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Español
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2023-06-21
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Omegaverse

Summary:

Yoarashi Megumi no esta particularmente emocionada cuando es declarada Omega, mucho menos cuando eso atenta a su salud si no encuentra un alfa pronto para emparejarse. Katsuki x Megumi (OC)

Work Text:

Omegaverse

La sociedad está dividida en tres: Alfas, Omegas y Betas. Para Megumi no tiene mucha importancia cuando ve eso en clases en la escuela, para ella son cosas sin sentido e importancia. Un mundo dividido en castas, donde si bien se ha trabajado en la igualdad desde los tiempos oscuros, los Omegas hasta cierto punto siguen siendo discriminados, los Alfas por otro lado dominan las mejores posiciones y más del 75% de la población es Beta. Lo más normal del mundo es ser Beta, vivir la vida sin restricciones, sin las hormonas o sentimientos superiores de los Alfas, sin la dependencia y sumisión de los Omegas.

Si esa sensación animal e instintos innecesarios.

Se supone que todos son catalogados a los 12 años, edad variable, para clasificar a que casta proviene cada uno.

Ridículo.

Megumi no entiende porque importaría una casta, pero probablemente es que ha nacido de dos padres Betas, que se enamoraron como personas normales y no por ese lazo místico que ve en películas. La forma en que solían romantizar la unión de Alfas y Omegas, como si fuera lo que toda niña desea, para Megumi es bastante patético.

Una casta no define quien eres.

Si bien antes los Omegas eran mucho más discriminados que ahora (solo visto como máquinas de procrear), ahora tienen muchos más derechos, con forme avanza la historia. Si bien los mejores puestos de trabajos, son ocupados por Alfas en casi todos los sectores, o el mayor motor de mano de obra son los Betas, los Omegas han comenzado a tomar algunos papeles importantes de la sociedad.

Todos son iguales.

Al menos Megumi pensó eso hasta que…

.

.

—¿Omega? —pregunto casi en un murmullo cuando le entregaron una hoja, una estúpida hoja con un resultado clínico, que explicaba que había pasado con ella la semana pasada.

A su lado, su madre parecía sorprendida por el resultado, mientras su hermano esperaba fuera de la pequeña oficina médica.

Tenía apenas 11 años, era imposible o en el mayor de los casos, no se suele saber el resultado de tu casta antes de los 12 años. Pero había estado tan enferma la semana pasada, fiebre alta, dolor de cuerpo, un extraño aumento de olfato y sensibilidad. Sus padres quienes fueron betas, hijos de betas, con linaje de Alfas muy lejano, nunca habían tenido algún Omega en su árbol genealógico.

Solo Alfas y Betas.

Megumi sin duda era una anormalidad médica.

—Es extraño que un niño adopte algún rol antes de los 12 años, puede que fuera gracias algún factor externo su desarrollo; pero dado que no ha presentado ninguna mordida y no ha estado con extraños, podemos asumir que solamente es una anormalidad—comenta el doctor tranquilamente, aunque con cuidado de hablar con su madre y no con ella.

Los Omegas han adoptado un rol más activo en la sociedad.

Pero siguen siendo discriminados.

Megumi escucha casi como si no estuviera ahí, sobre su nuevo rol de vida. No le interesa saber sobre nidos, sobre su mejor porcentaje de procrear, sobre su debilidad y hormonas. La forma en que comentan sobre collares o supresores, la hace apretar los puños con demasiada fuerza. Cuando el doctor comenta también sobre el tener cuidado con Alfas, que usualmente buscan a Omegas o los someten debido a su naturaleza.

Esta lista para marcharse.

Sale de la habitación sin el permiso de nadie, una clara rebeldía, algo que indica que no debería ser un Omega.

Su hermano mellizo Inasa, parece confundido cuando la ve salir un mar de lágrimas.

Unos pocos meses después, Inasa es declarado un Alfa a sus 12 años, Megumi está por tirarse de un puente ante su puta suerte.

.

.

El temperamento y mal carácter de Megumi, hacen que pueda ocultar el hecho que es un Omega en su escuela, los supresores hormonales también ayudan a que todos piensen que es un Beta. Cuando todos hacen su examen médico y son categorizados, en su mayor parte como Beta, solamente no responde y deja que todos piensen que ella es uno. Si bien Megumi jamás vio a un Omega por menos, antes de saber que era, puede notar mucho más ahora como son tratados en la sociedad; oprimidos. Los ojos de Megumi brillan furiosos cuando ve como algunos Alfas, solo por ser Alfas, oprimen Omegas en cursos superiores; no son muchos, casi no hay en su escuela, pero los que hay son unos malditos bastardos.

Su aroma de superioridad, siempre hace que apriete los dientes con molestia.

Pero por suerte esta Inasa, aunque lo envidia de todo corazón, que fuera un Alfa es lo mejor en su caso. Sus hormonas, si bien no un olor que codicie, es suficientemente fuerte para protegerla. Su hermano que la ve como un miembro de su manada, suele ser posesivo y sobreprotector con ella; por lo cual ningún Alfa se acercaría a ella, aunque supiera que es un Omega.

En su salón hay dos Alfas más, los demás son Betas, ningún Omega a la redonda; aparte de ella claro está.

Fue una sorpresa para todos, cuando su mejor amigo, Midoriya Izuku, un chico tímido y amable, resulto ser un Alfa. Si él fuera un Omega, no sería raro, sus características suelen destacar para ese lado; además no era tan raro los machos Omegas en estos tiempos, aunque eran incluso más discriminados por la sociedad. Pero resultó ser un Alfa, lo cual fue otro plus a sus beneficios. El pequeño y delgado Izuku, tiene un olor agradable, si bien no siente que fuera su Mate o su pareja destinada (como películas suelen mencionar), es parte de su manada.

Curiosamente Izuku tiene un rol de macho más dominante que Inasa, aunque su forma de demostrarlo suele ser más sutil que violenta. No es normal ver dos Alfas que fueran buenos amigos, pero entre Inasa y Izuku, hay una hermandad que hace que sus aromas coexistan en armonía.

Megumi se apropia de ambos como manta, para ocultarse.

No quiere ser discriminada, incluso cuando quisiera ser madre en el futuro, no es lo único que quieren que vea de ella. No quiere que otros intenten dominarla u oprimirla, solo porque su estúpida biología dicta eso, no desea ser vista por otros solo porque un estúpido examen así lo dice.

Quiere ser maestra, en un futuro, quiere poder salir con sus amigos y no tener que actuar solo por un estigma, no quiere que otros la vean con burla cuando ven su cuello sin marca o tener que hacer un estúpido ritual de hormonas, porque si no entrara en celo.

Incluso con sus supresores, los celos son lo peor. Esa sensación de perder control de tu cuerpo, que reaccione de forma incontrolable, ese deseo de ir al armario de su casa, donde ahora tiene una gran cantidad de mantas y peluches, creando un estúpido nido para crías que no tiene. La idea de tener relaciones con alguien más o pensar en la necesidad de tocarse, es demasiado para su diminuto cuerpo. Pero si bien solamente el primer celo fue malo hasta que lloro todo el tiempo, los siguientes fueron bastante molestos.

