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Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 6 of RinHime Week 2023
Stats:
Published:
2023-07-03
Words:
1,741
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
9
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1
Hits:
110

La última llamada

Summary:

Un día, todo rastro respecto al idol conocido como HiMERU se desvaneció.

Notes:

RinHime Week
Día 6: Futuro

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Tal como si la tierra se lo hubiera tragado, HiMERU desapareció un día.

Se dio de baja cuidadosamente de todas y cada una de las cuentas que utilizaba en redes sociales. No había huellas dactilares ni cámaras que pudieran indicar su posible paradero. El apartamento que había ocupado hasta hace poco ahora, incluso, tenía un nuevo inquilino que jamás había visto su cara, y realizaba muecas desagradables cuando notaba que revolvían sus cosas en busca de alguna pista que HiMERU podría haber dejado atrás; no lo hizo.

Su desaparición probablemente tuvo algo que ver con la recuperación de Kaname Tōjo: el verdadero HiMERU. Cuando Saegusa lo interrogó respecto al posible paradero de su hermano, Kaname solo negó con la cabeza y, con tono triste, respondió:

—No lo sé, mi hermano nunca habla sobre sí mismo o acerca de su vida. Podría estar en cualquier parte.

Parecía estar siendo sincero, por lo que decidió ponerle fin a dicha interpelación.

COSPRO se encargó de mantener el hecho como un asunto de extremada importancia y, por lo tanto, en completo secreto, por lo que solo los agentes de Saegusa, además de él mismo, y Amagi, por ser el líder de la unidad a la que HiMERU había pertenecido, sabían del asunto.

Tras enterarse, Amagi golpeó el escritorio de Saegusa con ambas manos.

—¡¿Cómo es posible?! —soltó. El sudor cubría la piel de su cara, y un horrible nudo se había formado tanto en su estómago como en el medio de su garganta— ¡¿Cómo demonios pasó?!

—Baja la voz —ordenó Ibara. Al igual que Rinne, no lucía especialmente tranquilo; la situación parecía estar jugando un papel importante en su manejo del estrés—. Para ser honesto, ni yo, ni nadie, ni siquiera su hermano, había esperado este desenlace. Sin embargo, por lo que hemos podido extraer de él, parece ser algo premeditado.

—¡¿HAAAH?! —Rinne se apartó del escritorio, inhaló un par de veces y se llevó las manos a la cabeza—. ¿Estás diciendo que HiMERU simplemente abandonaría a sus amigos porque sí?

—Tal vez —respondió Ibara encogiéndose de hombros—. Tal vez no. Tal vez crea que es lo mejor: hacerse a un lado para permitir que su hermano transite el camino que ha pavimentado para él. Quién sabe. No soy un experto en estos temas, señor Amagi, y como verá, toda la tensión de este asunto me tiene hasta los... —inhaló profundo. Suspiró—. En fin. Como decía. HiMERU es excepcionalmente bueno evadiendo todas las cámaras que hemos puesto y las ordinarias, también a nuestros agentes y a todo el personal que hemos movilizado en su búsqueda; sin embargo, como podrá imaginar, nuestros resultados han sido infructuosos hasta ahora, por lo que tendré que recurrir a un factor al que no imaginé que debía —y, con una mano, señaló a Rinne.

Rinne se señaló a sí mismo, con las cejas arqueadas.

—¿Yo?

—Tengo la certeza de que, gracias al tiempo que llevan juntos, HiMERU se habrá encariñado con los integrantes de su unidad pero, además de eso, estoy seguro que tú podrás encontrarlo con más facilidad que todos nosotros.

—¡¿Por qué yo?!

—Por los recuerdos, las memorias compartidas, etcétera. 

Rinne se llevó una mano al mentón, pensativo, hasta que, finalmente, fue capaz de comprender que Ibara creía que HiMERU podría estar en algún sitio donde ellos (Crazy:B) compartieron algún recuerdo juntos. Sonaba plausible aunque, ¿no sería demasiado obvio?

