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Y contigo conseguí una familia feliz

Summary:

Apenas habían confesado su amor luego de la boda; ninguno estaba completamente listo para una relación pero ahora lucharán para mantener un matrimonio y próximamente una familia.
Wuxian pronto es atormentado por los cambios que trae el embarazo; tanto físicos como emocionales, las habladurías de la la gente y su propia inseguridad acerca de su matrimonio y su capacidad para ser "una buena madre".
Para su suerte el hombre con el que se casó parece saber que decir siempre para alejar los malos pensamientos, provocando a su vez que la fé en tener un matrimonio y vida familiar feliz crezca.
Sabe que con Lan Zhan a su lado todo estará bien.

Pero cuando el parto se adelanta y su esposo no está cerca para decirle que todo estará bien... Bueno, Wei Ying tendrá que poner en práctica un poco de todo lo que aprendió en los últimos meses de su matrimonio.

Notes:

Hola a todos. Este es mi primer one shot que en realidad es más una especie de adelanto de una idea más grande que tengo desde hace un tiempo. Puede que el título de esto cambie luego.
...
Aquí el wangxian inicia una especie de relación de solo sexo después del incidente con el libro de pornografía en la biblioteca y después que un inesperado celo (iniciado por las feromonas alfa de Lan Zhan) que termina despertando el lado Omega dormido de Wei Wuxian.
Ambos inician con el pie izquierdo en todo sentido, ambos ignorando lo que el otro siente y que en realidad los sentimientos son recíprocos.
Ambos jóvenes se dejan llevar por sus instintos provocando que no mucho después de haber iniciado su extraña relación Wei Ying descubra el embarazo y el embarazo solo hace que el mundo de ambos cambie. De un día al otro ambos son esposos y ambos deciden luego de un tiempo abrirse a sus sentimientos.
Pero su tropiezo inicial aún no termina de cobrar factura y ambos aún deben aprender de muchas cosas. Los problemas de autoestima de Wei Ying no ayudan, pero si lo hace Lan Zhan; ofreciéndole a su esposo abrazos y dándole las palabras que ambos necesitan escuchar.

Esta historia se situa justo después de esa catastrófica relación y luego de la boda, específicamente en el parto de Wei Wuxian.
...
Soy nueva escribiendo y etiquetando, si olvide alguna etiqueta no duden en hacérmelo saber. También me disculpo si encuentran algún error gramatical u ortográfico. Espero les guste.

Work Text:

Dolor. Era doloroso, todo su cuerpo dolía, especialmente su vientre bajo, dolía con una intensidad que jamás creyó alguien podría experimentar.

Dolía, y dolía mucho, pero también estaba tan asustado, no había nadie hoy con él; con su esposo fuera, no muchos hablaban con él además de las y los jóvenes omegas de Gusu; quienes pasaban más tiempo con él especialmente eran esas personas que ya habían pasado o que estaban a mitad de un embarazo, los cuales tampoco eran muchos.
Gusu era un lugar de altos valores y tradiciones bien marcadas, no muchos omegas o betas estaban en cinta y aquellos que lo estaban bien podrían doblarle la edad en su no muy basta mayoría, así que aunque tenían al embarazo en común, ciertamente la pared que levantaba la diferencia de edad a veces era incómoda.
Y lo era aún más cuando, por su estado, era igual cuando intentaba relacionarse con personas de su edad. Y ni hablar de todas esas miradas que le eran dirigidas.
Podía con las que los mayores le dirigían, después de todo eran eso, personas mayores a las que aun cuando se les debía respeto, Wuxian no sentía especial interés en complacerlos cuando especialmente en Gusu las ideas nuevas o cualquier acción mínimamente distinta era juzgada. Pero eso no quitaba su incomodidad ante el juzgo social que recibía tanto por jóvenes de su edad, como por personas de más abajo en la ciudad.

Si bien era más llevadero recibir miradas desaprobatorias en la secta de Lan gracias a las reglas como la de “no hablar mal de otros a sus espaldas”, Caiyi ciertamente no seguía esta clase de educación. Siempre que bajaba, fuera solo o con su (también joven) esposo, Lan Zhan, era inevitable escuchar los murmullos de la gente; las miradas desaprobatorias de algunas mujeres, así como las sonrisas burlescas y morbosas de algunos hombres. Su esposo parecía no ver esto, o quizá lo ignoraba, Wei Ying solo sabía que cuando las miradas eran demasiado evidentes Lan Wangji pasaba de sostener su mano a sujetar su cintura.

