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Harry no podía dejar de pensar que era una estupidez, pero nunca se había caracterizado por tener pensamientos muy correctos o críticos, a pesar de ser un slytherin, así que no era nada fuera de lo común.
Bueno, tal vez un poco.
Ya que, no diario te pones amortentia en vez de perfume para descubrir de quien está enamorado tu amor platónico.
El cual hasta cierto punto es imposible.
Pero bueno, ahí se encontraba Harry pensando seriamente si lo que iba a hacer era mínimamente correcto, o si todavía era buena hora para retractarse.
Aunque todos estos pensamientos perdieron coherencia al escuchar como alguien iba a abrir la puerta de los cuartos.
Así que sin pensarlo dos veces el azabache se echó la amortentia pidiéndole a Merlin que algo bueno saliera de esto.
Un poco, muy, gryffindor para un slytherin, pero bueno, la sangre Potter se tenía que demostrar por algún lado.
—¿Todo bien Harry? Se te ve un poco estresado —preguntó el italiano entrando a la habitación.
Este olió ligeramente el ambiente y apenas sintió un olor característico volteó a ver al ojiverde con un ligero rubor en sus mejillas aunque con una sonrisa burlona en el rostro.
—¿Le robaste su perfume a Pansy? —preguntó Blaise con un intento de burla en su rostro.
Aunque su burla no le salió tan bien como creía.
—¿Te gusta Pansy? —cuestionó Harry sorprendido de que el morocho haya sentido el olor de la slytherin en la amortentia.
—Nada que ver — respondió viendo a todos lados menos hacia Harry.
—Diría que me sorprende, pero la verdad no —contestó Potter con una sonrisa burlona en el rostro.
Esa sonrisa burlona era fiel copia a otra de un cierto slytherin rubio, pero, detalles de los que nadie se fija.
—Cállate, Harry, mejor ve a ver si tu novio te necesita
Harry estaría mintiendo si dijera que no le encantaba que todos pensaran que Draco y él eran pareja.
Lo que más le encantaba y le hacía sentir como si estuviera en el mismísimo cielo era cuando decían eso y Draco seguía el chiste abrazándole por la cintura.
Literalmente en esos momentos se olvidaba que eran únicamente mejores amigos y se permitía soñar que podrían llegar a ser algo más.
Aunque sus esperanzas morían cuando el ojigris comenzaba a reír y negaba que fueran pareja, después soltándolo y volviendo a actuar igual que siempre, como si solo fueran amigos.
Pero eso eran en realidad, solo mejores amigos.
No eran novios y nunca llegarían a serlo.
Era una flecha directa para su pobre corazón enamorado.
Regulus ya le había dicho millones de veces que debía solo confesarse y ya.
Y aunque James en un principio no estuvo muy de acuerdo que se enamorara del mini Malfoy terminó aceptando, porque lo más importante era la felicidad de su hijo.
Lily era completamente un caso a parte, ella casi murió de alegría cuando le dijo, ya que según ella era muy obvio su enamoramiento por el slytherin, porque siempre hablaba de él.
Además de que ella era gran amiga de Narcissa Malfoy.
Harry negó rápidamente saliendo del bucle de pensamientos en el que había entrado y se sorprendió de ver que Blaise ya ni siquiera estaba en el cuarto.
Con un tempus conjurado se pudo dar cuenta que todavía faltaba mucho para su clase, así que salió lo más tranquilamente que podía para dirigirse a la biblioteca.
Ya que ahí suponía que estaba el rubio.
Y con todo el coraje que tenía salió de la habitación pensando que esto ya era algo desesperado.
En que momento se le ocurrió que era buena idea ponerse amortentia encima.
Se estaba recriminando hasta que se acordó que era ciertamente una medida desesperada, pero esta también era una situación desesperada.
No entendía en que momento se le ocurrió a su corazón y a su mente que era buena idea enamorarse de Draco Malfoy.
Porque, por una infinidad de razones eso era una mala idea.
Primera, era su mejor amigo desde que tenía memoria, literalmente amigos desde la cuna, casi hermanos.
Segunda, desde el principio sabía que cualquier tipo de relación con el rubio era imposible.
Tercera, estaban en el mismo equipo de quidditch, y estaba estrictamente prohibido salir con tus compañeros de equipo.
Cuarta, ¿ya dijo que son mejores amigos?
Bueno, Harry cero sentido común Potter le decían por ahí, ya que, a pesar de ser slytherin, contaba con sentido nulo de supervivencia.
Era un gryffindor con disfraz de slytherin, según Draco.
Y es que de cierta manera tampoco se recriminaba, tanto, por haberse enamorado de su mejor amigo, es decir ¿quién podría culparlo?
Malfoy era el soltero más solicitado de hogwarts, todos se morían por estar con él.
Cada semana sin falta, desde tercer año, le llegaban a Draco solicitudes de matrimonio, tanto de hombres como de mujeres.
