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Lan Zhan era un tranquilo y solitario profesor. No le gusta el bullicio y las aglomeraciones de personas, sin embargo, todas las mañanas desde hacía casi tres semanas se detenía en una popular cafetería solo para ver a un hombre.
Lo conoció de casualidad cuando su tranquila y anticuada cafetería cerró temporalmente, y se vio obligado a comprar café en aquel lugar.
Mientras esperaba su turno, este joven entró iluminando todo el lugar con su sonrisa y brillantes ojos plateados. Era tan hermoso que Lan Zhan no pudo apartar la vista de él.
El joven entró luciendo como alguien que frecuentaba el lugar ,y saludó a las encargadas pidiendo "lo de siempre" antes de sentarse en una de las mesas vacías, donde se sentó y sacó una computadora antes de ponerse a golpear las teclas aceleradamente.
No había sido su intención regresar, sin embargo, al día siguiente cuando pasó frente a la cafetería vio al hombre guapo entrar nuevamente y sus pies se movieron solos.
Los siguientes días entró solo con la esperanza de verlo. Por lo tanto, se dijo que debería intentar hablar con él, parecía alguien amigable, siempre estaba saludando personas y conversando con todo el mundo, pero nunca consiguió valor para hacerlo.
El joven nunca pareció notarlo tampoco, ya que en cuanto abría su computadora nada más ocupaba su atención.
Cada día, Lan Zhan seguía regresando sentándose en el otro extremo de la cafetería corrigiendo exámenes de sus estudiantes para sentirse menos culpable y para no parecer el acosador que era. Hasta que un día, se congeló cuando su mirada se encontró directamente con la del joven, y recibió una sonrisa brillante y un alegre saludo en su camino hacia la salida.
Lan Zhan solo pudo asentir y contener el aliento hasta que finalmente lo vio salir por la puerta. Tratando de fingir que ese saludo no la había afectado en absoluto, no se dio cuenta que colocó el sello con el número siete, en lugar del 10 que correspondía a su mejor y más aplicado estudiante.
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Aunque su papá le decía que no debería estresarse por sus calificaciones, A-Yuan estaba sumamente indignado y molesto.
No entendía qué había hecho mal, para merecer esa calificación tan baja. No era soberbio, pero se había esforzado tanto en su ensayo, que sentía que era injusto. Sabía que era injusto.
Se sentía doblemente traicionado por recibir ese trato de parte de su profesor favorito. Siempre pensó que el profesor Lan Zhan de historia, era el más justo.
Por lo tanto, ni bien salió de la escuela se dirigió a casa para buscar a su papá. Seguramente él podría solucionar aquella injusticia. Como aquella vez que su profesor de matemáticas lo castigo por corregirle algo que si estaba mal, pero no quiso aceptar por orgullo.
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—Hey ... ¿Por qué tienes esa cara?¿Qué pasó? —Wei Ying preguntó al ver a su hijo entrar a su casa y quitarse lo zapatos con obvia frustración.
Sus ojos se llenaron de lágrimas de impotencia y sacó su ensayo para mostrárselo.
—¡A-Yuan! ¿Qué te dije? No importa, un siete es una buena calificación...
—¡Debí recibir un 10! ¡Mi trabajo valía eso! —protesto con toda la indignación y dramatismo que un niño nerd de 12 años podía expresar.
Wei Ying sonrió y volvió a revisar el ensayo. Pronto su diversión pensando que solo estaba siendo dramático, desapareció.
A Wei Ying no le importaba que su hijo no obtuviera solo dieces, de hecho quería que fuese un poco menos tenso al respecto. Sin embargo, ese ensayo merecía un diez. Su hijo se había esforzado para recibir un diez y ese profesor no tenía excusas para no dárselo.
El día siguiente, se levantó temprano y acompañó a su hijo a la escuela. A-Yuan solía ir con YanLi y Jin Ling, pero esta vez, fueron en su moto. Su hijo seguía ofendido y dolido por la nota, divagando y pensando alguna razón por la cual su maestro podría haberse enfadado para no darle la nota que merecía.
Al llegar, A-Yuan lo llevó hasta el escritorio de la secretaria del director y pidió una reunión con el maestro de historia de A-Yuan, mientras él se iba a su clase de matemáticas.
Después de unas llamadas, la secretaria lo llevó hasta la oficina del maestro Lan.
Al entrar a la oficina Wei Ying casi tropieza con sus pies. La persona que lo recibió era su acosador de la cafetería, quien por la sorpresa y el espanto en sus ojos, no esperaba verlo allí tampoco.
—Hola, te conozco de la cafetería ¿Verdad? —le dijo Wei Ying, tras recuperarse, entrando a la oficina para sentarse frente a él en cuanto la secretaria los dejó solos.
El pobre profesor aclaró su garganta, pero solo asintió.
Wei Ying sonrió. Había estado observando al hermoso hombre desde hacía tiempo. Se daba cuenta de que él lo miraba tratando de ser disimulado, y Wei Ying estaba más que listo para aceptar un acercamiento.
