Actions

Work Header

NO QUIERO A ALGUIEN A QUIEN AMAR

Summary:

Tengo mucho miedo de amar a alguien como lo hizo el, el sentimiento por lo que el paso..., no me gustaria sentirlo, no quiero a alguien a aquien amar, no..., simplemente no quiero.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Las relaciones pueden ser complicadas. Tener pareja es complicado, depende de lo bien que cada uno pueda entender al otro, desarrollar sus fortalezas y aceptar sus diferencias. Obvio, no los negativos, en ellos se debe mejorar por la otra persona, para fomentar un vínculo más fuerte y satisfacer a todos. ¿Pero es eso el único problema?

Quizás si todos supieran esto, no quisieran pasar por mucho. Izuku Midoriya fue uno de ellos.

Este hombre, de casi 30 años, no paraba de tener problemas con su mujer, su trabajo y relaciones intrafamiliares.

Él no sabía en que estaba fallando, o si es que él era el que estaba fallando, pues trataba de siempre solucionar las cosas al momento, pero al parecer no resultaba como quería.

Su esposa le gritaba casi todos los días. Llegaba siempre a casa del trabajo agotado, y lo único que escuchaba de su esposa eran gritos y quejas de ella.

Lo único que él quería era tener una familia feliz, pues los niños con quien tuvo con esa mujer, sabían que si ellos más adelante, si seguían con ese ritmo problemático, podrían llegar a sufrir problemas psicológicos por su culpa, por no tranquilizar a su mujer, por no llegar a un acuerdo concreto para resolver aquellas cuestiones que ni siquiera él podía entender.

Incluso Izuku, una persona a la que le costaba perder la paciencia, en uno de esos días de puro problema, la mujer llegó a colmarlo por completo, teniendo como resultado su molestia aguantada por todo ese tiempo, diciéndole: “Quiero el divorcio” acompañados de algunas palabras hirientes.

Enfadada hasta el punto de llorar, su mujer lo votó de la casa, gritándole de que se largara.

Sus dos hijos habían escuchado todo, por lo que se preguntó: "¿Me odiarán?”, retirándose en el medio del aguacero torrencial, que empapaba cada centímetro de su cuerpo.

Ese día iba a ser el peor de todos sin duda, no si es que una persona no se hubiera acercado a él ese día a reconfortarlo por todo lo que había estado cargando en ese entonces.

 

Izuku sonrió.

 

Al día siguiente, el peliverde volvió a casa para pedir disculpa, pero no con aquella mujer hipócrita, si no con sus dos pequeños hijos, diciéndole a ambos que “mami y papi ya no pueden estar juntos”. Los dos lo abrazaron diciéndole que era el mejor papá del mundo, y que lo comprendían. Solo quedaba una cosa por hacer, Izuku sollozaba mientras los abrazaba y les decía cuánto los amaba.

¿Quién se llevaría a los hijos? Su ex-esposa y él estaban en disputa sobre quién cuidaría a los niños y enviaría una pensión mensual porque habían tomado la decisión de no vivir más juntos en la misma casa.

Izuku estaba nervioso, quería llevarse a sus hijos y la persona que lo había ayudado en su peor momento estaba allí, observándolo.

Cuando chocaron miradas, Izuku le sonrió, y él también.

 

El juicio comenzó, la lucha había comenzado, pero lamentablemente la mujer al tener más peso sobre los hijos, un muy buen abogado a su lado, con demasiada plata y de un posible chantaje, Izuku perdió.

Esa persona corrió hacia él y lo abrazó. El peliverde de inmediato se disculpó por no haberlo hecho bien, por el contrario, solo se lo negó.

Los hijos de Izuku, Mahoro y Katsuma, abrazaron a su padre cuando él vino hacia ellos, preguntándoles si es que él los visitaría todos los días, la cual el respondió que así sería, que nunca los abandonaría y que, si recibían un mínimo maltrato por parte de su madre, se lo dijeran.

Los tres hicieron la promesa del meñique.