Eso molestaba mucho a Harry, ya que siempre tenía el temor que en alguna de estas tantas el ojigris terminara aceptando.
También, si es hacía falta añadir algo más, era el mejor cazador que podía haber, varios equipos de quidditch profesionales ya le habían mandado contratos, aunque Draco se negaba, ya que decía que quería disfrutar sus años de escuela.
En esos momentos hasta parecía modesto, aunque obviamente no, porque era un Malfoy.
Tenía las mejores calificaciones de toda la escuela.
Y no era nada feo, bueno ¿a quién quería engañar Harry?
Draco era guapísimo.
Cuando Harry entró a la sala común se dio cuenta de que la amortentia estaba haciendo efecto, aunque Blaise ya lo había corroborado antes.
Todos voltearon a ver a Harry con risas coquetas o miradas enamoradas.
El azabache sabía que él de por sí atraía ese tipo de miradas, aunque no de todo el mundo.
Ya que no por nada era el más solicitado después de Draco Malfoy.
Harry siguió con su camino a la biblioteca tranquilo y con la máscara de indiferencia, que después de mucho tiempo y ayuda de Draco había aprendido a hacer.
Aunque su camino fue interrumpido por cierta gryffindor que era un año menor al azabache.
—Harry, que guapo te vez hoy —dijo Ginevra Weasley, con lo que pretendía ser una sonrisa coqueta.
Aunque parecía más una asesina serial en este caso.
—Gracias —contestó el ojiverde cortante intentando no ser grosero con esta.
Ya que apesar de que aveces podía llegar a ser un poco irritante era hermana de uno de sus amigos.
—Estaba pensando que este fin de semana podríamos ir a Hogsmade tú y yo —mencionó Ginny mientras intentaba enlazar su brazo con el del slytherin, fallando en el intento.
—Gracias Ginevra, pero la verdad es que estoy interesado en otra persona — concluyó Harry dando por terminada esa plática, aunque la pelirroja no pensaba lo mismo.
—¿En serio? Ya estuve viendo y no hay ninguna otra chica a la que le hables aparte de Pansy ¿es que acaso te gusta ella?
La única cosa que Harry podía asegurar en ese momento es que la Weasley estaba muy, pero muy, molesta.
—No es Pansy, pero de verdad, estoy interesado en otra persona.
Y la gryffindor se seguía rehusando a que el slytherin se fuera.
—¿Qué es lo que no tengo que Pansy sí? Absolutamente nada
—No es que no tengas algo, solo deja de hacer esto más complicado.
—Tengo buenas calificaciones, no soy prefecta pero eso que importa ¿es la edad? Solo es un año de diferencia Harry— contestó la gryffindor furiosa.
—Ginny hablamos después ¿sí? Ahorita estoy un poco ocupado
Harry salió casi corriendo antes de que a la pelirroja se le ocurriera decir otra cosa.
Ya una vez lejos de la gryffindor el azabache se permitió respirar en paz.
Era verdad que tal vez si Draco no se hubiera cruzado en su camino tal vez tendría una relación con la pelirroja.
Ella era bastante apasionada por el quidditch igual que él y tenían varios cosas en común.
Pero había un problema, existía Draco en su vida, y eso era suficiente razón como para que cualquier persona pasara a segundo plano.
—¿Otra vez huyendo de la gryffindor? —preguntó Draco con esa sonrisa la cual hacía que el corazón de Harry se detuviera.
—¿Tal vez? —contestó el azabache, sin saber si el rubor de sus mejillas se debía a que había corrido o por tener al rubio frente a él.
Una hufflepuff pasó a lado de la pareja, y algo que no pasó desapercibido por ninguno de los slytherin’s fue el como esta se quedó viendo más de lo necesario a Potter.
Y tampoco el rubor que se expandió por el rostro de esta, o como el rubio le dedicó una mirada de odia a esta.
En ese momento fue cuando Harry se acordó que tenía la amortentia encima.
—¿Otra de tus admiradoras? —preguntó Malfoy con un tono burlón, aunque esta burla no llegaba a sus ojos.
—Miren quien lo dice ¿ya te llegó tu propuesta de matrimonio semanal? —contraatacó Harry intentando que los celos no se notaran en su voz.
—Me gustaría decirte que no
—Esta vez ¿quién fue?
—Astoria Greengrass
Harry sintió cómo perdía un poco la estabilidad y su mente se ponía en blanco, el nombre que tanto temía.
La única que se había logrado acercar lo suficiente a Draco como para llamar la atención de este.
De la cual había millones de rumores que podría llegar a ser la señora Malfoy.
Sangre pura, bonita, inteligente, slytheri, hábil, el ejemplo perfecto de heredera.
Los halagos se quedaban cortos para esta joven, para todos era simplemente perfecta.
