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Con Tsukasa ahora completamente recuperado, los niños de la Academia Científica querían hacer una pequeña obra de teatro para celebrarlo, y cuando Mirai sugirió hacer “La Sirenita'” todos estuvieron de acuerdo en que era la mejor opción, especialmente considerando cuánto significaba esa historia para ambos hermanos.
–Muy bien, entonces –dijo Ukyo después de que terminaron de discutir el guión que usarían con su pequeña clase, decidiéndose por la versión de Ruri–. Ahora solo necesitamos encontrar a nuestros actores.
–Senku es obviamente el príncipe científico del cuento –señaló Namari.
Ukyo, a pesar de reírse de la idea de que Senku interpretando a un príncipe (especialmente cuando se negó rotundamente a interpretarse a él mismo en su última obra), escribió su nombre en la lista.
–¿Qué hay de nuestra sirenita?
–Tiene que ser alguien con una voz bonita –explicó Mirai con confianza.
–¡Oh, como Lillian! –dijo Suika, obteniendo un asentimiento de acuerdo.
–¡Exactamente! Aunque no sé si hay alguien aquí que cante como ella. ¿Quizás Ruri o Kohaku? –Mirai se preguntó. Después de todo, ambas se parecían mucho a la cantante, así que tal vez también tenían su voz–. ¡O tal vez Nikki ya que ella era su mayor fan!
–¿Por qué están tan alborotados? –preguntó Senku, caminando hacia su dirección al notar su grupo hablando muy emocionado de que fuera solo uno más de sus clases.
–Oh, te va a encantar escuchar esto –comenzó a decir Ukyo, justo cuando Suika levantó la voz–: ¡Senku! ¿Conoces a alguien que cante como Lillian?
–¿Hah? Bueno, supongo que el mentalista puede hacer eso, ya que puede imitar su voz y todo eso –Ukyo se congeló mientras los niños continuaban discutiendo sobre el nuevo candidato para el papel.
–Um… ¿Senku?
–¿Sí?
–¿Te importaría interpretar al príncipe de nuestra obra?
–No, pregúntale a Chrome o a alguien más. Estoy seguro de que no tendrá ningún problema –comenzó a decir Senku, negándose como era de esperar.
Excepto que ahora Ukyo tenía una idea.
–Está bien, entonces supongo que Chrome y Gen serán los protagonistas.
–Claro-espera, ¿qué?
–Ya sabes, Chrome como el príncipe y Gen como la sirenita –explicó Ukyo, manteniendo su mejor cara de póquer–. Quiero decir, probablemente tengas razón. No les importará en absoluto. Gen está acostumbrado a estar en el escenario y Chrome pareció divertirse mucho la última vez, y un pequeño beso debería ser...
–¿Qué beso? –interrumpió Senku, sin siquiera intentar ocultar su repentino interés.
–Ah, el del príncipe y la sirenita una vez que se reencuentran. Mirai sugirió agregar eso al final ya que ahora su propia historia ha llegado a su final feliz –no lo hizo, pero Ukyo estaba seguro de que tampoco le importaría la adición.
Además, ver la cara de Senku en ese momento era demasiado divertido.
–¡Senku-chan! ¡Ukyo-chan! ¡Aquí están! Los hemos estado buscando –dijo Gen, acercándose a ellos junto con Ryusui y Chrome–. Queríamos tener una pequeña reunión para discutir los próximos pasos ahora que Tsukasa se ha recuperado.
–Oh, por supuesto. Por cierto, Chrome… –comenzó a decir Ukyo, pero fue rápidamente interrumpido.
–Lo haré –todas las miradas se dirigieron a Senku, quien intentaba actuar lo más indiferente posible al respecto–. Quiero decir, no es que estemos tan ocupados en este momento, así que supongo que puedo intentarlo si eso es lo que todos quieren.
Ukyo reprimió una sonrisa.
–¡Maravilloso! Te marcaré como confirmado entonces –dijo, haciendo una nota en la lista que tenía.
–¿Confirmado para qué? –preguntó Ryusui, inclinándose más cerca para echar un vistazo a la lista.
Ukyo explicó de todos modos.
–El príncipe de nuestra obra –dijo con una sonrisa inocente.
–Ara, ara~ ¿Estoy escuchando bien? ¿Senku-chan finalmente nos mostrará sus habilidades de actuación súper secretas? –preguntó Gen, claramente divertido con la idea.
–Ugh, si vas a ser molesto, no lo haré.
–¡Aww, pero piensa en los niños, Senku-chan! ¡Estarán realmente decepcionados si abandonaras así! –protestó Gen con un puchero exagerado que solo logró molestar aún más al científico.
–¡Me alegra mucho que pienses de esa manera! También confío en que podrás darle algunos consejos de actuación, siendo su coprotagonista y todo eso –agregó Ukyo.
–¿Co-co-estrella?
