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Latente.

Summary:

“Pasaron dos años desde el torneo mundial, y la humanidad se está recuperando de la reciente batalla contra Némesis. Con el objetivo de agradecer y honrar a los participantes del torneo mundial y a aquellos héroes que ayudaron a proteger el mundo, la WBBA ofrece viajes y recesos vacacionales. Los destinos son a elección de cada país, y eso envía lo bastante lejos a Gan Gan Galaxy del antigüo grupo de Kyoya, Wild Fang, hasta que descubren que el pase de Benkei fue intercambiado por error... ¡por el de Gingka Hagane, además!
El campeón mundial se reúne con Wild Fang a la hora de salida, donde descubren este imprevisto. Y cuando Kyoya se está por despedir en la estación… aún queda tiempo para un pequeño cambio de planes.”

Notes:

post-Fury
(no abarca la batalla de Gingka y Kyoya al final de temporada)

Chapter 1: Parte 1

Chapter Text

. . .

Gingka podía sentir sus pies ardiendo sobre el suelo caliente. Era tan claro que al sol le habían bastado pocas horas para hacer arder la superficie en la que ahora estaba parado esperando.

En un principio, creyó que no era un problema que nadie hubiera llegado tan temprano como él. Se había acostumbrado a aquello que lo caracterizaba tanto; llegar excesivamente temprano a todos lados, en todo momento. Era claro que si no había nadie de el antigüo equipo llamado Gan Gan Galaxy, era porque él había sido demasiado puntual a la hora del encuentro.

Sin embargo, eso había sido una buena justificativa por un momento, no cuando ya habían pasado veinte minutos y absolutamente nadie del equipo estaba ahí.

Se puso a considerar lo extraño que iba a ser recordar todo el proceso de el torneo mundial, mientras pensaba en lo que propuso de forma gratuita la WBBA para cada equipo como agradecimiento por salvar el mundo y como paga por sus esfuerzos, además de una disculpa por lo tormentoso e injusto que había sido dicho torneo para todos tras lo de la Academia HD.

Precisamente, Hagane estaba ahí parado porque la WBBA le regaló viajes vacacionales a cada ex-participante de el torneo mundial en división por equipos, sin costo alguno, claro está, y todavía nadie más que haya estado en el equipo Gan Gan Galaxy se había presentado en el punto de encuentro de la estación.

Dentro de poco llegaría el autobús que los llevaría por horas y horas en un viaje prácticamente eterno hasta su destino, y no divisaba a nadie, ni siquiera a la distancia, de el grupo al que esperaba.

No estaba Madoka, en quien podía percibir un alto nivel de responsabilidad y por lo tanto, por lo menos ella sería puntual también, ¿tal vez tendría que juntar demasiadas cosas en sus maletas? ella no se perdería un viaje vacacional por nada del mundo, eso era un hecho para él y todos en el equipo. No estaba Tsubasa tampoco, aunque era evidente que él llegaría junto a Madoka si es que aparecía alguno de los dos, y aparecerían juntos. Menos aún pudo encontrarse a horario con Yu o con Masamune.

Se habia pasado los minutos recordando el torneo mundial, nuevamente. Después de todo, volvería a estar con su viejo equipo, de una forma en la que no habían estado hace ya dos años, un momento tan esencial en su proceso de adolescencia y en su vida misma. Fue la primera vez en que todos estaban convencidos de que Gingka había salvado al mundo, cuando él estaba seguro de que no lo hizo solo, y se que no fue por mérito propio.

También había conocido a tantos Bladers profesionales, algunos unos años más mayores y de países y continentes tan variados. Tuvo la maravillosa oportunidad de combatir con ellos, hacer nuevos rivales, conocer a Bladers admirables y claramente superiores a él —como pensó que sería en el caso de Da Xiang— y finalmente, enfrentar a quien estaba afrontando ahora físiciamente; Kyoya.

Ese era Kyoya.

Se quedó aproximadamente treinta segundos procesando la información, justo antes de terminar de reconocer a la persona a la que tenía a tan pocos metros en la estación y que ahora lo miraba con un rostro extrañado.

Oh.

—¿Kyoya? —se acercó unos pasos, tratando de entender si aquello era tan sólo un sueño o realmente estaba frente a Tategami, en la estación donde él no debía estar en ese instante.

—¿Gingka? —lo miró completamente extrañado. Hagane pudo comparar notoriamente su tono confundido, y percibir que no estaba demostrando el mismo nivel de entusiasmo que a él le generaba encontrarse otra vez.

