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Noche de verano

Summary:

Una tarde de descanso para la pilar del amor Kanroji Mitsuri que termina en una cena interesante.
¡La mujer cazadora más fuerte y el hombre cazador más fuerte en la barra!

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Mitsuri Kanroji, hashira de la respiración del amor, se caracterizaba por ser la mujer más fuerte en la organización de los cazadores de demonios logrando su propia respiración y manteniendo el ritmo con un arma que solo ella misma podría controlar. Esta mujer se encontraba habiendo terminado su misión en un área cercana a la aldea de los herreros la cual ella siempre se encargaba de mantener a raya los demonios de por ahí sin saber realmente que estaba cerca de la villa. Algunos golpes, no era casi nada para la hashira habiendo peleado con un demonio con sangre de arte de demonio para controlar el fuego. Algo problemático sin embargo, no resultó nada difícil para ella, aun así decidió tomarse su debido descanso en las aguas termales de las montañas cerca de la villa y comer deliciosa comida que siempre le gustaba después de su baño por la tarde.

Dos horas en las aguas termales le benefician a cualquier cazador, aquella vez estaba sola aunque a veces pueden escucharse las voces de lejos de los que iban llegando a la villa. Luego iría a su respectiva cena de recuperación, que era prácticamente cualquier comida que ella pidiera y se la darían lo más pronto posible. La rutina siempre era la misma: ella comía y los herreros que cocinaban trabajan a mil por hora en la cocina. Estaba por llegar a su habitación cuando escuchó el maullido de un gato. “¡UAAAAAHH! Hay un gatito cerca de aquí” Decía en su mente con su particular gesto de emoción tomando sus manos entrelazadas entre sí mientras las llevaba a su pecho. Había unos edificios, las típicas construcciones de los herreros entre las montañas, rodeadas por la maleza del bosque y unas escaleras grandes y anchas hacia arriba que llevaban a la mansión principal del jefe de la aldea.

Camino a paso rápido a una esquina por la parte de afuera de lo que parecía ser un edificio tipo restaurante. En ese momento llevaba su yukata de tela ligera de color gris que usaba algunas veces después del baño. Escucho el sonido del maullido más cerca y ahora un ronroneo fuerte. “Qué emoción, debe ser un gato muy lindo y abrazable” pensaba y su corazón latía con fuerza. Pasa por la esquina del edificio para girar su cuerpo hacia el sonido del maullido y detenerse al ver a esa masa de hombre corpulento con las rodillas al suelo dándole la espalda a Mitsuri. El pilar de la roca también se encontraba en ese lugar, al parecer con la misma idea de tomar un descanso después de una misión. “¿Que hace agachado hacia el suelo? ¿Estará rezando aquí mismo? Que devoto… ¡Eres tan espiritual y estoico Himejima-san!”

Tenía la duda de si debía hablarle o irse al restaurante a comer y el sonido la saca de su pensamiento intrusivo. El gato estaba retozando y mostrando la panza a Himejima. Estiraba las patas hacia él mientras este le movía una hierba de cola de zorro (que tal vez corto por ahí entre la maleza) a la nariz del gato. ¡El hashira más fuerte estaba de rodillas al suelo jugando con un gatito! No era sorpresa para la chica de pelo rosado que a él le gustaran las cosas lindas, pero nunca lo había visto haciendo algo de este tipo. ¿Cómo alguien fuerte, varonil, y tan serio con su trabajo puede decir que ama los gatos y se encuentra ahora mismo pasando su tiempo libre después de matar demonios jugando con uno? Mitsuri que no había hecho ningún ruido hasta el momento que llevaba viendo a Gyoumei hace un chillido de emoción.

¡AHHHHHHHH! ¡Himejima-san eres demasiado adorable! - ella gritó. Se le olvidaba que todavía había personas alrededor dentro del restaurante y que Gyoumei estaba justo frente a ella. Sintió un poco de vergüenza al darse cuenta de que tan fuerte hablo, lo que hizo que su cara se pusiera roja. Llevó una de sus manos a su labio superior para cubrir su boca. El otro sujeto que se encontraba en el suelo no tenía ninguna expresión, ya sabía desde hace un rato que Mitsuri estaba ahí al oír sus pasos corriendo hacia él. Levantó su cuerpo, girando para quedar hacia la chica más joven. El gato ya se había ido por el susto de oírla gritar. - ¡Perdón Himejima-san, realmente no mido mi propia fuerza ni al gritar ni al pelear! Solo… A veces solo saco mis pensamientos de mi cabeza, lo siento mucho si te asuste, estabas haciendo algo y yo solo te interrumpí, oh cielos. Desearía a veces ser un poco menos tonta, oh cielos… ¡Lo siento Himejima-san! - Hace una reverencia rápida completa de 90 grados hacia el más grande.

