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Memorias

Summary:

•"La vida puede ser contada de distintas formas, por lo cual mantenerse en un solo relato sería el desperdicio de otra"

»Memorias de Yoon Gyeong Hui« Dónde en cada entrevista, él contará distintos sucesos vividos.

—Puedo decir que no es fácil poner en palabras todo lo que pasé, mucho menos tratar de narrarlo de forma hablada en el momento... Pero espero logren entenderse las respuestas a cada pregunta— GyeongHui.

Chapter 1: Inicios

Chapter Text

• Yoon Gyeong Hui –23 años.

Estar en un hospital no es algo realmente bonito, ya sea por una fractura, alguna enfermedad o una simple infección. Y que sea un hospital psiquiátrico no lo hace nada mejor, sigue siendo lo mismo: El trato ignorante, apático y despreocupado de todos, el aislamiento constante por temor a que llegues a hacer.

15 años atrás

Recién habían terminado las vacaciones de verano y era el primer día de clases de primaria. La tarde pasó y los alumnos debían volver a sus hogares.

Para ser un niño de tan solo 8 años, Gyeong Hui iba solo, nadie lo venía a buscar y mucho menor llevar. El chico, que se encontraba alegre, había logrado hacer un amigo y le parecía ser buena persona. Caminó hasta su casa saltando en las baldosas mientras tarareaba y pensaba en el día que fue hoy. Ya frente a la puerta de entrada al departamento, este ingresó a la casa y gritó "Estoy en casa" mientras dejaba su mochila y zapatos al costado de la puerta.

Todos los días que este ingresaba y decía esas tres palabras, eran seguidas de un saludo de regreso por algún familiar, pero esta fue la excepción. La casa se encontraba callada, y no había sido avisado de alguna posible salida. Con el repentino silencio, Gyeong Hui comenzó a revisar la casa en búsqueda de algún pariente, ya sean sus padres o abuelos. Al mirar por la ventana trasera, divisó a su abuela colgando la ropa recién lavada, por lo que no se preocupó. Al salir, le contó todo su día y tras recibir una dulce sonrisa por parte de la mayor, le preguntó en dónde estaban sus padres. La respuesta que recibió no había sido de mucha ayuda, puesto a que la abuela había estado fuera todo el día y recién había llegado. Eso lo desanimó, así que volvió a entrar a la casa. En ese momento recordó el dibujo que la maestra les había hecho dibujar sobre las vacaciones en familia, por lo que fue a buscarlo a su mochila y así dejarlo en la habitación de mamá y papá para que lo vean cuando llegaran.

Caminó por el pasillo con el dibujo pegado al pecho mientras sonreía, empujó la puerta de la habitación la cual estaba entreabierta y la luz encendió. Lo siguiente que pasó fue el estruendo de un vidrio rompiéndose. El niño no se escuchaba, pero el grito que fue expulsado de su ser, alarmó a la abuela provocando que tirara una jarra, e ignorando esta, fuese a ver al infante. La escena que vió le revolvió el estómago, y lo único que alcanzó a hacer fue a alejar al niño de allí.

Una cama ensangrentada gracias al padre que se hallaba muerto por un disparo en la cabeza y con el arma en mano, y a su madre allí, frente al cadaver del hombre, colgando de una cuerda amarrada a una de las tantas vigas del techo, la cual rodeaba su cuello.

El pequeño lloró y lloró hasta dormirse, y mientras eso sucedía, la señora llamó aún en lágrimas, a todas las unidades de servicios que conocía. La ambulancia no tardó en llegar, y junto a ellos el abuelo de Gyeong Hui. El hombre prefirió tratar de consolar a su esposa y nieto, antes de ver a su hijo y nuera muertos. Los demás médicos que habían asistido junto a la policía, confirmaron que había sido un suicidio en conjunto y no tardaron en quitar los cuerpos para hacerles más estudios y dejar de disturbar la psique de los afectados, aunque estos ya hayan sido evacuados de la vivienda.

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Nada fue igual tras eso, dejé de asistir al colegio, vivía de luto. Unos meses después del velorio de mis padres, algunos tíos pasaron a vivir con mis abuelos y conmigo en esa casa, y eso hizo que conviviera más seguido con la gente. Pero no fue hasta que la única prima que tenía murió. Yo pasaba mucho tiempo con ella, al estar viviendo en el mismo hogar, terminábamos haciendo todo juntos. Esas costumbres continuaron hasta el siguiente año.

Recuerdo vagamente el día de su muerte debido al impacto, así que haré un intento.

Tras ella volver del colegio... Cabe aclarar que en ese entonces ella tenía 14 y no faltaba mucho para sus 15, y ya le estaban metiendo muchas presiones a futuro... Tener que encontrar pareja, prepararse para cuando sea madre, relacionarse con personas con por lo menos algo de poder así conseguir renombre... Que padres asquerosos como para hacer pensar a tan pequeña chica tales cosas, incluso le propusieron casarse con un extraño si no lograba nada de eso... Perdón, me desvié, continúo:

Al llegar a casa, tan solo me saludó con un abrazo susurrando "no entres hasta que yo abra" antes de encerrarse en nuestra habitación conjunta. Pasaron horas hasta que salió, que fue a la hora de la cena, se le notaba cansada pero se excusó con que estuvo estudiando. No pasó nada más hasta que todos estuvimos dormidos, que fue cuando escuchamos un estruendo. La mayoría, incluyendo varios vecinos de los pisos inferiores, salieron a ver a que se debía tal ruido. Yo no pude verlo, pero por la reacción de los demás y lo que decían, mi prima se había tirado del quinto piso, la cual sería la terraza de ese pequeño edificio en el cual vivíamos. De acá ya no recuerdo tanto, solo a mis tíos que comenzaron a insultarme, a maldecirme y decir que había sido mi culpa tanto la muerte de mis padres como la de mi prima, ya que ellos habían sido con quienes más me había involucrado en mi corta vida. Que no debería salir ni acercarme a nadie nunca, a menos que quiera volver a matar a alguien.

Eso creó que volviera a aislarme, esta vez sin siquiera ver a mis abuelos o salir de la habitación. Con el tiempo, esto terminó debilitándome debido a que básicamente me estaba matando lentamente allí dentro, sin comer bien, no dormir, falta de luz, cero ejercicio, en constante penuria si hay que definirlo.

No fue hasta un par de años después, teniendo yo ya doce años, que fue cuando volví a transcurrir a clases. El mismo chico con el que me había hecho amigo a los ocho, siguió siendolo, era alguien que irradiaba luz y para mí había sido la persona más linda y dulce que hubiese existido. Pero las cosas llegan a su fin y yo creía en las palabras de mis tíos, en que yo traía la muerte.

Un día en plena clase, la maestra había anunciado que este chico había quedado en grave estado tras un accidente automovilístico y que no sabían si sobreviviría. Sucedió lo mismo que cuando encontré a mis padres, grité y lloré, no hubo forma de calmarme, incluso tuvieron que agarrarme entre varios porque estaba queriendo subir a la ventana para escapar o para tirarme y tentar a la muerte, no sé cual de las dos podrían haber sido, pasaba mucho por mi mente como para pensar claramente.

Ahora que lo cuento me da algo de gracia, pero no lo fue ni lo es. Mi mundo se había derrumbado en ese momento y toqué fondo finalmente. Luego de ese acontecimiento fue cuando comenzaron a hacerme estudios psicológicos y decidieron internarme en ese psiquiátrico que luego se convertiría en mi carcel por los crímenes no cometidos de los que se me acusaba.

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