¿Intento de consuelo? Probablemente. Más aún con la protectora sensación de ser sujetado con delicadeza, Wuxian cada vez terminó de evitar bajar de manera tan constante a la ciudad a medida que su vientre crecía.

Cada vez evitaba más y más el salir de Gusu Lan, hubo ocasiones en las que ni siquiera salía del Jingshi. Y lejos de ser algo deprimente, Lan Wangji se las arreglaba para siempre mantenerlo feliz y entretenido. Poco a poco y a medida que los días pasaban; pasar la mayor parte de su día con su esposo se volvió más en una necesidad, aunque esto era normal según habían intentado explicarle.
Era un Omega en cinta que buscaba la protección de su pareja y a medida que el feto crecía, también lo hacían sus instintos más básicos.

Entonces, siendo él un omega joven y primerizo en la maternidad, extrañaba cómo jamás había extrañado a su cónyuge en estos momentos. Había logrado estar bien por algún tiempo, durante los primeros minutos. Después de todo su esposo no tardaría mucho, se suponía solo saldría a ayudar a su hermano en una cacería nocturna.
Joder Wuxian se sentía estúpido por llorar como si Lan Zhan lo hubiera abandonado por años cuando recién y a duras penas habían pasado una o dos horas.

Culpaba a su embarazo, como siempre, estaba allí causando todos esos síntomas incómodos en él, empezando por sus hormonas fuera de control, sus malestares físicos, pero mostrándose aún más evidentes en su cuerpo, haciendo evidente que crecía en él.
Hacía no mucho, siempre horribles pensamientos sobre sí mismo aparecían cuando se miraba al espejo, haciéndole llorar al recordar todo lo que había causado con su existencia y especialmente los problemas que aparecieron desde la llegada sin aviso de este niño. Todo lo que Wuxian había arruinado. Pero todo había estado tan … Bien últimamente.

Desde que Lan Zhan lo descubrió de nuevo sollozando frente al espejo a mitad de la noche, pero esa vez finalmente soltando todo lo que había ocultado en su corazón.

Wei Ying abrazó de manera tan fuerte a Lan Zhan, lloró tan desconsolado en su hombro. Se dejó llevar hasta la cama donde Lan Wangji no se apartó ni por un segundo, se dejó consolar por primera vez por su esposo, y dejó en evidencia lo mucho que toda la situación estaba afectándole.

Le contó todo: su vergüenza cada que extraños lo miraban y parecían cuchichear sobre él; cuando parecía que todos esos extraños se reían de él, la inconformidad con su cuerpo, el miedo de todos esos cambios que estaba por tener con su ahora despierto instinto omega, lo incomodaba, y ni hablar del sentimiento de haber metido la pata; sentir que le había robado un futuro brillante a alguien como Lan Zhan además de arrastrar a su reputación con él.

Todo aquello que no le dejaba dormir. Pero lo que especialmente le hacía llorar era lo que le mostraba su espejo.

Confesó lo mucho que ahora miraba su reflejo, cada día al levantarse, cuando iba a dormir, luego o antes de un baño. Desde que ese bebé se asentó en su útero y Wuxian se había enterado, no podía dejar de verlo y ver cómo su cuerpo tenía que adaptarse a un segundo que habitaba en lo más profundo de sus entrañas, que se alimentaba y vivía de él…

- Como un parásito.

Lan Wangji se tensó al escuchar a su marido llamar así a su hijo, había sido sutil, pero ese pequeño salto, el como su respiración dio un brinco incómodo o quizá incluso molesto. Podía entenderlo en cierto modo, siempre defendió a su hijo cuando comentarios parecidos llegaban a sus oídos por parte de extraños, pues él lo amaba y defendería siempre. Pero al mismo tiempo no podía sacarse la idea de que su imagen ahora fuera tan distinta por su culpa, que su vida cambiara solo por él.
No podía obviar todo lo que ocurría a su alrededor, pero aun así amaba a su bebé e intentaba callar todo pensamiento negativo que quisiera molestarlo o hablar mal de su bebé… Pero… cuando se veía al espejo estos pensamientos eran tan imparables, quería callarlos a todos, pero se sentía tan… Aterrado, tan triste que solo en ese momento, entre los brazos fuertes y el aroma tan cálido de su esposo pudo finalmente hacer callar todo y sentirse mejor.

Dios se había sentido tan horrible por llamar a su hijo parásito, que volvió a llorar.

-Lan Zhan tengo miedo, tengo mucho miedo Lan Zhan. Solo tengo … Mucho miedo

Admitió con aún más seguridad, sintiendo a través de su marca de unión en su cuello, la comprensión, el cálido entendimiento de su marido, su compañero.
Se sentía como basura, y mentalmente comenzó a rogar por perdón a su bebé.

