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Luego de todo lo ocurrido han pasado cuatro años. Después del final de la guerra, ese oscuro tiempo de la vida de Violet fue sepultado. Con la ayuda de Claudia e incluso del Capitán Dietfried Bougainvillea, se ocultó su pasado como un arma del ejército, resaltando ahora solamente su impecable trabajo en la compañía de servicios postales CH. Sólo los más cercanos a ella conocían toda su lucha al lado del Mayor Gilbert y sus inicios al lado del Capitán Dietfried.
La vida en Leiden era de lo más tranquila, en constante evolución cada vez adaptándose más a lo novedoso. Aunque el naciente implemento de la telefonía estaba en sus primeros pasos, no era un servicio para todos. Sólo los más pudientes podían costearse algo así y las principales oficinas públicas de la región. Sin embargo, el servicio postal todavia era muy requerido, por lo que aún tendrían trabajo como Auto Memory dolls un buen rato.
A pesar de que el ambiente pacífico de la ciudad era el predominante, los delitos y peleas no faltaban. La preocupación ha empezado a crecer entre las familias de Leiden, sobre todo las más acaudaladas. Una serie de robos a las familias más importantes ha desestabilizado el orden y aún no tenían pistas, ni sospechosos.
Para ignorancia de la población, un trío de hombres extranjeros son los responsables, provenientes de un país al sur de Telesis, quienes se han ocultado exitosamente durante esos días, haciéndose pasar por unos hermanos. Dos de ellos suplantando la identidad de militares y el tercero se hacía pasar por un maestro.
Para su suerte, habían cometido sus fechorías sin problema alguno, incluso empezaban a ser conocidos por los vecinos, haciéndose una reputación ficticia pero aceptable dentro de la comunidad. Eran conocidos como los hermanos Colleen.
Liam, Bernard y Paul habían obtenido ganancias considerables, ocultando su botín en un escondite a las afueras de la ciudad tan pronto perpetraban su crimen, el cual negociaban en el mercado negro. Hasta ahora no habían tenido ningún inconveniente, incluso se preparaban para su siguiente trabajo.
La fama creciente de Violet como una de las mejores Auto Memory Dolls, hace que hasta ese grupo sepa de ella. Uno de ellos propone secuestrarla y pedir un rescate a la familia Evergarden y hasta a su jefe Claudia Hodgins. Lo que no le dice a los otros es su verdadero motivo, se había obsesionado con ella.
Desde que supo de Violet Evergarden y la vio por primera vez, quedó prendado de ese rostro, le parecía una dulce mujer. Quería tener una oportunidad, mas con el estilo de vida que llevaban no podía aspirar a mucho. Sólo quería conseguirla a como diera lugar, ya vería que haría después con ella.
Sus supuestos hermanos no estaban muy convencidos, pero decidieron investigar un poco más sobre ella, sus actividades diarias, los lugares que frecuentaba, sus conocidos. En unos pocos días recolectaron la información necesaria y se dieron cuenta de lo valiosa que era para esa empresa, sobre todo para Claudia, quien la cuidaba casi como una hija.
También supieron que Violet no era una mujer muy sociable, no solía salir a muchos lugares, la mayor parte del tiempo iba desde su hogar hasta el trabajo. Hace un tiempo dejó de hospedarse en las instalaciones de CH y regresó a la casa de los Evergarden.
El señor Patrick había fallecido y su esposa Tiffany había quedado sola en esa gran casa. En una ocasión tuvo un pequeño accidente al caer de una escalera, lastimándose una pierna y Violet empezó a quedarse más seguido para hacerle compañía, hasta que un día se instaló definitivamente.
Le había tomado afecto a la señora y le agradecía el cuidado que le había dado desde que la conoció hace unos años, la mujer mayor la veía como una más de su familia, estaba feliz de compartir ese apellido con la joven.
