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Cuando Takemichi se lastimaba siempre era atendido por Hinata y aunque por más de que el sepa tratar sus heridas, ella le tiene un gran cariño al rubio teñido y le ayuda con eso.
Ellos han sido amigos desde hace ya tiempo, cuando unos chicos trataban de pasarse de listos con Hina por defender a un pequeño gato.
—Takemichi-kun deja de moverte, debo quitarte la tierra de la herida— La de cabello melocotón estaba en la sala de su casa junto a Hanagaki, este había sido golpeado por un asunto el cual no podía decirle a Hinata, más que no poder contárselo, le avergonzaba la situación, pero no quería meter a la chica en sus problemas.
—Pero me arde Hina-chan, estás usando alcohol y restregándomelo en la herida— Takemichi hacía un berrinche, le agradece a Hinata por curarlo, si, pero también le dolía.
Terminó de limpiarle y lo colocó un polvo cicatrizante luego un vendaje —Listo, más te vale no quitártelo hasta mañana y ten, luego de volver a limpiarte lo reemplazas por este otro— le dio una funda con una venda, algodón, un frasco de alcohol y el polvo cicatrizante dentro y le sonrío
—Gracias Hina-san, siempre puedo contar contigo— Se abrazaron por un momento para luego levantarse e ir a la salida ambos despidiéndose con una sonrisa
Al salir del complejo de residencia de su amiga, Takemichi paso por un parque, camino hasta los columpios y se sentó en uno de estos meciéndose ligeramente.
Sin darse cuenta unos tres sujetos de talla alta lo habían estado observando y se le acercaron
—Más te vale no gritar ni moverte por tu bien— Unos de ellos apuntó al cuello del teñido con un cuchillo mientras los otros lo sostenían de los brazos para que no se mueva
Takemichi, un adolescente de 16 años, que se mete en peleas y no se rinde aunque este por quedar inconsciente justo ahora pensaba que es mejor no luchar si no quiere morir, ¿tenía miedo? Sí, definitivamente
Los chicos que lo sostenían de los brazos lo alzaron en peso caminando hacia la salida del lugar o era así hasta que un chico de estatura media, cabello negro y un traje demasiado formal se les interpuso en su camino
—Tssk ¡Quítate del camino mocoso!— Aquel chico se negó con un movimiento brusco de cabeza diciendo "No"
El alto que portaba el cuchillo apretó el mismo y lo dirigió a la cara del recién aparecido pero este lo esquivo y con un movimiento de brazos mandó a volar el cuchillo al otro extremo del parque
—¡Ratilla de mierda— Hablaron a la vez los dos que llevaban en peso a Hanagaki soltándolo sin cuidado para hacerle frente al chico pelinegro
Takemichi se sobaba la espalda por el golpe contra el concreto dándose cuenta que era la oportunidad perfecta para huir
—¡Golpéenlo!— Ordenó el que antes portaba el cuchillo en su mano logrando que sus aliados se lanzaran a golpear al pelinegro
El rubio teñido se levantaba en total silencio para no llamar la atención mientras observaba como el chico que apareció hace un rato era golpeado
—¿Qué pasa? ¿Es todo lo que tienes niño?— El alto que tenía anteriormente el cuchillo, estaba inclinándose un poco para hablarle con burla al chico peli-negro —Que desperdi-— Un golpe, un brusco golpe dado por el teñido hacia la cabeza de la escoria alta, una botella de vidrio, quizá no fue muy inteligente al hacerlo ya que habían muchos pedazos de vidrio esparcidos por todo el suelo.
El golpe propinado por Takemichi fue lo suficientemente ruidoso como para llamar la atención de los otros dos sujetos que golpearon al pelinegro haciendo que lo dejaran de lado
Estaban apunto de golpear a Hanagaki, cuando de un momento a otro los dos que se acercaban fueron derribados por el chico al cual golpeaban hace unos segundos
Hanagaki se sorprendió por lo increíble que era el pelinegro pero eso duró poco, ya que el alto al que le sangraba su cabeza luego del botellazo agarró uno de los vidrios esparcidos por el suelo y alzó con gran fuerza su mano para cortarle la cara al rubio —¡CUIDADO!—
Sangre, había sangre en el suelo, las gotas de sangre salían del corte cayendo así al concreto
El alto estaba viendo borroso, no podía mantenerse de pie ya que perdió sangre y su cabeza dolía cayendo inmediatamente en un desmayo
—Oh mierda, ¿Por qué hiciste eso?— Takemichi regañaba al muchacho, le agradecía pero fue demasiado ponerse enfrente y recibir el corte por el —Está bien, no duele mucho—
—¿Bromeas? Tienes un corte en el brazo y no para de sangrar, diablos.... Oye enserio, te agradezco mucho pero no debiste haber hecho eso—
—Te digo que no es nada, el traje se interpuso y solo es un corte pequeño, nada de qué preocuparse— Suspiro y le regaló una pequeña sonrisa al rubio mientras ambos se dirigían a uno de los asientos del parque—Mira, no te conozco pero acabo de regresar de un internado policíaco ¿Crees que viniendo de ese lugar no haría algo como esto? Fue mi decisión así que no te enojes—
—Bien.. Esta bien, muchas gracias emmm... ¿Cuál es tu nombre?— Al preguntar su nombre ambos rieron un poco y luego de eso se sentaron
—Naoto, soy Tachibana Naoto—
—Espera ¿Dijiste Tachibana? ¿Eres el hermano de Hina-san?— Naoto lo miró con curiosidad y luego asintió —Entonces conoces a mi hermana—
