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Summary:

AU daltonismo
Hanma no puede distinguir el color morado y Kisaki solo puede distinguir el color morado. Ambos son almas gemelas que colorean sus vidas mutuamente, que se hayan conocido fue obra del destino.

Notes:

HOLAA, no he publicado nada Hankisa hace mucho tiempo pero después de obtener inspiración gracias a amigxs de Fb pude escribir algo que en un inicio sería corto pero no pude evitar alargarlo y terminó siendo mas largo de lo esperado! espero que este fic puede agradarles ya que esta es mi OTP querida y amada (realmente creo que jamas los podré superar, son mis bebés).

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Hanma Shuji, un tipo reconocido por su altura, sus tatuajes en sus manos "castigo" y "pecado", su mirada intimidante y su habilidad para ganar en peleas supo desde toda su vida que estaría condenado a vivir sin poder distinguir los colores morados.

Y jamás lo entendería.

Esto no era impedimento para sus actividades fuera de la escuela como son “meterse en peleas” entonces quizás no habría problema. Hasta que escucho hablar a una señora en la mitad de la calle cerca de donde solía vivir, ofrecía servicios leyendo las cartas, parecía ser que de esa manera se ganaba la vida, ¿será eso posible? Pensaba Hanma cada vez que la veía y dejaba un mísero donativo.

“¿Quieres una lectura rápida?” expresó la señora con una sonrisa cálida “será gratuito para ti”.

“Por favor” Hanma respondió casi instintivamente, ya que ansiaba por saber si su vida seguiría igual de aburrida, si seguiría peleando por la eternidad de la manera que solía hacerlo o algo cambiaría su rumbo, no dejaba de pensar si habría alguien especial esperándolo afuera.

“Dime tu pregunta”

“Quiero saber si mi vida seguirá siendo igual de monótona”

Pasaron unos minutos y un silencio para ambos, Hanma se sentía realmente nervioso, quería saber la respuesta ya, incluso le alegraría saber que su muerte se acercaba, de esa manera ya no tendría que vivir con esta vida sin propósito alguno. La señora barajaba las cartas, cuando caían algunas empezaba a leerlas.

“Alguien te devolverá los colores” dijo la señora sin más “Y te salvará de tu miseria”.

Hanma la miró fijamente por unos segundos sin entender a lo que se refería. ¿Será algún tipo de metáfora? ¿Cómo devolverá los colores si su daltonismo no tenía cura?, él no solía confiar en este tipo de predicciones, pero ¿Debería?

“No puedo dar más detalles porque es costo adicional, pero si tanto quieres saberlo solo espera; ya verás que pronto aparece”.

El mayor quedó estupefacto y aunque tenía miles de preguntas, agradeció a la señora. Esa noche no pudo dormir.

¿Quién será esa nueva persona en su vida? Fue motivo para vivir un día más.

 


 

Hanma Shuji fue citado por un tipo que ni conocía, pero fue con la esperanza de encontrar a su alma gemela que lo salvaría de su vida monótona.

Vio a lo lejos una figura masculina de estatura baja, lentes, cabello teñido y ropas de color monocromáticos.

Esta persona llegó al estacionamiento y se presentó con su nombre “Kisaki”. Empezó a hablar del plan original para derrotar a la Tokyo Manji y obtener su final soñado, él también tenía algo por lo que luchar. “Interesante” pensó Shuji dejando escapar una sonrisa.

“Seremos la mejor pandilla de Japón si todo está bajo mi control” exclamó Kisaki de una manera tranquila, como si estuviera seguro de que eso pasaría sin lugar a dudas.

Luego miró fijamente al mayor.

“Sé mi peón, Hanma Shuji” dijo con una mirada fija y directa hacia Hanma haciendo que este suelte rápidamente una sonrisa y su corazón se acelere ante tal exclamación. Después de todo, el plan no le parecía nada mal, finalmente tendrá diversión, ambos se miraron por unos segundos y sintió como si hubiera firmado un pacto con algún tipo de demonio, o quizás era él quien era el demonio y Kisaki su ángel salvador.

