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Hibrido

Summary:

Mina convence a Megumi para obtener un hibrído al mismo tiempo que ella, las cosas claramente no salen tan bien como esperaron. Au donde Megumi termina con un hibrído Lobo demasiado problematico para su gusto.

Work Text:

Hibrido

Yoarashi Megumi era buena en historia, desde niña siempre amo esas clases particularmente y por lo tanto no fue raro que cuando fuera suficientemente capaz de decidir, ser profesora de Historia fuera su elección de vida. Apenas termino la preparatoria, se había zambullido en la historia durante sus años de universidad; aunque entre toda la historia no estaba particularmente feliz con la parte de híbridos en la humanidad. Casi desde el inicio de la humanidad, habían existido los híbridos, seres similares a los humanos, pero con algunas características antropomórficas de animales y con instintos más fuertes que un humano. Este simple hecho, provoco que durante cientos de años los híbridos fueran tratados de formas bastante…deficientes.

Para la humanidad los híbridos habían sido iguales a los animales, tratados con inferioridad a pesar que tenían casi las mismas capacidades que un humano promedio. Pueden leer, hablar, razonar como un humano; pero los instintos de estos eran fuertes, muchas veces catalogados también en clases de alfas y omegas, lo que llevaba a conductas demasiado animales para sus gustos.

Instinto.

Uno muy fuerte.

Como si la parte humana y el instinto lucharan para ver quien sobreviviría.

Entonces los humanos que siempre se creen superiores a los demás organismos vivos, los habían llevado al fondo de la jerarquía de poder. No fue hasta hace pocos años en realidad, que habían obtenido algunos derechos ante la ley; aunque tampoco era del todo cierto, al igual que con humanos las leyes eran difíciles de seguir, aun existían muchos híbridos maltratados, usados para crianza y algunos con tratos inhumanos. La ley si bien los protege, es muy débil aun y eso fue lo único por lo cual llego a pensar en estudiar derecho alguna vez, pero no lo hizo.

Megumi decide utilizar su puesto como profesora, para intentar hacer conciencia en los jóvenes adolescentes sobre los híbridos. Le encanta explicar cómo, aunque los híbridos en general son utilizados como adquisiciones, como mascotas glorificadas por los humanos, hay muchos híbridos que han destacado en la historia del mundo, los que han luchado en guerras, atletas de sus competencias, algunos que han trabajado como asistentes de sus cuidadores y destacado en aspectos científicos. Si entra un poco más a fondo, hay incluso algunas parejas humanos e híbridos, que, si bien aún no pueden contraer matrimonio porque la ley no lo ha aprobado, la convivencia entre ambos es posible.

Muchos de los amigos de Megumi son dueños autorizados de híbridos, que, si bien suena horrible porque nadie debería ser dueño de nadie, es una de las cosas más claras en su vida…pero es lo mejor en realidad. Megumi ha visto noticias y ha escuchado historias sobre malos dueños, las torturas y terror que causan en híbridos sin que puedan hacer nada; en cambio los dueños autorizados si bien en su mayoría tienen a los híbridos como trofeos para mostrar su riqueza, hay otros que han entablado relaciones amistosas, como dueño y amo, que les dan una buena vida.

Todo dueño de un híbrido ocupa hacer un examen ante la ley (algo que se ha aplicado mucho más regularmente los últimos años) y pasar algunas pruebas para obtener un permiso, con este permiso y tener todo lo necesario en casa, puedes ser el dueño autorizado de un híbrido.

Lo cual la lleva a su actual situación.

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—No estoy segura de esto Mina—admite Megumi, una mujer de 25 años con larga cabellera negra y ojos azulados que parecen perdidos en medio de ese edificio; su estatura es algo pequeña para su edad y su cuerpo es mucho menos voluptuoso que el de su mejor amiga.

La adorable joven de cabellera rosa se gira a verle con ojos brillantes emocionados.

—No te eches atrás Megumi-nee—dice la chica que tiene su misma edad, pero la llama de esa forma porque en la preparatoria era quien cuidaba de su salón como hermana mayor—estuviste de acuerdo de hacerlo conmigo, hemos ido a todas las pruebas juntas y ahora tienes todo ese espacio en casa desde que se mudó Inasa-kun—señala con tranquilidad los puntos, como ha hecho los últimos meses.

Megumi se encoge en su lugar.

Maldito hermano mayor que tiene, que decide casarse e irse a vivir a Estados Unidos. Los hermanos Yoarashi han estado juntos casi toda la vida, pero su hermano se enamoró y decidió dejarla sola; lo cual es justo porque fue Megumi quien le ha tendido la trampa con Melissa, pero en su defensa quería ver a su hermano feliz. Entonces ahora la casa donde habían estado viviendo, es demasiado amplia ya que sus padres se han ido a vivir a Alemania con su familia paterna.

Como ahora es una profesora y tiene los ingresos, fue diferente como hace dos años. Megumi había ayudado a rescatar a un híbrido conejo llamado Midoriya Izuku, pero no había pasado las pruebas entonces para poder cuidarle. Temerosa de que el pequeño conejito (que de pequeño no tenía nada ya que la superaba casi en estatura, con las orejas más adorables de todo el mundo) volviera a estar en manos de los comerciantes de especies exóticas (el híbrido tenía un extraño color verde de pelaje), había pedido ayuda a sus amigos. Uraraka Ochako quien en ese entonces había obtenido un trabajo de medio tiempo como trabajadora social, había aceptado cuidar del conejito hasta que Megumi pudiera obtener los permisos.

Cuando por fin obtuvo los medios necesarios para cuidar del conejito, había notado como Ochako e Izuku se habían unido tan bien como amigos, que, aunque le partió el corazón ante la idea de perder al pequeño conejito que se había ganado parte de su corazón, había decidido que ellos eran una mejor pareja de amigos. No se arrepiente, ahora una vez al mes los va ver a casa y se nota que el híbrido que había sufrido con los contrabandistas, había sido abandonado para dejar a un chico bastante inteligente y animado que ayudaba a Ochako en su trabajo como asistente, emocionado de ayudar.

Tan amable.

Los híbridos eran como ellos.