Incluso para los ojos de Harry, ya que apesar de la infinidad de veces que quiso odiarla se le hizo imposible.
La slytherin se notaba que tenía un pequeño enamoramiento con Malfoy, eso era algo obvio a vista de todos, al igual que no era algo fuera de lo normal.
Aunque sí había algo que la diferenciaba de todos los demás del montón.
Y esta diferencia era que Draco sí la notaba, sí le prestaba atención.
Ella había logrado que ninguna de las otras personas que llegaba a pretender a Draco había logrado, que él se interesara.
Y apesar de que Harry sabía que tarde o temprano iba a llegar esta situación tenía miedo, porque apesar de que sabía que de cierta manera era imposible.
Seguía manteniendo la esperanza de que Draco Malfoy se interesara en él como algo más que un amigo.
Aunque, en el momento en el que apareció Astoria en la ecuación Potter no pudo eviatr desanimarse.
Y más ahora.
—Harry ¿todo bien? —preguntó Draco preocupado al ver como el azabache perdía el color de su rostro.
—Sí, todo bien— aunque en ese momento Harry se acordó de que probablemente ahora Draco lo debería ver como un raro por oler como a Astoria.
—Y no te imaginarás lo que me pasó, choqué con Greengrass y su botella de perfume se me cayó encima, por eso ahora huelo a ella —dijo el azabache pensando que se le había ocurrido la excusa perfecta.
Aunque en realidad esta mentira no tenía sentido alguno para cualquier persona que lo escuchara, porque, primero, ¿por qué alguien llevaría su botella de perfume a todos lados?
Segunda, ¿se supone que se rompió la botella o por qué se le cayó encima?
Pero bueno, Harry no era el más hábil inventando excusas así que esa era aceptable.
—¿De Astoria? —preguntó el rubio mientras olía el aire —Pues creo que no se te cayó nada encima, porque solo hueles a tu perfume —siguió el rubio confundido.
—¿Qué?
Harry no tenía ni la menor idea de como debía sentirse ante la confesión del rubio.
La cual en si ni siquiera debería ser una confesión.
—Seguro esa botella ni siquiera era perfume Harry, quién sabe que te aventaron encima—regaños el ojigris con el ceño fruncido.
—Imagínate que hubiera sido amortentia ¿no? —preguntó Harry ya más seguro de si mismo con una sonrisa socarrona en el rostro, mientras se acercaba más al rubio.
—Que buen chiste, Harry —respondió el rubio, aunque el pequeño rubor de sus mejillas no pasó desapercibido por el azabache.
—¿Seguro que es un chiste? —continuó el ojiverde solo que ahora tenía la corbata del otro slytherin en su mano.
—No me digas que —dijo Draco mientras perdía su sonrisa burlona— ¿enserio? Cada vez pienso más que debiste terminar en gryffindor.
—¿Tal vez? —contestó Harry sabiendo que sus mejillas debían estar tan rojas como una corbata de gryffindor.
—Yo opino que sí, ya que de slytherin no tienes mucho— respondió Draco recuperando su sonrisa mientras ponía sus manos en la cintura del azabache.
—¿Enserio?
Potter podía sentir la respiración del otro slytherin en sus labios, y podía ver esa lujuria en la mirada del otro.
Draco terminó de cerrar la distancia que los separaba, así, por fin, besando al más bajo.
Harry sintió como el agarré de su cintura aumentaba y lo acercaba más al rubio, aunque eso no le molestaba de ninguna manera.
Y al rubio le molestó mucho menos cuando Harry soltó su corbata y enredó sus brazos en su cuello, así acercándolos aún más, si es que eso era posible.
Se separaron por la falta de aire, con las mejillas sonrojadas y sonrisas en sus rostros, aunque no se separaron.
—Tardaste un poco en darte cuenta —dijo Draco sonriendo mientras acariciaba la cintura del más bajo.
—Yo diría que fuiste tú el que tardó en darse cuenta
—Sí, claro, no es como si te lo hubiera dicho infinidad de veces
—Claro que no, si nunca me dijiste nada — respondió Harry quitando sus brazos del cuello del rubio para así pegarle en el pecho sin fuerza, aunque aún así no se separó.
—¿Te acuerdas de esa vez en la biblioteca? ¿En el lago negro? ¿En tu casa? ¿Cuando fuimos a Francia?
—Pero-, pensé que estabas bromeando —contestó Harry dándose cuenta que varias veces le había dicho el rubio que lo quería como algo más que un amigo, pero siempre pensó que se refería a que lo quería como un hermano.
En momentos como estos el ojiverde se da cuenta el porque usa lentes.
—Como digas, Harry
Draco calló las palabras que iban a salir de la boca del azabache, acortando la distancia nuevamente, así besándose por segunda vez.
Tal vez los dos habían sido un poco ciegos en varios, muchos, aspectos, pero la verdad es que ahora no importaba mucho eso.
