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los cálidos, casi inexistentes, rayos de sol abrazaban su cuerpo, las brisa golpeaba su cara mientras ligeras gotas de agua salpicaban su rostro. eran las 6 de la tarde, la marea empezaba a subir, los colores anaranjados pintaban el cielo, una vista digna de dibujar.
el agua rozaba sus rodillas. cada dia que pasaba se colocaba en una roca diferente, cada una mas abajo que otra, cada una mas cerca del mar que la otra, cada una siendo abrazada y hundida por el agua salada del mar. esta vez, el agua le podia llegar a cubrir la cintura, no le importaba mucho quedar mojado por eso.
a hwang hyunjin el mar le traía paz, le transmitía un sentimiento de seguridad pero a la vez el sabia que no podia confiar en el. era como un arma de doble filo, algo lindo pero peligroso, dulce pero amargo. aun con todo eso. aquello ero lo emocionante de esperar y lo especial de estar ahi. había muchas formas de hacerlo, probablemente mas rapidas y sin dolor pero para el, el poder, con mucha suerte, desaparecer entre el agua del mar, descansar siendo abrazado por aquellas olas hacia que su miedo a morir se esfumara. era raro y poco racional pero para el era la unica forma de acabar con su vida.
aún con todo eso, hyunjin no confíaba en el mar, podía llegar a decir que la admiración y respeto por este era en gran parte miedo, por eso sus decisiones. no confíaba en el mar pero podía quedarse dormido en aquella roca, no porqué se sintiera seguro si no porque justo el sentimiento contrario se manifestaba. tal vez si se quedaba dormido en aquella roca la marea lo alcanzará de una vez por todas, no lo sabía y solo podía averiguarlo si lo intentaba.
lee minho, por su parte odiaba el mar pero le gustaba verlo. a minho el mar le traía un sentimiento de miedo y desconfianza absoluta, irónico porque ahora se encontraba tan cerca de este. no quería estar ahí, más bien está siendo obligado. tenía miedo, la marea subía y aunque nunca llegaba hasta donde el estaba cierta duda seguía ahí.
aquella arma de doble filo era algo hermoso. el viento rozaba su cara mientras observaba a su alrededor. los brazos rodeandose en si mismo no eran suficientes para cubrirse del frio que sentía, raro porque en la ciudad podían morir de calor. cómo sea, minho estaba inquieto, ansioso, no entendí el porque pero sentía que el mar lo sabía. las olas cada vez eran más intensas, el agua lo llegaban a mojar, no sabía que lo hizo quedarse ahí, analizando sus alrededores.
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su cabeza dolía en demasía, los rayos del sol colándose por la ventana no ayudaban. su respiración se agitó al no reconocer el lugar donde se encontraba. era un habitación simple, hasta cierto punto podía decir que transmita paz, lo opuesto a lo que el experimentaba en aquel momento.
su vista iba de un lado a otro, sintiéndose inseguro entre las sábanas blancas. parecía que en el lugar no había nadie, ni una voz podia escuchar. las ganas de llorar llegaron, se sentía tan mal el poder escuchar los autos pasar, la luz del sol colarse en la ventana, ¿por qué seguía ahí? ¿cuándo iba a ser el momento en que todo llegará a su fin? ¿cuándo iba a estar en paz?
las preguntas, remordimientos e incluso recuerdos llegaron de golpe, sus manos temblaron y aquel tan conocido sentimiento se instaló en su pecho. quería gritar o mínimo pedir ayuda. las lágrimas nublaban su vista, resbalaban por sus mejillas y por cada segundo que pasaba su respiración de iba cortando más haciendo difícil que el aire llegara. su cabeza dolía, la misma pregunta rebota en su mente, "¿por qué?". el pánico lo consumió, cualquier ejercicio para poder controlarse desapareció.
la puerta fue abierta, delicadamente, casi en un susurro. minho se sorprendió un poco ante la escena, el chico frente a el era un desastre.
sus pasos fueron lentos, cuidadosos, procuró en todo momento al chico, no quería asustarlo más. hyunjin no noto su presencia o la mano que tomaba la suya, apenas y podía escuchar la voz del contrario. 2 minutos probablemente pasaron hasta que la dulce voz de minho llegó a sus oídos, hasta que se aferró más a la mano que lo sostenía, hasta que de permitió llorar en los brazos del desconocido que lo estaba ayudando.
los perdieron la noción del tiempo, para los oídos del mayor cualquier sonido despareció y los sollozos del rubio era lo único que podía escuchar. un nudo se formó en su garganta, no conocia al chico que lloraba en sus brazos pero le dolía verlo sufrir.