Izuku podría ser una persona común si no miras las dos orejas en su cabeza o que en algunas partes de su cuerpo tiene más bello, pero en general, las personas solo ven los malos rasgos de alguien. Izuku era inteligente, aunque no pudiera graduarse o estudiar (malditas leyes atrasadas) era hábil en el papeleo y había ayudado a Ochako todo el tiempo, feliz de poder hacer algo bueno por los demás.

Tal para cual supone, ambos amantes del trabajo social.

No eran los únicos de sus amigos con híbridos, Todoroki Shoto había adquirido un híbrido de raza alta que era un cruce de galgo con pitbull; si bien Tenya era un híbrido bastante imponente, era claro que era uno de los que había tenido una buena vida. La familia de Tenya eran híbridos de categoría alta que no cualquiera se puede permitir, sus dueños originales lo habían criado bien desde su nacimiento y a veces era adorable la forma en que no sabe que el mundo no ve tan bien a los de su especie, ya que los Iida siempre han sido híbridos reconocidos por todos.

Su amiga Jiro Kyoka había obtenido a este pequeño hámster (que nuevamente era demasiado alto para superarla a ella y no entiende porque todos piensan que ese chico era pequeño) llamado Denki que era muy juguetón. Toru tenía a la pequeña ranita Tsuyu como su híbrido, quienes eran una pareja súper adorable de ver por la ternura de ambas. También estaba Aoyama Yuga, quien era un chico demasiado brillante y contrarrestaba demasiado con su híbrido cuervo llamado Fumikage.

En general casi todos sus conocidos tenían híbridos, especialmente por Megumi. Ella siempre intentaba motivarlos a que tuvieran un híbrido para darles una mejor vida, porque sus amigos eran los mejores y puede confiar en ellos con su vida. Megumi muchas veces pensó que podría ayudar como casa de acogida para los híbridos o tener uno o dos para que pudieran vivir como personas normales o tener una vida más decente. Pero luego de que perdiera la oportunidad con Izuku, se había sentido algo mal.

Pensó que habían tenido una especie de unión, como casi mejores amigos, lo cual la había decepcionado por dentro cuando decidió que Ochako era mejor para el conejito.

Pero ahora Mina había obtenido su trabajo fijo como maestra de baile en un famoso teatro y también daba muchas funciones con su equipo, además de haber actuado para marcas famosas en grabaciones, entonces se había decidido. Pero Mina era terca y la había arrastrado prácticamente en todo el proceso, donde ambas por fin obtuvieron su licencia para obtener una “mascota” híbrido por así decirlo.

No habían durado ni 24 horas con la licencia, cuando Mina la arrastro a una tienda para comprar las cosas necesarias para una mascota (las básicas, ya que cada híbrido tendría su necesidad especial), instalar todo en ambos hogares e ir al refugio de híbridos más cercano de la ciudad, que quedaba a casi 10 kilómetros. Megumi era buena manejando, pero estaba tensa durante todo el viaje, con Mina saltando emocionada en su asiento por la idea de tener un compañero híbrido.

La chica había sido siempre una mariposa social, pero Mina se quejaba mucho de estar sola en casa ahora que todos sus amigos tenían trabajos demasiado serios.

Podrían haber gastado alguna fortuna en un híbrido de alguna tienda de la ciudad o con dueños autorizados, pero la idea de la licencia era ayudar a algún híbrido que lo necesitaba.

Megumi odiaba eso.

Odiaba estar en este edificio a las afueras de la ciudad, que, si bien parece tener todas las necesidades, mostraba un aire tan de cárcel. Los híbridos no eran tratados como iguales, incluso con leyes, por eso había intentado hacer que todos los que conocía y si pudieran, adoptaran a un híbrido para hacerles la vida más sencilla. Lo primero que les hicieron al llegar, fue tomar sus datos, verificar sus antecedentes y enviarlas a una habitación donde uno de los trabajadores les paso un catálogo con la información de los residentes.

Megumi veía el catalogo nerviosa, mientras Mina parecía un poco más tranquila. Luego de algunos minutos les permitieron ir a la sala de reuniones para ver a los híbridos del lugar, ya con nombres de estos en sus manos.

—Estoy emocionada—chillo Mina casi rebotando cuando entraron al lugar, seguida de dos enromes guardas que hicieron que Megumi se sintiera mucho más insegura que segura.

La habitación de reuniones era igual a la sala de espera de un hospital, algunas sillas y mesas esparcidas por el lugar, con muchos híbridos por ahí. Todos parecían personas normales, podrían ser personas normales, pero sus rasgos animales eran notorios, orejas, cola y colmillos como garras. Había otras dos personas que probablemente también estaban en proceso de adopción, los cuales parecían verse como buenas personas…al menos.

Tomo asiento muy cerca de Mina, quien soltó una risa divertida al verla nerviosa.

No era normal verla nerviosa.

Pero lo estaba.

—Es divertido ver a la profesora de historia que defiende tan apasionadamente a los híbridos nerviosa—

—Cierra la boca—

Mina solo siguió sonriendo, pero no dijo nada más.

Megumi observo de reojo a los híbridos, algunos que claramente no parecían querer estar ahí, otros que las miraban curiosos y olfateando el aire. La mayoría de híbridos tienen un olfato tan desarrollado, que deberían estar oliendo el miedo o pánico que estaba soltando ahora, pero no podía hacer nada más.

Soltó un chillido cuando Mina se levantó para caminar al grupo de híbridos más cercanos, maldijo que fuera tan tímida y torpe socialmente. Megumi claramente puede entrar a un salón de clases, destilando confianza y dando discursos motivadores para sus adolecentes; también puede entrar en grupos de niños de forma risueña y ganarlos a todos fácilmente. Pero si la pones en un lugar desconocido, claramente estas fuera de su ambiente y resulta ser alguien torpe.

Esto no va salir bien, piensa algo preocupada. De reojo puede notar que algunos híbridos están moviendo la cola a Mina, quien suelta carcajadas y habla con tal naturalidad, que la envidia la carcome.

Probablemente termine con un compañero hoy, en cambio Megumi supone que ocupara varias reuniones antes que esto suceda.

