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¿Vendrás a casa?

Summary:

Izana se había acostumbrado tanto a su soledad, que jamás pensó en las consecuencias que traería a su vida personal el unirse a la ToMan.

Los hermanos Sano eran un verdadero dolor en el trasero.

 

Nota: Añadí el formato de podfic dentro de esta misma publicación, por lo que ahora también pueden escuchar la historia :)

Notes:

Historia escrita durante la actividad "30 minutos Rock" del Club de Lectura de Fanfiction

✨ Acorde 8: Missing scene

Al inicio pensaba hacer un drabble, pero Izana me consumió y terminó así la cosa (?), lo amo mucho, y le daré todo el amor y fluff que sea necesario para salvar esta compañía!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La reunión de la ToMan había concluido con éxito y, como ya era su costumbre últimamente, Izana prefirió quedarse un rato para distraerse un poco en los alrededores del templo, recargarse contra algún árbol y sentir la brisa de la noche contra su rostro; solo él y sus pensamientos que, la gran mayoría del tiempo, eran ocupados por cuánto había cambiado todo desde su pelea contra Mikey.

Todo.

A veces, no podía creer que lo que estaba viviendo pudiera ser real. No podía evitar cuestionarse cuánto duraría su suerte, o si acaso sería él quien terminaría yéndose por su propio pie. 

No era que tuviera problemas dentro de su división, pero era inevitable que terminara mal parado cuando se generaban conflictos con los demás miembros, sobre todo los capitanes. Sabía de antemano que una fusión tan grande y repentina les traería este tipo de situaciones, así que ¿por qué aceptó? Era demasiado trabajo, y no se acostumbraba a lo serios que eran en la ToMan con algunas cosas. 

Claro, mientras más crecieran, más importante era mantener a todos a raya ¿no es así?

Odiaba que le dieran órdenes, y había de confesar que a veces extrañaba esa sensación de saber que otros le temían con solo saber la facilidad con la que había vencido a otros líderes de pandilla. 

Si bien aún no aceptaba del todo su papel como miembro de la ToMan —y lo que implicaba—, lo que más le costaba era el cambio que eso supuso en su rutina diaria. 

Antes, era usual que fuera a donde sus pies le llevaran, podía andar por la ciudad y no percatarse del paso del tiempo, hasta que era hora de buscar dónde pasar la noche. Desde la formación de Tenjiku, no tardó en acostumbrarse de nuevo a la presencia de Kakucho, quien era la persona con quien más compartía su tiempo.

Ahora, le era difícil creer que fue capaz de volver a hablar con Shinichiro y Emma. No era tan ambicioso como para esperar que pudiera recuperar su relación con ellos, si es que aún quedaba alguna, pero… no comprendía. No alcanzaba a entender cómo parecía tan fácil para ellos actuar como si nada hubiera pasado.

Era inevitable que se encontrara con Emma de vez en cuando en las reuniones de la ToMan, y a pesar de decirle que no lo hiciera, ella seguía refiriéndose a él como “Iza-nii” cada que lo veía. El ardor en su pecho cuando lo escuchaba… no podría decir si era como una punzada, o más como algo que estuvo dormido en su corazón todo este tiempo, y respondía a ese llamado. 

Y Shinichiro… 

La verdad es que no lo había visto ni una sola vez en todo este tiempo, desde ese día en que descubrió la verdad sobre su origen, y le recriminó el haberlo engañado… Su ilusión de tener una familia a la cual pertenecer. 

Recuerda que un día Seishu le contó que últimamente iba mucho a la tienda de Shinichiro y, antes de que pudiera detenerlo, le comentó que el mayor siempre le preguntaba por él. 

«Ya sabes cómo es, solo sonríe cuando le digo que estás bien pero… si quisieras ir a visitarlo, seguro que serás bienvenido.» Seishu había sido el único con el suficiente valor como para contarle a Izana sobre ello, pues tanto para los hermanos Sano como los amigos cercanos que conocían la situación, era difícil sacar el tema.

«Aunque Seishu siempre ha sido así de cabeza hueca.» Izana sonrió para sí ante el recuerdo. 