Allí estaba, esa chispa diabólica en los ojos de Ukyo que le advertía a Gen que habían caído justo en su trampa.
–Oh, ¿no lo mencioné? Los niños pensaron que serías un buen candidato para la sirenita, considerando tu habilidad para imitar la voz de Lillian y todo eso.
–¡No puedo ser la sirenita!
–Je, felicidades por tu primer papel principal, mentalista –sonrió Senku, incapaz de no burlarse de Gen a pesar de encontrarse en la misma situación, y antes de que Gen pudiera replicar, agregó–: Después de todo, tenemos que “pensar en los niños”, ¿verdad?
–¡Eres de lo peor! –Gen fingió llorar, pero no había nada más que hacer, no cuando los niños ya los miraban emocionados con la idea.
–¡No te preocupes, Gen! ¡Estamos seguros de que serás una sirenita increíble! –Mirai le aseguró, completamente malinterpretando la razón detrás de su falta de entusiasmo.
–¿Cierto? Después de todo, Senku te sugirió para el papel –añadió Ukyo, como el bastardo que en realidad era.
–¡¿Se-Senku-chan?!
–¡Oye!
¡Definitivamente haría que Ukyo pagara por eso! No que el arquero pareciera muy preocupado al respecto.
–¿Debería mencionar también por qué aceptaste tu papel? –preguntó Ukyo calmadamente.
–No-no, está bien –respondió, sintiendo los ojos curiosos de Gen, así como los de todos los demás, sobre él.
–Aww, ¡pero también deseo participar en la obra! ¡Si Senku no quiere, puedo ser el príncipe en su lugar! –Ryusui ofreció con un chasquido de sus dedos.
–¡Yo también! –añadió Chrome con igual entusiasmo.
Senku y Gen intercambiaron miradas.
Si trabajaban juntos y jugaban bien sus cartas, podrían hacer que Ryusui y Chrome interpretaran sus roles y así salvarse.
Sin embargo, Senku se dio cuenta de que también significaría que no tendrían que besarse… ¡No es que le importara besar a Gen!
Pero si su plan fallaba y Ryusui o Chrome se quedaban con su papel, podría ser realmente problemático. En el caso de Chrome, podría llevar a un malentendido con Ruri y en el de Ryusui… Sí, definitivamente sería una idea terrible.
–Puedes ser la bruja del mar y… el pez o alguna otra… –recordó vagamente que los niños también estaban escuchando–... misteriosa criatura.
Gen hizo una mueca.
¿No era Senku quien se estaba quejando de tener que interpretar al príncipe en primer lugar? ¿Acaso Ukyo lo estaba chantajeando o algo así?
Tendría sentido. A eso debió referirse cuando habló de “el por qué” Senku aceptó su papel.
No sería sorprendente que Ukyo tuviera suciedad sobre todos. Podía escuchar casi todo después de todo… ¿Tenía algo sobre él también?
Gen prefería no correr el riesgo de averiguarlo.
–¿Acaso… Senku-chan acaba de hacer un dad joke ? –preguntó en su lugar, ganándose una risa de Ryusui.
–La autocensura difícilmente cuenta como un dad joke –argumentó Senku con el ceño fruncido, aunque lo cierto era que se sentía muy aliviado de que Gen no cuestionara su repentino cambio de opinión.
–¡Yo creo que sí~!
–Ah, Senku, te estás haciendo viejo –se rió Ryusui, dándole unas palmadas en el hombro.
–Cállense.
–¿Qué es un dad joke ? –preguntó la pequeña Suika entonces.
🐚🐚🐚
–Muchas gracias, mi príncipe, puesto que ahora puedo volver a verte –dijo Gen, luego de abrazar a Senku con entusiasmo al ser “revivido” por la ciencia del príncipe.
–Yo… –el beso, lo siguiente era el beso–. Yo… –Gen realmente debería dejar de mirarlo como si hubiera colgado la luna y todas las estrellas en el cielo. ¡No era justo!– sabía que la ciencia te traería de vuelta... a mí –prácticamente se atragantó con las palabras... ¡por lo degradables que eran, no porque estuviera nervioso por lo que estaba por venir!
Se inclinó lentamente y...
–¡Corte!
–¡¿Hah?!
–Gen, ¡excelente trabajo como siempre! –dijo Mirai, hablando por el megáfono de papel que le habían hecho para la ocasión–. ¡pero tú, Senku! ¡Necesitas mostrar más amor!
–¡ Estoy mostrando amor! –respondió, moviendo sus brazos que aún estaban alrededor de la figura de Gen, solo para soltarlos al darse cuenta de que todavía lo estaba abrazando.
–¡Ni siquiera puedes mirarlo a los ojos!
–¡Eso-eso es-! –porque si hacía eso, ¡se moriría de vergüenza!
Apenas podía enfrentarse a la mirada de absoluta adoración de Gen.