Violet era algo predecible, sus hábitos y rutinas no variaban a lo largo de la semana. En algunas ocasiones salía fuera de la ciudad por algún trabajo a lo largo y ancho de Leidenschaftlich, iba a veces a una pequeña floristería, sobre todo cuando quería conseguir flores para llevar a la tumba del Mayor, regalarle a la señora Bougainvillea o para ella misma. Cattleya, Iris y Erica alguna vez le comentaron lo bonito que era dar o recibir flores, o simplemente comprar unas para adornar el hogar y disfrutar de su aroma y belleza.
Luego de averiguar lo suficiente, decidieron hacer ambos trabajos. Liam y Bernard estarían a cargo de la próxima casa y Paul se encargaría de conseguir a Violet. A su parecer, una mujer tan frágil y delicada no supondría ningún problema para un solo hombre y tampoco eran unos enclenques.
Temprano esa mañana deciden llevar a cabo lo planeado. Paul solicita los servicios de la doll, mientras sus 2 hermanos iban a investigar sobre la próxima familia a la que les robarían.
Ella solía ser de las más solicitadas, por lo que no se esperaba verla tan rápido. Violet recibió ese encargo y dispuesta como siempre, se dispuso a aceptarlo. Esa misma tarde caminó hasta ese lugar.
...
Un cansado capitán de ojos verdes se encontraba en un bar de la ciudad tomando algo, luego de su trabajo una noche de viernes, era lo único relajante para él en ese momento. Estaba a solas, aunque en su interior no era muy entusiasta de la soledad, sobre todo en los últimos años.
No era un jovencito fiestero, simplemente se atiborraba de trabajo y recuerdos para mantenerse ocupado y no sentirse vacío, ese era su día a día. Luego del final de la guerra y la pérdida de su querido hermano, nada volvió a ser igual en su vida, ni alegre. Tenían paz, pero a costa de la vida de muchos.
Sin darse cuenta, el pelirrojo de CH llega y lo ve. Se sienta a su lado en la barra y lo saluda.
- ¿Qué tal, Dietfried?
Intercambia algunas palabras casi por obligación con Claudia. A esas alturas no era como si Hodgins lo odiara, pero tampoco eran los más entrañables colegas o amigos. Se reconocían y soportaban sin más.
El ceño de preocupación en el recién llegado no pasó desapercibido para Dietfried. Claudia no le comentó en ningún momento algo al respecto y él tampoco preguntó. No le interesaba tanto como para inmiscuirse.
- Hasta luego, Capitán Bougainvillea. - El nombrado responde de igual manera, se encuentra cerca de terminar su último trago de la noche.
La canción que sonaba de fondo terminó y en ese momento en que el sonido va diluyéndose hasta desaparecer y la breve pausa antes de comenzar la siguiente, Dietfried escucha a 2 hombres que se encuentran conversando en una mesa a sus espaldas. Al parecer, por sus vestimentas, era un par de policías relajándose luego del trabajo al igual que él.
Aunque no es de los que le da importancia a asuntos ajenos, prestó un poco de atención a la charla. Al parecer sobre unos robos a gente rica de la zona. Nada fuera de lo común, según Dietfried. Una nueva canción empezó a sonar.
- ... ¿Qué piensas del caso de esta mañana?. Aunque no sea nuestra área, es interesante. Steven me comentó algo más temprano.
- Pues sí. Es una lástima que esa chica esté desaparecida.
- Sí. Desde ayer en la tarde no la ven. Debe ser un trabajo riesgoso para esas mujeres ser una Auto Memory Doll. No sabes qué clase de persona solicite su servicio.
Dietfried no pudo evitar su interés. El alcohol en los cuerpos de esos policías los hacía más impertinentes al hablar de ese tema tan tranquilos, aunque no había nadie más en esa área además de ellos.