No pasó demasiado desde que tuvieron sus primeras peleas a muerte, la primera batalla de Moebius hizo que su sangre hierva de adrenalina y se sintiera el rey de las peleas, definitivamente ahora amaba pelear aún más, ya que tenía un propósito en mente, seguir a Kisaki en todos los planes posibles, no importaba cuán difícil sea, sería un reto para el poder derrotar a todos y serle fiel a su rey. En cuanto menos lo esperaba Hanma terminó teniendo un gran afecto hacia Kisaki, quien aún no sabía de su condición.

En medida que el plan de Kisaki avanzaba y todo salía como lo planeado, Hanma no pudo evitar pensar que Kisaki había logrado hacer que su mundo brillara de una manera sin igual, un sentimiento que no había sentido nunca por nadie antes, mariposas en el estómago y su corazón acelerado en cada nueva misión.

Ambos terminaron siendo muy cercanos por la insistencia de Hanma y la necesidad de Kisaki que tenía de usarlo como herramienta clave. El mayor a veces se colaba por la ventana solo para hacerle compañía y planear cuál sería su próximo plan, pero como siempre, estaría a su lado. Fue una noche de esas que Hanma sintió uno de los primeros efectos de su cambio de visión.

“De esta manera, acomódate a la situación, pero no te desvíes tanto de nuestro cometido, nosotros seremos enemigos” Kisaki exclamó con una sonrisa en su rostro mientras anotaba con prisa en su cuaderno donde escribía todos sus planes a llevar a cabo.

“Todo listo ¿Cierto Kisaki?”

A Hanma le gustaba ver la sonrisa de Kisaki cuando lograba ordenar sus ideas para poder actuar y dar pase a un nuevo espectáculo para su vida.

“Así es Hanma, es el camino para ser los mejores de Japón” Kisaki le sonrió a Hanma, no solía hacerlo a menos que tenga un plan malévolo en mente, pero eso hizo que el corazón de Hanma diera un vuelco y se quedó anonadado mientras Kisaki reía.

“Entonces, me puedo quedar más tiempo aquí, no tengo nada que hacer en mi aburrida casa”

“Solo si estas en silencio, claro”

Kisaki rápidamente emprendió a sacar los cuadernos de su mochila y revisar sus asignaturas intentando recordar en cuáles tenía tarea.”Matemáticas” susurraba mientras leía el nombre de la materia y lo ponía sobre su mesa, agarró lapiceros para poder resolver los 30 problemas pendientes para la mañana siguiente así que intento hacerlo rápido para irse a dormir.

Hanma agarró una silla para sentarse a su lado y asomo lo que estaba resolviendo en su cuaderno, le parecía impresionante la habilidad que tenía para el curso que más odiaba.

“Genial Kisaki, no solo eres bueno para manipular a las personas, también para resolver tus problemas de matemáticas. Creo que cada día me agradas más” dijo Hanma apreciando el perfecto perfil de Kisaki, deseando que lo mirara con la misma sonrisa de antes, ya que nadie le había sonreído así en toda su vida.

“Solo cállate, cualquiera podría hacer esto” dijo Kisaki con una expresión de frialdad y tratando de que Hanma no lo viera más porque el hecho de que el mayor lo mirara tan fijamente lo hacía sentirse estresado.

“Solo digo que eres más genial de lo que pensaba” se apoyó en una de sus manos recostado en la mesa de Kisaki y sin evitar molestarlo empezó a acariciar su cabello, luego sus orejas y finalmente su pequeño arete singular. No dejaba de pensar en que Kisaki definitivamente estaba cambiando el rumbo de su vida, ya no se sentía tan solitario luego de venir cada semana a acompañarlo a su casa, desde que fue adoptado por el menor, sentía que tenía un lugar a donde pertenecer.

Cuando de pronto su cabeza empezó a doler y sentirse mareado mientras miraba al suelo y masajeaba su cabeza en un intento de calmar la migraña.

“Hanma ¿Qué te sucede?” Kisaki dejó inmediatamente de hacer su tarea y miralo fijamente sin saber cómo actuar mientras el mayor solo ocultaba su rostro cerrando los ojos.

“No pasa nada, sigue en lo tuyo” decía Hanma restándole importancia.

“Cállate, espérame aquí”

Dejó rápido su cuarto y fue a traer su caja de medicamentos, eso fue lo primero que se le ocurrió hacer mientras Hanma trataba de levantar la vista y su mundo parecía cambiar.

“¿Qué ves?” Kisaki se sentó nuevamente frente a Hanma tratando de averiguar qué le pasaba.

Hanma solo se quedó mirando a Kisaki y la ropa que traía, un color ¿Diferente? 

“¿Cuál es el color de prenda que traes?”

“¿No lo ves o qué?” Kisaki se sentía intimidado y completamente confundido, como Hanma puede hacer una pregunta tan extraña.

“¿Es una mezcla de azul con rojo?” Hanma no dejaba de verlo mostrándole una mirada como si el menor pudiera responder sus interrogantes.

“Verás Kisaki, la verdad es que desde que nací nunca pude distinguir el color morado” Hanma dijo con una expresión seria, a Kisaki no le parecía que estaba bromeando “Pero creo que tu camisa ahora es un color que desconozco”

Ambos quedaron en silencio. Kisaki también tenía su secreto muy bien guardado y no le había contado de su condición a nadie más antes porque podría parecer débil ante los mayores. No quería admitir que era daltonico, pero por alguna razón sintió que el contrario podría comprenderlo.

“Morado es lo único que puedo ver” dijo mirando hacia el suelo “Soy daltónico también”

Hanma solo pudo mirarlo sorprendido por un largo rato para luego acercarse al menor, muy cerca a él.

“¿Hanma que haces?” dijo Kisaki con una expresión apática.

Y el mayor solo pudo actuar con sus instintos, algo le decía que Kisaki tenía la clave para su vida mientras se le acercaba hasta que el menor chocó contra la pared y solo podía ver fijamente al mayor con una expresión de confusión en su rostro. Inmediatamente recordó las palabras de aquella señora “Alguien te devolverá los colores”.

“Eras tú”.

No pudo evitar sonreír al mismo tiempo que Kisaki luchaba por alejarlo de su pecho, sus puños golpeando en su pecho no daban resultado. Su rostro estaba siendo tocado por ambas manos de “castigo” y “pecado” manos grandes y dedos largos acariciando su piel era algo tan privado que no pudo evitar estremecerse.

“¿Quién?”

Kisaki no entendía nada, pero mientras más miraba a Hanma sus ojos empezaron a arder por las nuevas sensaciones que sentía en su pecho, un sentimiento cálido empezó a inundar su cuerpo, su corazón latía desesperadamente después de estar bajo el tacto del mayor o quizás era solo el calor del verano. Pero algo era cierto, al ver de cerca los ojos del mayor, antes lo podía ver únicamente de morado pero ahora pudo notar un poco de destello de un color que nunca había experimentado antes, su cuello, su sudadera, parecía ser de un tono diferente. Trató de empujar lo más fuerte posible a Hanma y finalmente pudo liberarse de su agarre para recostarse en su cama y sacarse los lentes.

“Hanma, vete por favor” exclamó Kisaki en estado de shock por lo que estaba sucediendo con su vista, sintió tanto miedo que solo quería llorar y permanecer solo.

“Pero realmente creo que estamos conectados…”

“Callate por un momento, me estás molestando; además si soy daltonico o no, no es de tu incumbencia, mantente al margen Shuji”.

Tan pronto como Hanma bajo por su ventana, grandes lágrimas caían por la piel bronceada de Kisaki, no podía creer que en algún momento su vista pudiera mejorar un poco, solo un poco era lo que necesitaba para devolverle la esperanza de que recuperara la vista por completo, y no podía quitar de su mente los brillantes ojos de Hanma, un color desconocido y hermoso.

 


 

Luego de Valhalla su relación se volvió aún más cercana, Kisaki había empezado a sospechar que su vista se iba recuperando tanto como pasen los días, pero había un patrón extraño en ellos, no lograba entender qué exactamente estaba provocando esos cambios. 

No podía olvidar cuando de niño el doctor le decía que no podría recuperar su vista, puesto que era hereditaria. Sin embargo, esto no le detuvo nunca en ser el mejor de su clase, en ganar en competencias de matemáticas complicadas para su edad, su inteligencia era muy bien conocida por sus profesores y que eligiera el mundo de las pandillas también fue sorprendente para sus padres, quienes siempre estaban fuera de casa. 

Pero ahora se encontraba mirando la luna en su ventana con un color lila suave, realmente siempre había soñado con tener su vista normalmente, ahora que podía ver casi a la perfección los colores amarillos no dejaba de pensar en los ojos de Hanma, le parecía sumamente hermoso ese nuevo color desconocido que resaltaba su rostro y el tono morado en el centro, al darse cuenta de que no dejaba de pensar en ellos rápidamente se avergonzó.

"Parece que estoy enloqueciendo" decía para sí mismo mientras su corazón latía rápidamente y sentía todo su cuerpo temblar, bien, sí eran hermosos los ojos de Hanma ¿Pero hermoso Hanma? No podría imaginarse afirmándolo en voz alta, si lo hiciera el mayor probablemente nunca quisiera separarse de su lado, tan pegajoso como era, no podía negar que le molestaba de sobremanera el contacto físico constante que ejercía el mayor sobre él.

Se apresuró en dejar de mirar el cielo y volvió a su cuarto a lo que empezó a descubrir un ¿Nuevo tono?, ¿un nuevo color? Su vista parecía más colorida pero no lograba entender por qué a lo que sus ojos nuevamente ardieron y no tuvo más remedio que dormir para levantarse a la mañana siguiente y entender que, efectivamente, había descubierto un nuevo color. 

"Imposible"

 


 

Kisaki podía ver más colores; sin embargo, aún le costaba reconocer cada uno, ya que su vista seguía opaca y algunos colores los podía ver en poca proporción. 

Hanma ese día había decidido salir con Kisaki a pasear por su puente favorito luego de estar en planes para la siguiente batalla y este último se sentía extremadamente inquieto.

"Kisaki" 

"¿Hm?" 

“Creo que es por ti que casi puedo reconocer los tonos morados” decía mirando al menor mientras estiraba los brazos recostando su cabeza en ellos y miraba las estrellas "en realidad me gustaría que tú también pudieras ver los demás colores".

Kisaki no le había contado nada de lo que le estaba sucediendo a su visión, y por eso mismo, no sabía qué nuevos colores estaba experimentando, todo se sentía tan raro.

“Verás, lo que llevo puesto es un polo de color blanco, unos pantalones azules oscuros y zapatos amarillos, casi como mis ojos”

Kisaki entendió qué colores estaba visualizando e intentó restarle importancia pero en realidad quería poder entenderlo.

"Kisaki, creo que he descubierto este nuevo color gracias a ti" decía Hanma con un tono rosado en sus mejillas, intentaba hacer obvio su agradecimiento a la existencia de Kisaki mientras seguían caminando por el largo puente. Miraba al suelo y miró de reojo a Kisaki para ver su reacción, ya que no decía nada.

“Hanma, no eres el único que está sufriendo este efecto” finalmente lo admitió, emitiendo un suspiro pesado y prolongado.

“¿A qué te refieres?”

“No seas idiota, me refiero a que casualmente puedo observar más colores… o algo así si es que no estoy volviendome loco”

Hanma quedó viendo a Kisaki y dejó de caminar mientras sentía que su mundo se iba aclarando cada vez más, ya no se veía tan opaco como antes y más violeta alrededor, ya que el cielo se tornaba de ese color, en sus ojos se reflejaban destellos de felicidad al saber que estaba provocando el mismo efecto en el menor y no pudo evitar alzar los brazos sintiendo el aire recorrer su cuerpo y sintiendo el frío inundar dentro en sus huesos.

"Vivir una vida contigo es tan colorido, como un circo" 

"¿Qué demonios quieres decir? Raro" 

Kisaki no podía creer que todo eso fuera por Hanma ¿Qué tiene que ver él? ¿Es que acaso es tan importante? De ninguna manera, Hanma solo era un medio para escalar hacia la cima. 

“Kisaki, gracias por salvarme del callejón sin salida y de la soledad” Hanma solo podía sonreir como tonto mientras apreciaba al menor que yacía a su lado e intentó acercarse a él, tomando sus manos y acariciando su cabello “Gracias a ti encontré un motivo para vivir, lo eres todo para mí”

Kisaki intentó evitar el contacto visual con Hanma y al escuchar sus palabras sentía dolor en el pecho y se sentía confundido. En cuanto menos lo esperaba, Hanma se acercó hasta Kisaki hasta que este no pudo retroceder más y se apoyó en las barandas del puente. 

“¿Qué te sucede?”

“Me gustas” dijo mirándolo a los ojos, agarró las manos del contrario y los dirigió hacia su corazón, en ese momento su mundo se tornó completamente colorido, finalmente lo aceptó y sintió una carga liberada “Debemos estar conectados, Kisaki”. Su cabeza dolía pero valía la pena ver a su amado y decirle lo que sentía desde el fondo de su corazón.

Kisaki podía escuchar latir el corazón de Hanma desesperadamente y aunque quisiera alejarlo, realmente no quería hacerlo y estaba seguro de que casi se besarían en ese momento, sus sentidos estaban en las nubes. 

Pero sus ojos empezaron a arder y se quitó los lentes para poder sobarlos con sus manos, su vista se hizo pesada y cuando intentaba abrirlos no dejaba de llorar.

“Kisaki, no te fuerces, sé que duele, te llevaré a casa”

"Vete, me das asco" Kisaki exclamó gritando haciendo que el mayor se aleje y empezó a lagrimear quitándose la humedad con los brazos “ Déjame en paz por favor, te lo pido” Hanma nunca lo había visto tan indefenso y jamás habría pensado en que le pediría perdón.

Hanma intentó solo esperar a un lado a que el otro se calmara y empezó a fumar en un intento de calmar sus pensamientos e impulsos de besar los labios del menor, se sentía totalmente embrujado.

Kisaki dejó de llorar por el ardor y pudo abrir sus ojos lentamente viendo más colores, le parecía sumamente extraño lo que estaba presenciando así que lo primero que hizo fue observarse, su piel, su camisa y pantalones.

“Hanma… vamos a casa ahora”

Después de lo ocurrido en el puente, Kisaki no pudo dejar de pensar en qué exactamente sentía él por Hanma, en principio ¿Cuál era la razón por la que permitiría que lo besara? Algo que naturalmente debería parecerle asqueroso, no le desagradó del todo, por el contrario, quería que Hanma fuera suyo y solo sonría de esa manera tonta para él, sus noches se volvían confusas mientras su cabeza dolía a diario.

 


 

Kisaki no podía aceptar sus sentimientos a Hanma Shuji, no hasta que encontró a Hanma sentado en el edificio vestido con el uniforme de Tenjiku, claramente le había seguido.

Un día antes se había preparado mentalmente para…

¿Para qué exactamente? 

Ni él sabía lo que estaba haciendo y eso era demasiado inusual en él. Solo se dio cuenta de que cada vez que el mayor aparecía en sus sueños prometiéndole que lo acompañaría por el resto de su vida, su mundo empezaba a iluminarse más.

Hanma lo vio y actuó normalmente, después del incidente no volvió a tocar más el tema y Kisaki tuvo suficiente con eso.

“Hanma, ¿Por qué decidiste seguirme? dijo Kisaki sin más y mirándolo de reojo.

“Te lo diré cuando estés muerto”

“¿Qué diablos fue eso?”

Hanma solo se reía y dijo que lo prometería, pero no estaba satisfecho solo con escuchar ello, quería que Hanma volviera a repetir su declaración.

“Sabes, ahora puedo ver mejor los colores pero aún así esto se ve un poco desteñido”

“Es rojo” dijo Hanma mirándolo como si esperara su total atención.

Esa tarde Hanma se encargó de enseñarle los colores a Kisaki, trataba de mostrarle todos los edificios que podían ver desde arriba y enseñarle qué color era cada uno. El menor había mejorado tanto su vida; sin embargo, aún necesitaba un poco más de destello para poder distinguir los tonos morados adecuadamente, mientras Kisaki no dejaba de pensar en como el mayor tenía tanta paciencia para explicar absolutamente todos los colores a la vista.

Al final del día, los dos seguían deambulando por las terrazas de los edificios observando la puesta del sol y los hermosos colores en ellos hasta que subieron al más alto de todos.

“Creo que tenías razón, podríamos estar conectados”

“Finalmente lo aceptas” dijo el mayor con rapidez, sabía que el menor era inteligente y entendería sobre las almas gemelas “Fuiste tú quien hizo que mi mundo tenga los colores completos y que tenga razones para vivir, estoy completamente enamorado de ti, Kisaki”

El menor no podía creer la facilidad con la que admitía tal declaración mientras él solo se ahogaba con su propia respiración, intentando no mostrarse débil, pero el mayor fue más rápido y juntó sus hombros para luego mirarlo de cerca y apreciar la piel bronceada del contrario.

Kisaki no podía esperar más a que Hanma se decidiera en besarlo, así que lo jalo de la camisa hacia él y juntaron sus labios.

Un beso.

En los labios suaves de Hanma, sorprendentemente ligeros y no agrietados.

Hanma después de haber sido permitido a besar, no habría momento en que se detenga. Empezó a mover sus labios con cuidado, quería tomarse todo el tiempo del mundo aunque haya estado desesperado por hacerlo con el menor hace mucho tiempo, quería demostrarle que todo el amor que tenía guardado no podía compararse con absolutamente nada del mundo.

Kisaki apenas movía sus labios, no iba a alejarse, quería que el mayor tomase el control, ya que él no tenía experiencia alguna y este era su primer beso. La altura en la que se encontraban y el fuerte viento frío contra su piel le hizo dar cuenta que el calor proveniente de adentro era provocado por los besos húmedos y la falta de aire.

“Te amo, Kisaki” lo tomó del rostro con ambas manos, tocando sus mejillas y acariciando su piel tanto como quisiera mientras el otro solo podía apretar la ropa del contrario en un esfuerzo de no temblar y caer al suelo.

“Idiota” El menor no podía dejar de anhelar más contacto, por lo que intentó seguir el ritmo de Hanma hasta que sentía que lo iba a devorar y fue ahí cuando pensó que Hanma era el único que podría hacerlo así de feliz y completo, la única persona que lo entendía a la perfección. Los dedos del mayor le tocaban tan gentilmente que nunca creyó ser tocado de esa manera alguna vez en su vida.

“Te amo, te amo Kisaki, te amo tanto” decía el mayor descaradamente mientras abrazaba a Kisaki con toda la fuerza del mundo y recostaba su rostro en su cuello.

El menor no pensaba en aceptar que lo amaba, pero quizás si lo decía en voz baja podría llegar a sospecharlo. “Yo igual” lo dijo en un susurro que el mayor apenas logró escuchar. Pero enseguida tuvo otro mareo que esta vez sí lo hizo caer al suelo y empezó a llorar mientras el contrario le besaba las lágrimas y los bordes de los ojos retirando sus lentes. Tan pronto como el ardor paró, tomó sus lentes y al abrir sus ojos lo primero que vio fue al mayor con todos los colores, una combinación de tonos que nunca antes había visto en su vida.

“Hanma…” Kisaki no pudo esperar por ver todo a su alrededor, su ropa, los edificios que lo rodeaban y el cielo con una mezcla hermosa de colores morados, rosa y naranjas para luego voltearse y ver a la razón de su visión sonreír con dulzura, sus labios, pero en especial esos ojos que lo hipnotizaron desde la primera vez.

El menor no pudo evitar reír de felicidad, jamás había sentido esto antes y se sentía tan bien al estar con el mayor que en realidad, no importaba nada, solo ellos dos ese día. Recuperar la visión era algo imposible para él, pero Hanma lo hizo realidad, así como Kisaki también logró que Hanma pudiera observar el color morado a la perfección. No cabía duda que ambos nacieron para estar el uno junto al otro.

“Hanma, en realidad fuiste tú quien llenó mi vida de color” dijo Kisaki mientras estaba parado frente a Hanma sentado en el suelo, quería que tomase aquello como una declaración y el mayor pueda comprender que era especial para él.

Al escuchar esto Hanma no pudo evitar explotar de amor por el menor y rápidamente se puso de pie para abrazar al menor y besarlo en todos los lugares posibles en su rostro, lo que incomodaba al menor por no estar acostumbrado a este tipo de afecto, pero no lo apartó más.

El mayor pasó toda la noche en la casa de Kisaki y fue la primera vez que durmieron juntos, Hanma lo abrazaba y daba gracias al universo o si existiera algún Dios porque encontrar al menor fue sin duda el mejor milagro que haya llegado a su vida y prometió desde ese día jamás dejar de servir a Kisaki, a quien adoraría y amaría por el resto de su vida.

Notes:

Si leíste hasta aquí gracias por quedarte! lo escribí apenas salí de vacaciones de la univerdidad /lloro
dicho esto, te amo taylor swift