Katsuma, el más curioso de ambos preguntó por aquel hombre que le había abrazado tras perder el juicio. Izuku se sonrojó un poco respondiendo que solo era un amigo.

“¿Amigo?” preguntó su única hija, “Sí, un amigo” reafirmó el pecoso sonriendo.

Sus hijos tenían que irse. La calmada ahora de su ex-esposa le habló con tanta tranquilidad que para Izuku el resultó extraño, supuso que había vivido tanto en sus gritos que ahora era incomodo escucharla así.

Ambos acordaron algunas cosas y se despidieron, viendo él a sus criaturas irse junto con ella.

Mahoro, quien, al cerrar la puerta del auto, observó como su padre se iba con aquel hombre atractivo que desde lejos le había parecido. Ambos caminaban juntos, pero casi pegados el uno al otro, supuso que ya tenían algo de cercanía.

La niña se sintió aliviada porque la relación de su padre y su madre había sido tan tóxica que le habían prohibido a papá Izuku incluso tener amigos varones. Cuando Mahoro los vio, sonrió con alegría por él.

 

A medida que pasaban los meses, Izuku cumplió su promesa a sus hijos contándoles casi todo lo que le había sucedido o lo que planeaba hacer a continuación, incluido el nuevo trabajo que estaba solicitando, así como los rechazos que había recibido porque había mejores candidatos que él.

Katsuma le preguntó si tenía apoyo de alguien aparte de ellos, a lo que Mahoro respondió de inmediato que sí y que era el hombre que habían visto ese día con él, o al menos ella suponía eso y estaba en lo correcto.

Es en ese momento, ambos niños se dieron cuenta de que ni siquiera sabían el nombre del único amigo de su padre la cual desesperados preguntaron con insistencia. Izuku no pudo no responder.

Al principio estuvo dando algunos datos generales sobre él, pero de pronto paso a ser una descripción breve a una casi extensa, diciendo que aquella persona era muy genial en todo y que su vida podría describirse casi perfecta, ya que tenía un buen empleo, era alguien importante en donde trabajaba, etc.

Sus hijos notaron cómo su padre nunca dejaba de sonreír ante cada palabra que decía, la cual Mahoro lo interrumpió preguntándole “¿Tiene familia?”, Izuku al escucharlo se detuvo, bajando levemente su sonrisa.

Miró de un lado para otro, como si durara el contarles, pero al final les pidió a ambos que se acercaran un poco más para que su madre no llegara a escucharlos, para así decirles con un dejo de tristeza que no todos pueden tenerlo todo: “A veces no todas las personas pueden tenerlo todo, mis hijos… él… si tuvo una familia, pero lamentablemente… él…” se detuvo unos segundos, pero luego terminó, “él… los perdió”.

Katsuma, al ser el más inocente de todos pensó que talvez literalmente los había perdido, dando la opción de buscarlos a todos a la vez.

Cuando Izuku aclaró, su tristeza aumentó.

Desde esa noche, había más confianza entre los tres.

Izuku ya no evitaba conversar sobre esa persona aún misteriosa para los niños. Ellos querían conocerlo, pero él siempre les decía que aún no era el momento y de que algún día lo harían.

Nunca habían visto a su padre de tan buenos ánimos cuando venía a pasarla con ellos, al parecer pudo conseguir un trabajo estable la cual ahora ya podían comprarle algunas cosas, como ropa, juguetes, etc.

 

Después de más de tres años, el 20 de abril exactamente, Izuku vino con la sorpresa de que su amigo les había invitado a todos a un parque de diversiones. Los niños brincaron de felicidad, pues al fin lo conocerían, ya no lo verían solo a través de fotos, ahora tratarían de conocerlo mucho mejor.

Cuando llegó la noche, su madre les informó a sus hijos que iría a recogerlos mientras ella pasaba tiempo con su nuevo compromiso. Los niños no estaban preocupados; de hecho, estaba más preocupado por la vida de su padre que por la de su madre. Era más interesante.