Una hora más tarde, Megumi maldice su incapacidad en medio de una esquina, mientras Mina ha estado hablando los últimos minutos con híbrido de pelaje rojizo. Según pudo investigar en su carpeta (ya que tiene tiempo para leer al no hablar con nadie) su nombre es Kirishima Ejiro, un cruce canino de una mezcla sin raza que había estado en el refugio por casi 5 años. Megumi de reojo ve al chico de cabellera roja brillante, sonreír radiante a Mina y no actuar mal a pesar que la vida no ha sido justa con este. Es algo alto, claramente intimidante por sus colmillos, pero parece un amor por como Mina sonríe.

Megumi decide que ocupa un poco de espacio, ya que los híbridos claramente le han estado ignorando por que parece demasiado asustada.  Le pide a uno de los guardias si puede ir al baño, enviándole un mensaje a Mina para que no piense que se ha escapado. Dentro del baño se moja la cara varias veces, repitiéndose que puede hacer esto, que al menos puede hablar con uno de los híbridos antes de ir a casa a analizar todos los perfiles de la carpeta. Esta segura que, con tiempo de analizar, un buen plan, podría volver y hablar con uno de ellos naturalmente.

Si.

Ella puede.

Cuando sale del baño, se sorprende que el guardia que antes esperaba fuera no estuviera, en su lugar hay una serie de sonidos fuertes al final del pasillo. Ve de reojo el camino por donde había venido, sin entender porque no había nadie como antes; la curiosidad hace que camine en dirección del sonido, sorprendida cuando escucha más pasos y gritos que la hacen sentir ansiosa.

¿Qué está pasando?

Es lo último que piensa, cuando al girar por la esquina puede verlo. Es un híbrido, adivina por la rápida mirada de orejas caninas en la cabeza rubia y una cola tupida en su espalda; sus ojos son rojos que parecen molestos y es bastante alto, una cabeza fácilmente más alta que ella. Sus ropas parecen algo descuidadas y eso le permite ver heridas, muchas cicatrices en sus brazos y algunas parecen recientes. El chico está siendo sujetado por dos guardias (uno de los que fue con ella al baño) contra el suelo, mientras un tercero parece levantar una mano con un látigo, listo para golpearle.

Al igual que cuando vio a Izuku hace tanto tiempo dentro de esa jaula, con ojos llorosos y temblando de miedo, las piernas de Megumi se mueven primero. Sale corriendo, aprovechando como siempre fue la mejor de su clase en velocidad, llegando al otro lado del pasillo casi en un pestañeo. No tiene un plan, solamente salta con los brazos estirados y el dolor sordo golpea rápidamente sobre su pecho enviándola contra el suelo.

Gimotea una maldición en el suelo, antes de levantarse tambaleante y sudorosa. Los guardias como el híbrido han detenido su lucha para verle incrédula, pero antes que alguien haga algo y aprovechando que ha entrenado combate cuerpo a cuerpo (nadie es hermano de Inasa sin aprender cómo dar un golpe o dos), impacta su puño derecho contra el rostro del guarda, noqueándolo de un golpe contra el suelo.

La siguiente ola de guardias, termina tumbándola a ella también.

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Mina suelta risas cuando le cuenta lo que sucede horas después, como puede esperar Mina termino todo el proceso de forma eficiente y ahora es la orgullosa dueña del híbrido Kirishima Ejiro, en cambio Megumi ha terminado encerrada en una sala durante algunas horas, hasta que logran enviarla a casa con una advertencia. Si bien le encantaría ganar cualquier demanda contra el centro, no es como si alguien realmente viera mal un castigo contra un híbrido ante la ley, así que Megumi pelearía contra el aire si así quisiera. En su lugar pide los papeles del híbrido que intento defender, ante la sorpresa de los trabajadores, cuando los obtiene entiende el motivo.

Bakugou Katsuki es un híbrido extraño, un híbrido de lobo que es poco común de ver, había sido rescatado de un criadero ilegal que fomentaba los círculos de lucha. El chico lobo claramente había luchado la mayor parte de su vida, cuando fue rescatado intentaron re habilitarlo con varios profesionales, pero según el expediente de casos fallidos y heridos en el proceso, era un chico difícil. Con tan solo 20 años este había luchado gran parte de su vida y apenas tenía un año dentro del refugio, pero con una gran tonelada de quejas de los trabajadores e intentos de escape.

Un caso muy difícil, ni siquiera estaba en la lista que le habían dado la primera vez, claramente manteniéndolo bajo control hasta que pudiera ser elegible.

Megumi hizo la mueca al pensar que podría obtener toda la vida en ese refugio o ser enviado a otro peor, había comentarios de los doctores sobre la necesidad de enviarlo a un refugio al norte del país que…no tenía buenas recomendaciones. Si fuera por Megumi hubiera cerrado ese refugio cuando lo investigo, pero, aunque hubiera suplicado a su amigo Todoroki para que lo vigilara, siendo un policía influenciable, podría llevar años de realizar.

Joder.

Ignorando las fotos de Mina que parecía feliz con su nuevo acompañante canino, Megumi fue totalmente sola al refugio una semana después. Los guardias parecieron tensos al verla, pero Megumi simplemente fue a la recepción y con todos sus papeles en orden, solicito tomar en adopción a Bakugou Katsuki.

La boca de la secretaria no se pudo abrir más, aunque ella lo hubiera intentado.

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Megumi estuvo nerviosa cuando en la entrada apareció Bakugou, el chico era mucho más alto que ella y sus ropas parecen tan viejas que le hizo ver mal a los guardias del lugar. El día anterior había aprovechado para hacer todas las compras necesarias, ya que sabía ahora que híbrido iba a tener en casa, entre ellos mucha ropa que tenía esperándolo y bastante comida (Megumi ya era alguien que come mucho por su cuenta), entonces no tendrían que hacer ninguna parada. El chico se detuvo frente a ella luciendo un collar, que le hizo torcer un poco el rostro cuando le pasaron un control especial que le daría una descarga si se portaba mal.

Todo era tan…inhumano.

Pero Bakugou claramente era un caso difícil, sería un peligro para otros si no tenía alguna restricción, o eso dijeron cuando se lo entregaron.

Entonces cuando termino de llenar todos los papeles, ambos salieron en un silencio prolongado del refugio y Megumi se sintió incomoda al ver de reojo al chico. Su olor era demasiado fuerte, parecía no haber tenido un baño decente en días, su apariencia era descuidada y noto varias heridas sin vendajes.