Señorita Kanroji, no se disculpe. La verdad… Es bueno ser honesto, pero no está bien hablar así de usted misma. - Mitsuri sabía a lo que se refería aunque era muy difícil poder pensar en algo más de ella que una muchacha fuerte, glotona, con cabello raro que a nadie le gustaba, que jamás encontraría alguien con quien hacer su vida porque nadie la veía atractiva. No pensaba en sí misma como una persona tan agradable de conocer o de escuchar hablar o de invitar tan siquiera a algún lugar. Ella estaba teniendo tantos pensamientos ahora mismo, quería salir corriendo y hacer como que no pasó nada pero eso sería demasiado grosero. Tuvo una solución, levantó la cabeza, apretó las manos en forma de puños alzando la voz. - Comamos un poco para olvidarnos de esto, por favor acepte mi invitación Himejima-san. Sé que tal vez tenga que hacer otra cosa más importante con alguna misión de Oyakata-sama o cualquier otra cosa pero podemos disipar este encuentro incómodo con una deliciosa cena. - Hablaba tan rápido ahora como si se le hubiera olvidado el sentimiento de vergüenza de hace unos minutos. El otro solo escuchaba y asentía con las manos juntas en forma de rezo. - Está bien. -

Ahora estaban comiendo soba caliente con hongos shitake recogidos esa mañana de la montaña. Los dos habían hecho una oración y comieron juntos aquella tarde. Mitsuri trataba de comer mesurada y con calma por si acaso el hashira lo regañaba por su forma de comer o los modales en la mesa, aunque ese no fue el caso. Después de un rato a ella se le olvidó completamente esto comiendo como siempre lo hacía, vaciando un plato seguido de otro más y otro más. La chica no se quedó atrás. Al ser un hombre realmente grande, como, más grande que todo el mundo también tenía su apetito. No era tan rápido al comer ni tan voraz como ella, aun así comía en grandes cantidades por la cantidad de energía que usaba al pelear contra demonios con un arma tan grande y tener que mantener esa musculatura. Cada uno tenía su propia torre de platos y vasos aquella tarde que los aldeanos estaban aterrados de volver a tenerlos a los dos en el mismo lugar otra vez.
Pasaron un buen rato después de terminar de comer hablando un poco sobre intereses propios, más que nada Mitsuri hablando y Himejima solo escuchando. Llegó un momento de la velada donde Gyoumei interrumpió a Mitsuri para decir algo. - Señorita Kanroji, quisiera saber algo si es que es apropiado para ti decirme… ¿Por qué te uniste a la organización de cazadores? - Estaba un poco incrédulo sobre si ella había tenido un encuentro con algún demonio en su juventud que le llevará hacia ese camino. Para él ella era demasiado inocente sobre el mundo real, incluso todavía ahora que era cazadora no parecía alguien que tuviera alguna experiencia que la llevara a un límite extremo de su vida.

Ehh, verás… Yo creo que es un poco vergonzoso decirlo, especialmente a ti. ¿Cómo debería empezar? - Usaba el dedo índice para ponerlo en sus labios y la otra mano en la orilla de la mesa. - Yo busco a un caballero fuerte y valiente con el cual contraer matrimonio, como todas esas cosas de conocernos, enamorarnos, llegar a casarnos, tener familia como cualquier chica de mi edad. Es lo que realmente alguien de mi edad debería hacer, ¿sabes? Una chica siempre debe ser cuidada por un chico que sea más fuerte que ella y aquí hay muchos otros chicos que son mucho más fuertes que yo por supuesto. Oh cielos qué estoy diciendo… Un monje como tú no pasa el tiempo escuchando de estas cosas todo el tiempo… Perdóname otra vez Himejima-san. -
El hombre no estaba perturbado por su respuesta, en realidad parecía estar pensando en lo que dijo Mitsuri detalladamente “caballero fuerte y valiente”, ”chicas de mi edad”, ”debe ser cuidada por alguien”. Esto le recordó a una cosa. Después de que Mitsuri terminó su escena de comedia Himejima dijo algo con la misma seriedad de siempre pero ahora parecía tener cierto sentimiento de nostalgia dentro de sí. Un par de niñas de cabello púrpura vienen a su mente.
Sabes eso me recuerda a alguien, una conversación de hace años. Lo que dices no es algo raro, en verdad es bueno que encuentres tu propia motivación sin llevar la carga de dolor detrás de ella. Aunque algo me hace ruido, dices que hay personas más fuertes que tú que te encontraran excepcionalmente atractiva y te casarás algún día con ese alguien. No creo que eso suceda. -