A su mente llegó de inmediato ella, Violet. Aunque con la letalidad que sabía que la caracterizaba le parecía poco probable que alguien le hiciera algo, sabía que valiéndose de alguna artimaña, quizás no sería imposible hacerle daño o someterla. Después de todo, ella no era inmortal y tenía años fuera de servicio. Tal vez se había oxidado un poco en su sedentario empleo tras una máquina de escribir.
- Esa noticia no tarda en esparcirse, después de todo es la chica más solicitada de CH. Tan hermosa... Es una pena. Lo más probable es que mañana esté en los periódicos.
- Esa tal Violet... Hace unas semanas estuvo en la estación para realizar un trabajo para el jefe y ahora está desaparecida. Espero la encuentren a salvo.
El capitán abrió sus ojos en asombro al escuchar ese nombre, su presentimiento no estaba infundado al fin de cuentas. Los hombres cambiaron el tema, pero Dietfried lo mantenía en su mente. Violet desaparecida, sus ideas descabelladas habían dejado de serlo. Ahora entendía el semblante decaído de Claudia.
Dietfried se levantó de su asiento y salió con rumbo a la mansión Bougainvillea. Desde hace un par de años se quedaba con más frecuencia allí, sólo por su madre. Sabía que su salud últimamente no era la mejor, al ser lo único que le quedaba estaba más al pendiente de ella. Él conocía la fuerte conexión que se había empezado a gestar desde hace tiempo entre su madre y Violet, por lo que pensó que la angustiaría cuando se enterara de lo ocurrido con la doll.
No es como si ahora fueran los amigos más cordiales, pero en la actualidad ambos se tenían un respeto mutuo. Aquellos días en los que se obligaba a odiarla para buscar un culpable por la muerte de su hermano y el resentimiento por la muerte de sus hombres en manos de ella, quedaron atrás.
Sabía que Violet perdió hasta sus brazos por Gilbert, llegando a estar cerca de la muerte y ahora sólo se esforzaba por vivir, como le pidió el Mayor antes de morir. Además él no fue el único que perdió en esa guerra, muchos perdieron a familiares y amigos. Era algo común en tiempos de conflictos.
Y como le dijo el mismo Dietfried hace años al salir de su casa, el día que se vio por primera vez con su madre, ella sólo estaba viviendo, un día a la vez. Estaba aprendiendo a ser una persona común y a expresar con más libertad aquellas emociones que llegó a sentir, más no a reconocer.
Aunque una gran parte de su humanidad parecía haber desaparecido sólo para actuar como una autómata ante las ordenes de alguien hace varios años, hoy en día la chica era diferente. No había sido un camino fácil para Violet, sin embargo aún manteniendo ese rostro casi inexpresivo, se podía notar el cambio tanto en su físico y su manera de ser.
Lo que no podía expresar con palabras lo reflejaba con su mirada. Aún conservaba los típicos modos de sus años como parte de la fuerza militar, actuando con un aire de elegancia, precisión y calma. Tales aspectos sobre Violet habían sido captados por Dietfried en algunas de las visitas a la mansión Bougainvillea en las que llegaron a coincidir.
Aunque el odio que tenía Dietfried por ella lo había definido en una época, no podía evitar ahora pensar con algo de empatía en lo que le ocurrió. ¿Acaso luchó? ¿se defendió?... No era justo que después que su hermano muriera por ella, dejara que un idiota fácilmente la desapareciera.
- Quizás el perpetrador no es un idiota después de todo.
Pensó en la posibilidad de que fuese algún enemigo del pasado buscando venganza. Tuvo la inquietud de regresar al bar y sacarle más información a esos tipos, pero de seguro ya estaban más que ebrios.
Regresó a su hogar un poco ofuscado por el alcohol. Su madre dormía. Fue hasta la cocina y se sirvió una taza de té. Luego de disfrutarlo en su habitación, tomó una ducha y se vistió, mañana le contaría a su madre lo ocurrido. Intentaría dormir, aunque el sueño no sería muy placentero esa noche.
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