Esto no iba bien.

—Bueno yo…mi nombre es Yoarashi Megumi, puedes llamarme Megumi—lo primero era la presentación supone, por la mirada molesta de Bakugou, supuso que esto no era lo que buscaba, así que ríe nerviosa—Bueno tu eres Bakugou Katsuki… ¿Cómo quieres que te llame? —cuestiono esperanzada de obtener alguna respuesta.

Este gruño mostrando los dientes.

Megumi quiso llorar.

Al menos le acompaño a su vehículo sin mucha lucha, claramente le odiaba, pero por la forma en que tocaba descuidadamente su cuello, supone que el collar debe significar algo para él.

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El primer día y primera noche, no son fáciles. Megumi intenta ser lo más hospitalaria que puede, pero Bakugou solamente gruñe como perro rabioso todo el tiempo. Al llegar a casa este parece luchar con él mismo para dar los pasos dentro de la vivienda, viendo todo de forma despectiva y lastimando un poco el orgullo de Megumi. Le señala lo que sería su nueva habitación, ganando una mirada de sorpresa y curiosidad en este, pero no dura mucho antes de regresar a la defensiva. Este cierra la puerta apenas puede, aprovechando claramente el baño que tiene en su propia habitación (antes de Inasa) y Megumi solo suspira frustrada en su sala de estar.

Ha tomado unas vacaciones de dos semanas para esto, pero ahora que está sola en su propia habitación, siente que van a ser muy aburridas. Mina había estado tan emocionada la última semana con Kirishima, que había pensado estúpidamente que podría ser algo similar, lo cual estaba equivocada.

A la hora de la cena llamo al chico, que se presentó en la mesa mucho más presentable. Se había dado un baño, supuso por su cabello húmedo y su piel mucho más clara; las ropas que tenía puestas eran mucho mejores que las que tuvo en el refugio, noto algunos vendajes en sus manos algo torcidos pero suficientes para indicarle que había usado el botiquín que dejo en la cama.

No hablan durante la cena por mucho que Megumi intenta indicar una conversación, apenas este termina (come demasiado rápido) se marcha del lugar y se encierra en su nueva habitación.

Megumi gimotea con el rostro entre sus manos.

Maldita sea.

La vida no es fácil con ella supone.

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Bakugou Katsuki ha tenido una mala vida desde el inicio, recuerda muy vagamente a su madre luchando porque su dueño no hiciera nada con él, antes que la castigara con latigazos en su espalda. Sus recuerdos de su infancia son vagos, apenas destellos de su madre protegiéndolo de cualquiera que intentara lastimarlo; momentos emotivos de su madre contándole historias en medio de esa horrible habitación, pequeña y oscura, donde los mantenían la mayor parte del día. Recuerda la calidez de su madre y su aroma a canela, recuerda tener miedo, recuerda la seguridad en sus brazos.

Recuerda el día que el hombre que era el jefe de su amo, dispararle a su madre frente a él.

Katsuki no recuerda que paso, solo recuerda tener 8 años y haber visto rojo, cuando regresa en sí mismo esta sobre su espalda adolorido y con heridas en todo su cuerpo. Muchos están a su alrededor con heridas peores a las suyas, no es hasta tiempo después que descubre que fue gracias a él. Katsuki es un alfa, un subgénero de los híbridos, que es muy raro y pocos realmente despiertan; añadido a esto, también es un cruce de lobo de montaña con pastor alemán, lo cual le da mucha más fuerza a pesar de su corta edad.

Su primer amo que era un comerciante de especies, termina dándoselo al jefe de una mafia, que gusta de utilizarlo para batallas ilegales.

Desde muy pronto conoce el ring ilegal, donde no importa que es un niño, comienzan a enfrentarlo contra otros híbridos, dentro de un ring subterráneo donde otros apuestan a su favor o en su contra. Es difícil, doloroso y lo llena de rabia recordar esa época, como ignoraron que era un niño para lanzarlo a las luchas sin dudarlo. Había vivido los siguientes 8 años en una habitación diminuta y maloliente, donde solo era transportado al anillo de lucha dos veces al día. Pero Katsuki era un alfa y rápidamente se ganó el nombre de invencible, conforme crecía, no había batalla que no pudiera perder.

Si hubiera sido un poco más dócil, hubiera aceptado cuando el jefe le había intentado domesticar para tratarlo como su trofeo de lujo, pero claramente prefirió morderle la mano al hombre y arrancarle un dedo.

Todo fue de mal en peor, pero no se arrepiente de nada.

Al final cuando cumple 17 años es que el anillo de lucha es desmantelado, es puesto en una especie de cárcel nueva donde los estúpidos humanos lo tratan no mejor que en el anillo. Intentan darle psicólogos, intentan darle ayuda, intentan acercarse y Katsuki los despacha sin piedad.

No es débil.

No necesita ayuda de nadie.

No quiere estar ahí.

Pero no puede ser libre, porque por el simple hecho de ser un hibrido debe vivir bajo la sombra de un humano, eso le explicaron y se pasa esa explicación por el culo. Tal vez ataca a más personas de las que debería, pero sus olores simplemente le fastidian, claramente asustados de él y actuando por alguna especie de superioridad moral, los odia. Odia a los humanos, detesta sus manos sobre él en su intento de controlarlo, detesta las jeringas con sedantes y sinceramente, está listo para patear traseros.

Entonces…esa idiota aparece.

Katsuki no puede negar que la mera existencia de Yoarashi Megumi es un enigma, demasiado pequeña y escuálida como para poder noquear a alguien del doble de su tamaño, aun así, lo hizo. La chica humana que se ha abalanzado para protegerlo, a pesar que claramente es un hibrido, es la misma chica humana que aparece para sacarlo de ese manicomio. Katsuki lo sabe bien, como todo en la vida no ha cambiado para algo mejor, simplemente ha cambiado de carcelero.

No debe bajar la guardia.

Pero es difícil.

Megumi o como la llama en su mente, correcaminos (su forma de correr por el departamento es algo graciosa, aunque jamás dicho en voz alta de su parte), es algo diferente a los humanos que está acostumbrado. Parece demasiado débil e inocente, casi como una cría, un cachorro y por eso no la odia totalmente a primera vista, su olor es como a vainilla y fresas, tampoco es un ser totalmente insoportable.