Así sin más lo soltó y Mitsuri no lo podía creer, tenía la cara pálida con la boca abierta. “¿EHHHH? Dices que nunca me casaré, ¿Qué se supone que deba decir a eso Himejima-san? ¡¿Qué dices?! Eres demasiado honesto y cruel ahora mismooo.” Su espíritu sale de ella como un fantasma, no esperaba que fuera a decir eso. Luego de ese silencio de unos segundos Himejima continuó.
No creo que sea posible porque eres la persona más fuerte en este momento. Eres la persona más fuerte de toda la organización. Después de que Rengoku falleciera... - Hace una breve pausa y cierra los ojos. - Tú te volviste la más fuerte de todos. La fuerza no solo radica en el tamaño de los músculos o qué tanto poder tienes a comparación de otros. Tu eres realmente fuerte físicamente, sí. Pero tu fortaleza viene de tu espíritu amable y honesto. Es difícil que los cazadores de demonios en su mayoría respondan ante un simple gesto de amabilidad tuyo, que te devuelvan una sonrisa o quieran comer contigo como lo estamos haciendo ahora. Todos pueden pelear y empuñar espadas contra los demonios, pero no tienen idea de que decir ante un acto de servicio amable y genuino. Como ser apropiadamente agradecidos es hasta un reto para la mayoría, aunque eso es porque sus espíritus fueron quebrantados demasiado jóvenes. Los chicos normalmente están aquí porque sus familias murieron o quieren suceder a alguien y buscan incansablemente derrotar a cuantos demonios puedan, con todo el dolor en su corazón en cada golpe que dan. Son chicos que tienen manchas de sangre en la tela de sus vidas. Pero tu eres diferente, no parece haber lugar para el odio en tu corazón y tienes una familia que te quiere. Aunque haya compañeros que no entiendan tu forma de ser tú siempre sigues adelante con una sonrisa y un amor genuino hacia todo el mundo. Confías con los ojos cerrados y eres honesta, no le tienes miedo a expresarte o decir lo que piensas, aun si la gente lo malinterpreta. Eso es una verdadera fortaleza física y mental. Porque ser el más fuerte de todos realmente no te servirá de nada, la fuerza física no mantiene a tus seres queridos vivos por siempre, sin embargo la fuerza emocional los mantiene cerca de ti sin importar cuento tiempo pase... Yo tendría miedo de confiar, así que tú eres más fuerte que yo ahora mismo. - Termino esto con una leve expresión de felicidad.
Mitsuri no podía creer lo que estaba diciendo, nunca lo había escuchado decir todas esas cosas. Algo en su estómago se revolvía y su corazón parecía salirse de su pecho, de tan rápido y fuerte que latía. Su cara se pintaba de un color de rosa nuevo pero esta vez no trató de esconderlo, tal vez ni siquiera le dio importancia a eso. Tenía un brillo especial en su mirada, muy diferente de lo habitual. Esbozo una sonrisa y entrelazo sus manos. Parecía que iba a llorar de alegría.
¡Muchas gracias Himejima-san por esas palabras! Es de verdad tan maravilloso escuchar eso de usted, y no podría saber cómo agradecer lo suficiente tener esta conversación. ¡Ahh! No debería de ser tan modesto conmigo. Me esforzaré mucho más como cazadora de demonios, no… Como hashira que soy, para demostrar mi fuerza entonces. - Lleva sus manos a los lados de su cara, a sus mejillas sonrosadas. - Tal vez deberíamos tener otra comida como estas más seguido Himejima-san, es genial poder hablar así con alguien. ¡Está decidido, la próxima vez lo invitaré a comer yo misma! - Hace un gesto de triunfo. La señorita Mitsuri estaba más que motivada ahora, Himejima pensaba en lo que había sucedido esa tarde como un recuento más de su vida y los aldeanos de la villa que estaban detrás del mostrador del restaurante rezaban para que no sea pronto ese encuentro o dejarían sin comida a la villa una semana.

Notes:

Esto es algo que quería hacer hace mucho. No hay suficiente contenido Himitsu para mí corazón. Como que en verdad tienen tanto en común y me dices que a nadie se le a ocurrido shipearlos es un golpe bajo para mi. Si no existe tu mismo debes hacerlo.