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New family

Summary:

Miguel está embarazado, tiene antojos e inseguridades. Peter es un alfa muy complaciente, atento y motivador.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

 Saber que tendrían un bebé fue una noticia increíble y emocionante para Peter. Estaba tan ilusionado con la idea que podía pasar por alto, con más facilidad, el mal humor de su pareja. Un futuro bebé implicaba muchas cosas en su vida, cosas que en un tiempo no creyó que recuperaría, no luego de perder tantas personas, incluida su anterior pareja.

 

 Claro que no tenía que pensar en el pasado y sus predicamentos, podía apuntar a un nuevo futuro, uno feliz con su actual pareja, su hija y su no nato hijo. Debía admitir que estaba encantado con el nuevo aroma que percibía de Miguel, era delicioso, no tenía quejas de su común olor a naranjas, el cual tendía a ser bastante amargo, especialmente cuando se enojaba. Sin embargo, ahora tiraba a ser un poco más dulzón, como si estuviera acompañado de azúcar, si es que eso tenía sentido.

 

 A medida que transcurrían las semanas, notar los cambios en el otro hombre araña resultaba fascinante. Los tres primeros meses no hubo gran diferencia, ni siquiera podía decir si Miguel era o no más susceptible, constantemente gruñón y mandón, no le parecía algo fuera de lo usual. Eso sí, había dos cosas que le cambiaban el semblante a uno tranquilo y eran la presencia de Mayday o comer duraznos.

 

 —¿Sabes? Los duraznos me hacen pensar en tus…

—Cállate Parker.

 

 Mayday dejó salir una risa divertida al ver a su castaño padre ser golpeado por una de las frutas. Ciertamente pudo haberlo esquivado gracias a su sentido arácnido, pero una parte de él aceptó que lo merecía, porque era un chiste tonto y predecible, todo por no poder sacarse el trasero del omega de la mente –o sus pectorales-. También encontraba llamativo ver al otro clavar sus dientes en la dichosa fruta, suponía que sus prominentes colmillos siempre lo volvían algo hipnótico.

 

 

 El segundo trimestre por otro lado resultaba mucho mejor y su única razón para afirmar tal cosa era ver como el vientre de su pareja iba creciendo. Le gustaba apoyar su cabeza contra este y escuchar los movimientos de su futuro bebé, acción que imitaba su pequeña de ya tres años.

 

—¿Cómo te sientes hoy? —Preguntó el alfa, pasando su mano suavemente por su abultado vientre sin despegar su oreja.

—Gordo —respondió Miguel de forma tensa.

Godo —repitió Mayday riéndose. Se despegó de su vientre para gatear en la cama hacia el rostro de O’Hara, abrazándose a este—, papi ¿Quiedes ‘daznos?

—Sí, eso me gustaría.

 

 Miguel sonrió ligeramente, correspondiendo el abrazo de la niña como pudo. No podía negar que le había tomado un cariño inmenso pese a no ser su hija biológica, eso poco o nada le importaba, le hacía increíblemente feliz ser llamado papá por ella. No pensaba reemplazar a Mary Jane de ninguna manera, todo lo que quería era que la pequeña tuviera una vida feliz y plena, vida que no pudo tener su propia hija.

 

—Yo voy por ellos. —dijo Peter levantándose de su lugar.

—Cambié de opinión.

—¿Está bien?

—Quiero una empanada.

 

 Peter sonrió en lo pasaba a colocarse sus cómodas pantuflas. Se inclinó apenas para besar la frente de su hija y luego los labios de O’Hara. No le extrañaban sus cambios de parecer respecto a ciertas comidas y ya no era complicado cuando le pedía alimentos de origen latino, había dado con el restaurante perfecto para comprar lo que sea que Miguel le pidiera.

 

  Luego de columpiarse en la ciudad, aun en bata de dormir y pantuflas, regresó a la comodidad de su departamento con una bolsa de empanadas y otra con duraznos, al menos por si acaso. Le dejó una de las empanadas al omega, mientras que a la niña le dio un platito con duraznos que picó en pedacitos en la cocina.