Izuku vino a recogerlos en auto, espera ¿tenía un auto? Su padre nunca había tenido uno, o al menos ellos no lo sabían, pero Izuku al llamarlos para que suban, al entrar, se sorprendieron al ver quien era el que conducía, era él, el querido amigo de su padre.

“Abróchense los cinturones niños, no quiero accidentes” ordenó con una voz tan madura que al instante obedecieron. Sin embargo, Mahoro, notó que el mismo hombre también le dijo a Izuku que lo hiciera, pero el tono era más bajo o ¿suave? No lo sabía, pero quizás algo estaba pasando y ella aún no lograba descubrirlo.

“Entonces arranquemos! ¡Vamos a divertirnos!” gritó su padre alzando uno de sus brazos, ambos hijos siguiéndoles para que así fueran en camino a su destino.

“Fue el mejor día de todos” exclamó entusiasmado Katsuma hacia su madre, “¡Primero papá nos compró un gran algodón de azúcar y luego, luego todos nos subimos a la oruga para que después comiéramos de nuevo algodón de azúcar!”

“Si y después fuimos al laberinto de espejos, Katsuma se chocó muchas veces con ellos” Mahoro río, burlándose de su hermanito, “basta Mahoro” se quejó el mas pequeño.

Los niños se estaban comenzaron a pelear, pero en uno de esos, la mayor al prestar más atención al rostro de su madre, esta quizás no les había escuchado todo el tiempo, ella estaba pensando, pero se notaba que no en lo que le habían contado, es ahí cuando la hija le pregunta.

“Que pasa mami?” se acercó para juntarse junta ella, de seguido vino Katsuma.

Al parecer su madre no quería decirlo, pero para ser más específica Mahoro pregunta: “¿Paso algo con tu compromiso” y antes de que ella pudiera terminar su madre la interrumpe con otra pregunta, “¿Ustedes saben si su padre… ya tiene algún compromiso con alguna mujer…? ¿Lo saben?”

Mahoro se mordió la boca, justo y precisamente este día su padre les había contado su pequeño secreto que ambos prometieron no contar.

 

"¿Prometen que no se lo dirán a mamá? Yo le diré a su debido tiempo, no se preocupen mis niños."

 

“¿Te contó algo sobre ello, Mahoro?” el rostro de su madre parecía casi querer llorar. Acaso ella… ¿lo extrañaba? ¿o extrañaba hacerle sufrir a su pobre padre que ahora es feliz con alguien más? Feliz… ¿junto a esa persona?

Mahoro negó rotundamente, retirándose del lugar para llevar a su hermanito a dormir, dejando a su madre atrás.

“Por favor, sigue haciendo feliz a mi padre” fue el susurro casi inaudible de la hija hacia él antes de dormir.

 

Los días pasaban y ellos amaban que esa persona los llevara al colegio. Su madre aun no lo sabía y estaban a gusto así, pues quizás habría problemas si se enterara, pero de alguna manera Izuku se lo arreglaría, ellos estaban en total apoyo a su padre, siempre lo harían.

A veces le pedían a esa persona que describiera a su padre, o como fue la vez primera vez que lo conoció, pero este siempre evitaba lo último, dedicándose solo a describirlo de la manera más linda en la que jamás habían escuchado de una persona hablar de otra. Así como Izuku lo hablaba de él, él lo hacía de la misma manera, diciendo al final “Supongo que fue el destino”.

Mahoro deseaba tener algo similar en el futuro.

Sus hijos sentían envidia por las afirmaciones de su padre de que tenían citas secretas y ocasionalmente visitaban parques de diversiones solos. Izuku se sentía tan querido por esa persona que lo primero que hizo fue contarle a su hija sobre su maravilloso plan de futuro en uno de esos días.

Izuku se casaría con él. Aunque no lo había pensado mucho, ya tenía la pregunta preparada, la fecha fijada y todo lo demás.

Mahoro le pidió entusiasmadamente que la invitaran; por supuesto que lo haría; incluso ese día, su ex-esposa sabría de ello, de su relación amorosa con aquel perfecto hombre; iba a ser hilarante. Ambos se rieron.

