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Fandom:
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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 6 of Gender Bender
Stats:
Published:
2023-06-16
Words:
1,587
Chapters:
1/1
Kudos:
17
Bookmarks:
2
Hits:
183

Atractivo

Summary:

Naruko piensa que Hinata es muy atractivo. Gender bender.

Work Text:

Atractivo

A pesar de lo que digan los demás, Naruko no es alguien tonta, en realidad no por nada es una de las ninjas más fuertes de las cinco naciones y héroe de la cuarta guerra. Tal vez de niña no era competencia para sus compañeros, pero ahora se podría jactar de ser alguien bastante buena. Su mejor amiga Sasuko (mejor amiga, rival, persona que una vez quiso matarte) en realidad solía decirle que tenía el cerebro del tamaño de un maní. Sakuro, su compañero de equipo solía seguir esa moción. Lo cual era bastante injusto, ella era inteligente, fuerte y atractiva.

Las rubias de ojos azules, cuerpo de infarto y piel morena.

¿Eran atractivas?

¿Verdad?

Ella sabía que era bonito, que era feo, que era molesto y que le daba felicidad. Un buen tazón de ramen siempre alegra el día a cualquiera, un entrenamiento bien hecho te deja satisfecha, salir con tus amigos te deja sensación de felicidad.

Ella sabía que era alguien atractivo.

Su compañero de equipo Sakuro era un claro ejemplo, el chico que había sido delgado y algo tímido, ahora tenía un buen cuerpo, sonrisa de infarto y era uno de los chicos más fuertes de todas las naciones. Como mejor ninja, al haber superado a su maestro. No por nada había babeado por su persona casi toda su infancia, Sasuko tendría que esforzarse mucho o le iban a robar al chico.

¿Qué pasa con ella?

Bueno hace mucho había dejado de ver a su compañero de esa forma, este siempre había amado a su amiga, ella poco a poco había comenzado aceptar que entre ellos no tendrían nada romántico.

Además…

—¿Naruko?—hablo una voz en su espalda que la congelo, dio un pequeño salto en su lugar antes de voltear lentamente el rostro.

Se congelo nuevamente.

Hinata había crecido muchísimo del niño pequeño y torpe de la academia. Su estatura sobrepasaba la suya, su cabello azulado estaba corto (un problema en su última misión) y su rostro estaba bien definido. Había visto también su cuerpo bajo una camisa (un no tan error en la última misión) que demostraba un cuerpo formado por los ejercicios.

Era hermoso.

Atractivo.

Un dios.

Además no sirve que tus hormonas vean a un chico atractivo, cuando este arriesgo su vida para salvarte en varias ocasiones y en una de ellas te dice que te ama. Siendo la primera persona que se lo dice de esa forma, mucho antes que la aldea la viera como un héroe.

Si.

Malo para su corazón, que en este momento no deja de latir como si fuera en una competencia.

—H-Hinata-kun—tartamudea con un sonrojo en sus mejillas y desvía la mirada.

Demasiada belleza cerca de ella nunca es buena.

Este ladea la cabeza claramente confundido, sin pensar, con mucha inocencia, que ella no lo ve de manera…¿Carnal?. Claramente Naruko entiende que sus sentimientos por el chico frente a ella cambiaron, la emoción de verlo después de una misión, charlar en medio de una calle o simplemente sonreír cuando son compañeros de equipo.

Son diferentes a sus otros amigos.

Ella ama hablar con Hinata, un chico calmado pero elocuente, le gusta que este nunca la juzgara y confiara en ella. Se siente bien cuando este le da la mano para bajar una escalera, aunque ella nunca lo ocupara y es más que capaz de hacerlo fácilmente, como este la sigue tratando como una mujer y no como la máquina de lucha que demostró ser en medio de la guerra.

Le gusta las sonrisas que el chico le da, son sinceras y llenas de afecto.

—Naruko—habla un poco más preocupado Hinata y ella sabe que su rostro debe ser un tomate viviente.

Gruñe internamente.

Es tan atractivo, casi puede jurar ver destellos de su rostro como protagonista de novela shoujo, que ella no lee, pero que sabe por algún motivo.

—Lo siento Hinata-kun estaba metida en mis pensamientos dattebayo—dice rápidamente y más nerviosa de lo que le gustaría admitir.

No quiere arruinar las cosas con él.

Era diferente con Sakuro, con quien no le importaba ser rechazada y gritaba su amor a los cuatro vientos. No quería que Hinata pensara que era un bicho raro o que sus sentimientos cambiaran. Una parte de ella quería esto, la normalidad y la camarería que tenían, pero una parte mayor, quería algo más. Quería tomarle de las manos, hablar de cualquier cosa en su departamento, salir a citas.

Maldijo internamente a Shika, porque su otra mejor amiga, demasiado inteligente, le había metido esas ideas.

Estaba segura.

Uso algún juego mental donde ella cayó redondita.

Un día donde la chica Nara comento que Hinata comenzaba a tener más admiradoras, donde comento sobre sentimientos que evolucionan, donde comento que el chico podría dejar de quererla.