—lo siento.—fue lo primero que hyunjin dijo cuando se calmó con la vergüenza en todo su esplendor.
—esta bien, no pasa nada.—una sonrisa tranquilizadora salió de los labios del castaño.—mi nombre es minho por cierto.
—el mío hyunjin.—un cierto toque de incomodidad flotaba en el aire. minho tenía tantas preguntas y temia no obtener las respuestas que quería.
—lindo nombre hyunjin, ahora ¿quieres comer? preparé algo antes de que despertarás.—no mencionó su ataque o preguntó la razón del porque se encontraba en su casa aunque hyunjin sabía que aquellas en algún momento iban a ser formuladas.
la incomodidad seguía ahí, como la tercera acompañante del lugar. ninguno sabía que decir, sentían que cualquier pregunta estaría fuera de lugar. tal vez el primero en hablar sería hyunjin pidiendo disculpas una vez más o sería minho haciendo una de las tantas preguntas que rondaban su mente, ninguna en realidad, los tres lindos gatitos que se acercaban lentamente a hyunjin rompieron el silencio que se había formado.
—hola gatitos.—murmuro hyunjin, acercándose a los tres felinos quiénes rápidamente aceptaron su caricia. hyunjin se permitió sonreír ante la aceptación de los gatitos, amaba a los animales.
—hmm. les agradas.—dijo minho con una linda sonrisa robándose la atención del menor.—muy rara vez interactúan con gente que no conocen, supongo que sea saben que eres buena persona o algo.
hyunjin no respondió, solo volvió a dónde se encontraba el mayor tomando su plató de comida, volviendo a ese silencio que a ninguno de los dos les gustaba.
preguntar o no preguntar ese era el enigma que rondaba la cabeza de minho. si veía el panorama general preguntar sería una de las peores decisiones que podía. había varios factores que podían jugar en su contra, desde que el menor tuviera otro ataque ahí o saliera huyendo de su cada, ciertamente no quería que ninguna de esas opciones pasara.
—quiere preguntar. hazlo.—su tono de voz no era exigente era más bien un pedido delicado con un cierto toque de vergüenza.
el mayor no respondió al instante, miro a hyunjin por un momento.—te haré sentir incómodo, no quiero eso.
el rubio lo miro sorprendido, era raro que alguien le dijera algo así. minho lo procuró y no lo incómodo, era lindo y un rato sentimiento de calidad se formó en el.
nunca pensó que alguien pudiera interesarse en el o mínimo tratar de cuidarlo. el era como una carga, estaba tan roto que no había remedio. siempre encontraría una manera de recaer en ese pozo sin salida. alejó a todos, como sea nunca hicieron el mínimo intentó de ayudarlo en sus peores momentos. cuándo aquella loca idea supo que estaba arruinado, no había nada ni nadie que le dijera que era mala idea. de resignó a esa vida, al llanto, al sentimiento de tristeza, se acostumbro a estar roto.
—te estoy dando permiso. no me vas a incomodar.—le regaló una pequeña sonrisa, casi invisible pero que hizo que minho tomara el valor de preguntar.
—lo ibas a hacer pero ¿por qué en el mar?—no era la pregunta que esperaba, hyunjin se tomó su tiempo para procesar la pregunta y poder formular una respuesta.
—el mar es lindo. me gusta el mar.—una repuesta simple pero que minho no lograba entender.
—el mar da miedo y causa desconfianza.—un brilló apareció en los ojos del rubio como si aquella era justo la respuesta que quería escuchar.