—¿Qué... qué haces aquí, ahora? —quiso cuestionar, pero Kyoya ya estaba mirando su teléfono. No sabía si esperar respuesta o no, él no parecía atento a la charla.

—Hola, primero que nada —sus ojos analizaron a Gingka de pies a cabeza mientras hablaba, cosa que puso nervioso al aludido—. Aquí es donde va a parar el autobús para llevarnos, supongo que estás enterado de todo el asunto.

—Ah. Sí, por supuesto —relajó los hombros al sentirse en mayor confianza y sonreír levemente—. Pero ningún ex-miembro de Gan Gan Galaxy apareció a tiempo. Ya llevo esperando treinta minutos.

—Yo esperé como veinte. Llegué un poco tarde —luego de unos segundos de miradas escépticas, Kyoya se atrevió a acomodar sus propias conclusiones en voz alta—. Espera, ¿tenemos el mismo horario? ¿cómo es que nadie de tu equipo llegó contigo?

—Me es un misterio... no tengo señal aquí, por lo que aún no pude contactarlos. Solamente sé que en mi pase nos dieron horario y ubicación, y que deberían venir a llevarnos en quince minutos.

Tategami se notaba completamente confundido tras las afirmaciones, por lo que, para suerte de ambos, no dejó la duda en el aire.

—Aguarda... también deben buscarnos en quince mi--... ¿puedo ver tu pase? —apenas escuchó la pregunta, Hagane obedeció, asintiendo y sacando su pase de el bolso para mostrárselo.

—Aquí tienes.

—Gracias.

Gingka sintió su corazón dando un vuelco momentáneamente. Kyoya definitivamente había sido mil veces menos dulce y amable en la realidad, pero estaba seguro de que su propia consciencia lo estaba torciendo todo al sentirse como se sentía por él, y al verlo con sus ojos, y al oírlo con sus propios oidos. Tomó aire en el momento de distracción y trató de no cambiar de color tan pronto.

—Kyoya.

Tan pronto como la magia apareció, se había desvanecido. Tal como en las películas, el rival se había presentado por las espaldas del protagonista; Gingka se sentía algo abrumado tras oír la voz de Nile de fondo, saludando a Kyoya con confianza y luego extendiendo su brazo para chocar puños con él.

Esa era su cosa. Algo suyo. No quería ofenderse por estupideces, pero, ¿qué rayos le estaba permitiendo Kyoya a Nile justo ahora?

Dejando sus celos de lado, saludó con la mano al de mechones anaranjados, que también lo miró extrañado.

Claro que para Gingka, cada pequeño gesto que hacía o dejaba de hacer pasaba a ser totalmente despectivo.

—Aquí dice... Pase para Wild fang —en cuanto escuchó eso, tomó el papel que estaba en manos de Kyoya.

—Imposible. Esto tiene mi nombre y todo.

—Acabo de llegar y ya hay problemas —bromeó Nile, y Gingka contuvo un insulto muy interno—. Espera, ¿en tu pase te registraron como miembro de Wild Fang? eso sí es novedad.

—Eso es un error, y por cierto, llegas tarde.

—No llego, llegamos —indicó—. Demure paró a comprar bebidas —sus ojos viajaron nuevamente a Gingka, que intentaba procesar la situación todavía—. Oye, eso explica muy bien que Benkei no haya llegado a tu horario. Rayos.

—E-entonces... Benkei debe estar esperando en donde yo debería... cielos —llevó una mano a su frente, claramente estresado por la situación—. Madoka dijo que a este horario, y justamente hoy esperaríamos en la estación todos juntos. Deben estar por irse... no llegaré a tiempo, y Benkei debe estar preocupado, tal vez tampoco tenga tiempo, claro que tampoco tiene tiempo-

—Oye, no te alteres tan pronto, aguarda —Nile quiso relajar sus preocupaciones—. Si esto es un error interno, no es culpa tuya ni de Benkei. Tal vez puedan pasar a buscarte si lo informas a tiempo.

—No... no llamaré —ah, Kyoya conocía bien esa mirada—. Después de todo, puedo ir de vacaciones con ellos otro día... me quedaré en casa, o viajaré luego.

—O puedes pedirle a tu padre que le encargue a alguien llevarte, él es el jefe ahí —Hagane asintió, mucho más tranquilo ya de lo que lo estaba antes.

—¡Hola! Kyoya, y... ¿Hagane Gingka? —preguntó Demure, llegando detrás con las botellas de bebida que tomarían en el viaje—. ¿Viene con nosotros?

