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Danza para dos

Summary:

Philza planea volver a la fiesta después de haber rechazado a Forever, pero la llegada de su esposo Missa lo distrae, este rencuentro lo toma por sorpresa, pero…
¿De verdad es su esposo?
O
Philza y Missa bailan en un prado antes que le revele algo importante

Notes:

Buenaaas~
He querido escribir algo sobre Missa desde que volvió a encontrarse con Chayanne, específicamente por la imagen que dio cuando se monto en un caballo-esqueleto, ya que me dio una idea de combinar una de mis leyendas favoritas de mi país con Q!Missa; estoy trabajando en un AU de ello, pero por lo menos quería publicar algo referente.
Las personas de México tal vez que capten de que leyenda es, aun sin nadie lo sabe, cumplí mi meta de describirlo como un misterio.

Ahora unas ADVERTENCIAS

♫- El ship es solo de los personajes de QSMP, no de los streamers.
♫- La etiqueta de "Posible manejo de OOC" y "Out of Character" están debido a que no veo mucho los streamings, solo tengo presente el lore a base de puros tweets, clips, resúmenes, etc. Por lo que puede que me salga del personaje o me salte algún dato de ellos.
♫- En este trabajo NO se usarán diálogos en distintos idiomas, porque la ficker esta medio wey para emplearlo y no confía mucho en el traductor de google.

En todo caso...
Disfruten el fanfic :]

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Fue una mala idea, pero ¿Qué opciones tenia? No podía tener el tacto suficiente para rechazar a Forever, le agrada el rubio, lo consideraría un buen amigo sino fuera por sus insistentes confesiones lo agobian, a pesar que saber que él tiene una pareja y se encontró con él antes que Philza.

Philza es una persona leal, aun cuando Missa no desea nada romántico, él es leal a su esposo.

Los cuervos siempre son atraídos a las identidades de la muerte.

Y aunque este lazo se formó por pura conveniencia junto con la “ley natural” y esta necesidad de volver a ver aquel bardo esqueleto, lo extraña demasiado.

Extraña su presencia.

Extraña su voz al cantar.

Extraña los luceros brillantes que tiene por ojos.

Los cuervos adoran las cosas brillantes, es una pobre excusa para calmar la falta de su marido.

El rubio piensa que es poco irónico que rechace las insistencias de Forever, pero no calla las de su corazón que aclaman por alguien que no ha visto en mucho tiempo. Sus pensamientos no lo dejan absorto de su entorno, porque escucha a la perfección algo, o mejor dicho, alguien moverse entre la oscuridad de la noche.

Podría ser algún invitado de la boda, sino fuera porque está yendo en la dirección contraria, ya que quería despejar su mente… ¿Quieren charlar con él? Lo duda, no reconoce las pisadas, es demasiado sigiloso, no percibe algo peligro; pero por las dudas posa su mano con cautela en la espada que guardo dentro del traje.

Dio media vuelta para quedar frente a frente con el causante del sonido, aun así, no estaba preparado para aquella sorpresa.

Como si las suplicas de su corazón fueron oídas, el cielo nocturno se despejo y la luz de luna ilumino el bosque.

―Missa―dice con suavidad al verlo salir entre las sombras de los árboles.

―E-eh… Hola, Philza―responde con timidez.

El cuervo no duda ni un momento y se acerca al esqueleto, Missa ni siquiera puede hablar cuando el rubio lo sorprende con un abrazo. Philza no sabe cuánto duro el abrazo, pero no importa cuando el azabache le corresponde al poco tiempo, y esto solo le confirma sin necesidad de palabras que él también lo extraño mucho.

Pero no puede quedarse así, aunque le gustaría, rompe el abrazo para verlo de frente y con las manos en los hombros del esqueleto.

―Ha pasado tiempo ¿Dónde estuviste?―interroga sin medir la rudeza de su voz.

Missa intenta explicarse entre tartamudeos y nudos de palabras que chocan con otras ante los nervios, el rubio sonríe ante la situación, le alegra saber que su esposo no ha cambiado en nada y sigue siendo el mismo, a pesar que apenas pudo reconocerlo… solo supo que era él por los luceros azules brillantes que tiene por ojos.

