus manos, con suavidad — Al inicio fue así, lo admito. Sin embargo, me derrotaste cómo siempre, tonto. Entré en pánico tan sólo con verte ¿No recuerdas las estupideces que mencioné apenas nos conocimos?
El Lan rio, aun le causaba ternura recordarlo.
— Pasar tiempo a tu lado me hizo caer cada vez más. Mimabas a mi gata y eras tan atento conmigo, incluso tu hiperactividad en el juego me comenzó a gustar. Tu sonrisa iluminaba todo mi día y por eso no me importó gastar tanto dinero en dulces y tampoco me importa decirte todas estas cursilerías ahora ¿Lo entiendes? Me encantas, Lan Xichen, me gustas tanto que olvidé todo para estar contigo.
Ríos de agua empezaron a emerger de los ojos avellana.
— No quise ofenderte. Mierda, lo sien... — Xichen le abrazó con tanta fuerza que el Jiang sólo pudo poner sus brazos en la ancha espalda.
— A-Cheng, oh, A-Cheng, prometo cuidarte siempre.
Jiang Cheng le acarició el cabello y, cuando la cabeza de Xichen abandonó su pecho, besó delicadamente sus labios, que aún tenían sabor a sal.
— El inicio corrió por mi cuenta, entonces tú puedes decidir el final ¿Quieres seguir con esto, ir al torneo, ignorarme? Elige lo que prefieras.
Lan Xichen habló encima de sus labios. Su precioso rostro estaba iluminado por la dicha.
— Liebing y Sandu podrían competir una vez más, por los viejos tiempos. Sin embargo, mi novio me esperará cuando acabe el torneo ¿No es así?
El ojiazul se señaló a sí mismo, Lan Xichen asintió y esta vez fue Jiang Cheng quien se abalanzó a su cuello con alegría desmedida.
Los dos se encaminaron a su nuevo destino con las manos entrelazadas.