El llanto de Wei Ying no hizo más que empeorar una vez su esposo se alejó para arrodillarse y tomar sus manos para entonces con una calma tan grande y una comprensión tan marcada en sus ojos le explicó todo de la mejor manera que pudo encontrar. Le dijo tantas cosas que necesitaba saber, otras tantas más que necesitaba escuchar… Las lágrimas no cesaron después de aquella charla y solo fue a peor cuando su Lan Zhan volvió a levantarse, solo para volver a abrazarlo con incluso más calidez que antes.
Tarareando bajo y acariciando despacio la espalda del contrario, hasta lograr que su Omega se quedase dormido en su abrazo.

Volviendo al presente, Wei Ying estaba experimentando el peor dolor físico del universo, fuertes punzadas de dolor comprimido en solo la parte de su vientre bajo. Le había levantado de la cama y de su siesta de media tarde evidentemente (ya que tener un bebé drenaba mucha energía), maldiciendo en voz baja por el dolor, Wuxian se levantó con un poco de ayuda de la pared para poder sostenerse, planeo caminar un poco por el recinto, hacía un par de meses su bebé había demostrado lo fuerte que podía patearlo, así que no estaba demasiado asustado en un inicio. Pero el pánico que experimento cuando lo sintió...

¿Esa era agua bajando de su entrepierna? Esto no debía suceder ese día, no en esa semana…

_No no no, no._ Se repitió mentalmente mientras veía el charco que había aparecido bajo sus pies ¡HABÍA ROTO AGUAS! ¡Estaba por tener a su bebé y su esposo no estaba con él para recordarle que no debía entrar en pánico!

Pero lo estaba, él estaba entrando en pánico y tenía miedo, estaba temblando y sudando en frío no solo por el dolor de sus contracciones. No pudo evitar sollozar por el miedo y todas las sensaciones que su cerebro estaba intentando procesar.
El miedo, el dolor y la pequeña alegría de sentir a su bebé queriendo salir eran demasiadas y muy contradictorias para él. Pero el miedo estaba muy por encima de todo, no sabía que hacer, era incapaz de recordar lo que su esposo y él planearon para esa ocasión. Así que con la mente trabajando de manera instintiva, se colocó una bata para cubrir las delgadas túnicas interiores a toda prisa y sin zapatos comenzó a correr, pero aún con mucho cuidado de no tropezar. Así entonces de alguna manera llegó hasta el ala médica en un tiempo récord pero sintiendo las contracciones cada vez más presentes.

Apenas llegó la partera lo miró con ojos grandes y un poco asustados.

Aún no era tiempo.

-¡Aaaag! ¡SÁQUENLO! ¡SÁQUENLO AHORA! –

Gritaba Wei Ying mientras las sábanas de su catre parecían se rasgarían ante el fuerte agarre del Omega.

- Aún no estás listo, la dilatación …

- ¡A QUIEN MIERDA LA IMPORTA! ME DUELE ¡LAN ZHAN! ¡LAN ZHAN!

 

El tiempo parecía eterno, tenía a por lo menos 3 parteras revisando entre sus partes y el dolor empeoraba casi tanto como la espera. La dilatación seguía en la fase latente y con apenas cuatro centímetros de dilatación.

- Lan Zhan… ¿Dónde estás?

Todas las parteras presentes parecieron sentir empatía por él; un omega tan joven y tan asustado por su primer parto. No podían solo ignorar el sentimiento debajo de sus estómagos.

- Estará aquí muy pronto furen. Ya le han mandado a llamar, ya verá que estará aquí justo a tiempo para sostener su mano y ver a su bebé nacer.

Intento consolar la partera que cada tanto limpiaba el sudor en su frente. Otra de ellas, la principal y la que de vez en cuando revisaba su dilatación, por otra parte parecía pensativa y nerviosa. Era posible que dada la situación quizá tendía que usar el bisturí para ayudar a ese bebé a salir.

Así pasaron algunas horas, las contracciones finalmente eran más frecuentes y aunque tardado, parecía finalmente todo marcharía de acuerdo al plan… Eso deseaba Wei Ying hasta que aquella segunda partera encargada de sacar al bebé, miraba entre sus piernas de manera ansiosa, ya hacía tiempo no prestaba mucha atención a lo que pasaba a su alrededor, pero había visto esa mirada y sabía que algo no estaba ocurriendo. Entonces Wei Ying volvió a sentir miedo.

