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Feliz cumpleaños

Summary:

Chris no celebraba su cumpleaños por voluntad propia, pero cuando otras personas lo hacían no le importa en lo mas mínimo. Sobre todo si esas personas eran su familia.

Notes:

Rose se refiere a Chris como su padre, políticamente hablando, no biológica. Aun asi, es su papa tambien :3

Work Text:

Chris no celebraba su cumpleaños. Está claro que cuando era un niño sí que lo hacia, lo típico, entusiasmarse por los regalos, comer tarta, jugar con los amigos hasta la puesta del sol. La dulce infancia. No obstante, con el paso de los años y el peso de su trabajo esa celebración quedó de lado, con menos tiempo y ganas de dedicar tiempo a sí mismo.

Por eso, no pensaba que aquel año iba a ser diferente. De hecho, a duras penas recordó que su cumpleaños caía en ese mismo día. Algún día del año tendría que tocar, ¿no?
Pero antes de preocuparse por cumplir años, se preocupó por el espacio vacío que había en su cama de matrimonio que compartía con Ethan. ¿Dónde estaba? Su sitio todavía estaba levemente cálido, por lo que no hacia mucho que se había ido.

Con una curiosidad mezclada con un deje de preocupación, salió de su habitación con una camiseta de manga larga y sólo unos calzoncillos. Escuchó un rumor indescifrable que provenía de la cocina. Pudo reconocer que Rose estaba en la conversación pero no pudo comprender sus palabras, principalmente porque eran tan suaves que no se podían separar de un susurro.

Al pasar por el marco de la cocina, se encontró con Rose y Ethan, los cuales estaban sorprendidos por la entrada del hombre en la estancia y contemplaban una tarta de chocolate casera.

-¡Sorpresa!-Exclamó Rose.

-¡Feliz cumpleaños!-Interrumpió su padre. Los dos intercambiaron una mirada de traición.-¡Rose! Se suponía que los dos teníamos que gritar feliz cumpleaños.

-¡No me lo has especificado! Me he puesto nerviosa y he tenido que improvisar.

Antes de que Ethan llegase a proclamar su siguiente réplica, Chris se río abiertamente, captando la atención de los dos rubios. Sólo en ese momento el moreno se dio cuenta del aroma a chocolate en el ambiente, el horno todavía cálido y la ropa de dormir de ambos manchada por lo que presuntamente era harina y levadura. La tarta no tenía ni siquiera las velas de cumpleaños, les había pillado con las manos en la masa.

-Menudo día para que te levantes pronto. No podías esperarte diez minutos, ¿no?-Se acercó Ethan con una mirada sarcástica en sus ojos, aunque la curvatura de sus labios indicaba otra cosa. En esta situación: “bésame, ¿no? Digo, para celebrar que hoy cumples años. O por besarme, sin más.”

Tan simple como eso, Chris reposó su mano derecha en la cintura de su esposo y le depositó un casto beso en los labios ajenos, consciente de que alguien más les estaba viendo. No le importaba que la gente viese que amaba a su marido, pero tanto Rose como él preferían no demostrarlo tan abiertamente. La chica porque era una adolescente y ya se sabe cómo son. Chris porque no era del todo capaz de aguantar si besaba mucho a Ethan.

-Me he despertado y he visto que no estabas en la cama así que he salido a buscarte.-Le dedicó una mirada larga, la cual quería transmitir mucho más que las palabras. “Estaba asustado porque no estabas a mi lado y ya estaba preparado para remover tierra y cielo con tal de encontrarte”. Ethan le devolvió el choque de miradas. “Jamás te dejaría, rompería todas las cadenas que me atasen para volver a encontrarme contigo una vez más”. El intercambio de miradas duró apenas un segundo pero las palabras sobraban.

Chris fue el primero en romper el trance, embelesado por el delicioso olor a chocolate. Observó hambriento la tarta, dándose cuenta de que tenía el estomago vacío y rugiente.

-No nos ha dado tiempo a poner las velas y las flores.-Comentó Rose acercándose a su segundo padre, mirando con un tono de crítica a su creación de cacao.

-No hacía falta esto, de verdad.-Intentó convencer Chris, seguro de que él no merecía un trato tan especial y cariñoso.

-Cállate, anda.-Cortó Ethan. Rose se dio la vuelta y llegó hasta la encimera de la cocina, donde reposaba una pequeña caja roja que el moreno no se había fijado que existía hasta que la rubia la tuvo entre sus finas manos. Con delicadeza y algo de vergüenza, la dejó en las manos callosas del más alto, el cual quitó el lazo que envolvía el regalo. Se encontró con un collar de plata con dos colgantes, uno de una rosa y otro de un trébol.

-Papá es él trébol y yo soy la rosa…Hemos pensado que te iba a gustar pero si no, lo devolvemos y punto.-Añadió atropelladamente su hija, convencida de que no le iba a gustar su regalo.

-Pónmelo.-Con una mueca de sorpresa en su cara, la chica deshizo el bloqueo que tenía el collar, se lo puso en torno al cuello de Chris y lo volvió a cerrar. Este tocó las dos plantas con un afecto abrumador, intentando esconder las lágrimas que amenazaban con brotar de un momento a otro. Ethan miraba la escena con los brazos cruzados y una sonrisa que no era capaz de esconder.

-Me encanta. Muchas gracias, cielo.-Comentó al mismo tiempo que abrazaba a Rose, la cual reía entre sus brazos, contenta por haber acertado con el regalo. Se separó de la chica y se acercó a su marido, el cual descruzó sus brazos, mostrándose completamente abierto a su cariño y sus caricias.-Gracias a ti también, amor.

Chris besó a Ethan otra vez, está vez con más mimo y atención. No lo había notado antes, pero sus labios tenían un ligero regusto a masa de tarta.
Mientras los dos hombres se enfrascaban en suavísimos besos, la joven sacó el móvil del bolsillo de su pijama e hizo una foto a hurtadillas para la posteridad con el pie de foto: “el hombre al que no le gustaba celebrar su cumpleaños”.