—¿Ocultarse a plena vista? ¿Eso es lo que insinúas que está haciendo?

Ibara se encogió de hombros.

—Si lo hace, si no lo hace, creo que no está demás echar un vistazo por las dudas.

 


 

Fue así como acabó Rinne a las 10PM, recorriendo distintos lugares para hallar a HiMERU o al menos encontrar una pista que éste pudiese haber dejado. No sólo no halló nada, la gente a la que interrogó tampoco sabía algo al respecto. Realmente era como si HiMERU hubiera sido completamente tragado por una dimensión distinta, ya que ni siquiera las personas parecían conocerlo.

Rinne no podía soportarlo.

No podía soportar la idea de vivir en un mundo en el que no recordaran a HiMERU, a su HiMERU, aquel que amó en secreto durante tanto tiempo y admiró aun más.

Si tan solo se hubiera armado de valor y se lo hubiera dicho, ¿habrían sido diferentes las cosas?

Sintió que las lágrimas se agolpaban en los ojos, y éstos comenzaban a arder.

No llores, no llores, no llores...

Entonces, lo escuchó.

Se trataba del tono de llamada de su teléfono.

Cuando Rinne comprobó el número, se trataba de una línea privada pero, pese a ello, decidió responder. No supo si fue buena o mala idea, porque al oír la voz al otro lado, el corazón casi se le salió por la boca.

—¿...Amagi? ¿Estás ahí?

Rinne inhaló profundo. Exhaló. Contó. 1. 2. 3. Se secó las lágrimas con furia.

—Me-- ¡¿MeruMeru?! ¡¿Dónde estás?! ¿Por qué te has ido? ¿Por qué has desaparecido? Ah---- —calló de pronto intentando calmarse. Respiró hondo—. Meru, yo--

Escuchó una risita al otro lado de la línea y un sinfín de mariposas estallaron en su estómago. Ah. Había extrañado esta sensación.

—Amagi, sé que tienes muchas preguntas, pero me temo que no tengo tanto tiempo para responder a todas —lo oyó decir, solo ocasionando que las mariposas se esfumaran tan pronto como llegaron para dejar un horrible hueco. Un feo y amenazador hueco—. Tal vez algún día, en caso de que nuestros caminos se vuelvan a cruzar.

Su estómago se encogió.

—¿Eh? ¿A q-qué te refieres con eso...? MeruMeru, ¿Por qué suenas a que te irás lejos y para siempre? No me asustes, por favor.

—Amagi —HiMERU continuó hablando como si no lo hubiera escuchado—. Quiero que sepas que nada de esto es tu culpa, y que es algo que había estado planeando desde el principio. Por supuesto, hay cosas que no planeé, como el hecho de encariñarme tanto con Crazy:B y, especialmente, contigo. 

—¿MeruMeru...?

—Amagi, la verdad es que yo siempre te he amado.

«Atención, pasajeros de la aerolínea...»

El anuncio se había sobrepuesto por encima de las palabras de HiMERU, por lo que Rinne fue incapaz de capturarlas.

—¿Qué dijiste? No pude oírt--

Pero al otro lado, solo recibió el sonido de la línea muerta, y Rinne fue incapaz de hacer otra cosa más que maldecir. 

...Hasta recordar que el anuncio mencionaba una aerolínea, ¡Por lo que HiMERU debía de encontrarse en el aeropuerto!

—¡Ya sé dónde se encuentra! —exclamó eufórico durante la llamada que ofreció a Ibara—. ¡Está en el aeropuerto!

—¿Estás completamente seguro? —preguntó Ibara desde el otro lado de la línea.

—¡Enteramente! Me corto los huevos si me equivoco.

Rinne puso fin a la llamada justo al tiempo que oía a Ibara dar órdenes a sus agentes, y se puso en marcha rumbo a dicho destino, quebrando incontables leyes de tránsito pero, al menos, llegando media hora más tarde.