Llegó esa tarde y llegó el día en que su padre le pediría matrimonio a su pareja. Izuku había expresado previamente su ansiedad, pero Mahoro pudo calmarlo y alentarlo lo suficiente para que no se desanimara. Él lo agradeció por ello.

Mahoro esperaba la llamada de su padre para saber si es que fue un “si” o un “no” aunque dudaba de la última respuesta, es ahí que para las 11:00 pm su padre lo llamó. Mahoro respondió al instante.

“¡Y que tal! ¡Qué tal! ¡Te dijo que sí?!” preguntó con emoción, pero cuando escuchó un suspiro, se preocupó y preguntó: “¿Qué pasó?”

“Hija veras… le propuse, pero él…” Mahoro tenía miedo, “¡no me digas que te rechazo!” es ahí cuando la carcajada de su padre se escucha diciéndole “¡Nada de eso! De lo contrario el me detuvo y después me dijo: “Cállate Deku, ¡no te atrevas a proponerme matrimonio primero!” me sorprendió y me dijo que el me lo propondrá mañana, pero si…se puso el anillo, supongo que fue un sí”

Mahoro saltó sobre su cama, incluso esto había ido mejor de lo que había anticipado. No podía ver el rostro de su padre, pero podía decir que estaba más alegre que ella, y sí que lo estaba.

Al día siguiente, Mahoro le explicó todo a Katsuma. Katsuma compartió la alegría. Sin duda él lo había mejorado todo, la vida de su padre, incluso la de ellos, ya que, al ver a su padre feliz, ellos también lo eran.

Izuku poco después le dijo la posible fecha, como dentro de un par de mes más debido a la exigencia que tenía su pareja de que todo saliera perfecto. Todo tenía que salir perfecto. Todo tenía que ir bien, como ahora.

Los días volvieron a pasar a tan solo quedar menos de un mes para que la gran fecha llegara e hiciera completamente feliz su padre, pero desafortunadamente… no todo salió como se planeó.

 

Mahoro se encontraba en su escuela, resolviendo las complicadas ecuaciones de matemáticas que le habían dejado escrita sobre la pizarra, quería una buena nota, pues después se le enseñaría a su padre, pero de repente una maestra abrió la puerta abruptamente asustando a todos. Ella vio como primero se acercó a su tutora, para que luego ambas la miraran con preocupación, Mahoro no entendía hasta que le dijeron.

Mientras las lágrimas corrían por sus mejillas rojas, los dos niños corrían por los pasillos del hospital.

Mahoro no entendía cómo o por qué pudo haber sucedido esto; ¿acaso el destino lo odiaba? ¿O porque le hacia esto? ¿Por qué? ¿Por qué a él? ¿Por qué a su padre?

“Niños, ¡no corran por favor!” pedía una de las enfermeras detrás de ellos, pero no podían detenerse, tenían que verlo, tenía que ver a su padre ahora mismo. Al llegar, abrieron la puerta con cuidado y lo vieron.

Ambos corrieron a abrazarlo. Su padre sufría mucho, estaba atado a numerosos cables, pero estaba consciente, tenía los ojos abiertos y podía ver a sus hijos llorando por él.

“Pero papá…, ¿Cómo te pasó esto? ¿Cómo te hiciste tanto daño?” preguntó entre lagrimas y con la garganta entrecortada su pequeña hija, ya que a pesar de ella ya era una jovencita, él la seguía viendo como su pequeña hija.

Al escuchar la respuesta quebrada de su padre, se sintieron aún más deprimidos. “Tuve un accidente mis niños…” Dejó escapar un profundo suspiro. “Su padre Izuku no tuvo cuidado y chocó torpemente… perdónenme… ¿me veo tan mal?” Katsuma le negaba, negaba que no se veía mal, solo estaba herido y ya cuando eso no era verdad.