Joder.

Solo tiene 13 años.

Todo parece ir de mal en peor.

Por eso prefiere que todos crean que es beta, ya es suficientemente horrible vivir como Omega, para que otros lo descubran y todo empeore.

—¿Megumi-chan? —llama Izuku preocupado, con ojos verdes viendo a todos lados de forma tensa.

No son Mates, pero Izuku se ha apropiado de ella como miembro de su manada al igual que con Inasa. Si bien no sabe cómo ser un Alfa (ambos padres también son betas), su instinto parece llevarlo al lugar por su cuenta. Lo ve en sus ojos preocupados, buscando cualquier causante de su malestar y probablemente, pensando en alguna forma de terminar el asunto.

Bufa cuando el aroma de preocupación se vuelve asfixiante, lo que hace ganar una disculpa del chico.

Inasa en este momento se encuentra corriendo en la pista de obstáculos, dejándolos solos. Es como una regla silenciosa, si no está Inasa, esta Izuku, ambos protegiéndola como una hermana pequeña, a pesar que suele ser la más madura de ambos.

Odia ese estigma de debilidad, pero, aunque supiera defenderse (a pesar del odio de sus padres, tiene clases de artes marciales todos los viernes y jueves), ambos la cuidan como si fuera de cristal.

Porque eso dice su biología.

Estúpida biología de este mundo.

—Estoy bien, estoy bien—repite lo mismo que hace cada que le preguntan, porque no está bien, pero no le molesta explicar por qué.

Su nombre aparece pronto y se levanta de un salto en su asiento, los supresores ayudan a que nadie descubra la verdad de su aroma, la mayoría de betas no tienen un sentido tan desarrollado como los Alfas y Omegas. Maldice por bajo cuando ve a su contrincante en la pista de obstáculos, Bakugou Katsuki, quien hace una mueca de molestia cuando ambos terminan al lado del otro en la pista.

El tercer Alfa de su salón.

Conocía a Bakugou mucho antes de que fuera un alfa, pero desde niño era un mocoso insoportable. Bueno, no fue tanto al inicio, cuando había jugado con él una tarde en el parque, había sido un reto divertido y lleno de risas entre ambos; las siguientes semanas que fue al mismo parque a jugar, ambos se habían complementado inesperadamente bien. Pero cuando Inasa dejo de tener el pie roto y se unió a jugar, atrayendo a otro niño que conoció en el hospital por un brazo roto.

Bueno, todo se fue a la basura.

El niño que se había roto el brazo, era Izuku, quien no se rompió el brazo por accidente, si no por culpa de Bakugou. Entonces cuando el niño apareció, Bakugou pareció dejar su lado amable y se volvió en un matón, lo que termino con ella rompiéndole la nariz, enojada de que fuera grosero con un niño que no lo merece. La linda amistad infantil de dos meses, se convirtió en una enemistad que solo empeoro cuando estuvieron en el mismo salón.

Ahora era un Alfa.

Ella un Omega.

Megumi sabe que Bakugou conoce su situación, su olfato debió haber captado su primer celo o los siguientes (estúpido olfato Alfa y omega, mucho más sensible que los beta), así que simplemente debe saberlo. El porqué de no haberlo dicho a su salón, le es indiferente, simplemente es una cosa más para la cual estar alejada del chico. Durante años habían discutido, principalmente Megumi defendiendo a Izuku de cualquier injusticia; si bien había mejorado todo ahora que era un Alfa, Bakugou aun suele ser un dolor de culo que no se molesta en ignorar.

Debería tener cuidado, no incitarlo, ya que él tiene la ventaja.

Lo sabe, cuando Inasa o Izuku a veces dan ordenes de forma autoritaria, sin culpa, pero que hacen que deba sostenerse y no caer de rodillas; sabe lo peligroso que es ser un Omega. Su corazón le dice que su hermano e Izuku jamás se aprovecharían de ella, pero eso cambia con este bastardo. Si bien las ordenes son mucho más fuertes cuando hay un lazo entre ambos, los Alfas igualmente tienen ese poder a voluntad, lo cual por muchos años fue respetado; Megumi claramente lo odia.

Entonces, aunque se odia por no poder confrontarlo como en el pasado, debe contenerse.

Pero la pista de obstáculos es otra cosa.

Cuando la alarma se dispara, Megumi sale volando. No importa que Bakugou sea el mejor del salón en casi todo, no importa la fuerza de su propio hermano, la inteligencia y deducción del propio Izuku, Megumi es rápida.

La más rápida de todos.

Sus piernas la hacen correr mucho más rápido que todos, algo que ha mejorado con el tiempo, se transforma en su fortaleza más grande. Ha ganado algunas medallas en competencias, no muchas, pero suficientes para impulsar a sus padres en apoyarla en este campo de su vida.

Así que no es de extrañar que llegue unos pocos momentos antes que Bakugou, que incluso si es hombre y tiene mejores músculos, no puede compararse en ella a velocidad. Toma aire en la línea de llegada, viendo como Bakugou gruñe una maldición en su dirección, antes de marcharse dándole una vaga mirada furiosa; tuerce un poco la nariz cuando el aroma del chico se vuelve frustrado.

El olor a canela es espeso y la hace sentir las piernas algo temblorosas, pero se mantiene fuertemente firme.

Quiere retarlo, pero no puede.

No ahora que es un Omega.

Con sensación de derrota camina a su hermano e Izuku, quienes le felicitan por ganar. Ambos la tratan como si fuera una niña o alguien casi enfermo, es algo enfermizo al mismo tiempo que apreciado; su conciencia le dice que está mal, pero su parte Omega parece emocionada por ser alagada por Alfas.

Es una mierda de sentimientos que prefiere ignorar.

.

.

Cuando cumple 14 años, hace una de las cosas más estúpidas de su vida, la cual desencadenaría una gran cantidad de problemas a futuro; que ella no descubre en ese momento claro está. Todo comenzó por la sensación de asfixia, ama a su hermano y mejor amigo, pero le gustaría tener un poco de libertad, que, para su desgracia, no podría tener hasta que compartiera una mordedura con alguien. Ser un Omega libre y con hormonas para todo el mundo, era un total peligro viera como lo viera, una marca dejaría demostrado que le pertenece a alguien (lo cual odia pensar) y habría pocos intentos de acercarse con mala intención; dependiendo quien la reclame. Por lo cual es estúpido pensar que se iría sola de su casa sin nadie a la redonda, sin causar ningún problema a futuro, pero Megumi es algo optimista a su manera. También estaba la idea de usar un collar, pero se odia a si misma por pensar si quiera en esa idea tan medieval.

Puto siglo 21.

No estamos en la edad media.

Fue estúpido, pensar que nada pasaría, aun así, una parte de ella le gusta la idea de tener una vida normal.

Betas y Alphas pueden salir de casa sin consecuencias, odia la idea que solo por ser un Omega algo deba ser diferente.