—exacto, minho. esa es la razón. me gusta el mar más no confío en el, ¿entiendes?—el mayor logró entender un poco lo que el contrario quiso decir más no del todo.—puede que sea raro pero si me iba a matar mínimo que sea en un lugar donde me sintiera bien.
el silencio volvió a hacerse presente como un recordatorio de que aún seguían siendo completos desconocidos. minho seguía confundido, seguía sin entender y más preguntas se formaban.
—eres muy curioso.—afirmo el menor observando con detenimiento al chico que tenía enfrente.
—lo se.—dijo por fin mirando al otro.—tambien se que tienes una idea de que es lo otro que quiero preguntar.
—es una respuesta complicada, minho. tal vez la pregunta correcta sería ¿por qué no?, hay razones, tantas que tal vez sería difícil enumerarlas. tal vez es mi forma de tratar de huir de los problemas. hay veces que solo somos yo en mi mente...en realidad siempre somos solo yo y mi mente. llega un punto en que es demasiado, te abrumas, te hartas y cometes errores que alejan a todos los que importaban, incluso si a ellos no les importabas pero no los culpó, nadie quiere cerca a una persona rota.
minho no decia nada, solo escuchaba con sumó cuidado. no quería interrumpir a su menor, lo iba a dejar desahogarse, que dijera todo lo que tenía que decir. hyunjin agradecía aquello, era como si eso fuera lo que necesitaba y lo tranquiliza pensar que minho parecía juzgarlo, más bien trataba de entenderlo.
—como sea, hace tiempo me rendí, perdí cualquier esperanza de ser felíz y trate de huir, la manera más cobarde, si pero la única que encontré. no me sentía vivo por más que sigo aquí, en realidad creo que nunca me sentí vivo o genuinamente feliz. creeme que la impotencia que sentía cuando desperté aquí, vivo, fue impresionante, solo me pregunté "¿por qué?" y no sabía odiarte porque por ti sigo aquí o agradecerte porque siento un raro y odioso alivió al saber que sigo sin cometer la mayor idiotez que ha pasado por mi mente.
cuando terminó se sintió raro, casi como si fuera el. no era propio de hwang hyunjin mostrar sus emociones, no era propio de hwang hyunjin contarle su vida un extraño pero por las extraño que haya sido aquello no se sentí incorrecto.
minho guardo silenció por un momento, tratando de escoger las palabras correctas.—no te puedo decir qué ahora que me dijiste todo eso algo va a cambiar pero desde que te encontré desmayado en aquella roca quise ayudarte, pude dejarte ahí o llamar a la policía, tal vez hubiera sido lo más razonable, pero no lo hice, sigo sin entender porque. no te puedo prometer nada porque no tengo ningún derecho de hacerlo pero quiero ayudarte y no quiero que lo veas como una obra de caridad o que siento alguna pena hacia tí solo quiero que logres ser feliz, no quiero que mueras. probablemente sea raro porque eres un desconocido pero en serio quiero que encuentres paz.
en ese momento hyunjin era un manojo de sentimientos, confusión, calidez, agradecimiento y nerviosismo era lo que sentía. sus manos sudaban y el sabía que era propenso a tener otro ataque. no entendí muy bien el porqué de todo eso, porque minho quería ayudarlo, nadie quería ayudarlo.
—no lo entiendo.—dijo haciéndo una pausa antes de continuar hablando.—pero no voy a impedir que lo hagas. quiero que lo hagas.
cómo se conocieron los dos chicos podía ser llamado; una mala broma, para hyunjin; obra del destino, por parte de minho; un golpe de suerte o solo fue una simple coincidencia, no estaba claro pero había sido algo bueno.
y aunque hyunjin siempre estuvo seguro de lo que quería nunca imagino que más que huir solo necesitaba que alguien lo ayudará, lo quisiera y cuidara. era algo tan simple que lo había olvidado, gracias a minho lo había recordado.
tal vez todo lo que necesitaba fue que alguien lo salvará.