 

—No te comas mis empanadas —le recriminó Miguel al ver sus intenciones.

—¿Piensas comértelas todas tu solo? Compré suficiente para los dos —insistió Peter luego de quedar a nada de morderla. Miguel frunció un poco sus cejas, pensándolo unos segundos—¿De verdad lo estás pensando?

—Bien, puedes comértela.

 

  Parker sonrió complacido y le acompañó en comer su antojo del día, sacrificio que hacía de forma muy constante si se lo preguntan.

 

 Para el último trimestre, Miguel pasaba considerable tiempo quejándose del dolor de espalda y pies, como si los balanceos que ser un hombre araña implicaban no le hubieran ya causado estragos. También solía mirarse mucho en el espejo, no muy a gusto con la forma actual de su cuerpo. Incluso si hacía ejercicio constante y seguía haciendo una que otra misión –porque si Jessica pudo, él también-, se sentía pesado y, aunque sonara tonto, poco atractivo.

 

 ¿Acaso seguía siendo del gusto de su alfa? Estaba seguro que eran las hormonas haciendo estragos en la química de su cerebro para obligarle a sacar su lado más sentimental. Muchas veces se vio atrapado cuestionándose cosas similares y no le gustaba esa clase de inseguridad, era absurda, si Peter le repudiara o siquiera estuviera inconforme, podría notarlo mediante su marca ¿Cierto?

 

 Tales pensamientos le hacían frotarse su marca con sus manos, al menos con ello quería transmitirse un poco de tranquilidad y confianza en lo que Peter estaba fuera salvando la ciudad o haciendo compras. A veces ayudaba, a veces le daba más ansiedad, si tenía a Mayday cerca la abrazaba y su olor a cachorro le confortaba mucho.

 

 No obstante, esta vez no encontraba la manera de apartarse del espejo y dejar de atacarse a sí mismo sobre su apariencia, su hijastra no estaba en casa ese día y se negaba a tomar alguna prenda apestosa de Peter por mero orgullo. Era tan banal todo que se daba asco, estaba seguro que vomitaría en cualquier momento.

 

—Aquí estas, por un momento creí que habías salido —la voz de Peter le sacó de su ensimismamiento, no le había sentido llegar y le había tomado por sorpresa. A veces odiaba no tener un sentido arácnido—. Encontré las quesadillas que querías, tuve que esperar mucho ya que había muchas personas y…

—Puedes comerlas tú —apartó la mirada al espejo nuevamente, tratando de encontrarle una forma coherente a su cuerpo. Peter enarcó una de sus cejas, mirando fijamente al omega, percibiendo su aroma más amargo.

—¿Está todo bien?

—¿Por qué lo estaría? Parezco una especie de… ballena amorfa y…—ni siquiera podía encontrar las palabras para expresar su desagrado; Parker entró en alarma de inmediato.

—Alto ahí, no digas eso, claro que no —le interrumpió, acercándose con cierta cautela al otro hombre—¿Por qué dices eso? Yo creo que te ves muy bien.

—Mírame bien Parker, soy solo una bola de antojos y hormonas inconforme, me siento tan desgastado e incómodo.

 

 Hubo un silencio algo tenso, aun así, Peter decidió callar y permitirle desahogarse. Sabía que eso podía pasar, a Mary Jane también le ocurrió en sus últimos dos meses cuando esperaban a Mayday, y hubiera jurado que con Miguel no sería igual, pero bueno, ahí estaban ahora.

 

—Ya falta muy poco Miguel, solo un mes más —le dijo con toda la calma posible tras que terminara de hablar—, imagino lo cansado que debes sentirte, pero no te ves mal, te juro que no y si debo repetirlo mil veces, lo haré. Porque te ves increíblemente guapo.

 

 La sonrisa coqueta del alfa le hizo ruborizar ligeramente y el cosquilleo en su marca le indicaba que sus palabras eran totalmente reales.

 

—Además —prosiguió Peter—, mírame tu a mí, yo luzco como embarazado todo el tiempo y sigo siendo muy atractivo.