Pero aprende de mala manera ese día, que el mundo no es tan fácil como quiere creer.

Todo fue fácil al inicio, demasiado para un día perfecto. Había aprovechado el trabajo de sus padres y la práctica de su hermano, para salir al parque por aire fresco. No estaba en su celo, por lo cual, con los supresores de hormonas, no debería ser mucho problema. Había pasado un rato sentada viendo a la nada, comiendo un helado y jugando con unas niñas que parecían emocionadas en la caja de arena. Los padres de las niñas, quienes eran un hombre omega y una madre Alpha (para su infinito deleite de ver géneros invertidos), comentaron sobre usarla algún día de niñera y pareció gustosa de ganar propios ingresos en el futuro.

Se complicó cuando comenzó hacerse algo tarde y decidió caminar de regreso a casa, no debió ver, debió seguir adelante, pero algo dentro de ella siempre fue débil a los demás (algunos dirían que sus instintos Omegas, Megumi le gusta pensar que es ella misma) y cuando vio al pobre chico ser empujado a un callejón, algo dentro de ella se activó. Ignorando que claramente uno de los tres tipos es un Alfa, rápidamente se apresura a seguirlos dentro del callejón.

No la notan al inicio, pero cuando uno de ellos golpea al hombre del suelo, Megumi salta con una patada que impacta en la quijada de uno de los captores. Todo se vuelve un puto caos, no es común ver a Omegas tan rebeldes y puede asestar varios puñetazos y patadas, antes de que el Alfa mayor la estampe contra una pared sujetándola por el cuello. El chico delgado intenta ayudarle, pero es apartado con una patada, mientras los otros dos betas están en el suelo gracias a sus heridas.

Pero este es un Alfa.

Farfulla como un animal queriendo alejarse, pero el hombre la vuelve a estampar con la pared.

—¡Quieta! —ordena con voz de Alfa, que la congela en su lugar y la hace dejar de pelear.

Los ojos del hombre brillan divertidos, el rostro de Megumi se transforma en un rostro lleno de pánico al entender su situación tan tarde. Traga saliva cuando este la suelta y cae de rodillas, burlándose con sus amigos sobre que era una pequeña Omega perdida y solitaria; este baja parte de su camisa en el sector del cuello, dejando solamente la clavícula descuidada y burlándose que estaba sin marca.

Humillante.

Este comenta sobre que era linda y podría tenerla como mascota, antes de ganar un derechazo de su persona que debe romperle la nariz, ya que suena algo grotesco en el impacto que le llena de emoción. El hombre la ve con furia antes de estamparla contra el suelo y comenzar a ahorcarla. Lucha lo que puede, pero este da varias órdenes para que se quede quieta, con voz de alfa y liberando hormonas que huelen horrible, que le impiden hacer algo.

Entonces, hay un destello rubio antes que el hombre deje de estar sobre ella.

Le toma unos momentos recuperar el aire, antes de medio incorporarse asustada y temerosa. Sus ojos se abren incrédulos al ver al enorme hombre Alfa, sometido por alguien que conoce con tranquilidad. Quiere maldecir su suerte, pero Katsuki parece no importarle el alfa bajo él, los otros betas parecen asustados cuando ven sus ojos como ranuras e incluso el chico que defendió, parece alejarse lo más posible asustado.

Megumi inesperadamente no siente miedo.

El tipo alfa intenta levantarse del suelo, pero una patada de Katsuki lo tumba inconsciente en el suelo. Parece satisfecho cuando camina a ella, le da una vaga mirada antes de obligarla a ponerse de pie sujetándola por el brazo, comenzando a caminar fuera del lugar; sus piernas temblorosas apenas pueden seguirle el paso.

No.

No puede salvarla.

No puede hacerle esto.

Inútil.

La idea de no poder defenderse, de no ser suficientemente fuerte, hacen que las lágrimas comiencen a salir por sus ojos en frustración. Espera que estén suficientemente alejados del callejón, en dirección y camino a su casa, para alejarse de Katsuki con frustración. Este no dice nada cuando se voltea, pareciendo tan malditamente indiferente que le hace querer gritar de frustración, y lo hace.

—No ocupaba tu maldita ayuda, no ocupo un alfa para salvarme, estaba bien sola—masculla una mentira, porque estuvo cerca de perder, estuvo cerca de ser sometida.

Pero su orgullo duele y Katsuki estaba aquí pare recibir la frustración de años.

—Se notaba estúpida, casi fuiste marcada ahí atrás y no niegues lo contrario—gruñe este comenzando a lucir molesto, pero se niega a bajar la barbilla—eres un puto omega y por algún motivo siento que saltaste a esa estúpida pelea sola, eres tan idiota que duele ver—maldice lo acertada que parece esa oración, pero aún se niega a perder.

No quiere perder solo por ser un omega.

—Los omegas también podemos defendernos—

—Bueno, ahí atrás se nota que claramente ocupas una maldita niñera—

—Pude haberlo logrado—

—No, no puedes, los omegas no pueden luchar contra un Alfa, es biología básica estúpida—

—Si podemos—

—No pueden—

Molesta por ser claramente humillada, ignorando que ambos estaban cerca del otro por la discusión, Megumi pasa violentamente su mano contra la glándula en su cuello, despejando lo más posible parte de los supresores. El rostro de Katsuki claramente se contorsiona cuando el aroma le golpea rápidamente, porque está liberando demasiadas hormonas en este momento que parecen marearlo. Generalmente no suele usarlas, siempre con supresores y todo eso sobre ella, pero han pasado algunas horas desde que los uso y claramente eran más débiles ahora; aunque tampoco fue consciente que podrían ser tan potentes, para que incluso un Alfa en pleno derecho como Katsuki se viera golpeado por ellas.

Pero se niega a perder.

Toma el cuello de la camisa del chico, quien aún esta aturdido y confundido, para acercarlo a ella. Compartir olores no era algo extraño, lo había hecho con sus padres miles de veces, aunque sus glándulas eran diminutas por ser betas. Compartía olores con Inasa y Izuku todo el tiempo, la primera vez fue abrumadora, pero luego fue hecho como un acto íntimo de un miembro de la manada.

El contacto con la glándula de Katsuki, fue como si alguien te golpeara con un bate y todo fuera…colorido.

El aroma a canela del chico, choco con la vainilla y fresa de ella, fue demasiado potente y casi sintió la necesidad de caer de rodillas. Hace días que no compartía olores con su hermano, pero jamás había sentido la mitad de emociones que, en este momento; con Izuku fue lo mismo, fue extraño y nuevo, pero no abrumador y potente.

Cuando se separa del chico, este parece igual de confundido cuando cae sobre su trasero, casi con los ojos dilatados. Si no fuera para probar su punto, probablemente Megumi caería igual de rodillas; en su lugar se mantuvo a pura terquedad sobre sus pies, aunque sus rodillas parecen gelatina.

Le da una mirada de desprecio a Katsuki, quien se queda aturdido en el suelo.