La primera partera seguía quitando el sudor en su frente y a veces soltaba palabras que creía calmarían a la pobre madre primeriza, pero también había notado esa mirada en su superior, no preguntó por supuesto, no quería asustar al omega que ya estaba alterado por la situación. Pero al final, de alguna manera no importó pues su compañera pareció repentinamente preparase para recibir al bebé y con una voz un tanto alta llamo a la tercera asistente, gritando en voz baja que llamara a más asistentes.

Wei Ying volvió a llorar, toda la conmoción y esas nuevas personas que pronto parecieron llenar el espacio en la sala le estaban asustando.

- ¡Lan Zhan! ¡Lan Zhan! ¡Te necesito Lan Zhan! – Suplicaba a la par que la partera a su lado le pedía comenzar a pujar, su bebé estaba naciendo y no tenía a su esposo para que sostuviera su mano como lo había prometido.

- ¡MENTIROSO! ¡MENTIROSO! ¡MENTIROSO, LAN ZHAN!

 

Lloró mientras sentía partirse por la mitad. Ahora la sala parecía tan pequeña llena de gente.

Los gritos y sollozos de una madre primeriza siempre causaban ese algo que te hacía empatizar, pero el llanto y los gritos de Wuxian, quién pedía ver al padre de su bebé eran especialmente desgarradores. No podían imaginarse lo que el omega podría estar sintiendo en ese momento, tanto miedo, tanto anhelo de sentirse seguro. Pero eso no era lo único lo que los mantuvo atentos…

La sangre ¡Había demasiada sangre de un momento a otro! Era lo que habían temido. Pronto la partera principal volvió a gritar por más toallas y agua caliente.

Habían pasado ya horas y el parto aún continuaba, los gritos no paraban de escucharse salir del recinto médico y el pobre chico seguía llorando y preguntando por su pareja.

Lloraba porque se sentía solo, porque necesitaba al hombre que lo había hecho sentir tan seguro hacía solo un día antes.

Así fue como Lan Yuan llegó al mundo. Soltando un fuerte llanto que resonó hasta lo más profundo del corazón de Wuxian. Quién había sentido que este mismo corazón había dejado de latir cuando no lo escuchó ese llanto durante tortuosos segundos luego que finalmente había salido de su útero.

- Mira furen, es tu bebé.

Señaló la partera a su lado, retirándose lentamente, dejando que aquella partera que cargaba a su bebé se acercara para que pudiese sostenerlo.

Con tanto cuidado lo sostuvo, que incluso aquel bebé dejo de llorar en cuanto (supone Wei Ying) sintió los brazos de su madre. Se veía sucio, cubierto por su sangre y otros fluidos, con su seño fruncido, casi pareciendo enojado por haber sido sacado de su cálido hogar, moviendo sus pequeñas extremidades y posteriormente abriendo sus lindos ojitos para mirarlo; para ser su madre lo primero que ese bebé viera en su llegada al mundo.

Aún era casi increíble ver qué Wei Ying podía volver a llorar, pero allí estaba. Llorando de nuevo por ver cómo los grandes ojos grises lo miraban casi reconociéndolo, haciendo pequeños sonidos de bebé mientras parecía olfatear el olor que Wei Ying no sabía estaba soltando. Estaba perfumando a su bebé y su bebé parecía saberlo, moviendo con mayor entusiasmo sus manos y sin dejar de mirar cada detalle en el rostro de su madre. Ambos parecían hipnotizados con el otro.

Mientras Lan Yuan reconocía y le ponía un rostro a la voz que tanto amor le transmitió. Wei Ying, memorizaba cada pequeña facción en el rostro de su hijo, mostrando especial atención en su pequeña nariz de botón, en sus pequeños labios y ese escaso, pero tan negro cabello. El cabello de Lan Zhan.

Todo en su bebé parecía tan precioso, su bebé parecía tan hermoso, como la joya más preciosa del mundo y la más delicada también.

Le sonrió de nuevo a ese pequeño que apenas había visto, se había convertido en todo su mundo.

-Es hermoso.

Atinó a decir antes que una última lágrima silenciosa cayera al igual que sus párpados. Las parteras corrieron a sostener al niño y revisar a la madre. Estaba claro, había perdido mucha sangre y era más obvio que había hecho un sobre esfuerzo tal que aún con un núcleo dorado fuerte logró agotarlo. Todas corrieron asustadas para su auxilio, mientras que aquel bebé comenzaba a llorar tan fuerte, como si supiera que algo andaba mal.

Una vez Wei Ying volvió a abrir los ojos, se encontró en la residencia que compartía con su esposo. Siendo recibido por la segunda imagen más bella que pudo observar desde que miró a su bebé por primera vez.

