Work Text:
"Ya no puedo estar contigo hasta el final de la línea"
Hay un eco, como el del agua corriendo. Es un río o quizá el mar. Siento que alguien se esa ahogando. El ruido otra vez. Lluvia. Arriba. Tengo que levantarme.
Alguien dice mi nombre. Steve, Steve...
Es un niño.
—Levante, Steve.
Bucky me está mirando. Tiene un raspón en la frente. Estira su mano hacia mí.
—Vamos, no te pongas así.
Sacude la mano, quiere que la reciba, pero yo lo aparto de una manaza. Entrecierra los ojos y tuerce los labios hacia abajo.
—Si no te levantas, voy a cargarte.
Bufo. Miro mi rodilla, está envuelta con un pedazo de tela. Bucky lo ató después de limpiar la sangre. Duele.
—Sé que duele, pero si vamos a tu casa, tu madre podría curarte mejor.
—No quiero ir a casa —respondo.
Ahora es Bucky quien bufa.
—Te cargaré —y se mueve hacia mí.
Esto es grave.
—No, no. —Lo aparto. Me sostengo del suelo y logro levantarme.
Bucky me sonríe cuando estamos frente a frente. Es más alto que yo. Siempre fue más alto que yo.
—¿Por qué estás aquí? —pregunto.
—Porque quise. —Se encoge de hombros—. Y estoy a tu lado, aun cuando eres un idiota.
—Idiota tú.
—Contigo hasta el final de la línea —me ignora—. Andando. — se inclina hacia un lado. Recoge un viejo cuaderno y lo sacude hasta dejarlo sin tierra.
Es mi cuaderno de dibujo.
—¿Tienes hambre? Porque yo tengo mucha hambre. —Bucky da dos pasos hacia adelante mientras guarda mi cuaderno bajo su brazo izquierdo.
Al primer paso que doy, la rodilla duele. Entonces Bucky se da cuenta y regresa a mi lado. Sin decir nada, acomoda su brazo libre bajo mi axila y sujeta mi espalda. Siempre fue más fuerte que yo.
—Puedo caminar solo —protesto.
—Ya cállate.
Caminamos despacio, bajo las sombras de los edificios. Hay sombras extrañas. Es tarde, las luces son color naranja, y hay pocas nubes en el cielo. Apenas puedo ver el sol, pronto se ocultará.
—Espero que tú mamá haya hecho estofado, me suena la tripa —menciona Bucky a mi lado.
Imagino el estofado de mi madre. Papas, un pedazo de carne seca, y el aderezo jugoso. Quiero comerlo, incluso con toda y zanahorias.
—¡Ya sé! —Bucky sacude, se detiene un segundo y vuelve a caminar arrastrándome con él.
—¿Que?
Pero Bucky solo me sonríe. Le falta un diente, y el raspón de su frente brilla rojo intenso. A él no parece importarle. Me dirige a una dirección distinta a mi casa, cuando estoy por preguntar, siento un aroma que hincha mis pulmones. Es pan recién horneado.
Cierro los ojos y vuelvo a abrirlos, Bucky se ha detenido frente a una panadería. Nunca he venido aquí, sin embargo, Bucky me lleva consigo al interior. Hay poca gente, pero en una vitrina hay tanto pan que no podría contar; de tamaños y colores diferentes. El aroma hace rugir mi estómago.
—Señora panadera —exclama Bucky levantando una mano hacia una señora que esa detrás del mostrador.
Es asiática, con rostro severo, pero cuando ve a Bucky su expresión cambia, como si de pronto hubiera encontrado monedas de oro.
—Bucky, pequeño, ¿Cómo estás? —pregunta la mujer, tiene un acento extraño.
—Bien, gracias. —Luego me señala—. Él es Steve, mi mejor amigo.
Ella asiente, yo saludo, entonces es como si recién nos estuviera viendo.
—¿Que les pasó? —pregunta con las cejas fruncidas—. Bucky, otra vez te peleaste.
—Solo eran unos chicos malos —dice Bucky, moviendo una mano como si espantara una mosca.
Voy a protestar.
—Y señora —Bucky tiene una de sus mejores sonrisas, sus ojos brillan, al igual que el rojo de su frente. Parase como si fuera a conquistar el mundo—. Podría darme dos panes blancos, y yo vendré ayudarle el domingo.
—¿Pero tu mamá sabe? —pregunta la mujer, sus cejas se arrugan más.
—Se lo diré. Por favor, prometo que vendré.
La señora parece pensarlo, asiente y se da vuelta, desapareciendo detrás de una puerta. Cuando quiero preguntar que son esos panes blancos, ella vuelve y en su mano lleva una bolsa blanca.