Odia a los alfas.

Todos menos Inasa e Izuku son unos bastardos.

—Pude usar este truco contra el alfa del callejón, pude defenderme, así que deja de ser un maldito bastardo y déjame sola—gruñe con voz ronca, antes de salir corriendo a su casa.

Solamente sus años corriendo, son lo que le permiten llegar a su casa por inercia. Pero no bien entrado a casa, donde por suerte no hay nadie, algo sucede. Su calor no estaba pronosticado para hasta algunos meses, pero todo su cuerpo comienza a calentarse durante la estadía en su habitación. Los celos no programados son lo peor, el tener el aroma de Katsuki sobre su cuello no ayuda y debe gritarles a sus padres para que no entren, antes que caiga sobre su nido con fiebre.

Su celo comienza.

El peor de todos desde el primero hace tres años. Es borroso y no recuerda mucho, pero si recuerda en ocasiones como llamaba a Katsuki para que viniera a anudarla. Cuando regresa en sí, casi una semana después (el celo más largo que ha tenido hasta ahora), no puede evitar sentirse asqueada de que su omega interna, decidiera que es buena idea pensar en que Katsuki podría ser un alfa apropiado para el celo.

Cuando regresa a clases, nadie entiende que paso con ella, no piensa decirle a nadie tampoco.

Que evite a Katsuki el resto del año, no parece ayudar en nada, cada celo que vuelve a tener la hace llamarlo de forma desesperada.

Una mierda.

.

.

Megumi entra a la academia UA cuando tiene 15 años junto con Inasa e Izuku, para su mala suerte Katsuki también está ahí, pero para su más mala suerte es una academia mixta de bastante categoría en Japón, lo cual llama la atención de varios estudiantes Alfa. Esta vez ni siquiera intenta ocultar que es un omega, cuando el primer día de clases una adorable chica de apariencia sencilla, salta sobre ella emocionada de ver otro Omega en su salón. Hagakure Toru rápidamente saca su tapadera por el salón, pero no importa, ya que hay al menos otros 3 alfas diferentes de los que conoce, que hubieran complicado cualquier idea de ocultarse.

Solo son dos Omegas, pero sabe que, entre los otros salones, hay otros omegas también que parecen ser tratados mucho mejor que en su anterior escuela. Realmente es algo abrumador cuando todos esos rostros nuevos, la ven de forma amigable y nadie parece tomarla por menos por su subgénero. También es bueno porque Inasa e Izuku comienzan a tratar con otros alfas, los profesores parecen más educados para ayudarles con su subgénero.

Fue una buena elección, deciden sus padres, quienes habían estado temerosos de su pequeña hija omega en ese lugar.

Al menos estos no dicen nada sobre sus celos, incluso Inasa e Izuku (especialmente esos dos) estaban prohibidos acercarse durante esos momentos de su vida. Su madre seria quien llevaría comida a su habitación antes de dejarle sola, por suerte esta había ocultado bastante bien cuando su hija suplicaba por Katsuki, ya que no soportaría la vergüenza de que alguien le descubriera. Ahora que todos en su salón saben su género, no tendría que inventar excusas cuando pasaran sus periodos.

Hagakure rápidamente la adopta como su amiga, incluyendo también a Aoyama, un extraño Beta que parece demasiado brillante. Fue raro almorzar sin su hermano o amigo rondándola, pero eso genero una libertad nueva que estaba extasiada. Estos dos siempre estarían cerca, pero la dejarían por sus nuevos amigos, también emocionados por conocer gente nueva. Izuku se había adaptado rápidamente a dos betas, Uraraka e Iida, junto a un Alfa conocido como Todoroki. Todoroki parece ser un desgraciado al inicio, pero para su fastidio parece ser una buena persona. Inasa por otro lado disfruta de sus almuerzos con Shoji, Sato y Tokoyami, los tres betas también, pero claramente intrigados por el carisma de su hermano.

Fue raro ver de reojo como Katsuki se acoplaba a Kirishima a pesar de ser un alfa ambos (casi como lo hacen Inasa e Izuku), junto con otros betas conocidos como Kaminari y Sero. Había torcido un poco el rostro con las dos chicas beta, Ashido y Jiro, pero no parecía que buscara un lazo entre ellas.

Es estúpido, porque no le gusta Katsuki, su omega interna debe estar mal, esa es la solución.

—Tus hormonas huelen molestas—dice Aoyama con una expresión brillante, que le hace saltar apenada.

Si bien el chico es un beta, ha demostrado un extraño y anormal olfato sensible, poco común en su subgénero. Hagakure a su lado suelta una risa divertida.

—Sabes siempre pensé que tendrías algo con Midoriya, tener un amigo de la infancia Alfa genera eso, pero siempre pareces ver a Bakugou—dice Hagakure luciendo divertida y tan mortalmente sincera como de costumbre.

Masculla una maldición por bajo, antes de regresar a la comida.

—Midoriya es manada como mi hermano—

—No ha negado lo de Bakugou cheri—

—Bakugou es un idiota, ahora quiero comer y no me dejan concentrarme—

—Bueno bueno, ya sabemos que es un tema prohibido. Pero cambiando de tema, tu aroma es tan dulce, me alegra que dejaras de usar tantos supresores, yo quisiera oler así—

Megumi intenta no sonrojarse avergonzada, pero no lo logra. Siempre había sido tratada como una beta, pero ahora que conoce a Hagakure, hay una parte de ella que le gusta ser omega, lo cual jamás pensó ser posible. Claramente sigue pensando que socialmente es una mierda, pero es que es difícil odiar la idea de ser un omega con alguien tan adorable como Hagakure. La chica siempre parece radiante, su aroma suele tranquilizar a los demás y aunque a veces parece invisible y escurridiza, siempre te abraza con cariño.

Desea protegerla, es tan linda, Megumi solo quiere abrazarla como un oso de peluche.

Además, que en esta escuela sean tan agradables con omegas y si alguien les hace año, los castiguen severamente, le gusta. Siempre fueron ignorados en todos lados, pero aquí donde parece un paraíso Omega, es casi impensable que salgan heridos, motivo por el cual Inasa e Izuku le dan tanta libertad.

Si tan solo fuera así en todos lados.

—Pensé que mi olor era fuerte y espantoso—musito Megumi confundida, si bien ha pasado más de un año desde aquel incidente con Katsuki, este había lucido como si su aroma le hubiera dado una bofetada.

Inasa siempre dice que su aroma es agradable, pero es su hermano, Izuku también es demasiado amable para ser sincero si fuera necesario.

—Tu aroma es como un batido de fresas monsheri—dice Aoyama guiñándole un ojo, hubiera pensado que sería alguien coqueto con ella, si no supiera que está más interesado en chicos que en chicas.

Hagakure asiente para apoyarlo.

¿Sería verdad?

Bueno sus amigos nunca mienten.