Era su esposo, cargando con tanto cuidado a su hijo. Tarareando de manera tan suave y meciendo a su bebé de manera tan tranquila. Se sintió afortunado.

Y tal y como si su breve encuentro hubiera sido suficiente para crear en su bebé un lazo así de fuerte; este comenzó a moverse inquieto, como si supiera quién había despertado y ansiara volver a sentir sus brazos cubriéndolo.
Lan Zhan al notarlo no dudo en girarse.

Y así es como los tres se miraron como si pudieran decirse todo en sus miradas.

Con Lan Zhan a punto de llorar por verlo despierto y su bebé aún inquieto por querer a su madre. Wei Wuxian estiró sus brazos en su dirección con intención de volver a sostener al bebé.

Con pasos torpes Lan Wangji se acercó hasta entregárselo. Y con el mismo cuidado inicial que tuvo para cargar a su bebé, volvió a sostenerlo.
Y volviendo a querer memorizar cada detalle en su hijo, tuvo intención de perderse en sus pequeños rasgos. Pero se vio siendo interrumpido por un Lan Zhan sollozante que entre disculpas, le confesaba cuánto lo amaba y sentía no haber podido cumplir su promesa. Estaba de más decir la sorpresa en Wuxian, no solo por ver la muestra tan clara de emociones que nunca había visto antes en La Wangji, sino por esa confesión. Wei Ying intentaba calmar a su corazón. Especialmente intentaba mantener a raya los sentimientos que sonreían bobamente al ver cuan enamorado se sentía su esposo de él.

Felizmente abrumado, Wei Ying había acercado su esposo a sus labios para poder besarlo y calmar así a ambos.

-… está gordo.

Comentó Wuxian mientras veía a su bebé dormitar a su costado.

- Wei Ying…

Llamó Lan Zhan, pareciendo advertir a su marido. Algo que hizo reír a Wei Ying confesando:

- Solo estoy bromeando, Lan Zhan. Creo que no puedo dejar de verlo. – Dijo recostando su perfil en su brazo flexionado para poder observar mejor a su adorable bebé.

- Es muy hermoso. -Agregó tocando su pequeño puño, el cual se enredó instantáneamente en su dedo. Un acto que hizo reír bajo a la madre primeriza.

 

La lactancia había sido todo un tema nuevo, aún habiéndose preparado mentalmente para la situación, vivirlo siempre era la verdadera experiencia. Viendo a su hijo como encontraba de manera natural el pezón del que se alimentaría, sintiendo la extraña sensación de su pezón ser succionado, no de manera sexual y por alguien que no era su marido.

Por supuesto había aprovechado el momento para observarlo de manera detenida, para pasar su dedo por cada pequeña facción en su rostro como si así le memorizara mejor.
Pero admirar a la pequeña obra de arte que había creado con el poderoso pincel de su marido, mientras el pequeño dormía era aún más adorable. Además, así era aún más evidente lo que había notado apenas lo vio nacer.

- Él se parece mucho a ti, Lan Zhan.

Dijo mientras miraba esa expresión serena que tanto había tenido presente en el último año. Esa nariz que aunque pequeña sabía a quién pertenecía, sus cejas, esos labios tan pequeños y finos, pero con ese bonito arco de cupido encima, sus cabellos tan negros como el ébano. Todo era igual en su marido.

Pero claro, cada padre veía en el bebé lo que quería, o quizá solo veía lo que el otro pasaba por alto. Así que Lan Wangji no dudó en refutar.

- Se parece más a Wei Ying.- El alfa ya se había sentado en la cama, acariciando con mucho cuidado el escaso cabello de su bebé. – Son tus rizos.- Apenas rozando una de sus mejillas rojas, continuó:
- Son tus mejillas… - Levantando la vista (por quizá instinto Wuxian hizo lo mismo) provocando que ambos terminaran mirándose.

- También tiene tus ojos.

Wei Wuxian entonces confirmó un poco los comentarios de su esposo, haciendo que sus mejillas se tornaran igual de rojas que las gorditas mejillas de su bebé.

Pero, aun así y sin ser exagerado; su hijo parecía una pequeña copia al carbón de su Lan Zhan. La verdad era que aún de lejos podía verse quien era el segundo padre de su bebé.

Sin mucho más que discutir, Wei Ying se acercó para besar la tiernamente gorda y rojiza mejilla de su A-Yuan. Encontrando adorable la forma en que su bonita expresión había hecho una mueca momentánea.

Haciendo que la vista fuera guardada en la memoria de ambos (especialmente en la de Lan Zhan) para siempre.