Y pum.

Ella enojada con la chica y un puñetazo en el rostro, se dio cuenta, que quería al chico frente a ella en este momento.

¿Patético?

Un poco.

Pero ella no era quien para dominar sus emociones, siempre volátiles. Pero deben entenderla, era difícil con 18 años, estar cerca del chico que dice amarte (y demostrarlo) cuando ella siempre fue alguien que rechazaron. Claramente esto no ocurría ahora, pero Hinata siempre fue así, amable y caballeroso, tal vez antes era algo más tímido y ella no notaba sus avances.

Pero ahora…

—¿De verdad está todo bien?—pregunto este acercando un poco su rostro, haciendo que su conciencia quisiera explotar—Luces algo roja—hablo colocando la mano sobre su frente.

Demasiado.

Cerca.

¡PUM!

Cualquiera pudo jurar escuchar algo explotar en su cerebro, porque antes de darse cuenta, todo se volvió negro y ella se desmayó.

.

.

Tuvo un sueño muy extraño, uno del cual culpaba a su antigua maestra (descanse en paz) donde aparecía un Hinata solamente con pantalones ninja, acercándose a ella y hablándole de forma sexy al oído. Por suerte en medio de su sueño no se desmayó, pero lo que paso a continuación, no fue acto para todo público. Culpaba a su sensei por todas sus perversiones, le daba risa pensar, que en la vida real, no podría hacer eso sin explotar de rojo.

Abrió sus ojos algo decepcionada de su vergüenza en la vida real, pero se congelo al ver no solamente la imagen de las ramas de un árbol sobre ella, sino parte del torso de Hinata. Le tomo medio segundo calcular que estaba con su cabeza en el regazo del chico, otro medio segundo que estaban en una banca algo alejada de la vista de todos, y alrededor de dos minutos el moverse rápidamente para sentarse aun roja como un tomate.

Irónico, tomando en cuenta el sueño de hace unos minutos.

—Gomene Hinata-kun, yo, esto, no sé qué me paso—hablo claramente avergonzada, pero el chico mantuvo la sonrisa.

Tan atractivo.

Se golpeó mentalmente mientras Kurama se reía de su desgracia dentro de ella.

—Debes estar cansada, Sakuro me dijo que has estado en muchas misiones…ocupas descansar más—hablo este preocupado al final.

Tan caballeroso.

Una idea en su mente, que llego sin pensarlo, se preguntó si el seria caballeroso en la cama o seria salvaje. En medio de la cuarta guerra ninja, el chico que siempre había sido tan dulce, había mostrado un nuevo nivel de comportamiento, cuando fue reconocido como el mejor Hyuga en el campo de batalla, incluso sobre su prima. Hinata había demostrado todas las técnicas de su clan y creado las suyas propias para la lucha, había salvado la vida de varias personas, con una mirada tan salvaje de un guerrero.

El sonrojo en sus mejillas volvió.

¿Por qué era tan guarra?

Por su sensei.

Debería resignarse.

¿Hinata la seguiría queriendo si supiera sus pensamientos?

¿Le interesaría?

¿Por qué no podía pensar nada normal a su lado?

Vio la mirada preocupada del chico, antes de sonrojarse nuevamente. De forma decidida y por vergüenza, se volvió acostar sobre su regazo, sintiendo como se tensaba el chico y la veía confundido. No necesitaba voltear el rostro para saberlo.

Podía sentirlo.

Qué vergüenza.

—T-Tienes razón, o-ocupo dormir un poco—tartamudeo rápidamente y con el rostro dando vueltas.

Quería morirse, que la tierra la tragara, pero al mismo tiempo no quería que esto acabara nunca.

Se congelo cuando en un movimiento rápido, la sudadera del chico, que siempre traía puesta, termino sobre sus hombros como una manta. Una parte de ella, la guarra, quiso darse vuelta para ver la camisa que traía y ver si sus músculos resaltarían. Pero otra parte de ella, más normal, estaba conmovida de que el chico la tratara de esa forma.

Fue relajante.

—Entonces descansa—fue la simple respuesta del chico, ella sonrió antes de cerrar los ojos.

No dormiría.

Ni cerca.

Pero el aroma del chico era tan relajante, que descansar unos minutos no sería tan malo.

¿Sería muy malo pedirle una camisa para oler su aroma?

¿O sería demasiado?

.

.

.

Horas más tarde los aldeanos de Konoha, podrían ver como su héroe caminaba con una gran sonrisa al lado del heredero del clan Hyuga. Pero lo curioso era ver como el chico no traía su usual sudadera y en su lugar la Uzumaki era quien la portaba. Ambos caminando de forma amistosa a Ichiraku. Algunas chicas veían de forma soñadora al heredero, antes de recibir una mortal mirada de la Uzumaki. Aunque claro, el Hyuga solo tenía ojos para la chica.

La mayoría de la aldea sonrió.

Aunque no fuera formal.

Sin duda ellos eran la pareja más popular y todos querían ver cuando algo sucediera.

Fin

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