Se preguntó vagamente entonces porque Katsuki había reaccionado de esa forma tiempo atrás. La pregunta queda en el aire cuando Hagakure saca su teléfono y comienza a mostrar artículos para nido, que la hacen reír divertida, porque nunca tuvo a nadie con quien hablar del tema. Aoyama se lanza con ambas a buscar los mejores artículos con una seriedad que le hizo pensar que hubiera sido un gran hombre omega. Aun así, cuando este sugirió el color morado para unas almohadas, Megumi salto ofendida de que pensara en un nido de ese color; no, el color negro y naranja siempre predominarían en su nido.

Aoyama comenta que esos son los usuales colores de Bakugou, lo que le hace ganar una patada sin culpa de su parte.

.

.

Ignorar a Bakugou es lo que hace Megumi para tener un buen día, lo cual comienza a dejar de funcionar cerca de su segundo año en la UA. Claramente el primer año ambos se habían evitado como la peste, ninguno comento jamás el evento de aquella tarde donde compartieron olores, Megumi jamás admitiría que su omega interna esta obsesionado con Bakugou, aunque de eso dependiera su vida. La mayoría del salón habían notado que ambos prácticamente se repelían como la peste, incluso los profesores, pero ninguno fue lo suficientemente valiente para preguntar el motivo. Había ocasiones donde Inasa tarareaba preguntas sobre Bakugou a su lado, como Izuku mencionaba que pensó que a estas alturas se llevarían mejor.

Es estúpido.

Incluso Izuku realmente ha comenzado a llevarse mejor con Bakugou en el último año, de alguna forma es como si ambos hubieran logrado pasar ese muro invisible entre ambos y convertirse en rivales de algún tipo. Megumi vio asombrada como su amigo de cabello verde sonreía con el chico, mientras que este no volvió a insultarlo como supo que fueron de niño.

Entonces en sana teoría, lo que Megumi odiaba de Bakugou había sido eliminado y podrían retomar su amistad.

¿Cierto?

Falso.

Bueno, no del todo falso.

El problema de Megumi era que el idiota se convertía en mejor persona y eso claramente no ayudaba a mantener a su omega abajo en su interior. A veces cuando ve a Bakugou participar en las clases de cocina, su omega interno señala lo buen proveedor de comida que sería; en otras ocasiones donde lo ve ser más fuerte que otros, su omega ronronearía diciendo que este podría protegerles, como ya había hecho alguna vez. En otros momentos aleatorios en sus clases físicas, donde los aromas alfa suelen ser más potentes, reconocería el dulce olor con canela del chico, ignorando todos los demás.

Por algún motivo su parte omega parece obsesionada con que Bakugou podría ser su pareja perfecta.

No tiene sentido.

Han peleado gran parte de su vida y se odian.

Estúpida biología sin sentido.

Lo peor es que Megumi comienza a rondar los 17 años en pocos días, lo cual no sería un problema real, el maldito problema real es que sus hormonas han sufrido un…descontrol. Según comentó el doctor que le vio con su madre, un doctor nuevo y no el bastardo que le dijo que era un Omega (Megumi lo había odiado y amenazado con patearlo su volvían con este), comento que en casos muy extraños los Omegas pueden sufrir cambios hormonales debido a Alfas a su alrededor, específicamente con su celo. No es un problema realmente grave, ya que esto suele afectar a Omegas que ya están atados algún alfa, pero en eventos tan raros como el suyo, que parece ser que su omega interno decidió a que alfa quiere, todo se complica.

Fue paulatinamente y no había pensado que era preocupante, desde el año anterior sus celos se habían adelantado uno o dos días, nada fuera de lo normal para ella. Que sus celos comenzaran a volverse un poco más potentes, supuso que podría ser debido a que iba aumentando en edad y por lo tanto a una edad fértil. Pero cuando uno de sus celos fue realmente malo, al grado de llevarle deprimida y que tuvieran que trasladarla al hospital.

Bueno, eso fue una clara señal roja que alerto a su familia.

Inasa claramente no entendía de que se trataba como su padre, entonces su madre fue quien se hizo cargo a la hora del hablar con el doctor. Eso sucede más que todo con los omegas con parejas, y aun así es un evento muy extraño como aleatorio, casi como haber hecho un mate perfecto con alguien. Por lo tanto, un omega sin pareja, ni siquiera debería preocuparse por esto.

El evento sucede cuando el omega pasa el celo sin su alfa o pareja, lo que genera que sus instintos de sub genero caigan por los suelos al sentirse abandonados. El celo es el momento donde sus sentidos dejan de ser lógicos y concisos, para regresar a un periodo casi primitivo o animal, entonces el no tener a tu pareja te hace sentir como si no valieras nada, sin escuchar a nadie a tu alrededor. Este evento puede ser peligroso, ya que, dependiendo la duración del celo, puede ocasionar un caso tal de depresión, que lleve al omega a no comer o incluso a un shock suficiente para dejarle en cama.

Megumi no recuerda ese celo en realidad, si bien la idea de no estar todo el tiempo caliente y deseando el nudo de un alfa debería ser bueno, este otro extremo que raya de pasar como gata en celo a deprimido al borde de la muerte; claramente no está feliz por eso.

A pesar de que los médicos recomiendan no iniciar una vida sexual joven o que la idea de marcar a personas de edad temprana con algún alfa, el medico musita que podrían empezar con las casas de emparejamiento a pesar de su joven edad, con el dictamen médico requerido. La mayoría de estas casas de emparejamiento no permiten menores de edad, pero igualmente están abierta a personas mayores para buscar un par adecuado como pareja. Antes que los omegas tuvieran más libertad (aunque Megumi no siente que sea suficiente), esto era utilizado para hacer matrimonios arreglados.

Megumi maldijo su suerte, cuando ese día salen con una cita dentro de un mes para ir al lugar.

Iría a conocer alfas al azar, probablemente mayores que ella, solo para obtener una mordida y esperar a que eso ayudara a afrontar su nuevo rumbo de vida, era genial.

¿Puede matar a alguien ahora?

Salen también con una gran cantidad de recetas médicas, que esperan poder controlar el evento lo mejor posible, pero luego de dos celos y un total de 15 citas programadas con alfas al azar, que terminan con ella pateando a alguien; comienzan a resignarse sobre su nueva existencia.

Nadie lo sabe, excepto por Hagakure y Aoyama, ya que si no le dice a alguien moriría. Les llama casi llorando todo el tiempo luego de alguna cita con un horrible alfa, pero estos le escuchan e incluso le ayudan a elegir las ropas destinada para las reuniones. Hagakure intenta animarla comentando que sus propios padres, un beta y un alfa, se conocieron de esa forma; no ayuda mucho en realidad. Cuando uno de esos empresarios mayores de 30 años, intenta tocar su pierna y ella pierde la compostura, que este le grite que era una perra omega sin control, la afecta más de lo que quiere.

Su padre y madre, que están preocupados por su salud (el primero no muy de acuerdo con la idea), han ayudado a esconderlo de Inasa. Su hermano es demasiado sobreprotector, ha crecido demasiado para su edad y tiene músculos que podrían causar un buen problema si supiera que le pasa a su adorable hermana. Por suerte sus prácticas de boxeo, han ayudado a que no esté tan enterado sobre sus reuniones con otros alfas. También, aunque Izuku ha notado cosas raras y últimamente no ha dejado de ver en su dirección preocupado, no ha descubierto que pasa.