Le ha dado una habitación mucho mejor que en toda su vida, le ha dado ropas limpias, comida, no se mete en su espacio. En general es la primera vez en su vida que no se siente como una bestia, nunca nadie lo ha tratado como alguien que merece atención y respeto.

Es extraño.

Las primeras dos semanas la ve todos los días para comer, no es que quisiera verla, pero tiene hambre. Nota que la mayoría de comida es comprada, pero, aunque no diga la pregunta, la chica dice nerviosamente que es mala cocinera. En realidad, lo único molesto de ella es lo mucho que habla, nunca le pide respuestas y nunca las da, pero eso no evita que hable como una lora.

Katsuki aprende rápidamente de ella, es una profesora de un colegio, le gusta correr como deporte, es fanática de películas de acción (no es que Katsuki hubiera visto alguna y solo conoce el termino por pura casualidad) y tiene una debilidad por los postres. El correcaminos también admite odiar como tratan a los híbridos y le ofrece su amistad desde la primera semana, lo cual ignora olímpicamente.

No necesita expectativas, no necesita confiar en humanos.

20 años de su vida es lo que le enseñaron.

El primer mes de convivencia es difícil, pero al menos el paso de los días hace que la chica hable menos…algo parecido, aún sigue hablando sobre demasiadas series y películas que realmente Katsuki ignora. Megumi si bien le da su distancia, también es una constante, le enseña cómo usar el televisor para cuando está en su trabajo y otros electrodomésticos, lo cual es un poco más complicado de lo que parece. Pero luego de unas cuantas veces, Katsuki descubre interesado la televisión e internet, entiende también un poco porque la chica es fanática a ciertas películas, pero jamás lo dirá en voz alta.

En general todo está bien, lo cual es algo extraño para su vida, lo cual supone que no durara mucho.

El correcaminos es una persona buena, a falta de mejor palabra, es cuestión de tiempo para que se dé cuenta que es un total fracaso y lo regrese algún refugio para obtener un hibrido mejor. Katsuki se encuentra meditando todo ese tiempo sobre si sería buena idea ceder, ser un poco más dócil para no volver a ese lugar, pero su orgullo se lo impide. Durante todo este tiempo su orgullo es lo único que lo ha mantenido con vida, no piensa traicionarlo sin importar que tan buena persona sea esta chica.

No quiere confiar en ella.

No puede hacerlo.

Entonces cuando cumplen el mes, se sorprende que esta luzca demasiado emocionada en el desayuno del fin de semana. Katsuki recuerda cuando Megumi comento emocionada sobre como sus estudiantes habían pasado con buenas notas, había hablado durante tres horas sin parar y realmente no quiere repetirlo; por lo cual se sorprende cuando la chica salta esa mañana con una llave en sus manos, que le deja algo confundido.

—Bueno estoy emocionada, aquí llego la llave esta mañana y por fin podremos deshacernos de ese horrible collar—señala la mujer a su cuello descaradamente, lo cual deja a Katsuki confundido.

Voltea a ver un poco el collar en su cuello, o lo que puede ya que está en una posición complicada.

Ese collar lo tiene desde que ha entrado al refugio, bueno, luego del tercer herido. No es muy diferente a los collares que tenía el anillo para controlarlo, si bien el castigo físico funcionaba hasta cierto punto, no era siempre efectivo conforme crecía y se hizo más poderoso, los collares eléctricos eran muy populares en realidad.

Dolorosamente populares.

Pero eran fantásticos para someterlos, a los híbridos, sobre todo alfas como él.

Así que no entiende de que habla la chica.

Levanta una ceja en su dirección, el correcaminos ladea el rostro confundido.

—No pensé que fueras un idiota, pero supongo que te has superado—inicia Katsuki comenzando a molestarse con esta, quien luce aun perdida—el estúpido collar es para controlarme y que no haga nada, quitarlo significara que perderás la única cosa en tu poder que puede detenerme—añade casi cansado de tener que explicarle esto.

Es una maestra, se supone que no sea una idiota.

Katsuki se sorprende de no ver ningún rastro de comprensión en su mirada, los ojos de la chica siguen viéndolo con total inocencia al tiempo que sonríe.

—Se lo que significa el collar Katsuki, significa una opresión y no quiero eso para ti, esta llave te pertenece a ti no a mí, porque eres tu propia persona y dueño de tu futuro—asegura colocando la llave sobre la mesa, cerca de sus manos, pero sin hacer ningún contacto.

Quiere tomarla, quiere ser libre, quiere controlar su propio maldito destino.

¿Por qué ella haría eso?

¿Por qué un humano haría esto?

¿Es una trampa?

Toma la llave con incredulidad, llevándolo de inmediato a su cuello y listo para gruñir maldiciones si esto es una maldita broma. Pero cuando la llave entra en la cerradura, cuando el collar cae entre sus piernas con un ruido sordo, sus ojos se abren incrédulos viendo a la chica.

Megumi sigue ahí, sonriendo sin pensar que le hará daño, feliz de verlo quitarse el collar y luciendo tan malditamente tranquila frente a él; ignorante de que ahora sin su collar, fácilmente podría atravesar su cuello, robar todo su dinero e intentar huir lejos de la humanidad. Su mirada demuestra una total confianza en él, que no se ha ganado y que no pensaba ganar, que lo desarman un poco.

Toma el collar con una mano, casi pensando que esto es un extraño sueño.

—Te ves muy bien sin el collar Katsuki—dice rápidamente la chica con una sonrisa sincera.

Katsuki la ve con la garganta seca, con varias emociones dentro que no demuestra y un extraño cosquilleo en su cuello.

La ve fijamente, tal vez muy intensamente, ya que esta parece incomoda.

Pero sin que ella lo sepa, en ese momento, Katsuki decide que odia a todos los humanos menos a ella. Megumi merece vivir, decide con firmeza, y va a protegerla.