—No —negaron Gingka y Kyoya al unísono, por lo que hubo un silencio un poco incómodo durante unos segundos.

—Ocurre que en su solicitud lo registraron como un miembro de Wild Fang, cambiando su hora y zona de encuentro. Apenas lo resolvimos, así que no podrá viajar con Gan Gan Galaxy —resumió Nile.

—Básicamente.

—Ahh... es una pena, seguro será muy divertido para todos. Deberías solicitar que alguien te transporte hasta allá cuanto antes —dijo todo con una sonrisa, sin captar el ambiente tenso que aparentemente estaba rompiendo con su amabilidad.

—Hemos concluido lo mismo, gracias por la sugerencia —sujetó mejor su mochila, y acomodó su otra maleta—. Lo solucionaré luego, voy a acompañarlos hasta que suban.

—Eso sería estupendo —Nile y Kyoya se limitaban a admirar las capacidades de Demure para aligerar el ambiente—. ¿Quieres una?

Preguntó aquello enseñando una de las bebidas que trajo, a lo que Gingka negó con la cabeza.

—Te lo agradezco. Deberían conservarlas, y no tengo sed ahora.

—Ya veo... si cambias de opinión, puedes tomar una —Nile simplemente tomó una botella sin pedirla y otra de las dos restantes fue llevada a la mochila de Kyoya, quien parecía estar llevando menos cosas que todos los demás.

—No llevas mucho —destacó Gingka por inercia, justo antes de sentir el color subiendo a sus mejillas—. E-es decir... ¿crees que no necesites-

—Ambos sabemos que he sobrevivido con menos.

—Los cuatro lo sabemos. No llevabas prácticamente nada cuando nos conocimos, y como equipo, estuvimos viajando por mucho tiempo —agregó Nile.

"Equipo."

Esa palabra no estaba logrando despertar buenos recuerdos en Gingka. A pesar de haber comprendido el mensaje de Kyoya anteriormente y de aceptar su forma de cuidar de su rivalidad, todavía tenía conflictos recordando todos esos momentos en los que su compañía lo significaba todo para él y aquello daba vuelta su mundo mientras buscaban a los Bladers legendarios.

Kyoya pudo percibir algo en sus ojos momentáneamente mientras Gingka se sumergía en sus pensamientos; no era algo demasiado preciso, tal vez era totalmente errado, pero pudo notarlo y aquella duda no lo dejaría en paz por un buen tiempo.

—¿Como qué hora es? ya debería estar llegando el autobús--

—¡Ahí viene! —interrumpió Demure a Nile.

Con prisa, reunieron sus cosas, y Gingka se hizo a un lado para permitirles pasar a cada uno.

—Mucha suerte, chicos. Pásenla bien —les sonrió de forma forzada. Claro que Kyoya había sido el único en notar que era totalmente fingida, y que la frustración prácticamente se lo estaba comiendo vivo a Gingka.

—Muchas gracias, suerte a ti en tu viaje —respondió Nile, y Demure asintió con la cabeza, subiendo nuevamente al autobús.

A todo ésto, Gingka se mantuvo sonriente al tener a Kyoya cara a cara.

—Cuídense —sonrió aún más, en un gesto genuinamente amable y dulce para quien todos consideraban no más que un rival.

—Claro... —lo miró sin sonreír, pero además intranquilo.

A Kyoya no le gustaba la idea de que Gingka fuera a viajar solo con un desconocido, siempre viajaba acompañado de alguien, siempre estaba acompañado de alguien, pero mencionarlo dejaría en evidencia lo mucho que se preocupaba por él y su bienestar.

Y es que, por mucho que hubiera admitido esa parte de él y todos esos sentimientos, esa vieja actitud en la que negaba que hubiera algo más que una rivalidad permanecía, en pequeño, gritaba dentro de su interior, negando todo vinculo afectivo con el lindo pelirrojo que lo observaba irse.

Cuando estuvo arriba, Gingka se asomó a saludar con una mano en la puerta. La conductora observó que él no estaba subiendo pero que Kyoya sí lo hacía, y se preparó para continuar con el viaje.

Los ojos de Kyoya volvieron a Gingka, que esperaba aún parado en la estación. Bajó del autobús tan pronto como pudo, tomando el brazo del Blader otoñal sin permiso ni advertencia.

—¿Q-qué haces?

—Ven, sube.

Sólo habia soltado su brazo cuando lograron subir, lo que ya había descolocado totalmente el patrón respiratorio de Gingka antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo su rival.

. . .