Por ahora.

Su mejor amigo es demasiado observador.

Megumi en este momento está en medio de la cafetería, deprimida sobre la mesa mientras Aoyama y Hagakure intentan animarla.

—Odio ser un omega, quiero ser un alfa, si fuera un alfa estaría con Toru-chan y tendríamos una linda familia, también saldría con Aoyama ya que tendría con que darle contra la pared; seriamos la mejor relación de poli amor que existe—gimotea tonterías, como ha hecho desde la mañana, porque está demasiado estresada.

Ha sentido una leve fiebre en la mañana, lo que indica que su celo se ha adelantado, de nuevo. Si bien tiene sus medicamentos al día, tiene la idea de que esta vez probablemente termine en el hospital de regreso. Lo cual solamente acortaría más el tiempo antes de encontrar una pareja o alfa que le marque, esperando que todo se controle desde ahí.

Lo duda, pero tiene esperanza.

—Seriamos una pareja genial Megu-chan—dice Hagakure emocionada, aunque luciendo apenada cuando añade—si no me gustara Ojiro-kun—parece sonrojada al confesar su enamoramiento por el beta amante de las artes marciales, que últimamente ve en su dirección.

Mierda, todos parecen tener parejas predestinadas excepto por ella.

Gira a ver a Aoyama que parece imperdurable.

—Lo siento moi Megumi, me gusta más recibir que dar o con gusto te habría ayudado—dice Aoyama guiñando un ojo, hundiéndole más en la miseria.

Joder si fuera tan fácil de solo tener un pene entre su vagina, su vida sería mucho más sencilla. El verdadero problema que sus amigos saben, es que su vagina quiere un pene en específico. Maldice el momento en que su lado omega, tan terco como ella, decide que si van a emparejarse tiene que ser con Bakugou. Lo cual es una mierda porque ambos se llevan como un zapato en medio de tu culo.

Vuelve a enterrar su rostro entre sus manos frustrada, esperando que los supresores que se puso esa mañana oculten su olor lo suficiente para que nadie note que está en celo. Aunque con lo angustiada que esta, es probable que pronto esos supresores no sean suficiente.

Esta angustiada.

—Tal vez deberías ir con monsiur Bakugou y hablar, tal vez sus problemas no sean tan grandes mon cheri—

—Sería más fácil saltar del cuarto piso o pedirle una cita al idiota de Monoma del grupo B—

—No creo que sea tan grave Megu-chan, si bien al principio Bakugou era intimidante, últimamente se lleva mejor con el resto del grupo. Además, tal vez esté interesado en ti, recueras que al inicio lucia bastante gruñon con Yuga-kun hasta que se dio cuenta que era Gay, tal vez te estaba celando—

—Ya te he dicho Toru, no es celoso, simplemente un idiota. Jamás me celo con Izuku y es mi mejor amigo como alfa—

—Pero tú misma has dicho que son como familia, tal vez nunca se sintió amenazado por eso. Pero siempre parece ver mal a las personas que se acercan a ti y aquella vez en clase de natación sus hormonas habían estado molestas cuando Kaminari comento sobre tu cuerpo—

—No Toru eso no paso, te lo aseguro, todo fue una extraña coincidencia. Nos hemos conocido casi toda una vida y te puedo asegurar que no le gusto a Katsuki. Lo que ocupo es poder contener mi lado omega y cuando encuentre a un alfa adecuado todo esto quedara atrás—

—Hace unos segundos decías que no querías ir a otra cita con alfas aleatorios y horribles—

—Bueno estoy desesperada, parezco una mujer en sus 30 que piensa que morirá sola, tengo solo 17 años…soy un omega horrible—

—Yuga-kun está comenzando a deprimirse de nuevo—

—Es hora de moi arma secreta, bombones de fresa—

Megumi deja de sollozar, cuando Aoyama le pasa una caja que parece costosa, que probablemente contenga los deliciosos bombones de fresa de su familia. Con ojos afilados toma la caja y rápidamente mete un bombón en su boca, provocando que el sabor calme sus ganas de llorar, concentrándose solamente en la golosina en su boca.

Delicioso.

Aoyama y Hagakure chocan los cinco.

Megumi sigue comiendo su chocolate, mientras se acurruca entre ambos amigos, disfrutando de la sensación de calor a su alrededor. En su nido tiene todo tipo de mantas y cojines suaves, los omegas en realidad suelen querer esta clase de materiales para tener a su alrededor. Que sus dos amigos fueran tan dulces con ella, logro hacer que su día no fuera tan malo.

Igualmente, cuando al medio día comenzó a sentirse mal, decidió irse temprano a casa.

Su celo fue una mierda de nuevo.

.

.

El celo provoca que llegue al hospital por cuarta vez y la casa de emparejamiento no ha dado sus frutos, el nivel de estrés ha provocado incluso que le gruña a Izuku cuando este intenta acercarse a su persona, por lo cual decide que debe tomar medidas extremas. La idea de declararse había estado de ultimo en su lista de ideas, pero luego de que su doctor designado comentara como su interior comienza a presentar fallos, decide que quiere vivir un poco más una vida sana. Toru y Yuga llegan a su casa temprano para ayudarla a vestirse bien para la ocasión, es vergonzoso ya que al final del día no se ve muy diferente a lo que normalmente seria.

Tiene al menos dos meses para su próximo celo, pero sabe que si lo deja de último minuto será peor.

Su idea era simple, declararse a Katsuki y esperar que este la rechace, lo cual haría que su omega por fin se diera por vencido; luego ir a la casa de apareamiento para elegir a cualquier alfa al azar, para recibir una puta mordida de alguien medianamente decente y dejar de morir por su estúpido instinto omega.

Fácil.

Rápido.

Como quitar una bandita.

Cuando llega a la casa de Katsuki, toca la puerta esperando que el chico este ahí para terminar con todo eso de golpe, cuando este abre la puerta luciendo levemente furioso, Megumi sabe que la ha cagado. La puerta abre y deja salir una cantidad demasiado grande de hormonas, que hacen que deba cubrirse el rostro incrédulo al sentir el aroma de un alfa en rutina.

Al igual que los celos en un omega, los alfas también tienen rutinas.

Los alfas suelen ser más violentos en sus rutinas y aunque suelen ser de menor duración que los omegas, los hace increíblemente peligrosos. Puede notar ahora mismo los ojos de Katsuki lucir casi como rendijas, lo cual indica que su alfa es quien está al mando en este momento.

Su omega interno chilla emocionado ante la idea del fuerte alfa al mando, pero Megumi quien tiene una pizca de cordura en su mente, medita sobre salir corriendo ahora mismo.

Mierda.

Esto fue un mal plan después de todo.