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La relación de ambos no mejora rápidamente, pero Megumi sabe que después de lo sucedido con el collar, hay algo mucho más ameno entre ambos. Katsuki claramente es alguien gruñón y que odia el contacto con los demás, ha intentado hacer una reunión con Mina y Kirishima…no salió para nada bien; incluso cuando Kirishima es un beta, claramente Katsuki ha demostrado su dominio sobre su hogar y gruñido ante la idea de alguien más que no fueran ambos en este. Megumi sabe que no es su culpa, que es algo biológico que le dice que debe defender su territorio, aun así, cuando intentaron ir a la casa de Mina, claramente se nota que Katsuki no se siente cómodo fuera de su hogar, gruñendo a todos y actuando demasiado molesto si alguien se acerca a ella.

Está dividida entre feliz y confundida.

De alguna forma ha logrado que Katsuki la tome como alguien de su manada, por no decir que le ha aceptado como amo, ya que odia pensar en eso, pero su parte biológica ha aceptado que son un equipo y viven juntos. Está bien, pudo haber sido algo malo que no le hubiera aceptado, pero ahora que este ha llegado a la conclusión de que vale la pena, todo es mejor.

Megumi incluso le enseña a leer, para su deleite Katsuki es alguien bastante hábil y aprende cada cosa que le enseña fácilmente. Una parte de Megumi le encantaría decir que son sus excelentes habilidades como profesora, pero cuando Katsuki aprende a cocinar de forma decente y sabe que ella no le ha enseñado, tiene que aceptar que es probablemente que el chico es demasiado bueno en todo lo que hace.

Una parte de ella supone, que, si Katsuki hubiera sido un humano, seria de esos que triunfan en todo lo que se proponen. Pero en esta vida le había tocado la vara corta y estaba atrapado como un hibrido de Lobo, que ya con solo ser un hibrido, su vida no sería fácil. Tal vez si hubiera nacido unos años más adelante con las leyes mucho más establecidas, pudo haber brillado más.

Joder, era tan difícil tener a Katsuki con ella y no poder dejarlo brillar tanto como merece.

Tanto como puede hacer.

—Parece que se llevan mejor—anuncia Mina a su lado, sacándola de sus pensamientos.

Megumi pestañea un momento, levantando la vista para ver como Katsuki parece malhumorado, pero no intenta matar a Kirishima a su lado; lo cual es un claro avance de las últimas veces.

—No estoy tan segura—admite Megumi con sudor en su nuca, cuando Katsuki molesto ha estampado sin piedad a Kirishima contra el suelo.

Pero el chico no parece afectado. En realidad, parece que Kirishima conoce un poco a Katsuki al haber estado tanto tiempo en el refugio, aunque no exactamente por las buenas historias del chico. Contra todo pronóstico, Kirishima es demasiado bueno para este mundo, al punto de que no parece ver a Katsuki como alguien peligroso y parece naturalmente emocionado de ser su amigo. Katsuki ha estado los últimos dos meses negándose, pero parece que al menos hasta ahora esta cediendo un poco, a su manera.

No ha intentado matarlo nuevamente, Megumi tomara eso como punto a favor.

—Vamos va ser perfecto, además le dijiste que vendrían Ochako y Midoriya, sabes que Midoriya es un amor con todos—dice Mina emocionada de que la “cita de juegos” incluyera también a Ochako, por otro lado, Megumi está un poco nerviosa.

Izuku es adorable y amable con todos, no ha conocido ningún hibrido que no le agradara y es rápidamente capaz de entrar al corazón de cualquiera. Pero Katsuki tiene esta especialidad de ser impredecible y no querer a los demás, así que teme que esté llevando su límite demasiado lejos. Espera que en realidad pase todo lo contrario, que estar en interacción con otras personas e híbridos con buenas relaciones, ayude a Katsuki a sentir mejor.

Megumi salta cuando ve a Ochako a lo largo saludar emocionada, Izuku a su lado quien parece haber crecido un poco más, saluda más energéticamente. No puede evitar la sonrisa sincera en su rostro y ponerse sobre sus pies para agitar su mano en respuesta, es cuando Izuku literalmente usa esas enromes piernas para correr donde ella, probablemente para abrazarle; Izuku es la clase de abrazadores adorables que no puedes esquivar. Lista para correr y hacer una escena divertida como de costumbre, Megumi se detiene cuando algo la sujeta por la cintura.

Parpadea confundida, de la misma forma que hace Izuku a unos pies de distancia de ella. De forma coordinada ambos levantan la mirada, Megumi se sorprende de ver que Katsuki ha aparecido casi de la nada y la ha sujetado con una mano sobre su cintura.

Pero eso no es lo peor.

No.

Lo peor en realidad era la mirada de Katsuki a Izuku en este momento, que provocaba al conejo hibrido comenzar a temblar demasiado nervioso. Incluso aunque Megumi sabe internamente que Katsuki no le hará nada, no puede más que tragar saliva nerviosa por la cantidad de furia e ira en su mirada. Este gira a verle con clara molestia, casi gruñendo a su persona, que la hace sudar ríos en su frente.

Siente que la ha cagado sin saber en que la ha cagado.

Entonces algo extraño sucede,

Katsuki no es alguien físico, en realidad repele todo contacto físico, pero Megumi está segura que en este momento el hibrido está restregando su mejilla contra la parte superior de su cabeza, dejándola confundida. Todos parecen extrañamente confundidos, menos Kirishima quien tiene los ojos abiertos e Izuku que parece haber sido abofeteado por algún motivo.

Hay unos segundos de silencio en el lugar, antes que Izuku parezca algo apenado y corra a ocultarse detrás de Ochako, que luce igual de confundida que todos. Kirishima por otro lado se siente al lado de Mina luciendo algo curioso, al tiempo que Megumi sigue sin saber que pasa ahí.

Gira el rostro a Katsuki, quien sigue mostrando los dientes a Izuku y ella siente que se ha perdido.

Katsuki solamente… ¿la perfumo?

.

.

Megumi sabe mucho sobre híbridos, no por nada había estudiado para protegerlos y darle a conocer a todos sus estudiantes la realidad, no solo lo que quieren venderles la sociedad. Por lo tanto, sabe mucho sobre el comportamiento de estos y por eso ha intentado darle las mayores libertades a Katsuki que puede darle. Pero el comportamiento de Katsuki si bien se ha hecho un poco más territorial, como se puede esperar de un hibrido de lobo tan exótico como él (además de su obvio historial), Megumi no habría superpuesto la idea de ella dentro del conjunto de cosas que el chico protegería.

Peor.

