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Cruel summer

Summary:

Clint está quedando ciego y bueno, solo necesitaba tomar valor para confirmar lo que ya sabía en el fondo: Está enamorado de Bruce

Notes:

Post Widowmaker- pre Blindspot

Work Text:

—Si tienen miedo de que esté convirtiéndome en un socialista, no se preocupen, estoy bien.

Tony resopla ante lo que ha dicho Clint y Bruce solo puede evitar entornar los ojos; Clint puede ser un poco irritante cuando está ansioso.

—La opinión de Blake en esto es importante, Clint—trata de calmarlo—, necesitábamos estar seguros de qué es lo que debíamos hacer.

Tony abre la puerta de la enfermería y en ella ya se encuentra el doctor Blake con Steve, están viendo las tomografías del cerebro de Clint, en pantallas tan brillantes y holográficas, es como tener un pequeño Time's Square en el lugar.

—Clint, toma asiento, por favor—el doctor le indica, yendo directamente al punto.

—¿Ahora haces citas a domicilio?—el arquero menciona obedeciendo, no es tan formal como se esperaba aunque eso, sinceramente, era esperar mucho de él—¿Y él por qué está aquí?

Todos miran a Steve.

—Para mantenerte dentro de la habitación.

—Bueeeno, es un poco intimidante que todos estén aquí por mi—Clint pasea la mirada por todos ellos y traga en seco cuando su vista va a los paneles borrosos de su cerebro— ¿Por qué el doctor asgardiano no me atraviesa con uno de sus mágicos arcoíris nórdicos y acabamos con esto? ¿Ese es el plan cierto?

Por un segundo, Clint mira a Bruce y luego este dice algo como—: Quisiéramos que fuera así de simple.

—Cuando estabas en Rusia, sufriste un trauma severo en la parte trasera de tu cabeza, aquí—comienza diciendo Blake, señalando un punto en el holograma—. Tú capucha absorbió algo del golpe, pero no lo suficiente. Ha habido una hinchazón progresiva presionando el lóbulo occipital del cerebro. Es donde se procesa la visión, o en tu caso, dónde está fallando el proceso.

—El medicamento que te hemos suministrado estos días solo mantiene el cerebro tal y como está—se explica Tony.

—¿Hinchazón?—Clint tiene una ceja arqueada—, solo pongan un sorbete y drenen la porquería.

—Cualquier tipo de operación para aliviar la presión en este punto no sería lo más inteligente—Donald dice—. En el peor de los escenarios, sería fatal.

—Para alguien que necesita sus ojos para vivir, yo diría que este es el peor de los escenario.

—Queremos realizar más pruebas de inmediato y continuar monitoreando el proceso, compraremos todo el tiempo que podamos.

Y aunque no es el mejor de los momentos, Clint se levanta de su lugar, con la desesperación crispando sus facciones.

—¿¡Comprar tiempo!? ¡Esto puede arreglarse ¿Cierto?!

—Haremos todo lo posible para ayudar, Clint, pero-

Bruce intenta acercarse pero Clint se aparta rápidamente.

—¡No!

—Sé que es difícil —esta vez Steve lo intenta—, podemos hacer que todo sea mejor para ti y para que te adaptes solo-

—Deja la lastima y deja de tratarme como a un niño, dime qué está pasando, Steve, sé honesto.

Steve hace una mueca con los labios, no sabe que decir y entonces, de nuevo, Clint mira a Tony y a Bruce, buscando más respuestas. Pero Blake está dispuesto a contestar todas sus dudas.

—La ceguera occipital no afecta las corneas—trata de ejemplificar —, así que tus ojos aún están bien. Es el modo en que tú cerebro recibe las imágenes lo que está empeorando.

Clint baja la cabeza, como si tratará de entender.

—Mientras la hinchazón crezca, tu percepción disminuirá. Estoy seguro de que ya notaste el cambio de profundidad y perspectiva ¿Verdad?—Clint asiente—. Eso empeorará mientras la presión afecte tu audición y tu comprensión visual.

—Tengo problemas de sordera desde que era un niño.

—Bueno, puede que empieces a ver cosas o a oír de manera diferente. Los objetivos estacionarios pueden parecer que se mueven de pronto hasta que la hinchazón alcance un punto en el que apagué el lóbulo occipital, dejándote completamente ciego.

Nadie es lo suficientemente valiente como para decir algo, dejan que Clint piense en todo lo que quiera, incluso aún con todo el sonido que la ciudad parece producir en la lejanía, es predecible el ruido que las cabilaciones del rubio hacen al ir al mil por hora.

—Ven al laboratorio—dice de pronto Tony —, trataremos de crear algunas cosas para engañar a tu cerebro y ayudarlo a procesar correctamente a corto plazo.