Aun contra la voluntad de su omega interno, está por dar media vuelta para salir corriendo, pero la mano de Katsuki sujeta su muñeca antes que se marche; las glándulas en sus muñecas chocan un instante y las piernas de Megumi tiemblan ante la sensación de Alfa sobre ella. Todo parece dar vueltas y antes de saberlo, esta contra la puerta de la casa de Katsuki, pero no fuera de la casa, si no que dentro de esta; su interior se alarma al no sentir que nadie más este en casa o que hubiera un aroma de Mitsuki o Masaru, los padres de Katsuki.

Alguien que pudiera rescatarla.

¿Rescatarla?

Megumi suelta un chillido cuando siente la lengua de Katsuki sobre la glándula de su cuello, pero lejos de escapar como debería, siente que todo a su alrededor da vueltas.

¿Qué está sucediendo?

Tal vez solo era porque era un omega y Katsuki un alfa en rutina, quien siente la misma necesidad de aparearse que siente Megumi durante sus rutinas.

O tal vez, este sienta alguna debilidad por ella como lo tiene Megumi por él.

—Mío—escucha la voz levemente oscura de Katsuki contra su cuello, antes que unos labios ataquen los suyos.

Joder, maldita sea.

Megumi ha besado chicos anteriormente, no ha salido con ningún y usualmente son retos por sus amigos; incluso beso a Aoyama para saber que se sentía, nada comparado a esto. Esto era como una hoguera que se lleva todo a su paso, provocando que la estabilidad interna de Megumi se tambalee; originalmente ha pasado años con su omega interno y aprende a suprimirlo al punto de que, se ve afectada por este solamente en sus celos.

Claro que eso también la ha llevado a su actual situación, pero fuera de un celo, puede controlarlo.

O eso creía.

La forma en como intenta regresar el beso feroz de Katsuki, está dividido entre qué porcentaje Megumi realmente quiere hacerlo o es su omega tomando control de la situación; es difícil pensar cuando su omega se está deleitando en su interior por ser reconocido por su alfa. Todo comienza a tornarse borroso y es muy difícil mantenerse al control de su propio cuerpo, pero lejos de sentirse molesta por eso, hay una sensación de relajación a su alrededor que es casi adictivo.

Cuando se separan del mejor beso de su puta vida, Megumi siente calor por todos lados y no puede evitar sentirse atraída por la mirada del chico, sobre todo cuando sonríe de forma salvaje.

Todo se vuelve repentinamente borroso para Megumi.

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Cuando Megumi vuelve a estar consciente, se siente aun levemente mareada mientras medio se incorpora de donde está, sintiéndose familiarmente mareada; casi como cuando pierde la conciencia justo antes de un celo particularmente malo. El aroma a su alrededor tampoco es familiar, lo cual lejos de hacerla sentir inquieta, la hace sentir totalmente relajada; lo cual no es algo que un omega debería sentir como algo reconfortante. Una extraña corriente de aire sobre su cuerpo, hace que voltee el rostro confundida y sus ojos se abran agrandados cuando ve su pecho desnudo; lo peor es cuando nota marcas rojas esparcidas por todos lados.

¿Qué mierda?

Un movimiento a su lado, hace que voltee casi robóticamente el rostro, solo para quedarse pálido cuando ve a Bakugou Katsuki al lado de una cama (que nota rápidamente no le pertenece) dormir plácidamente y sin ropa como ella. Por mucho que quisiera la ignorancia, Megumi es rápida para sumar 2+2 y por lo tanto se levanta lo más lentamente posible, antes de buscar su ropa alarmada.

¿Cómo paso esto?

Mientras se pone su ropa a una velocidad digna de un record, leves destellos de lo que había sucedido aparecen en su mente; maldice mentalmente a su omega, antes de terminar de vestirse y hacer lo más sensato en su situación.

Huir.

Agradece cuando baja rápidamente las escaleras, el no ver a ningún otro miembro de la familia Bakugou y sale de esa casa como si fuera la peste misma. Imágenes borrosas llegan a su mente, recuerdos de su parte omega que suplica porque vuelvan con su alfa, destellos de la misma Megumi suplicando por un nudo en medio del sexo más desastroso que pueden imaginar.

Roja como un tomate, nota alarmada que la noche esta sobre ella y un vistazo a su teléfono la hace sentir nauseas.

8:00 pm.

Hay algunos mensajes de sus padres, pero es principalmente Toru y Yuga quienes dominan su lista de llamadas perdidas, de hecho, una llamada entra y cuando contesta, es Toru chillando alarmada. Escucha de forma distante como los padres de Megumi habían estado preocupados por su tardanza y Toru logro una cortina de una pijamada sorpresa; pero era difícil ya que ella no estaba ahí y costo mucho convencer a sus padres. Distraída nota que el aroma a su alrededor es diferente al usual, probablemente debido a tener sexo con Katsuki y sabe que no puede regresar a casa.

Camina de forma distraída hacia un taxi, pero tiene que esperar a que pasen tres diferentes, antes que una beta decida llevarla.

Incluso para el beta el aroma es un poco difícil de soportar y cuando llega a la casa Hagakure, Toru y Yuga se detienen en la entrada señalándola incrédulos, específicamente su cuello. Megumi sabe que su apariencia debe ser un desastre, pero cuando Megumi la lleva al baño rápidamente para señalar su cuello, la marca de reclamo está ahí presente como si quisiera ser restregada en su cara.

Su omega interno se pavonea, pero Megumi solamente suelta un grito aterrado.

Mierda.

Eso no estaba dentro del plan.

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Durante el resto de la noche donde Megumi pasa en negación y toma un tiempo explicarles a sus amigos que ha sucedido, ya que ella misma apenas si entiende que ha pasado. Luego de comentar todo lo que puede recordar, los tres deciden que al menos su problema principal estaba resuelto; su cuerpo parece relajado y seguramente la marca ayudaría a controlar su interior. El problema principal es que se había acostado con Bakugou Katsuki, lo cual había cambiado su aroma, sus padres beta probablemente no lo notarían; pero tiene un hermano alfa y su salón lleno de diferentes géneros.

Incluso luego del tiempo, el aroma de Megumi no volvería a ser exactamente el mismo, sobre todo por la marca de reclamo.

Con ayuda de Toru logro conseguir algunos supresores y parches, que parecían menguar el olor casi totalmente y tapar la marca; por mucho que su omega se quejaba por eso. Debe llegar a su casa algún día para hablar con sus padres o especialmente con su madre sobre que sucedió, el embarazo está descartado ya que tiene un control hormonal que ayuda como anticonceptivo; aunque dado que estuvo con un alfa en su celo, quien sabe que puede pasar.

Su cuerpo tiene demasiadas marcas que Toru y Yuga ven con interés, sobre todo sus caderas o muslos, consecuencia de un alfa en rutina.

Cuando Yuga levanta el pulgar en su dirección, quiere matarlo.