—¿En qué piensas?

Escuchar de repente la voz de Mikey le cayó como un balde de agua fría, pero respiró hondo para tratar de calmar los latidos de su corazón.

—¿Ahora qué quieres, Manjiro? La reunión terminó ¿ni así dejas de molestar o qué?

Esto era lo más extraño, había pasado tanto tiempo odiando a Mikey que ahora que ese sentimiento se esfumó, no sabría reconocer qué fue lo que quedó en su lugar. 

Tras hablar con Mucho sobre lo que sucedió cuando habló sobre su traición con el Comandante de la ToMan, Izana concluyó que Mikey definitivamente era un idiota. “La ToMan no perdona a los traidores”, estaba seguro de que jamás había hecho cumplir esa estúpida consigna, siempre era más importante salvar a los demás del maldito pozo en el que estaban metidos.

«No tienes porqué cargar con esos sentimientos tú solo, Izana.» Habían peleado con todo lo que tenían y, al final, perdió contra su fuerza, pero Mikey le tendió una mano, junto con una mirada cargada de tantos anhelos que no hicieron más que confundirlo ¿por qué le miraba de esa manera? Como si fuera algo preciado, y que no dejaría escapar tan fácilmente. 

La ToMan era como una gran familia, una de la que, irónicamente, terminó siendo parte. 

—Emma me dijo que te dijera que vinieras a cenar con nosotros hoy. Como no respondías el teléfono, tuve que venir a buscarte. 

Izana rodó los ojos, no era la primera ni la última vez que rechazaba sus invitaciones; sin embargo, siempre llegaba otra, tarde o temprano. Lanzó un largo suspiro, pensando en si esta sería una de las tantas cosas de las que se arrepentiría después.

—¿Quién más irá?—. Mikey se quedó petrificado ante la respuesta, limitándose a ladear la cabeza, tratando de procesar si acaso no había escuchado bien. —¿Y bien?

—No lo sé, tal vez Ken-chin se quede, Baji y Haruchiyo se invitaron solos, y yo creo que Inui va a llegar de pegoste con Shinichiro… Umm, podemos irnos más tarde para que no nos toque hacer nada—bromeó Mikey, logrando sacar una sonrisa ladina a Izana.

—¿Sólo estás buscando hacer tiempo conmigo?

—Tal vez~—respondió, arrastrando las palabras con ese tono de voz infantil que tanto le molestaba a Izana. —Pero si vienes, estoy seguro de que ellos se pondrán muy contentos… Y tú también ¿cierto? —le molestó, buscando su mirada.

—Cállate, y andando, antes de que cambie de opinión.

Izana adelantó el paso hacia el estacionamiento, esperando que Mikey no notara el par de lágrimas que limpió casi de inmediato de sus mejillas. 

Tal vez no había aceptado las señales que el universo le mandaba sobre el hecho de que podía tener la familia que tanto anheló de pequeño, pero los Sano eran tan malditamente entrometidos que tomaron esa tarea en sus manos, hasta que Izana cedió.

Y no ya no le molestaba tanto.

Notes:

Jamás perdonaré que me privaran de una interacción de Izana con sus krnales en la línea final, o bueno, ya veremos en noviembre si me convencen con el extra (?) 🤣 pero well, al final, no esperé escribir algo con focus en Izana para esta actividad, pero con eso de que los pjs tienen vida propia y hacen lo que quieren, uno nomás está aquí cediendo a sus caprichos verdad (?) SOBRE TODO IZANA, SIEMPRE ME HACE LO MISMO NO PUEDO TERMINAR NADA DE ÉL PORQUE ME LLEVA POR OTRO CAMINO AJSDKSJXK

Hay mucho drama de mi bebé, y con justificada razón (?), pero ya vine yo con mi varita de felicidad porque lo amo demasiado y tengo muchas cosas bonitas que sacar tras ver cómo terminó al final 🥹🤧 I'm so proud of my babe 💞

Y ya, creo que no estuvo tan mal para haberlo escrito made in chinga (?)

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