Actions

Work Header

Arrepentimiento

Summary:

Gloria se arrepiente de haber arruinado el sueño de Hop

Notes:

Esto es de hace como un año o más pero olvidé publicarlo aquí lol

Work Text:

El sol se había puesto hacía un par de horas, era la primera vez en muchos meses que podías permitirte llegar tarde a casa, pues tus labores como campeona te arrebataban grandes cantidades de tiempo.

Ah, campeona, qué amarga palabra te definía, aspirante Gloria.

Cuando saliste de viaje por primera vez junto a Hop y Víctor era tu sueño, tu mayor anhelo desde que eras pequeña, y ahora, cuando ya lo poseías, de vez en cuando sentías un deje de aridez que te provocaba una intermitente sensación de arrepentimiento. Y todas esas sensaciones iban dirigidas a la figura de tu vecino, de tu novio, de Hop.

Cerraste la puerta de casa despacio, tratando de no hacer ruido, pues sabías que tu madre debería estar durmiendo, mas no esperabas que tu hermano Víctor siguiera ahí, pues ya sabias que su relación era tan fructífera que ya pudo independizarse y tener un trabajo estable. De vez en cuando recordabas la infancia que viviste con él y te lamentas por cómo ahora parece tan lejano. Pero de todos modos, es tu hermano, el mismo que siempre te estuvo apoyando con tu viaje y supo hacerte entender mejor a Hop. Hop. El nombre de tu novio hacía que tu corazón brincase, pero en esos momentos no te atrevías a tener la osadía de llamarlo amor, dado que tus sentimientos eran un suave y desesperado clamor de pena y rechazo. Miles de veces te miraste al espejo y lloraste, lloraste porque amas a Hop, porque no entiendes cómo él puede amar a alguien como tú, porque te arrepientes de aquello que le hiciste. Y entonces tus lagrimas empezaron a brotar, tintineando tras caer al suelo, mientras tú te esforzabas por echar un sollozo susurrado que no alarmase a tu madre. Te deslizaste por la puerta, cayendo suavemente al suelo, abrazando tus piernas con un leve repudio, para después tratar de regular tu respiración sucintamente, maldiciendo lo que tuviste que hacer cuando todavía eras una niña, eso que ha definido tu vida y aquello que provoca que en ocasiones te odies a ti misma.

Le arrebataste su sueño a Hop porque te apeteció. No tenías ningún motivo trascendental más allá de querer ser la más fuerte, te emocionaste demasiado en los combates y ganaste, porque en el fondo, sí que eres la entrenadora más fuerte de Galar, pero Hop merecía ganar. Y eso es lo que te repites cientos de veces, te reprochas por haber ganado, incluso a veces por haber competido. En el fondo sabes perfectamente que Hop es feliz ahora, que ser investigador le apasiona, pero no puedes evitar preguntarte cuán feliz sería si hubiera derrotado a su hermano mayor como debía haber sido, lo que te lleva inevitablemente a no poder dejar de pensar que sobraste completamente en esa historia, que Hop merecía ganar y que tu sueño pueril de ser campeona podía haber esperado. Y no te engañaste, amas los combates, amas ser campeona, pero te destruye por dentro saber que le arrebataste a Hop su sueño.

Y lo que más te duele es saber que pese a todo, Hop te ama incondicionalmente.

Te da rabia, no lo entiendes, crees que no te lo mereces, crees que debería haberse alejado de ti por haberle quitado su sueño. Pero no, Hop cada día te demuestra un amor increíble, el más puro que te podías imaginar de pequeña. Hop ignora todo el peso del trabajo que tenga por hacer al día siguiente, si considera que puede darte aunque sea un minuto más de tiempo te lo da, no le importa irse a dormir a horas intempestivas si es para hablar contigo por chat, o como hoy, para invitarte a cenar y pasar la noche juntos. A Hop le da igual si tiene que dormir poco, ama pasar tiempo contigo, te ama pese a todo lo que haya sucedido y no te guarda ningún rencor, y no lo entiendes, te frustras porque crees que no te lo mereces, pero en el fondo no te puedes alejar de él, ya que Hop te hace infinitamente feliz. Da igual cuántas veces trates de negarlo, vuestra relación es sana y hermosa, apenas os peleáis, os amáis hasta en los momentos más difíciles sin pedir nada a cambio, solo sois dos muñecos de nieve que se siguen amando a pesar del calor del sol.

Tus lágrimas no llegan a cesar, siguen brotando de lo mucho que aman a Hop, y como te temías, Cinderace salió de su Poké Ball sin dudarlo. Te miró y tú le miraste de vuelta, para luego hacer el esfuerzo de levantarte y abrazarle, para luego echarte a llorar con más fuerza.

—De verdad, me arrepiento tanto...

Tras decir esto sollozaste una vez más, dejándote envolver por el abrazo de tu Pokémon inicial, tu mejor amigo desde que empezaste tu viaje y lo elegiste sin vacilar ni el más mínimo segundo, tu compañero de aventuras y tu apoyo emocional cuando todo va mal. Adoras a Cinderace, sabes que es un pilar fundamental de tu vida y puedes llorar junto a él cuando lo necesites. Y no sabes si es por el calor corporal, por su pelaje o por ser de tipo fuego, pero cuando abrazas a Cinderace sientes una inmensa sensación de calidez apaciguante, que te calma, cesa tus lágrimas, y te enfría la mente como antítesis. Una vez te separas del abrazo de Cinderace puedes pensar las cosas con mayor claridad, decides no guardarlo en la Poké Ball y caminas a su lado hacia tu habitación, pues sabes que pese a todo, Hop ama su trabajo, ama verte siendo la campeona y presume de ti todo lo que puede. Hop es la persona más pura que conoces, y no puedes evitar amar cada centímetro de su inconmensurable alma.

Y entonces recibes un mensaje de texto por su parte, te dice que mañana irá a investigar al mar y te recuerda que te ama, por lo que tú sonríes y acompañado de un corazón, escribes un mensaje que antes no habrías sido capaz de escribir.

"Vayamos juntos hasta el mar".