La noche pasa con muchas dudas y preocupaciones para dormir, así que cuando despierta al día siguiente cerca del mediodía, es solamente por el sonido inestable de su teléfono celular. Sus padres le han enviado algunos mensajes sobre su condición que se apresura a responder, pero es el número de Izuku quien aparece en sus llamadas perdidas y decide regresar la llamada confundida.

¿Qué sucede?

Luego que su amigo contesta sonando tenso, Megumi tiene un mal presentimiento.

—Hola Megumi-chan, sabes Kaa-chan estuvo por aquí preguntando por ti, también tenía un olor interesante en él—comenta Izuku luciendo claramente incómodo y Megumi se tapa el rostro con ambas manos luciendo abochornada.

Sabe que ocupa una charla con su amigo, pero por ahora no es el momento.

—¿Qué le dijiste? —dice ignorando la clara intención del chico sobre abarcar el tema prohibido para ella.

—Parece ser que fue primero a tu hogar, pero como no estabas ahí vino aquí; lucía un poco…inestable, debe haber estado en su rutina recientemente por su aroma—

—Si bueno, ¿sabes dónde está ahora? —

—Si está durmiendo en mi sala de estar, sus padres estaban fuera de la ciudad y claramente estaba afectado porque no estabas cerca; no debes abandonar un alfa en media rutina, no suele suceder, pero no es algo positivo—

—Bien deja de sonar de esa forma, voy en camino—

—No van a follar en mi sofá—

—Te mataría si no fuera tan gracioso la palabra follar en tu voz, como si no hubiera cogido con Ochako hace dos semanas—

—¡Megumi-chan! —

—Ha, gane esta, voy en unos minutos—

.

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Izuku parece resentido cuando aparece frente a su hogar, pero luego de prometerle no volver a usar ese vocabulario con él (por un tiempo) y no follar en su casa, este dijo que iría un momento a la tienda de comestibles para darles privacidad; enfatizo varias veces el que no usaran su casa para cualquier acto de este tipo, Megumi le saco un dedo antes de entrar al departamento Midoriya. El aroma de Izuku era fuerte y claramente ha marcado este lugar como su hogar, pero aun así el sutil aroma de canela con vainilla es fuerte en la sala de estar.

Toma asiento frente a Katsuki, quien luce bastante deplorable y le da miradas de fastidio, Megumi las ignora tanto como puede.

—Te fuiste—es la valida y resentida acusación del chico, que la hacen encogerse en su lugar.

No debió irse, debió solucionar todo, pero estaba asustada.

—Ni siquiera sabía que me querías ahí—contrataca luciendo incomoda—hasta donde sé, solamente fui un omega aleatorio que apareció durante tu rutina; no fue mi intención que todo se descontrolara—sinceramente había estado preparada para un rechazo, no para un mate.

—No eres un puto omega aleatorio, además existe una mierda que se llama charlar maldita sea—

—Bueno no pensé que quisieras hablar conmigo—

—Joder eres tan ridículamente estúpida que es doloroso de ver—

—Y tú eres un dolor en el trasero—

Ambos se ven con molestia, pero por un milagro en los cielos, parece ser que Katsuki parece cansado de esto ya que suspira casi conteniéndose de explotar; Megumi sigue con las defensas altas, aunque sabe que es infantil luego de lo que sucedió entre ellos.

—Solo diré esto una maldita vez—farfulla Katsuki luciendo furioso y Megumi se prepara para el golpe a su omega, cuando admita que todo esto fue un error; Katsuki parece luchar para decir las palabras, pero logra ganar de alguna forma—no es como planeaba el asunto del cortejo y toda esta mierda, ya que esperaba al menos terminar los estudios básicos primero; pero mi alfa te eligió como mi mate desde que éramos niños…probablemente—cada palabra parece salir con dificultad de sí mismo, lo que ocasiona que Megumi parpadee pensativa.

Su rostro se ladea confundido.

¿Eh?

Es difícil controlar a su omega, quien salta en su interior deleitándose de que su alfa es el destinado como sabía, es tan difícil controlarlo y mucho más las hormonas de felicidad que parecen salir contra su voluntad.

Katsuki debe estar confundido al sentir el aroma a su alrededor, pero Megumi apenas puede controlar a su omega de no salir.

Puta loca interna.

¿Katsuki hizo un mate con ella?

Si bien los omegas y alfas no eran comunes, un mate era mucho más raro. Que un alfa se decidiera por biología, destino, o cualquier mierda de ese tipo, para aparearse de por vida, era una locura; especialmente si hablaban de Katsuki.

No había casos comunes.

Pero parece ser que el chico si había pensado seriamente sobre el tema.

Bueno, eso puede ser beneficioso, durante todo este tiempo solamente había ocupado ser sincera con Katsuki y probablemente su problema hormonal no hubiera durado tanto como hasta ahora. La marca debería controlar sus hormonas y ser correspondida por el alfa que quería, debería proporcionarle todo lo que su omega necesitaba.

Además…Katsuki era atractivo.

Mentiría obscenamente si dijera que no estuvo interesada en él la mayor parte de su vida, y que una parte de ella añoro siempre la amistad momentánea que tuvieron de niños. Incluso con las dificultades que tuvieron en el camino, el chico ha mejorado muchísimo como persona y la misma Megumi se ha centrado más que su forma emocional e infantil.

Abraza gran parte de su omega actual, como no hizo en el pasado.

Aun así…

Sabe que debe ser difícil para Katsuki dividir que piensa su alfa de él mismo, como sucede con Megumi. Tiene una esperanza que el chico la aprecie no solamente por su género secundario, pero tampoco es que se queje de que ambos aprendan a sentir cariño lejos de este.

Lo mira fijamente con dudas, el chico la ve claramente cansado por la situación.

Fue a buscarla, incluso cuando paso apenas por su rutina, fue detrás de ella.

¿Eso debe significar algo?

—No me interesa mucho el cortejo, ya hicimos la mayor parte mal y estamos emparejados; creo que ahora queda solamente hablar con nuestros padres sobre el tema—musita Megumi pensando en su familia, sus padres probablemente entenderían por su situación actual.

Inasa sería un tema totalmente aparte.

Katsuki la ve casi ofendido.

—Y una puta mierda que no hare el estúpido cortejo de porquería, llevo años controlando al puto alfa interno de no hacerlo y me está volviendo loco—gruñe Katsuki molesto y Megumi no puede evitar reírse levemente.

Sintiéndose algo valiente y con hormonas flotando alrededor se levanta para sentarse en el sofá junto a Katsuki, este se ve algo incómodo al inicio, pero algo debe captar su aroma y sus ojos se tranquilizan rápidamente. Este gruñe algo sobre bloqueadores de aroma molestos, pero Megumi simplemente lo atrae a un beso que parece derretir un poco al chico.

No es tan potente como el día anterior, pero es suficiente para que ambos aflojen un poco la tensión.

Katsuki la ve algo dudoso y Megumi también siente algo insegura dentro de ella.

Pero estarán bien.

Sus instintos se harán cargo.

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Izuku llega unos cinco minutos después, gruñendo sobre no hacer nada imprudente cuando los ve besándose en el sofá de su casa.

Fin