“No se preocupen por mi… estaré bien, soy fuerte, ustedes lo saben…”, “lo sabemos papá” habló Mahoro apretando las sabanas de la cama, se sentía de lo peor ahora mismo, pero tenía que sonreír para darle fuerzas a su padre, no tenía de porque empeorarlo. Es en eso que ella se acordó de él, la persona que podía animarlo mucho mejor que ellos.

“Papá, le avisaron a-“, “No, aún no Mahoro…¿podrías por favor llamarlo por mí? les dije… a los doctores pero supongo que no me escucharon…” pidió Izuku, “¡C-claro que sí!” aceptó la castaña tomando el teléfono para llamarlo.

Las lágrimas aún caían, mientras que Izuku trataba de tranquilizar a su hijo, Mahoro esperaba que le contestara, a los pocos segundos él respondió.

“Deku, te dije que a esta hora no me llames, estoy ocupado cariño”, le dolía, a Mahoro le dolía mucho decirle…en verdad no quería decirle, pero tenía había otra salida, tenía que hacerlo.

“S-soy yo, M-Mahoro, señor Bakugou…”

“¿Mahoro? Espera, ¿estas llorando? ¿Qué paso mi niña?”

“P-papá…papá…” el dolor de la voz aguda era inevitable.

“Mahoro, ¿Qué pasó con papá? Me estas preocupando, por favor, no estoy para bromas”

“No, n-no es una broma señor Bakugou…”

Los doctores entraban al cuarto de Izuku, la hora de la cirugía tenía que hacerse de inmediato o sería demasiado tarde.

La persona detrás del teléfono suplicaba desesperadamente, “¡¿QUÉ PASÓ CON IZUKU?!, MAHORO DIMELO POR FAVOR!”

Es ahí cuando Mahoro le respondió.

El peliceniza salió apresuradamente de su reunión crucial, pensando solo en una cosa. Su amado Izuku.

Conducía a una gran velocidad, tenía que llegar rápido, tenía que llegar, tenía que llegar, tenía que llegar.

 

"Papá Izuku tuvo un accidente, no nos dijo como, no quiso hablar más, pero nos dijo que te llamáramos. ahora lo metrán a cirugía, esta grave, pero todo saldrá bien... él nos dijo eso, nos prometió que despues de eso iríamos nuavmente al parque de diversiónes todos juntos..."

Tocó la bocina un par de veces y gritó: "¡MIERDA! ¡MIERDA! ¡MIERDA DE TRÁFICO!". Saltó del auto y corrió hacia el hospital porque no podía esperar más.

 

 

"¿Crees que el verde encaje bien conmigo, Kacchan?"

 

"No me hagas daño de esta manera..., no porfavor"

 

"Siempre quise algo así, Kacchan. No pensé que lo conseguiría con alguien tan increíble como tú, ¿Me lo merezco?"

 

Por favor… mi vida… no me hagas esto…no tu…no tu…”

 

“Quiero que mis hijos te conozcan” Por favor”

 

"Kacchan..."

 

Por favor…”

 

"Muchas gracias"

 

“Por favor…”

 

"Te amo"

 

“Por favor…”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Lo sentimos mucho, Izuku no resistió a la operación… lo sentimos mucho” “Entiendo…” respondió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Mahoro ¿Sabes porque nunca quise decirte como conocí a tu padre? Porque no quería admitir el hecho de que me había enamorado demasiado rápido de él.

¿El Destino? Era en lo que menos creía.

Aquella noche en donde había superado por completo la muerte de mi anterior familia, lo vi sentado a él, solo en un parque.

Muy dentro de mi me decía que no me acercara, pero fui desobediente y lo hice.

Solo me senté junto a él, y el comenzó a llorar más fuerte, como si nunca hubiera... experimentado la compañía. De repente mi cuerpo se movió solo y lo abracé, simplemente lo abracé como si lo conociera, como si fuera al menos un conocido para mí la cual él se dejó…como si nunca nadie lo hubiera abrazado antes.

No me sentía distante de él; más bien, me sentí tan cercano… ¿Eso era posible?

Comenzó a hablarme sobre ustedes, en lo primero que pensó fue en ustedes, no en los problemas con su madre.

Su bienestar fue en lo que siempre verdaderamente le preocupó a él, no en recuperar la relación con su madre, aunque bueno, eso había estado intentando por la tranquilidad de todos.

Le dije algunas palabras, le dije lo que pensaba, de lo que talvez haría yo… pero al verlo… él me sonrió, una sonrisa que jamás imagine ver… una sonrisa que me atrapó, una sonrisa que noté y que quizás compartí…

Dime Mahoro… ¿Acaso soy algún tipo de maldición? ¿O porque todas las personas a las que amo se van de mi vida de esa manera? ¿Por qué?

Cuando me llamaste ese día para decírmelo, se me vino demasiadas cosas en la cabeza mientras que él tráfico era una mierda. Vino a mis recuerdos como cuando él me pregunto si le encajaba el color verde…dios ese era su color, o cuando aquella noche me preguntó si es que me merecía, mierda, el... a veces puede ser un tonto, él merecía mucho más que esto, o cuando finalmente me pidió que los conociera. Estaba tan emocionado.

Se que quizás Izuku le hubiera gustado que los cuidara, pero… lo siento mucho, no puedo, simplemente no puedo hacerlo y perdóname por todo esto. Perdóname por haberme retirado tan pronto del hospital cuando me dieron la noticia de que él se había ido, perdóname por haberte dejado con tu hermano llorar sin mi compañía cuando prometí estar con ustedes en las buenas y en las malas, perdóname por no haber sido tan fuerte como pensaba, perdóname por haberlos separado de su padre. Perdóname por todo.

Solo pido que tú y tu hermano tengan un gran futuro, ustedes tienen un futuro y saben que su padre siempre estará allí, él siempre estará allí.

Mahoro, siempre me dije que nunca se olvida a una persona que se quiere y se pierde, simplemente se aprende a vivir sin ella, pero yo… no puedo, lo siento, pero tu padre era mi vida… Izuku era y será por siempre mi todo.

Dicen que las cosas siempre pasan por algo, pero ni en mil años entenderé porque lo perdí a él. Por qué se fue cuando más lo amaba.

Te quiero y lo siento muchos hijos míos. Enserio pensé que me casaría con él… fui tan tonto ¿verdad? Jamás lo olvidaré. Nunca lo haré.”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"Ese día Mahoro…yo, lloré toda la noche.

Porque sabía que Bakugou Katsuki no había amado a nadie tanto en el mundo más que a esa persona, mi padre, Izuku Midoriya.

Es por eso que, no quiero a alguien a quien amar. No quiero amar a nadie, no quiero sufrir como él, simplemente no quiero."

 

 

Mahoro al terminar de leer su historia, al ver a sus compañeros, algunos estaban llorando con un rostro de sorpresa por el final.

Su mejor amiga se levantó de inmediato para abrazarla, pues esa no era una historia ficticia, era algo que en verdad le había pasado…que en verdad lo había vivido.

Cuando la vieron llorar, el resto de sus compañeros también se pusieron de pie para consolarla.

 

 

Mahoro estaba llorando otra vez…porque Mahoro los había recordado una vez más.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fin.

Notes:

En el momento en que termine de escribir la historia, se me vino unos recuerdos a la mente, cuando era pequeña, ¿8 años?, no lo recuerdo bien. Recuerdo estar contando una historia de mi madre, el como se habia hido a otro pais para trabajar, en ese momento no comprendia muy bien las cosas, era pequeña y al ver como nos dejaba a todos, me puso muy triste y eso le conte a todos los de mi salon, el como me sentia. Todos lloraron.

Espero que les haya gustado, no es que quiera escribir cosas tragicas, lamentablemente son las que se me vienen a la mente y automaticamente las escribo, asi que, regalame esos Kudos para ver si me sale escribir una historia con un final feliz ajajajaj. Cuidense mucho, besos y pañuelitos para todos <33.