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“Últimamente los días y las noches se parecen demasiado. Si algo aprendí en esta ciudad es que no hay garantías, nadie te regala nada. Todo podía terminar terriblemente mal, pero este caso... había que resolverlo”
Gustavo Cerati – Crimen
Los días en la ciudad eran lentos, del tipo donde nada importante ocurría y mi tiempo se sumergía en frívolas búsquedas de mascotas perdidas, de investigación banal y aburrida donde la información poco y mas saltaba a tus manos sin necesidad de tener que andar hurgando. De esposos y esposas infieles y sus cónyuges intentando dar en el clavo. Pero esos casos son la mayor parte de mis ingresos, y por mas que sean poco estimulantes a mi cerebro e intelecto, que con no poco orgullo puedo reconocer que es altamente privilegiado, son la mayor fuente de ingresos de la que dispongo para poder subsistir en el día a día de esta ciudad sin leyes, sin garantías y en donde el poderoso prospera mientras que los débiles son sometidos cada vez mas cuando intentan sobresalir de su miserable existencia, como si de un martillo golpeando un clavo se tratase.
Ah, pero es en la noche donde la verdadera ciudad se muestra, cuando las sombras se extienden y las luces de neón alumbran con su brillo fantasmagórico los retorcidos callejones donde todo y nada puede ocurrir, donde proliferan el crimen y los vicios mas bajos y ruines de la condición humana, mostrando su fea cara en este mundo despiadado donde la ley de la jungla opera sin precedentes y sin restricción alguna. Una ciudad donde ir armado apenas es garantía de supervivencia, pues era obvio que la seguridad es un concepto ajeno a lo que en las calles ocurría.
Heh, “la ciudad del futuro” la llamaron cuando fue construida e inaugurada. “Un faro tecnológico, la utopía definitiva donde los sueños pueden hacerse realidad y donde todos son iguales”. Todo un montón de patrañas, porque donde hay seres humanos, sean puros como lo soy yo o 'borgs, siempre va a haber corrupción y maldad. Si, un mundo donde la humanidad es cada vez menos humana, sin importar si su cuerpo físico refleja esa inhumanidad en carne propia. Un futuro en el que la pureza de cuerpo es una reliquia de una era ya pasada, como una vela que se está consumiendo a mayor velocidad a cada segundo que pasa. Un mundo cada vez mas conectado, pero donde todos estamos distanciados y separados por una infranqueable muralla de mentiras y falsa moralidad.
Esa es la clase de noche en la que yo me he despertado, con un dolor de cabeza de tamaño colosal y sin poder recordar con exactitud que fue lo que hice la noche anterior. De hecho, tampoco me era posible reconocer al principio donde es que me encontraba, solo que era una superficie dura en la que estuve durmiendo, lo cual en parte puede explicar la razón por la cual me duele todo mi cuerpo y por la cual no me sentía particularmente cómodo aun cuando lo mas seguro es que sigan siendo alojamientos de un nivel comparable al del departamento en el que me estaba quedando y donde las cucarachas ya hacía rato que abandonaron barco en busca de un mejor lugar para vivir.
-Maldita sea... Es por casos como esos por los que siempre me han dicho que necesito al menos un implante para filtrar el alcohol...- Me dije a mi mismo con una mueca de dolor, al agravar la resaca que en esos momentos estaba sintiendo. Lo bueno es que todas las luces estaban apagadas y que no había nadie conmigo que estuviera hablando con un volumen de interiores que supere al de un leve murmullo.
Pero siempre me he rehusado cuando los Haisistentes me han dicho que al menos consiga cosas mínimas y de utilidad diaria, como un puerto de conexión o el anteriormente mencionado filtro abdominal. O a lo sumo alguna que otra cosa que pudiera servir a futuro y que pueda ayudar con el trabajo, pero las finanzas no son particularmente buenas ademas de que me niego rotundamente a dejar a un lado mi humanidad al conseguir ciberimplantes que me hagan ver mas como un tostador gigante y antipapeable que como una persona común y corriente. Al final, cuando mi cerebro decidió que tuvo suficiente tiempo como para aclimatarse al debilitante dolor de cabeza producto de lo que bien podría haber sido una noche salvaje de parranda, además de que mis ojos se acostumbraron un poco a la oscuridad circundante, pude notar con creciente sorpresa que todo este tiempo estuve durmiendo encima de mi escritorio en mi dilapidada oficina en la agencia de detectives, mas que nada por el diseño ligeramente austero y clásico pero no carente de ciertos lujos y privilegios que hoy en día muchos considerarían como algo “retro”, pues como mucho tengo una terminal portátil de primera generación, de aquellas que todavía no tenían puertos de datos que permiten una conexión directa mediante implantes al ciberespacio.
Gracias si tiene acceso a Internet estable, la verdad.