Como este acercamiento no llegó de inmediato, pensó que solo estaba juntando coraje para hablarle, pero nunca lo hizo. Por lo tanto el día anterior, decidió tomar la iniciativa por si era demasiado tímido.
No fue una sorpresa saber que era profesor, tenía todo el aspecto de uno, y Mian Mian, su amiga que trabajaba en la cafería, le dijo que siempre estaba corrigiendo trabajos y exámenes, cuando le pregunto por el sexi hombre de ojos dorados.
—Disculpe que lo moleste profesor, pero tengo algo que preguntar sobre mi hijo, Wei Yuan, está en su clase de historia.
Esperaba que todo fuera una confusión, porque de lo contrario, el sexi profesor, se convertía en el peor enemigo de su hijo, y por lealtad no solo debería olvidarse de su atracción, sino que también tendría que vengarse de él.
Se lo había prometido a su hijo cuando lo escuchó dado vueltas en su habitación sin poder dormir por el enojo. Para hacerlo sonreír le prometió a A-Yuan, que si el profesor se negaba a corregir su nota, escribiría "soy mal profesor" sobre su coche con una piedra o pincharía sus ruedas.
Era capaz de hacerlo si el hombre lo enojaba, y A-Yuan lo sabia porque no quiso decirle cuál de todos los autos en estacionamiento era el de su profesor. Aunque en la noche asintió aceptando la venganza, su hijo no lo dejaría hacer algo así. La influencia de su hermana funcionaba al parecer.
—¿Él está bien? —el sexi maestro preguntó con genuina preocupación.
—No es nada grave, pero está un poco molesto por su ensayo. — El sexi maestro frunció un poco el entrecejo. —No está conforme con su nota, y debo estar de acuerdo con él. Yo mismo lo lleve al museo donde acribilló al guía con preguntas que obviamente no conocía. También pasó un hermoso fin de semana leyendo libros sobre Egipto, en lugar de jugar en el lago con su primo, y no me parece que gramaticalmente esté mal, soy escritor, por lo tanto sé algo sobre eso. Así que, ¿por qué obtuvo un simple e injusto siete? Espero que pueda reconsiderar eso.
—¿Siete? No, claro que no. Tiene un diez, siempre los obtiene, es mi mejor estudiante —El sexi profesor se defendió y Wei Ying sonrió con alivio. Si fue un inocente error entonces.
—No, hay un siete hecho con un sello, es inconfundible. —replicó mostrándole el ensayo —Mi A-Yuan está devastado, usted es su profesor favorito y no sabe qué hizo mal para obtener un siente en lugar de un diez. Le he dicho que un siete está bien, pero en este caso no lo merecía.
El profesor miró las hojas y luego a él con vergüenza, al mismo tiempo que sus orejas se teñían de rojo.
—Lo lamento, debo...haberme confundido. Estoy pasando las notas al sistema, tiene un diez. Su ensayo fue el mejor de la clase, noté el esfuerzo en su trabajo. —respondió el profesor señalando la pantalla, donde efectivamente en la fila de aquel ensayo y todos sus trabajos, su hijo tenía un diez.
—¡Oh, bien! Eso es bueno, le dije que podría pinchar sus ruedas o algo así si este asunto no se aclaraba.
El maestro lo miró con horror y confusión, y Wei Ying solo rio mirando lo realmente guapo que era de cerca.
—Me disculparé con A-Yuan —le dijo tras unos segundos de silencio.
—Está bien. Aclarado ese asunto, déjeme preguntarle profesor Lan, ¿Por qué aún no me ha invitado un café? Lo he visto mirarme, y esperé, y esperé y nada.
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Lan Zhan sentía que su corazón iba a salir disparado de su pecho. Al parecer no había sido tan discreto como pensaba mirando al hombre guapo. A penas podía creer que estaban hablando finalmente.
De todos los escenarios que había imaginado, nunca pensó en la posibilidad de que fuera el padre de uno de sus estudiantes. Mucho menos de A-Yuan. No había mentido, A-Yuan era su estudiante favorito, le gustaba aprender, era respetuoso y muy gentil.
Y si ser el padre de su estudiante no fuera suficiente, el hombre acababa de hacerle saber que estaba interesado en el también.
—Lo lamento —repitió sintiéndose un idiota, aún no se recuperaba del error en la nota del examen. No podía confesarle que seguramente fue su saludo lo que llevó a la angustia del pobre A-Yuan.
El hombre le sonrió. Era mucho más guapo de cerca, y su sonrisa era incluso más radiante.
—¿Lo lamento no estoy interesado?, O ¿lo lamento podemos salir cuando quieras?
—¡Estoy interesado! —aclaro de inmediato ganándose otra sonrisa que le hizo temblar las piernas —Quería acercarme, pero no sabia si era apropiado —confesó.
—Me alegra oírlo, estoy muy interesado también.
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Wei Ying salió de la escuela sintiéndose completamente complacido consigo mismo. Rescató a su hijo de la vergüenza de perder su récord de dieces, y consiguió una cita para tomar café la mañana siguiente con su sexi acosador. Había sido una mañana muy productiva.
