Chapter Text
Alex y Leo llevaban esperando a Hana y a Yema desde hacía ya 15 minutos sentados en una banca del parque, la felina se ofreció a darle a Yema otra perspectiva sobre la vida, algo que no estuviera ligado al peliazul sino que le gustara a ella, trataba de ayudarle a encontrar la vida dentro de ese sueño aparentemente hueco.
Se suponía que la salida terminaría a las 6 así que los amigos acordaron encontrarse en ese lugar, flotaba un silencio cómodo para Leo que simplemente navegaba en su celular mirando de vez en cuando la hora o una breve charla sobre algún tema al azar, pero para el pobre Alex era otra historia.
Su azulado amigo había desarrollado el hábito de recostarse de su hombro cuando no encontraba respaldo en su asiento, un acto simple de confianza inocente. Ojalá eso lo entendiera su alocado corazón que latía con tanta fuerza que temió que Leo lo escuchara.
Casi volvía a tener un ataque cuando su nariz captó el suave aroma que desprendía el cabello del chico a su lado.
¿Vainilla? No, aspiró un poco más ¿Sandía? No es tan dulce, apegó su nariz con cuidado al cabello y allí tuvo la respuesta ¡Coco! Ese era el aroma, sintió una infantil alegría por su logro, pero ese pequeño triunfo no duró mucho.
— Eh ¿Alex?— El pelirrojo sintió su cuerpo ponerse rígido al creer ser descubierto— ¿Qué haces?
Su amigo se había enderezado para verlo mejor, sintió como los colores le subían al rostro ¿Qué le diría? ¿Se enojará? ¿Su amistad se arruinará por culpa de estos estúpidos sentimientos que se arremolinaban en la boca del estómago con solo verlo?
Soltó la primera estupidez que le llegó a la mente además de escenarios fatalistas.
— E-eh ¡E-Estaba tratando de saber q-que champú usas!— Quiso que llegara Hana en ese momento, tanto para que acabara con su sufrimiento como para que le diera una bofetada por una excusa tan estúpida.
Leo lo observó unos segundos para finalmente chasquear los dedos y exclamar.
— ¡Ducha de verano!— Alex se quedó aturdido mientras su amigo volvía su atención al celular y de nuevo se recostaba cómodamente en su hombro.
— ¿Qué?— Dejó escapar el pelirrojo con voz temblorosa.
— Mi champú, así se llama "Ducha de verano"— Ojeó la pantalla riendo levemente por un meme de "Michisaurio"— Bueno, técnicamente es para el cuerpo, pero se me acabó el champú y no me quedó otra opción que usarlo.
Dio gracias a cualquier fuerza divina que intervino por él, también dio gracias por el hecho que Leo no fuera una exactamente una lumbrera.
Se relajó un poco, disfrutando la compañía del chico que calentaba su hombro.
El tiempo transcurrió cómodamente, ya faltaba poco para las 7 cuando Hana llamó.
— ¿Aló? ¿Leo? ¡No te oigo!— Se escuchó la voz de la pelinegra.
— ¡Hana! ¿Dónde están? ¿Y Yema? ¡¿Están bien?!— Exclamó Leo exagerando un poco.
— ¡No me grites! Yema está bien, estamos en mi casa— Se escuchó movimiento y un "Ten, es Leo, saluda" seguido por la voz monótona de Yema diciendo.
— Hola.
— Hola Yema ¿Qué hacen en tu casa Hana? Se supone que nos veríamos en el parque hace una hora— Reclamó el peliazul haciendo un adorable puchero que hizo sonrojar a Alex.
— ¡Qué no nos pasó! Para resumir un idiota nos empapó con su auto, como estábamos cerca de mi casa le ofrecí a Yema un cambio de ropa, subimos, nos cambiamos y al bajar nos quedamos atascadas en el ascensor, acabamos de salir por eso no puse avisarles hasta ahora— Hana suspiró y podría jurar que se frotaba la sien— Yema se quedará en mi casa esta noche.
— Eh...
— Leo, fue un día largo y mañana es sábado, no habrá problema de que se quede aquí por hoy, es bueno para ella.
— Oh, supongo que está bien que se quede contigo ¿No necesitas que vaya?
— Nah, estamos cansadas, nos vemos mañana.
— Adiós Hanna, gracias ¡Adiós Yema!
— Adiós— Respondió la chica antes de cortar la llamada.
Leo se levantó estirándose como un gato (Hana se enojaría con la comparación) y viendo a Alex que se había mantenido en silencio le preguntó.
— ¿También te quieres quedar a dormir en mi casa?— El corazón de Alex se aceleró.
— ¿A tu casa?
— Claro, queda más cerca y así pasamos por pizza en el camino ya sabes noche de chicos — Sugirió con un tono de complicidad.
—¿Tienes dinero para pizza?— Preguntó desconfiado.
— No, pero tengo cereal de frutas y leche... Bueno, solo cereal de frutas— Admitió despreocupado.
Alex largó un suspiro para dedicarle una suave sonrisa.
— Vamos, te brindo la pizza— Dijo comenzando a caminar.
— ¡¿Enserio?!— Exclamó emocionado el soñador— ¡Siiii! ¡Noche de chicos! ¡Eres el mejor amigo del mundo!— Gritó sin importarle las personas alrededor.
— Jajaja si... Amigo— Repitió lo último con un ambiguo sentimiento agridulce.
