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Tampoco pudo dormir bien hoy. Su habitación ya no podría estar a oscuras por completo; sonaba hasta ridículo pensar que alguien como él estaría asustado de las sombras, pero de algo estaba seguro: tras el enfrentamiento con el Demonio Oscuridad, Aki supo que había llegado a su punto de inflexión. Si antes pensaba mucho en su venganza y orgullo como motor para seguir en el Seguridad Pública, ahora estaba considerando de forma sería el cambio. Después de todo, por primera vez, tenía miedo. Durante las últimas noches, antes de dormir, tocaba donde solía estar su brazo; la sensación del miembro fantasma parecía que no le abandonaría durante los pocos meses que tenía. Era extraño pensar en eso: en lo cerca que estuvieron de la muerte y en como ahora esa nueva calma iría a un sitio peor, en esta situación, estaba más que consciente de que nada sería permanente.
No durmió mucho; la almohada que estaba usando no estaba del todo suave, aunque tras su paso por el hospital agradecía tener almohadas que no parecieran piedras. Sin embargo, eso no era lo que le tenía en vela. Los gritos de Power le despertaban cada que lograba estar cerca del sueño, recordando de cierta forma por qué necesitaba tener una vela encendida cerca de su cama. No podía creer que un ser tan arrogante estuviera traumatizado, pero ