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Intenciones

Summary:

Payu jura que no fue su intención, que no estaba pensando.

Payu culpa al cansancio y al estrés. Rain se culpa a si mismo.

Notes:

Antes de que me funen por tratar así a los personajes, quiero decir que escribí esto porque

Jaja.

Chapter 1: Intenté explicarte

Chapter Text

Cuando por tercera semana consecutiva Payu seguía acumulando estrés, Rain seguía preocupándose. 

Entendía que su novio ponía un gran empeño y esfuerzo en su trabajo como arquitecto, y que era un perfeccionista por naturaleza que odiaba entregar algo que no fuera de primer nivel, sin embargo, el nuevo cliente del despacho traía a todos de cabeza y eso ya comenzaba a notarse en Payu.

-P’Payu, ¿quieres que te prepare algo de comer? ¿Algún bocadillo? -se atrevió Rain a interrumpir con voz baja.

-No, gracias, amor -respondió Payu sin siquiera mirarle. 

Rain se dio por vencido y dio la vuelta para salir del estudio y dirigirse a la cocina. 

Al parecer, el modelo a escala del nuevo proyecto estaba a punto de ser terminado, y Payu estaba altamente concentrado. Entró a la cocina y comenzó a sacar cosas del refrigerador para prepararse un bocadillo en lo que esperaba a su novio, quien le había prometido que irían a cenar fuera.

Tener como novio al “Dios de la Facultad” era increíble. Todos en la universidad le miraban con admiración, respeto u odio (a veces una combinación de los tres), y aunque Rain se sentía súper orgulloso y halagado de que alguien como Payu se hubiera fijado en él, aún así no podía evitar esa cosquillita de inseguridad que le murmuraba al oído un suave pero molesto “ No te lo mereces” cada vez que veía a su novio.

Rain sabía que además de ser guapo y algo tierno, no era lo suficientemente inteligente ni lo suficientemente carismático como para poder pasearse al lado de Payu como un igual. Si bien en la escuela le iba bien (le podría ir mejor) y tenía un gran círculo de amigos que le apoyaban junto con su familia, no destacaba en nada más. Se sentía mucho menos que su novio y eso no ayudaba a su, a veces maltratado, autoestima.

Saliendo de sus pensamientos, Rain tomó el platito con su bocadillo y se dirigió hacia la sala, para encender el televisor y matar un poco el tiempo en lo que P’Payu se desocupada.

Sin darse cuenta, pasaron dos horas antes de que escuchara como su novio le llamaba desde el estudio.

-¿Rain? ¿Puedes venir un segundo?

Rain parpadeó, aun mirando la TV, como si no estuviera seguro de que alguien había mencionado su nombre.

-¿Rain? -volvió a llamarle P’Payu.

Ahora si Rain se puso de pie de un brinco y se apresuró a ir al encuentro de su novio.

Lo encontró de pie y mirando con orgullo su maqueta.

-¿Me llamaste, P’Payu?

La sonrisa que Payu le dedicó a Rain podía encender mil soles.

-Por fin he terminado, cariño. ¿Qué te parece?

Rain era un estudiante de segundo año de arquitectura, y si bien aún no tenía mucha experiencia en el campo laboral, sus profesores le habían ya inculcado con desveladas, tareas interminables y lágrimas lo que era un modelo a escala de calidad.

No le respondió de inmediato y se obligó a analizar a consciencia el trabajo que tanto había hecho desvariar a su novio.

Notó la perfección de las líneas y lo elegante que se veía, sin una sola gota de adhesivo fuera de lugar. Todo en color blanco. Perfecto. No encontró fallas y le sonrió al mayor.

-Es perfecto, P’Payu. Felicidades.

Payu amplió aún más su sonrisa y se acercó para abrazarle y darle un suave beso en la mejilla.

-Muchas gracias, amor -le dijo al oído-. Por fin terminé y mañana lo voy a presentar.

Rain le correspondió el abrazo con fuerza.

-Me alegro mucho, P’Payu. 

Se quedaron un par de minutos así, abrazados, disfrutando de la cercanía del otro y liberando el estrés y la tensión que sin darse cuenta, se había comenzado a dar entre ellos. 

Después de tres semanas de locura, por fin su relación parecía volver a la normalidad.

-¿Estás listo para ir a cenar, amor? -preguntó Payu, aún abrazándole con fuerza.

-Estoy listo, P’Payu. Pero, ¿no prefieres quedarte en casa para descansar? Te veo un poco agotado.

-No no, no te preocupes -le respondió-. No estoy cansado. Y para ser sinceros, creo que me gustaría salir un poco para distraernos, ¿qué dices?

-Si estás seguro, P’Payu… -le dijo Rain, un poco dudoso pero sonriendo.

-Estoy seguro, amor -le dio un último beso en la mejilla antes de soltarle-. Además, me gustaría consentir un poco a mi bebé -dice, bajando un poco la voz, coqueto.

Rain dejó las dudas a un lado, y le dedicó una de sus amplias sonrisas.

-Solo deja voy a cambiarme y nos vamos, Rain. 

Con una última mirada traviesa, Payu se aleja y sale del estudio, dejando a Rain embobado mirándole partir.

Cuando se encuentra solo, Rain da un saltito de felicidad y no puede evitar reírse como bobo. En serio, Rain tiene al mejor novio del mundo.

Un suave golpe en la puerta le hace salir de sus ensoñaciones.

-¿Se puede pasar? ¿Están decentes? -escucha la burlona voz de Saifah.

-Estoy yo solo, P’-responde Rain, riendo-. Puedes pasar, no hay peligro.

Saifah entra a la habitación, riéndose de su propia broma, pero ambos saben de que a estas alturas es mejor que Saifah toque la puerta antes de entrar a cualquier cuarto cerrado, porque por experiencia propia, ya no quiere ver más partes de su gemelo o de Rain de las que ya ha visto anteriormente.

Rain le hace un pequeño wai como saludo, y Saifah le sonríe, correspondiéndole a medias por el vaso con agua que lleva en una mano. Al parecer, acababa de llegar del taller.

-Hey cuñadita, ¿como va todo? -pregunta, bromista.

Rain le enseña la lengua, pero aun así le responde.

-Todo bien, P’Saifah. P’Payu y yo vamos a salir a cenar, así que te dejaremos la casa para ti solito -alza las cejas en forma juguetona-. Pórtate bien y no hagas travesuras.

Saifah lanza una carcajada feliz.

-Pero si yo siempre me porto bien, son ustedes los que hacen que me salgan canas antes de tiempo -le responde.

Rain se ríe, aún extasiado porque iba a pasar tiempo a solas y de calidad con su novio.

Saifah le ve sonriendo, y su mirada se desvía hacia la maqueta que descansaba sobre la mesa de trabajo.

-Oh, veo que por fin lo ha terminado. Vaya que ahora se tardó, eh -dijo, mientras se acercaba para ver el modelo más de cerca, pero con tan mala suerte que una de sus pantuflas resbaló y le desequilibró.

Rain vio con un terror creciente como el vaso con agua que llevaba Saifah en una mano lentamente caía y derramaba toda el agua, salpicando el modelo a escala.

Por inercia y quizá para intentar salvarlo, mientras el vaso de cristal azotaba en el suelo y se rompía en pedazos, Rain estiraba la mano como para intentar agarrarlo, sin éxito. Solo terminó resbalando con el agua y cayendo sobre los trozos de cristal.

-¡Rain!

Saifah se apresuró a acercarse a Rain y le tomó de las axilas para ponerlo de pie.

Rain se levantó, aun en pánico, y casi se suelta a llorar cuando vio todo el trabajo de su novio mojado. Destruido.

-¡Rain, estás sangrando!

Por la impresión, Rain ni siquiera había notado que su mano le punzaba y que rápidamente se estaba poniendo roja por la sangre que le salía de una larga cortada en el centro.

Saifah lo alejó rápidamente del área y le revisó con la mirada, como para comprobar que no tuviera más heridas. Al parecer solo la mano izquierda era la que estaba lastimada.

-Espera aquí -le dijo-, voy por el botiquín.

Y sin más salió a paso veloz del estudio.

Rain se quedó inmóvil, sin poder despegar los ojos de la maqueta arruinada. 

-¿Qué pasó? -dijo una voz desde la puerta-. Escuché un grito.

Rain pareció salir de sus estupor cuando escuchó la voz de su novio.

-P’Payu -dijo con voz entre cortada.

-¿Rain, estás bien? -dijo Payu, acercándose a su novio.

Rain le miró acercarse y no pudo evitar sentirse un poco ansioso.

-Tu maqueta… -solo pudo susurrar.

-¿Mi maqueta? -preguntó Payu-. ¿Qué pasa con mi maqueta? 

En ese momento fue que desvió la mirada, y cuando todo el infierno se desató.

-¿Pero qué pasó aquí? -alzó la voz cuando vio su trabajo mojado.

Se acercó rápidamente a la mesa y vio con más claridad el vaso roto y el agua regada por todos lados.

-¿Pero qué estupidez acabas de hacer? -gritó sin pensar.

Rain saltó de susto al ver a su novio tan alterado, y se acercó a él apresurado.

-P’Payu, al agua se…

-¿Podrías dejar de hacer tonterías por lo menos un dia? Mira lo arruinado que está todo mi trabajo -le interrumpió P’Payu sin mirarle, y ahora gritando. Estaba ocupado intentando alejar el agua derramada sobre la mesa con sus propias manos.

Rain se asusta y comienza a balbucear, intentando explicar lo qué pasó.

-P’Payu, el vaso…

-Ni una palabra, estoy cansado de tus lloriqueos. 

Rain frenó en seco sus explicaciones, asustado.

-Vete de aquí, ya no quiero verte.

Rain se queda helado. Jamás había escuchado a P’Payu tan molesto.

No siente nada. Está en shock. En autopiloto se da la vuelta, y sin siquiera ponerse los zapatos, sin tomar su cartera ni su celular, sale del lugar hacia la calle.

Payu comienza a intentar salvar su maqueta, sin prestarle más atención a la salida de Rain. Entonces llega Saifah, asustado y con botiquín en mano, y pregunta por el pequeño.

-Seguramente arriba, en la habitación -le dice Payu sin mirarle, aún concentrado en salvar el desastre que es su maqueta.

Saifah se da la vuelta para ir por Rain, pero a último minuto vuelve con su hermano y le pide perdón por ensuciar su maqueta.

-Lo bueno es que es solo agua jeje -intenta aligerar el ambiente.

-¿Fuiste tú? -le pregunta Payu.

-Me tropecé y se me cayó el vaso, perdón -dice Saifah antes de subir las escaleras en busca de Rain.

Payu se entretiene limpiando el agua de la esquina donde ensució su trabajo, y se alegra poco a poco se da cuenta de que no fue algo tan grave. Seguramente cuando sequé lo puedo arreglar con otra capa de pintura , pensó.

Pasaron unos cinco minutos cuando su hermano vuelve frenético a la sala.

-Payu, ¿has visto a Rain? No lo encuentro

-¿No está arriba? -responde Payu, aún sin voltear.

-No, no está en ninguna habitación de arriba, ya busqué en todas. Ni en los baños. No se donde está y le tengo que curar la mano -dice Saifah, bastante nervioso.

Es entonces cuando Payu por fin se gira para mirar a su hermano.

-¿Curarle la mano? -pregunta-. ¿Qué quieres decir? ¿Por qué tienes que curarle la mano?

-¿No te diste cuenta? Estaba sangrando. Cuando tiré el vaso, Rain se apresuró a recogerlo para alejar el agua de tu maqueta, pero se cayó sobre el cristal y se cortó la mano.

Payu no dijo nada por dos segundos, y de pronto se acercó a Saifah para quitarle el botiquín.

-Rain -llamó en voz alta.

El silencio le respondió.

Salió de la sala con rumbo al piso superior, buscó en todas las habitaciones de la casa, incluso en el garage, y no había rastro de Rain. Saifah le ayudaba pero ninguno consiguió encontrarle.

Cada vez más preocupado, Payu toma su celular y le marca a su novio.

“Money” de Lalisa suena desde la cocina. Saifah y Payu corren al lugar pero solo encuentran el celular y la cartera de Rain sobre la barra. Sin rastro del dueño.

Un temor frío comienza a recorrer el cuerpo entero de Payu.

-Debe estar por aquí-dice Saifah-. Sus zapatos siguen en la entrada.

Pero pasan media hora más buscando al pequeño antes de entender que Rain ya no estaba en la casa.

-Le dije que se fuera -susurra Payu-. Que no quería verlo. Pero me refería a que saliera de la habitación -confiesa-, no a que se fuera de la casa.

Saifah lo voltea a ver, asustado.

Saca su celular y una rápida revisión a las cámaras alrededor de su casa le hacen saber lo que ya sabía.

-Mira esto. -Se acerca para enseñarle la pantalla a su gemelo.

Las cámaras le muestran la figura de Rain saliendo de la casa en medio de la oscuridad y alejarse descalzo por la calle hasta llegar a la esquina, donde dio la vuelta a la cuadra y se perdió de vista.

-Oh no…