Megumi no puede evitar pensar en el día de la semana pasada, donde Katsuki claramente la había perfumado frente a sus amigos y otros híbridos, claramente en una manera de reclamo para los demás. Si bien algunos híbridos perfuman para señalar quienes son familia e incluso amigos, claramente hay una especie de reclamo para pareja que…la confunde. Megumi no tiene un olfato como los híbridos, así que solamente puede suponer que de alguna forma Katsuki debió marcarla ya que durante toda la semana algunos híbridos con sus dueños, simplemente se han alejado de ella al pasar.

No es algo inaudito, no tan común, pero no pensó que Katsuki llegara a eso con ella en algún momento.

Durante la semana apenas menciono algo sobre cualquier cosa y mucho menos sobre ese tema, así que Megumi decide darle su espacio. Incluso si la salida con sus amigos tuvo que terminar abruptamente, cuando era claro que Katsuki se abalanzaría sobre cualquiera que se acercara, sus amigos no parecen ofendidos, aunque si preocupados.

Megumi no sabe cómo entrar al tema con Katsuki.

¿Qué piensa de ella?

Puede que incluso solo la viera como parte de su propiedad, lo cual sería un alago al recordar como nunca se acoplo a nadie. Duda que tuviera sentimientos por ella, simplemente por fin logro encontrar algo que le pertenece y es sumamente egoísta para compartirlo. Pero si ese fuera el caso, tiene que hablar con él, no quiere perder amigos solamente porque su lobo es algo posesivo.

Así que decidida a hablar, esa mañana de sábado se levanta con energías. Katsuki es quien prepara el desayuno (y toda comida comestible en casa) y por eso espera pacientemente a que ambos coman para hablar. El rubio apenas si la ve, viendo distraídamente el televisión con las noticias, especialmente ahora que están anunciando sobre algo de las leyes de híbridos que han estado trabajando hace tiempo, especialmente sobre la educación.

—Habla—dice Katsuki apenas terminan de limpiar, haciéndola saltar en su lugar nerviosa—apestas a nervios todo el día—gruñe este torciendo la nariz y Megumi se sonroja avergonzada.

¿Qué es ese olor?

Es lo que quiere preguntar, pero se decide a regresar a su línea de pensamiento y pedirle que se siente en el sofá con ella. Katsuki se sienta tranquilamente, casi como si todo a su alrededor fuera su posesión y de alguna forma lo es, porque esta también es su casa. Megumi lo ve fijamente unos segundos, admirando al chico más alto que ella, como sus orejas parecen relajadas y sus ojos rojos no muestran ninguna muestra de estrés como sus primeros días.

Son compañeros de casa, casi amigos y en su interior lo ve como familia.

Megumi lo protegería, es lo que siempre pensó cuando lo vio al borde de ser golpeado en aquel refugio.

Toma aire antes de empezar.

—Quiero hablar sobre tu reacción cuando vemos a mis amigos, especialmente la semana pasada—dice con firmeza, ocasionando que las orejas de Katsuki se vuelvan para atrás en una clara muestra de inconformidad, que esquive su mirada solo demuestra lo poco que le gusta el tema—no es que fuera…malo, nadie salió herido, pero realmente me gusta la idea de ver a mis amigos sin pensar que lo detestas—explica al recordar lo mucho que costo con Kirishima, temía que con Izuku no fuera tan fácil—ambos somos un equipo Katsuki, no voy a obligarte a hacer algo que no te guste. Así que espero que tampoco hagas eso conmigo, no entiendo porque reaccionas negativamente cuando estoy cerca de mis amigos, especialmente de Izuku—comenta esperando que fuera su turno de hablar y explicar.

Sabe que el chico odia hablar.

Pero por la forma en que gruñe cuando dice el nombre de Izuku, supone que esto podría ser una charla muy larga…o muy corta. Realmente no es negativa, pero estaba pensando que esta charla tendría que hacerla varias veces, antes de obtener una respuesta positiva.

Para su sorpresa Katsuki gira a verle casi ofendido.

—Ese maldito conejo inútil, pensaba abrazarte cuando yo estaba ahí—gruñe sus palabras con odio, pero si él piensa que eso es una explicación, Megumi se siente incluso más confundida que antes.

Tal vez si le explicara la historia de Izuku, pudiera ser más accesible al conejo.

—Izuku es un hibrido que también la paso mal, en su momento le ayude para que no estuviera con esos criadores, entonces nos hicimos buenos amigos. Él es una monada cuando lo conoces, realmente es de los abrazadores—dice con una sonrisa tentativa, que hace a Katsuki erizarse en su pelaje.

La fulmina con la mirada, Megumi sigue sonriendo, aunque por dentro quiere gritar al no entender nada.

—Iba abrazarte frente a mí—

—Bueno, sí, pero no lo dejaste, y eso está mal, yo también quería abrazarlo—

—No puede abrazarte—

—¿Por qué no? —

—Porque me perteneces idiota—

Megumi pestañea ante su oración dicha con tanta arrogancia, que casi pierde el significado para ella. Levanta la mirada para esquivar la de Katsuki, intentando meditar en las palabras del chico, antes de suspirar con una mano sobre el puente de su nariz. Como había temido, el hibrido lobo le ha reclamado como parte de sus posesiones, lo cual como repite, no es algo malo, pero tiene que enseñarle límites.

No es un objeto que haga todo lo que quiere, es una persona, su propia persona.

Así como él es dueño de sus acciones.

Megumi también es dueña de las suyas.

—No Katsuki no te pertenezco, al igual que tu no me perteneces, somos socios en equipo que pueden tener sus respectivos amigos—intenta señalar, pero Katsuki suelta un leve gruñido por bajo en desacuerdo.

—Ese conejo, Deku—

—Se llama Izuku—

—Deku quería abrazarte, estaba soltando hormonas reproductivas, probablemente estaba entrando en celo y no pensaba dejarte cerca de él—

—¿Celo? —

Megumi levanta la mirada sorprendida, había meditado sobre eso un tiempo antes de obtener a Katsuki. Deku se había presentado como un alfa el año pasado, si bien había sido un proceso bastante doloroso para este, lo habían sobrellevado mejor de lo esperado. Ya que Kirishima era un beta, no tendría que pasar por esos círculos de calor, pero aun así Mina siempre ayudaba a Ochako sobre el tema. Todos sus amigos habían ayudado a Ochako en realidad, especialmente ayudándole a pagar los caros supresores para que no sufriera nuevamente.