—No—dice Clint en un susurro, luego levanta la cabeza y se aclara la garganta para que no se note el nudo que se ha formado en su garganta—, no más lóbulos o trucos o palabras científicas, ya basta.

—Como tu quieras.

—Y esto queda entre nosotros, no le digan a nadie de esto.

Clint se levanta y entonces todos pueden volver a su trabajo de rutina.

Tony va al laboratorio y Steve lo acompaña para hablar del problema de Clint, tal vez este buscando una manera de incluirlo en las próximas misiones sin que el rubio se sienta inútil. Donal palmea el hombro de Bruce antes de salir también y entonces solo queda Bruce, quién va detrás de Clint.

Es gracioso porque cuando lo busca, Clint no está por ningún lado.

Esto es incómodo para Clint tanto como es pedir un taxi y pedirle que lo lleve. Cuando se baja ya está oscureciendo y tropieza con una pareja de chicos en la puerta del bar.

Este es un lugar famoso entre la plebe de los barrios bajos de Nueva York, o más bien para los héroes de alquiler que deambulan por las calles. Hay gente de todo tipo: los héroes que resuelven todo a puños, los heterosexuales que buscan cosas nuevas, los gays marginados que solo quieren divertirse o como Clint etiquetaria, gays que buscan resolver "asuntos de negocios".

Eso le hace pensar cuando descubrió que también le gustaban los chicos cuando a los catorce años su padre lo agarró a golpes por el simple hecho de tener un recorte de revista de Jean Claude van Damme en un libro viejo de colorear y le había hecho un corazón chueco al rededor. Recuerda sentirse atraído por lo increíblemente apuesto que le parecía el actor, incluso se lo dijo a Barney y él le había dicho que prefería a Schwarzenegger porque era más rudo.

O tal vez lo descubrió cuando en la escuela besó accidentalmente drogado a un chico de su clase; o cuando un ayudante del circo le hizo una paja dentro de los pantaloncillos; o lo descubrió cuando vió a Iron Man volar sobre su cabeza; tal vez fue la vez que comprendió porqué Nat se fue con Daredevil, o cuando lo dejó por Bucky. O cuando fue a ese bar gay y terminó más adolorido que nunca; Tal vez lo descubrió cuando accidentalmente Bruce se golpeó la cabeza con un tubo de aluminio del laboratorio y se rió nervioso, se le habían hecho un par de olluelos en las mejillas y se veía tan tierno, o cuando descubrió que a Bruce le gustaba remojar las galletas en el té, o cuando Bruce le hablaba de matemáticas, o cuando Bruce habla de cualquier otra cosa apasionante y sus ojos cafés se iluminaban de una manera inhumanamente imposible.

Y fue peor cuando se levantó por la madrugada y la vista se le nubló y Bruce, quién aún no se dormía y estaba en la barra resolviendo un crucigrama, lo tomo del brazo y lo salvó de tropezar.

No podía creer que existiera tanta amabilidad en una persona, mucho menos si esa persona jamás ha recibido eso de vuelta. Tal vez fue por empatía o quién sabe, pero ese pensamiento, así como todos los demás que ha tenido últimamente, lo hace sentir culpable y un tanto miserable.

Tal vez es por eso estaba en el Josie's bebiendo como un psicópata. Este lugar es donde alguna vez Matt Murdock lo llevó, luego, lo habría guiado al baño para besarlo y después de dos días, cuando Clint intento buscarlo, Matt le dijo que era mejor que no lo buscará de nuevo porque solo arruinaría su imagen.

Como si un abogado bisexual de clóset no pudiera arreglarselas dentro de la ley.

¿No Jennifer Walters era lesbian supporter dentro del congreso? Los contribuyentes aman a los iconos Queer, más aún cuando estos son parte de la comunidad.

¿She-Hulk era bi? Tal vez, ¿Hulking era gay, no? Pero Teddy no era un Hulk, ¿Qué hay de Amadeus Cho? ¿Qué hay del general Ross o de Leo? De la ex de Bruce, ¿Betty? ¿Y Bruce?

Clint sacó el celular, con las manos temblorosas y la visión más borrosa que nunca. Borró todas las llamadas perdidas que aparecían en las notificaciones y entro a sus contactos. Divisó el nombre de Bruce gracias a los corazones verdes con los que tenía registrado al doctor. E inmediatamente al primer timbrazo le contestaron.

—Hola, Bruce, ¡soy Clint!

Detrás de la línea se escuchaban pasos apresurados, tal vez de los de alguien quién esté corriendo. Respiración agitada y casi siente la tibieza de su voz en su oreja.

—¿Clint? ¿Dónde estás?—de nuevo ese tono preocupado—. Tony salió hace cinco minutos para buscarte y creo que activo las alarmas porque incluso Kate llamó para estar al tanto.