 


 

Para ser honesto, le sorprendía y a la vez no ver a Ibara ya presente allí, rodeado de al menos de una docena de agentes.

—Vine en helicóptero —explicó éste antes que Rinne pudiera hacer siquiera una pregunta—. ¿Vamos?

Dándose prisa, atravesaron todo el aeropuerto en busca de HiMERU. Ibara ordenó a los agentes buscar en cada establecimiento mientras él acompañaba a Rinne hacia la zona de embarque. Sin embargo, por ningún lado había señales de HiMERU.

—¿Estás seguro de que está aquí? —inquirió Ibara, frunciendo el ceño.

—¡Tiene que estarlo! —espetó Rinne—. ¡Estoy seguro de que lo oí...!

Pero mientras más buscaban, más evidente se hacía que HiMERU no se encontraba en ese lugar. Excepto por...

No fue hasta entonces que los ojos de Rinne se fijaron en el avión que iba de salida, emprendiendo el vuelo, y no pudo evitar lanzar un grito de frustración.

—¡Maldita sea! ¡Llegamos tarde!

Detrás, pudo oír a Ibara chasquear la lengua.

—¡Rápido! ¡Averigüen a dónde se dirige ese avión!

—¡Sí, señor!

Rinne pateó un basurero cercano para descargar la frustración, e Ibara se acercó intentando lucir sereno.

—Descuida. Tengo a alguien trabajando en encontrar el destino de aquel avión; de ese modo, esta vez no se nos escapará. Te aseguro que pronto lo tendremos de vuelta.

Ibara juntó los talones y realizó el típico saludo militar, y Rinne se acercó a situar la mano sobre su hombro izquierdo.

—Sí, más te vale que lo hagas.

 


 

Transcurrieron diez años sin noticias acerca del paradero de HiMERU y, ahora Rinne, un idol retirado, se encontraba sentado en el porche de la casa que Niki había comprado para vivir en compañía de su esposo, Mayoi.

—¡Oooi! —Niki salió de la cocina con las manos situadas en la cintura—. El césped está largo de nuevo, ¿Por qué no le das una nueva cara?

Rinne lanzó un quejido.

—Niki, compadre, te pago con mi amistad y me fuerzas a trabajar. ¿Qué clase de injusticia es ésta?

—A menos que quieras limpiar el desván —replicó Niki encogiéndose de hombros—. Es el precio por vivir con nosotros completamente gratis. Así que escoge: Césped, o desván.

—Hombre —Rinne se puso de pie perezosamente—, nadie ha limpiado ese desván desde que tú y tu Mayochyan se casaron, así que si escoger entre el césped a estornudar por toda la eternidad, yo digo que césped.

—¿Ves que no es tan difícil? —Niki sacudió la cabeza—. Y apresúrate, que el almuerzo de hoy será curry.

—¡Genial!

Tras ir a buscar los elementos de jardinería, Rinne se dispuso a cumplir el capricho de su amigo. O al menos esa fue su intención, ya que sobre el césped crecido halló un sobre sin remitente.

Rinne lo tomó sin pensar mucho y comprobó ambos lados, solo para notar que estaba dirigido a él. No conforme con eso, el destinatario iba acompañado de una pequeña frase:

«Tal vez en la próxima vida».

Rinne se apresuró a abrir el sobre solo para encontrarse con fotografías de HiMERU que, al parecer, las había tomado él mismo con una Polaroid. Algunas fotos eran de sí, otras del paisaje del lugar en el que se encontraba viviendo. Además de las fotos, había una carta; más que carta, parecía una nota a causa de la extensión:

«Al hombre que amo:

Gracias a ti, no he perdido contacto conmigo mismo y sigo siendo quien soy. Por siempre, gracias».

No fue hasta entonces que Rinne se percató de la solitaria lágrima que resbalaba sobre su mejilla.

—Después de tantos años sigues siendo igual de cruel, ¿No es así, MeruMeru?

Notes:

No acepto tomatazos, ni amenazas de muerte, solo efectivo

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