Eran raras las ocasiones donde Missa muestra piel, la capucha que siempre carga consigo y sus armaduras tienen encantamientos que lo hacen parecer por completo un esqueleto de cabeza a pies. Pero hoy, no los usa, su cabello tan oscuro como el cielo se acopla en su rostro moreno y sus manos desnudas son suaves del dorso, pero con callos en dedos y palmas.

Más eso no es todo, el azabache siempre parecía en los puros huesos no solo por el encantamiento, sino también por el uso de ropas holgadas sin ningún entalle. Hoy usaba un traje de color negro con un moño rojo en el cuello, el traje tiene pequeños adornos de un plateado como las estrellas en las muñecas, botones y al borde saco y pantalón, trae botas negras puntiagudas con espuelas. Y para terminar, un sombrero negro adornado de un listón rojo.

Philza diría que esto no es para nada el estilo de Missa, aún si desborda cierta elegancia y algo extravagante para él, toda la vestimenta desde las botas hasta el sombrero lucen desgastados y algo viejos. Las espuelas tienen un poco de óxido, el moño con daños y el sombrero se encuentra roto en algunas partes.

Juntando todo, solo se suma el antifaz de calavera que sigue intacto, pero fue decorado un poco en los bordes. El resultado es un intento de Missa para verse presentable para un evento.

—Si me hubieras avisado que irás a la boda, te hubiera conseguido un traje—comenta de camino a la fiesta.

— ¿Boda? Por cierto… ¿Quién se casa?

Tan despistado como siempre” piensa divertido negando ligero con la cabeza, han hablado durante todo el trayecto al evento para ponerse al corriente ¿y aún no se entera de quienes se casaron?

—Tu amigo Roier con Cellbit, es uno de los brasileños.

Oooooohhh.

Después de esa expresión hay silencio, ve como su pareja piensa por un momento y luego detiene su andar. Durante todo el camino hasta ese punto ambos estuvieron hablando de lo que hicieron, pero Philza siempre evitó un tema, no era algo que quisiera hablar en este momento y más cuando apenas volvió a ver a Missa.

Escucha un ligero suspiro antes que hable… ¿Por qué está temeroso de lo que pueda decir?

Pero en vez de las palabras ahogas que piensa que dirá, de la sonrisa falsa que dará Missa para decir que está bien si quiere escoger otro compañero que él no se interpondrá. Solo ve como el esqueleto ofrece su mano enfrente de él.

— ¿Quieres bailar?—pregunta con el semblante serio.

Era la primera vez que veía al moreno poner esa expresión.

— ¿¡Qué!? ¿No quieres mejor llegar a la fiesta?―cuestiona aun con sorpresa, jamás pensó que su esposo le hiciera esa propuesta.

—La música se escucha bien desde aquí.

La boda aun está a varios cubos de distancia, pero la música esta lo suficiente fuerte como para escucharlo en este lugar, el prado es firme y no hay mucho relieve u obstáculos que impidan bailar, no hay problema con la luz porque la luna sirve de reflector. Duda un poco, pero la mirada brillante de Missa lo hace aceptar.

No es tan gran bailarín, pero puede hacerlo, aun así bailar con pareja no lo ha hecho en mucho tiempo. Su mano se entrelaza con la de su compañero, antes que se pueda acomodar, se sobresalta porque el azabache ha puesto su otra mano en la espalda del rubio… ¿Missa lo iba liderar?

― ¿Así estas cómodo?―pregunta con interés― ¿O tal vez así?

La mano comenzó a descender con lentitud, Philza afirmo con rapidez (y nervios) cuando la mano poso en su costado ligeramente arriba de la cintura.

―Ahí está bien―afirma aclarándose la garganta.

El esqueleto nunca mostró malicia y mucho menos lo fue en sus palabras, por lo que no había razón de sentirse abrumado en ese momento, Missa era el mismo; ignorante con el ambiente que provoca… ¿O solo es Philza malinterpretando todo?