Así que estaba entrando nuevamente en su ciclo.

Giro a ver a Katsuki quien parecía molesto por eso, lo cual probablemente tiene sentido. Si era alguien sobreprotector, también era conocido que los alfas no se llevan bien con otros alfas.

Ocupaba hacer la introducción lenta con ambos, en una etapa mejor que no fuera con el conejo en medio de su ciclo de celo.

—Bien está bien, tienes un punto ahí. Pero luego de que pase su celo, sería bueno que interactuaran—otro gruñido de parte de Katsuki que le hace fruncir el ceño—no te pido que sean amigos, pero es mi amigo y por eso te pido que al menos no le gruñas todo el tiempo—señala con el dedo el rostro de Katsuki, que parece una mueca de molestia ante sus palabras.

Esta por seguir su lista de peticiones, cuando ocurre algo que jamás había pasado.

Katsuki odia el contacto físico, lo decía su expediente, lo demuestra cada día, gruñe ante cualquier acercamiento; por lo cual Megumi no lo inicia nunca. Entonces que el hibrido literalmente hubiera lanzado su cabeza sobre su regazo, hace que tenga una especie de corto circuito en su cerebro. Casi con movimientos robóticos, gira la cabeza para ver que Katsuki tiene parte de su rostro enterrado en su abdomen, así que no puede verlo.

¿Qué debería hacer?

Piensa alarmada de que, si se mueve, pueda enviar todo esto a la mierda. Su corazón comienza a latir acelerado ante la situación y Megumi quiere correr en círculos.

—Bien—gruñe este y Megumi se sonroja abochornada cuando su aliento golpea contra la ropa en su vientre—pero antes de eso te tengo que perfumar y si te abraza lo voy a partir en dos—masculla molesto, haciéndola suspirar algo resignada.

No puede empujarlo tanto, no cuando está de acuerdo en dar un paso.

Ambos deben ceder supone.

Una loca idea llega a su mente, una casi suicida, pero en esta situación tan irreal hace algunos meses, no puede más que verse tentada. Su mano pica un poco, antes de decidir que puede hacerlo y ver las consecuencias después; Katsuki empezó, se convence torpemente antes de bajar la mano.

Hay un silencio en la sala, cuando la mano de Megumi se coloca sobre la cabeza de Katsuki, especialmente entre sus orejas. Puede ver que el hibrido se ha puesto tenso, al tiempo que torpemente da pequeñas caricias en su cabeza, entre su melena que es mucho más suave de lo esperada. Espera torpemente que este gruña o se salga de su posición; por eso cuando este pasa ambas manos por su cintura y entierra su rostro más en su abdomen, no puede más que soltar una risa torpe.

De reojo ve como la cola de este, se mueve probablemente contra su voluntad, demostrando que tal vez no le desagrada del todo su caricia.

Es tan lindo.

—Katsuki-kun es tan lindo, sin duda es un buen chico—dice de forma arriesgada, pero disfrutando del contacto con este.

Chilla cuando este se levanta de golpe, pero no del todo apartado. Megumi sonríe tímidamente cuando ve el sonrojo en el rostro del chico, quien tiene una mano al lado de su cabeza en el sofá.

—No digas cosas vergonzosa idiota—gruñe este mostrando los dientes, pero de alguna forma no se siente intimidada que le haga algo malo.

Sonríe algo más abiertamente.

—Pero es la verdad, Katsuki-kun es lindo, es el hibrido más lindo de todos—dice con una sonrisa traviesa, provocando que este maldiga en voz baja y viéndose algo más rojo que de costumbre.

Entonces, Megumi suelta un chillido cuando este acerca su cuello al suyo. Sus ojos se abren incrédula cuando siente que este restriega ambos cuellos juntos, porque sabe que eso es perfumar y es común entre híbridos, una forma mucho más directa de lo que hicieron la semana pasada, también más íntima. No es rápido, extrañamente Katsuki parece tomarse su tiempo esta vez y cuando se aleja, hay algo en esa sonrisa arrogante, que hace que todo el rostro de Megumi se vuelva rojo.

—Mi dueña no está mal tampoco—su voz en algún momento se ha vuelto demasiado baja y Megumi siente que su estómago se ha caído alguna parte, como su autocontrol; cuando este toma su barbilla con sus manos para levantarla, todo su aire se corta de sorpresa, sus ojos rojos parecen brillar con algo peligroso—y es toda mía—musita más bajo, pasando su pulgar sobre su labio inferior.

Si.

La ultima neurona de Megumi muere cuando el chico sonríe descaradamente, antes de levantarse con tranquilidad sin hacer nada. El aire vuelve a ella, como un extraño sentimiento de decepción, que no entiende que ha pasado y tampoco entendiendo que sucedió.

Mira como Katsuki tiene esa sonrisa fanfarrona.

Megumi está segura que sigue roja como un tomate.

Quiere preguntarle que paso, pero decide que no sería una buena idea, no está segura de querer saber la respuesta. Entonces hace un puchero, lo que provoca que la sonrisa del hibrido se vuelva aún más fanfarrona.

—Eres malo Katsuki-kun—

—Espero mi premio cuando no mate a ese conejo verde—

—¿Premio? —

Entonces los ojos de Katsuki brillan de forma algo más, profunda y lujuriosa de lo que debería ser legalmente capaz de soportar su corazón.

Traga saliva.

—Mi celo también esta pronto, espero que mi dueña use su cerebro para entonces—es lo único que dice colocando sus manos en sus bolsillos y anunciando que tomara una ducha.

El cerebro de Megumi literalmente explota en ese momento, sintiendo humo salir por sus orejas, antes de sujetar ambas manos sobre su rostro. Joder, Katsuki en realidad era un hibrido bastante descarado cuando toma confianza, además de que la insinuación fue muy fuera de lugar y debería reprenderlo por eso.

Curiosamente a pesar de saber que debe hacer, Megumi no hace eso, en su lugar espera ansiosamente saber que pasaría en los días siguientes.

Joder.

Tener un hibrido a tu lado, no es tan fácil como había esperado.

Fin