—¿Recuerdas el bar de Hell's Kitchen del que te hablé? ¿Quieres venir? Hoy no hay gente.

—¿Estás bebiendo? Clint, no puedes beber porque estás en tratamiento.

—¡Ven!

—¿Estás ebrio? No te muevas, iré por ti.

Clint no sabía cómo es exactamente que se sentía atraído por Bruce, es decir, él era lindo, era amable, inteligente y aunque en algún otro momento se habría llamado a si mismo como un psicópata, se animaba a decir que hasta le parecía guapo. Pero había algo más, tal vez era porque sencillamente Bruce era el tipo de persona que no puedes odiar ¿Sabes? Es un sabelotodo pero aún así no puedes callarlo porque disfrutas oírlo hablar.

¿Cómo comenzó eso, en realidad? Hasta dónde él tenía entendido, jamás había entablado una conversación informal con Bruce que no fuera del tipo: eres más agradable que el otro sujeto.

Desde que volvió de la muerte (hace más o menos unos tres años) supo que algo no andaba bien con él. Es decir, había muerto ¿De acuerdo? La gente creyó que jamás volvería a verlo y de pronto pum! Ya había otro Hawkeye, Bobbi salía con alguien más y se filtro un audio de él admitiendo estar enamorado de Richard Rider en una fiesta en Industrias Stark. Eso, sumado a lo increíblemente presionado y triste que se sentía (y que aún se siente), era un peso extra que quiera o no, va a tener que cargar por el resto de su vida.

Fue un ninja, también un chico que se hacía super grande y ahora simplemente es un hombre que descubrió que está quedando ciego. Y cuando por fin estaba pasándole algo bueno en la vida, cree que no lo merece. Cree que no merece la felicidad aún cuando después de tantos años la estuvo deseando.

¿O es solo el sentimiento de narcisismo apoderandose de él porque ahora sabe que Bruce también piensa en él de forma no amistosa y solamente quería responderle el sentimiento? Si es así, que Dios lo perdoné porque no puede evitarlo.

Tomo su trago y se lo empinó.

Debía esperar a Bruce, tal vez él mejor que nadie sepa que hacer con él.

La prensa lo bombardeo en cuanto supieron que estaba de vuelta, Wanda había intentado remediar todo y él solo quería estar en paz. Tal vez si hubiese cometido el famoso autodeletus cuando la idea cruzó su mente nada de eso estaría pasando. Aún piensa en eso muy de vez en cuando, y cuando no está pensando en eso, piensa en todo lo bueno que tiene hasta ahora, lo cual a resumidas cuentas, solo es Bruce.

Estaba un poco -muy- ebrio. Había dejado de pedir tragos para pedir la botella completa. En el lugar estaba sonando una canción country súper triste y cuando menos lo esperó, Bruce estaba sentándose en la mesa, justo al lado suyo; tal vez estaba al lado de él para que el bullicio no fuera impedimento para poder escucharlo bien.

—Pedí una botella para brindar porque descubrí algo.

Clint levantó la botella tan cerca de la cara de Bruce que este tuvo que hacerse a un lado para que no golpeara sus anteojos.

—¿Por qué saliste de la mansión? Es muy peligroso para ti o para cualquier persona que se crucé contigo.

—¡Oye!

—No puedo beber, Clint—Bruce le quita de las manos la botella—, no es conveniente.

—Yo tampoco bebo, no suelo hacerlo nuca—las palabras arrastradas y la minuciosa manera en la que mueve las manos hacen que Bruce quiera salir de allí—, mi papá me obligó a beber directo de un barril. ¡Son los traumas!

Y aunque no es fácil para él hablar de eso, lo hace, porque estaba bajo el control del alcohol. Probablemente en un rato más, dejará de hablar de sí mismo y sus problemas para ir directo a bailarle a alguien con Shania Twain de fondo.

—Creo que deberíamos irnos, traje el auto de Tony.

—¡Pensé que no manejabas!

—No suelo hacerlo, pero estaba muy nervioso por hallarte.

—¡Eres muy dulce!—el doctor le hace señas con las manos para que baje el volumen de su voz, pero ni siquiera capta porque su vista no es la mejor ahora—, ¡Es muy triste que nadie salga contigo! ¡Partidazo!

Bruce niega con la cabeza mientras saca el celular e intenta enviarle un mensaje a Tony.