 

 Parker apoyó sus manos en su propia cintura, estirando su espalda de modo que su prominente barriga fuera más notoria. Poco después se apoyó del lavabo en un vano intento de pose seductora. Miguel terminó por soltar una risa involuntaria, rodando sus ojos a la par que negaba.

 

—Sí, eso no lo discuto —se cruzó de brazos, mirando ambos cuerpos reflejados en el espejo, resultaba irónico y divertido que, de hecho, ambos tuvieran la misma figura—. Necesitas dejar de comer tanto, en cuanto nuestro hijo nazca vamos a entrenar los dos.

—Eso no suena muy divertido, me gusta la versión de ti que quiere comer más, como las deliciosas quesadillas que esperan en la cocina.  

 

 O’Hara volvió a tener una expresión seria y el alfa captó de inmediato que no eran las palabras más adecuadas.

 

—No que no me gustes tú en general —se apresuró a corregirse—, pero no querrás que la comida se pierda ¿cierto?

—¿Quieres dejar de pensar en comida? —pese a lo dicho, la boca se le hizo agua al pensar de nuevo en las quesadillas—¿Y luego pasamos por Mayday?

—Claro que sí. Aunque no dudo que está feliz jugando con Gerald. —comentó, pensando en el hijo de su amiga arácnida.

—Le hablaré a Jess para avisarle que iremos pronto.

 

 Miguel siguió teniendo momentos de incomodidad, claro que Peter siempre estuvo ahí para reconfortarle y hacerle reír un poco, era lindo poder sacar esa parte más sonriente y relajada del omega. Para cuando su hijo nació finalmente, O’Hara sintió que aquella parte de sí que creía muerta, revivía con cada momento en que le sostenía entre sus brazos.

 

 Era tan pequeño, con lisos cabellos cafés, encantadores ojos marrones, mejillas regordetas y un aroma tan intenso que le ablandaba el corazón, y más aún cuando May se acercaba para estar con él y dejaba que sostuviera uno de sus deditos. Estar los tres juntos acomodados en el nest que había hecho le llenaba de paz y tranquilidad.

 

—¿Papi, cuando podé juga con manito? —Preguntó Mayday—Huele chistoso.

—Cuando crezca un poco, ahora está muy pequeño —respondió Miguel, apoyando una de sus manos en la rojiza cabellera de la niña—. Serás una buena hermana mayor ¿cierto?

—¡Si! —Asintió con efusividad.

 

 Peter apareció pronto trayendo un bol lleno de duraznos y otro más pequeño con manzana picada en trozos, dando este último a su hija y dejando el otro para compartirlos con su pareja. O’Hara tomó una de las pequeñas frutas y se dispuso a comer a la par que contemplaba al nuevo integrante de su familia dormir plácidamente sobre el colchón.

 

—Aun pienso que los duraznos me recuerdan tu…

—Cállate Parker, no digas eso frente a los niños.

 

 El alfa rio divertido, pasando su brazo alrededor de su omega, aspirando su dulce aroma a naranjas, el cual ahora se mezclaba en el aire con el olor a cachorro de Mayday y Sergio. Si alguien le preguntaba, diría que esa habitación tenía un único e inconfundible aroma a familia, una que le hacía muy feliz, la que estaba dispuesta a cuidar y proteger con su vida.

 

—Gracias Peter.

—¿Por qué me agradeces? Yo debería agradecerte a ti.

—Por permitirme ser feliz otra vez.

 

 Miguel recostó su cabeza contra la de Peter a la par que buscaba sostener una de sus manos, sintiendo como su olor a madera húmeda le hacía sentir tranquilo, querido, satisfecho. Desde que estaban juntos, sus vidas parecían ir mejorando poco a poco, ya no más tragedias ni perdidas, era su momento de ser felices y tener paz.

FIN

Notes:

¡Buenas, buenas! De verdad que necesitaba escribirle algo a estos dos con urgencia, es corto y sencillo, aun así, espero que les haya gustado. Espero poder dedicarles más historias a estos dos porque me encantan demasiado. Nos leemos muy pronto.

Edit. Decidí cambiar el nombre del bebé porque creo que el "Ben" ya esta bien gastado jaja perdon tío Ben

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