Pero tal vez era por ese letargo que aun sentía, por esa resaca fenomenal que me impedía recordar absolutamente todo lo que ocurrió desde la tarde de ayer, la cual fue una aventura bastante curiosa pero fructífera tras ser contratado por la cabeza de uno de los grupos yakuza de la zona para investigar y recuperar unos archivos confidenciales de manos de sus rivales. Una aventura cargada de peligros, de esas que llenan tu cuerpo de adrenalina y donde no faltan los disparos... que siendo la ciudad que es, eso no va a faltar nunca si alguien tiene una trifulca con la mafia sin importar de donde proviene esta, y eso cuando las megacorporaciones no están metidas de por medio. Si... Tal vez era por ese letargo que, al principio, no me dí cuenta cuando pasé mi mano por mi fuerte y larga cabellera bicolor... que, en realidad, en esos momentos no parecía tener cabello.
Al principio, empecé a tantear mi cabeza con mis dedos, ligeramente confundido de porque estaba sintiendo mi frente curvarse tanto. Luego de eso, una desagradable sensación de pánico comenzó a apoderarse de mi cuerpo cuando ya mis dos manos comenzaron a palmear repetidas veces mi cabeza, ahora calva como un huevo cocido, mientras mi cerebro empezó a trabajar a toda potencia tratando de recordar como es que esto ha pasado, si es que ha sido algo que yo decidí o si... o si... No, no puedo sospechar de los Haisistentes, porque por mas que ellos me tomen el pelo, saben perfectamente que estoy orgulloso de mi cabello y que definitivamente no es una peluca que puedan tomar sin permiso cuando estoy distraido.
De todas formas, parecía ser un crimen bastante extraño y bizarro en el sentido anglosajón de la palabra, como diría un conocido streamer latinoamericano que se dedica a contar historias macabras sobre la condición humana. De entre todas las cosas que podrían haber tomado, de todos los tesoros que en esta oficina hay, van y toman mi pelo como si fuera algo importante – Que lo es, conste. Y mira que hay cosas que podrían haberse llevado, como mi peluche autografiado de Korone, o los goggles rotos que le robé a Shura una vez que cruzamos caminos en un trabajo... Pero, tal vez por estar mas atento ahora, pese a la molestia en mi cabeza, pude notar que justamente al lado de ese peluche de mi chica preferida de Hololive se hallaba... un Holovox, uno que parpadeaba insistente como si quisiera llamar mi atención de manera apremiante, como queriendo decir “¡Escuchame, pues tengo algo importante que decirte!"
Y vaya que era importante lo que tenía que contar.
“Hola, señor Moriarty. ¿O debo decir 'Buenas noches', acaso?. Sea como sea, tengo en mis manos algo que es muy importante para usted. Algo de color blanco con un flequillo negro y que misteriosamente parece un peluquín. Francamente, no me sorprende que alguien tan vanidoso como usted haga uso de un gato para ocultar algo que le avergüence en gran medida... Bueno, considerando la coloración es mejor decir que es una mofeta, mas si tomamos a consideración su proclividad por un cierto juego en línea conocido por su toxicidad y gran contenido grasoso”
… Una voz distorsionada, que a todas luces saltaba que era producida con un modulador de voz de gran calidad, tal vez uno que incluso pueda ser conseguido únicamente por gente de alto rango en las megacorporaciones... Una voz modulada que ya he tenido el desagradable gusto de haber tenido que oír con anterioridad.
“... Seguramente se está preguntando a estas alturas cual es el motivo por el que lo hice, ¿verdad? Bueno, la realidad es que no hay un motivo, no al menos uno de importancia que podría llevarme a cometer una fechoría tan mezquina y pequeña como esa. No al menos directamente relacionada con usted, pues la realidad indica que tengo cosas que puedo y no puedo pedirle, señor Moriarty. Vera, hay un caso entre sus archivos, uno que me he tomado el atrevimiento de colocar para su posterior revisión. Estoy seguro que será de su gran interés cuando lo lea, pues le traerá a la mente recuerdos de eventos que cree mejor queden en el olvido. Quid pro quo, como dicen: Usted resuelve ese novedoso caso relacionado con su pasado y yo le devolveré al gato al que denomina su cabello.
Como tal, le deseo una excelente noche, señor Moriarty. Ta-ta.
… Por cierto, su asistente con nombre de japonés, el netrunner que tiene orejas de perro o lobo, lo que sea. Tiene buen gusto en cuanto a los dulces que ha dejado en la gaveta derecha de su escritorio. Esas... 'Haiseletas Payaso' son bastante deliciosas.”
Una voz tan desagradable como pocas, que tanto modulada como en su versión natural es capaz de hacerme sentir un irrefrenable deseo de romper con todo a mi paso por los agrios recuerdos de una rivalidad que no parece acabar jamás, pues este ladrón de guante blanco, este vil y ruin malhechor que siempre se mete en mi camino es una de esas pocas personas que me hacen ponerme de pie y, previo acto de abrir dramáticamente mi camisa y dejar mi pecho al descubierto, gritar al cielo una palabra solamente.
-¡HOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLMES!- Un grito que resuena por las bulliciosas calles sumidas en la oscuridad de la noche y amparadas por las sombras de los enormes rascacielos que se elevan en la ciudad de los sueños y las pesadillas, la mirada de color zafiro de una joven mujer de cabellos rubios que mira inquisitivamente en dirección a mi ventana antes de sonreír misteriosamente y desaparecer como si se hubiera desvanecido de este tiempo y este mundo.
Verdaderamente, esta será una noche inolvidable, aun si es por los motivos equivocados.