¡¿Cómo demonios podía el mentalista hacer eso tan fácilmente?!
–Ya, ya... ¿Qué tal si le damos otra oportunidad, señorita directora-chan? –intervino Gen.
–¡Bien! –resopló Mirai, antes de dar algunas instrucciones más al resto del equipo.
–No va a ser diferente de los otros 7 intentos, ¿sabes? –murmuró Senku mientras todos se ponían en sus respectivas posiciones.
–Sabía que estabas contando –se rió Gen–. No te preocupes, ¿de acuerdo? Solo trata de relajarte y déjame guiarte.
–Bueno…
–¡Acción!
–Muchas gracias, mi príncipe, puesto que ahora puedo volver a verte –dijo Gen una vez más. Esta vez, tomándose la libertad de acariciar la mejilla de Senku, guiando su rostro para mirarlo y ocultando gran parte del mismo de los ojos del público en el proceso.
Senku entendió rápidamente el razonamiento detrás de ese gesto... ¡pero eso no significaba que su rostro no se calentaría con él! Y lo que era peor, ¡no había forma de que Gen no se diera cuenta estando tan cerca!
–Yo… –respiró hondo, tratando de calmar sus nervios– sabía que la ciencia te traería de vuelta a mí.
Allí estaba. Ahora necesitaba inclinarse y… Gen también lo hizo, depositando un beso en su mejilla, aprovechando cómo su mano los ocultaba del público.
–¿Ves? No hay de qué preocuparse –le susurró al oído antes de soltarlo.
Senku apenas registró al resto del elenco aplaudiendo por finalmente completar la escena.
–Pareces decepcionado, Senku –notó Ukyo, claramente encontrando divertida la expresión que debía llevar en el rostro.
–Cállate.
–Bien… bien… -djo, levantando las palmas de las manos en señal de derrota–. Ah, y Gen, –llamó, ignorando por completo la mirada frustrada de Senku–. ¡Asombroso trabajo! Aunque ni siquiera estás actuando, ¿verdad?
Senku vio cómo el rostro de Gen se sonrojaba en ese momento, pero aún no entendía a qué se refería Ukyo.
¿Cómo no podía estar actuando? No era una sirena enamorada de un príncipe científico, solo era… Un mentalista enamorado de un científico.
–Ja, ja, Ukyo-chan es tan gracioso... ¿Por qué me miras así?
–¿Estás enamorado de mí?
–¡No-no! –si el tartamudeo no lo delataba, ¡el rubor en su rostro definitivamente lo hizo!
–¡Lo estás!
–¡Por supuesto que no! Ah, mira la hora, será mejor que me vaya y me prepare para… –Gen trató de escapar, pero Senku lo detuvo por la muñeca.
–¿Oye, directora? ¿No deberíamos hacer la escena una vez más? ¿Solo para asegurarnos de que todo se vea bien para la noche de apertura? –llamó a Mirai–. 1 de 8 escenas correctas no puede ser lo suficientemente bueno.
–Mm, supongo que deberíamos –dijo la niña de acuerdo, instruyendo a todos para que volvieran a sus posiciones.
Gen se sintió bastante traicionado por la falta de quejas y las expresiones claramente divertidas que todos parecían tener.
–Senku-chan…
–¿No confías en mí?
Gen supo que había perdido el momento en que Senku le dio esa sonrisa.
–Muchas gracias, mi príncipe, puesto que ahora puedo volver a verte –dijo Gen, dudando antes de acariciar la mejilla de Senku nuevamente, solo que esta vez, el científico puso su mano sobre la suya, moviéndola lo suficiente como para que ya no fuese capaz de ocultar su rostro de la audiencia.
Senku podía sentir las miradas sobre ellos así como el calor de su piel, pero lo ignoró todo en favor de mirar a su mentalista.
Esta vez Gen lo miraba claramente confundido y con un lindo rubor en su rostro. Era una gran vista y se arrepintió de haberla estado evitando todo este tiempo.
–Sabía que la ciencia te traería de vuelta a mí –dijo, y antes de que Gen pudiera comenzar a inclinarse para besarlo, agregó–: Te amo.
–¡¿Tú-tú-?! –Senku se rió ante su reacción, antes de ponerse ligeramente de puntillas y darle un beso en la comisura de los labios–. ¡No te burles de mí!
–¿Oh? ¿Esperabas algo más…? –fue interrumpido por los labios de Gen sobre los suyos.
Ukyo sonrió ante la escena, satisfecho con los resultados hasta que recordó que había niños presentes y que esos dos estaban demasiado sumidos en su propio mundo como para preocuparse.
–Creo que es un buen cierre. ¡Vámonos, todos! –dijo, dispersando la pequeña multitud que se había reunido y apartando a Mirai a pesar de su insistencia en quedarse para ver cómo podían incluir eso en su obra también.
Tsukasa iba a matarlo.