A Clint siempre le gustó pensar que Tony era como su mamá y Steve como su papá. Es gracioso porque ambos lo trataban como un adolescente estúpido, Tony cuidaba de él desde que le dió la bendición para poder unirse a su equipo, no le guardo rencores e intento guiarlo lo más que pudo (porque siendo sinceros, Tony Stark no tenía nada en lo qué el pudiera basar un buen concepto de héroe ejemplar) y Steve, por su parte, era como ese papá gruñon que parecía estar en tu contra pero te llevaba en bicicleta con rueditas entrenadoras, se encargaba de que tomarás todos tus medicamentos y te enseñaba nuevas técnicas de pelea. Y cuando Tony y Steve peleaban, era como volver a tener cinco años y tener la necesidad de llorar porque no sabes qué hacer para que dejen de gritarse.

Eso era.

—¡No le digas dónde estamos!

—Está buscándote, Clint—Bruce trato de ser razonable—, terminó los prototipos de tus gafas y aún así salió a buscarte, sé un poco considerado.

—Bien, bien. Pero no le digas a Steve.

Bruce terminó de mandar su mensaje con un: está sano y salvo, más salvo que sano.

—¿Quieres pedir algo? ¡Yo invito!

—Solo beberé agua.

Había una jarra con agua en la mesa, como en la mayoría de mesas ocupadas. El castaño estiró la mano para tomarla cuando Clint le dió un manotazo para que no lo hiciera.

—¡No bebas el agua de este lugar!—Bruce encogió su mano—, ¡Ni siquiera es potable!

—He comido y bebido cosas peores, agua del grifo no va a matarme, cosas peores lo han intentado por menos.

—¡No hables de muerte!

—¿Quieres tranquilizarte?

—¡No puedo!

—¿Y si mejor nos vamos?

—Pero la cita va muy bien, aún no sales corriendo.

Pero Bruce no tiene tiempo para sonrojos, él estaba llevando a Clint del barzo fuera del bar. El arquero tiene envuelto en sus brazos la botella, como si fuera un bebé, aferrada a su pecho justo como lo había encontrado cuando llegó.

Cuando llegan al auto, Bruce le abre la puerta del copiloto pero Clint abre la puerta de los pasajeros y se atraviesa allí como puede; su torso está bien, la posición de sus piernas es lo realmente cuestionable. Sus zapatos están tan pisoteados que resulta increíble que aún tengan las lengüetas blancas y no marrones como el resto del zapato por la mugre.

—¿Estás cómodo?—Bruce dice apenas se trepa cómo conductor y arranca.

—Podría estar mejor.

—Que bien, ya no estás gritando.

—Creo que el aire me despabiló un poco—el rubio aprovecha la ligera pausa que hace Bruce al ir de reversa para destapar la botella y beber directamente de ella.

—Es injusto que nos hayas dejado el brazalete con tu GPS en el escusado—menciona el doctor, puntualizando el injusto y Clint lo interpreta como un: malagradecido—, estuvimos muy preocupados

—¿Sabes qué es injusto?—saltó a la defensiva—. Volver de la muerte y descubrir que remplazaron a Taylor Swift en el mural de leyendas country en Nashville. Trata de vivir con eso.

—No estoy hablando de cultura pop, Clint. Quiero que me digas qué rayos pasa contigo.

—¡Me quedaré ciego!

De acuerdo eso fue muy obvio y demasiado estúpido. Debió ser más considerado.

Ambos guardan silencio por varios minutos más y es cuando Bruce siente apropiado hablar.

—Lo siento, es solo que estoy nervioso por todo esto—explica—, estaba tratando de ser un poco más concreto. No me imagino que debe ser para ti esto.

—Tranquilo, sé que quieren ayudarme pero aún no soy ningún inválido.

—Te ayudaré a bajar el cereal de la repisa alta cuando comiences a tropezar con los muebles.

—¡No es gracioso!

Clint saca un pie por entre los reposabrazos y golpea de una patada el costado de Bruce.

Y entonces, ambos ríen. El doctor lo observó a través del retrovisor, con los cabellos rubios revueltos y estaba todo informal, la sonrisa cansada y la mirada sin ánimos. Aún sostenía la botella entre sus manos y pensó que jamás había visto eso antes. Se veía totalmente destruido.

—Te llevaré a la mansión ¿De acuerdo?—le dice cuidadosamente —, te ayudaré a bajar el alcohol de tu sistema e intentaremos que nadie se entere.

—Gracias, Bruce.

—Ni siquiera Steve tiene porqué enterarse.

Clint recarga la cabeza en el respaldo del asiento de los pasajeros. Su frente brilla más que nunca ahora que las noches de verano comienza a ser calurosas.

—Creo que te quiero, Bruce.

—Yo también te quiero, Clint.

—En serio, eres como mi nuevo mejor amigo—abraza más a la botella—. Te quiero.

Clint estaba sonrojado por la adrenalina o por la vergüenza. Era muy difícil saberlo.

—Incluso creo que me gustas, es lo peor que haz escuchado ¿No?