—Tienes suerte que recién los hice —dice, y se los entrega a Bucky.
Quiero preguntar, pero los panes detrás de la vitrina me distraen. Bucky me saca jalando de mi polera.
—El domingo temprano, Bucky. —la señora hace una advertencia con su mano.
Bucky solo agita una mano, a la vez que asiente varias veces.
Salimos y caminamos un poco por la acera, ahora no solo me duele la rodilla, sino toda la pierna.
—Aquí —indica Bucky había la esquina de la acera, y se deja caer para sentarse. Pone mi cuaderno sobre sus piernas y me mira.
Resoplo mientras me siento. Casi de inmediato, Bucky acerca la bolsa de papel y me muestra el contenido.
Se me hace agua a la boca. Huele bien, y aun cuando no sé qué son, quiero comerlos.
—¿Eso es pan blanco?
—Sí, son japonesas o chinas. No sé. Agarra uno
Me limpio la mano con mi polo sucio, y luego lo meto en bolsa. Es redonda y caliente. Cuando lo saco y lo veo, pienso, no, siento, como si no hubiera comido hace mucho. Mucho tiempo. Observo a Bucky, tiene su pan en la mano y lo ha empezado a morder. Vuelvo la vista al mío, y lo acerco a mi boca. Muerdo. Percibo el sabor de inmediato. Salado y dulce a la vez, es preciso en ambas partes. Nunca he probado algo así. Vuelvo a masticar, una y otra vez.
—Tranquilo, come despacio…
¿Bucky dijo eso?
Giró para mirarlo, me está sonriendo con los cachetes inflados. Vuelvo a masticar otro pedazo. Está delicioso, no quiero que se termine.
—¿Y me dirás porque estabas peleando? —pregunta.
Levantó la vista, Bucky me sigue mirando. Algo ruge. ¿Truenos?
—¿Pelear?
Bucky pone los ojos en blanco. Pero no sé de qué habla. ¿Yo estaba peleando? ¿Con quién? ¿por qué?
Cómo otro pedazo de pan.
¿De qué está hablando Bucky?
Otra vez el estruendo. Miro al cielo. Las nubes son negras, los edificios desaparecen. No hay sol.
¿De qué estaba hablando Bucky? Pelea, pelea. ¿Yo estaba peleando con unos niños o contra mucha gente? Estaba solo y luego llegó Bucky; Bucky siempre está conmigo, no estaba solo; estaba junto a los vengadores.
Otra vez ese sonido. Son rocas cayendo. No es así como viví este momento. Bucky preguntó porque estaba peleando, algo hicieron esos niños. Algo hicieron esas personas en el puente. No, me empujaron. No, mordieron mi cuello.
Hueco en mi estómago, muerdo otro pedazo de pan. Se está acabando. Otra mordida, sabe bien, no es suficiente. Mi estómago ruge, no hay más pan. Bucky está ahí con el suyo, me mira, sus ojos me miran fijamente.
—Es suficiente cap. —dice.
No. No es suficiente. Hay un hueco en mi estómago, ruge, se hace más grande. La garganta quema. Está vacío. Mueve todo dentro de mí. Bajo mi pecho, algo lo oprime, algo esta cavando. Es inmenso. Quiero más pan, lo siento Bucky. El estofado de mamá. Bucky, Bucky. Bucky no está más frente a mí, se fue, solo hay oscuridad y un retumbo en un túnel vacío. Piedras golpeando. Gente caminando.
El rugido está dentro de mí.
No puedo ver, no duele más, no puedo levantarme, la garganta quema. Hay algo dentro de mí. Soy esa criatura.
Bucky, me dijiste que estarías conmigo hasta el final de la línea...
El estruendo otra vez. Son las bombas de la guerra, son los aviones chocando entre sí, es Bucky cayendo, soy yo cayendo. Hay nieve. Hay tierra. Quiero tragar esa tierra hasta llenar el vacío en mí. Lo reclama mi garganta, lo reclama mi boca.
Hay alguien ahí.
Es Bucky.
Dice algo, no entiendo, pero creo que entiendo.
"Steve" es lo que dice "levántate".
No puedo, esta vez no puedo. Me quedaré aquí hasta ser polvo.
"Levántate” repite. Y es él quién me levanta, me lleva en su espalda y arrastra algo en su mano.
Hay truenos, resuenan en todas partes, están dentro de mí.
Bucky dice algo, ahora lo entiendo:
"Tengo hambre”.
"Tengo hambre", respondo.