—Si, ella es mi mejor amiga— Después de decir eso, Takemichi recordó lo que tenía en el bolsillo y miro a Naoto con una expresión de amabilidad para después sacar la funda de su bolsillo —Permíteme curarte, por favor—
—Qué amable de tu parte, si, adelante— Takemichi al obtener la respuesta tomó con sumo cuidado el brazo de Naoto y lo colocó sobre su regazo e inmediatamente sacando el contenido de la funda
—Si te duele o te lastimo por favor no dudes en avisarme— El pelinegro asintió, Hanagaki tenía en sus manos un pedazo de algodón el cual lo estaba humedeciendo con alcohol —Perdona mi atrevimiento, pero, ¿Por qué te encuentras tan golpeado?—
El rubio lo observó por un momento para después comenzar a pasar el algodón por el corte —Ehh... Realmente no pasó nada importante— Desvío la mirada por unos segundos
—Está bien, yo sé que lo que dices no es cierto pero debes tener tus razones para no decirlo y lo respeto—
Takemichi lo pensó detenidamente por un rato y habló —Estoy metido en un gran lío, no solo yo, también mis amigos, somos los malditos ciervos de un pandillero al cual no podemos oponernos y si intentamos huir de él, será mucho peor— Siguió curando a Naoto mientras conversaba, Tachibana lo miraba y escuchaba atentamente —No sabíamos en que nos estábamos metiendo, solo queríamos parecer rudos y geniales, pero enfrentamos a la preparatoria equivocada y entonces todo se fue por el caño, Kiyomasa nos usa para peleas y para llevarle sus cosas u otras cosas— Takemichi suspiro y se detuvo por un segundo volteando a ver al pelinegro y este palmeo su espalda
—No te preocupes, te ayudare con eso, solo ten paciencia—
—Gracias, eres una buena persona Naoto, tu y tu hermana son tan buenos—
—Si, mi hermana es ese tipo de persona que rebosa de amabilidad y simpatía—
—Si, ella es una persona increíble—
—¿Te gusta?—
—No no, digo, es decir, ella es una chica muy linda y demasiado buena, me gusta como una amiga pero no de interés romántico— Sonreía algo nervioso por lo que podría decirle Naoto
—Bueno, esta bien, pero no tenías que explicármelo tanto— Sonríe un poco al ver la expresión de Takemichi
—Pero es que tu preguntaste y eres su hermano entonces...—
Ambos rieron luego de su conversa al tiempo que Takemichi lo terminaba de vendar
—Supongo que ya es hora de irme— Hanagaki se levantaba mientras observaba a el Tachibana agachar un poco su cabeza —¿Te sucede algo?—
Inmediatamente el pelinegro asintió llevando su mirada hasta Takemichi —Takemichi, ¿Te puedo pedir un favor—
—Sí, depende de que sea— Takemichi nuevamente se sentó alado de Naoto prestando atención —¿Puedo quedarme en tu casa por un tiempo?—
—¿Ehh?—
Takemichi no sabe cómo es que aceptó, pero, justo ahora se encontraba buscando unos cubre almohadas para ofrecerle a Naoto.
Él le había contado lo que pasaba, el Tachibana menor no tiene una muy buena relación con su padre, este obligaba mucho a que Naoto sea policía que tuvieron una gran discusión por lo que quería estudiar y lo que querían que estudie, su madre se puso del lado de su padre, ya que ser detective le generaría bastante ingresó a diferencia de ser escritor de novelas policíacas lo cual es a lo que Naoto quiere dedicarse pero no puede, la única persona que lo apoya es su hermana Hinata, pero aún no puede verla. Después de la gran pelea el señor Masato interno a Naoto en un instituto policíaco de Osaka, en la cual estuvo durante 3 años, en ese tiempo Naoto no pudo comunicarse con Hina por lo que aún no sabe como tratar con ella, por eso mejor decide no verla
—Ey... ¿Tú padre no sabe que ya saliste del internado?—
—No, en realidad no les notifican a los padres por que se supone que ya podemos valernos por nosotros mismos y no necesitamos que alguien vaya a recogernos—
—Entiendo— Hanagaki acarició el cabello de Naoto y dijo "En ese caso, puedes quedarte aquí durante el tiempo que quieras, eso sí, me tendrás que ayudar con la limpieza de la casa" a lo que el Tachibana asintió con gratitud
Ayudo a desempacar las cosas que tenía el pelinegro en el cuarto de invitados y terminaron unos minutos después
—Ven, comamos algo— Takemichi invito a Naoto a ir hasta la cocina para prepararse la cena
—¿En qué ayudo?—
El rubio se lavaba las manos mientras veía a Naoto —¿Te gusta el estofado?—
—Si, me gusta— Naoto asentía y se lavaba sus manos
—Entonces puedes ir pelando las papas y cortando la zanahoria, yo me encargo del arroz y luego hacemos el resto— Takemichi se arremangaba la camisa y le daba las instrucciones a el Tachibana —Están en el cajón de abajo en la refri—
El pelinegro abrió la refrigeradora buscando los ingredientes y miró a Hanagaki
—Creo que esto está vacío—
—¿QUÉ?— Naoto cerró la puerta de la refrigeradora y lo observó con atención mientras el rubio hacía un poco de drama
—Lo siento, olvide que solo tenía ramen, normalmente no suelo tener visitas— el ojiazul rascaba su nuca, algo avergonzado
—No te preocupes, podemos comer el ramen—
—¡NO!, estás de regreso en Tokyo después de tanto, mereces una buena comida de bienvenida, vamos de compras—
—No es necesario que gastes tu dinero en mí, es suficiente que me des un lugar para quedarme—
—Olvídalo, necesitaba hacer las compras y además ya se me antojo el estofado, así que vamos a comprar—