La música toca una melodía suave y en un idioma que escucho antes de la boca del esqueleto. No tiene buen ritmo, pero Missa lo lidera con tal naturalidad que los pequeños errores ni se perciben, nunca hubiera pensado que su esposo tenía tal habilidad. Su mano es más cálida de lo que recuerda, intenta apretar un poco más sus dedos entre los de él sin ser tan obvio, sigue sus pasos como si estuviera hechizado.

Tal vez lo era, ya que Missa tararea y canta la canción que bailan.

Oh… esto es nuevo.

Ya lo escucho cantar en varias ocasiones, pero siempre su cantar es alegre y con energía, muy pocas son las veces que escucha su tonar a un ritmo sereno, esas veces son cuando arropa a Chayanne a la hora de dormir.

Pero el cariño que transmite el esqueleto cuando canta una canción de cuna es muy distinto en este momento.

― ¿De qué trata la canción?―pregunta una vez que termina la canción y comienza otra.

―Era sobre lo mucho que te puede importar esa persona.

Le gustaría quedarse así, bailar un poco más, que Missa siga tarareando en una lengua que poco entiende, pero que no le importa, quiere seguir así de cerca con él por más tiempo.

―Entonces… ¿Te gusta Forever?—indaga para sorpresa de Phil.

― ¿Qué? ¡No!―afirma de inmediato, pero la mirada de su compañero es… extraña.

¿No confía en él? No, debe de ser otra cosa, por lo poco que conocía a Missa, sabe que no pensaría así; recuerda algunas conversaciones que tenían cuando el esqueleto no podía completar del todo las tareas con Chayanne. Recuerda que se siente poco, no se siente lo suficiente para su hijo.

Debe quitarle esos pensamientos encima, lo mejor es hablar con sinceridad para evitar malentendidos. Lo menos que quiere es que termine alejándose de ellos por ser “un estorbo”, cuando lo extrañan demasiado.

Demasiada emoción para cuestionar.

Demasiado pensativo para percatarse.

Y con demasiado cariño en Missa para sentir la presencia que poco a poco lo rodea.

―Bueno, me gusta, pero como un amigo―admite con calma

― ¿Y eso qué tiene que ver? Yo también soy tu amigo.

—Ese no es problema, Forever no es sincero, no está enamorado de mí como persona. Está “enamorado” porque me parezco a su ex.

No desea sonar frío, pero el tono de su voz es dura… ¿o tal vez sea el nudo que se formó en su garganta cuando el azabache dijo “amigo”? Es obvio que Missa podría usar esa frase, pero no le gusta que lo exprese de una forma que sea el límite de su relación.

Intenta decir más, pero la expresión del moreno lo hace callar, se siente extraño… algo no se siente bien.

Pero sus instintos se apagan al instante cuando siente las manos de Missa posar en su rostro, la calidez abruma su corazón que no deja de latir por esta nueva cercanía y sus plumas se esponjan de felicidad. Sim embargo se calma, por la seriedad que tiene su esposo.

―Philza, la verdad-… es que no he sido muy honesto contigo.

― ¿Mentiste?

―Lo hice, pero no porque no confió en ti. Tenía miedo de lo que podría pasar si fuera decir, nuestra relación podría cambiar y yo-…

El azabache no puede hablar, no encuentra las palabras, mientras que la impaciencia e ilusión del rubio intuyen con rapidez sin medir el juicio de las acciones; un beso por parte del cuervo silencia por completo la boca del esqueleto. No hay respuesta al inicio, pero de a poco es correspondido, lo que creyó que solo sería un beso suave, escalo con prisa hasta ser duro y demandante.

Esto no era lo esperaba, y mucho menos la fuerza que tiene el azabache para retenerlo… así nunca se comportaría su esposo.

Las alertas sonaron en su cabeza y sin más mordió con fuerza para lograr zafarse y alejarse de él, con su espada en mano, mira con enojo como el esqueleto se incorpora sin ningún inconveniente; solo con el labio roto que escurre sangre más oscura que noche.

― ¿Quién eres y qué le hiciste a mi esposo?―bravea.

El desconocido solo ríe al verse descubierto y se lame la sangre sin ninguna pena. Los luceros que tiene por ojos se han tornado de rojo.

― ¡Responde!

―Ya, ya, güerito. Missa está aquí―exclamo señalándose el cuerpo con ambas manos―Pero no… aquí ¿me entendiste?―responde con un dedo señalando la cabeza.

La altanería de aquel sujeto solo lo hacía enojar, pero saber que realmente era el cuerpo del azabache poseído por una entidad desconocida le produce ira. No debe lastimarlo, lo mejor es dejarlo inconsciente y llevarlo con Bad, tal vez él podría saber cómo quitarle la entidad. Más no sabía que tan difícil sería dejarlo inconsciente.

Missa nunca fue bueno para defenderse o esquivar ataques.

Pero la cosa que lo poseía maniobraba de una forma en la que no podía estar con la guardia baja, los pasos del No-Missa lo guiaron a una danza extraña, una mano termino en su cintura y la otra tenía la espada con la que se defendía apuntando en a su propio cuello.

Está preparado para que lo apuñalada, pero solo lanza la espada a un árbol lejano y suelta para que caiga al suelo.

―Tienes suerte, le prometí a él que no te haría daño.

―Missa… ¿Sabe que lo tienes poseído?

―No es una posesión, tenemos un trato. No puedo dar detalles al respecto―admitió sin más acomodándose el traje.

Tiene que hacer tiempo, sabe que podría escapar. Pero también siente curiosidad y una extraña… ¿molestia?

―No me has respondido ¿Quién eres?

―Ooh~, sí que estás bravo. Tengo varios nombres, pero en pocas palabras soy un cobrador de altos intereses.

―Missa nunca me habló de ti.

― ¡Claro que lo iba hacer!... hace un momento, pero por suerte mía, lo has malentendido y eso lo acobardo; así que... Gracias, Philza―canturreo con una sonrisa amplia.

El cuervo abrió los ojos en sorpresa, entonces, lo que realmente le iba a contar era sobre su situación de posesión y no… algo más.

― ¡Déjame hablar con él!

―Eso no lo puedo hacer, desde hace mucho tiempo que no tenía el control total de este cuerpo.

―No puedes hacer eso, él estaba hablando conmigo hace un momento… ¡No puedes poseerlo sin avisar!

―Bueno, es más fácil manipularlo cuando piensa que es un inútil o está inseguro. Te lo agradezco, güerito. Tú y el otro rubio lo han hecho más fácil estás semanas.

Aquellas palabras dolieron, todo el tiempo que desapareció Missa no fue a voluntad, o puede que tal vez lo hiciera para “evitarlo”; él sabía cómo su pareja se sentía sobre no ser suficiente y el saber que una entidad desconocida se aprovecha de ello, solo lo hace querer salvar al esqueleto para poder aclarar el asunto y decirle lo mucho que él y Chayanne lo aprecian.

El silbido lo despierta de sus pensamientos, intenta recuperar su espada en lo que el No-Missa se sube a un caballo esquelético.

―Me gustaría quedarme, pero tengo trabajo que hacer ¡Arre~!

Logra sacar su espada del árbol al momento en el que el caballo emprende el galope, sus alas siguen pequeñas para volar, pero son los suficientemente hábiles para que pueda alcanzar al fugitivo y quedar encima de su caballo.

—¿Quieres otra canción, Phil? Está bien~

A la par que decía esas palabras en tonada, prepara sus manos para simular un instrumento; en un parpadeo se materializa una guitarra negra con cuerdas rojas brillantes. No esta preparado cuando el músico rasca las cuerdas y la nota lo aturde en todos los sentidos.

Lo único que puede visualizar con la vista borrosa antes de tornarse oscura es a Missa yéndose por un portal extraño. Una vez que se recupera un poco, mira por los alrededores y no hay rastros del desastre que provocó ese ente.

Pero eso no significaba que no volvería.

Y eso es lo Philza espera…

Y está vez, no va a fallar.

Notes:

En realidad este iba ser mi primer fic de QSMP, pero se quedó en borradores y cierta saga de "Leyendas" debido al hype que tiene por su nueva película me dieron más ánimos de terminar el fic.

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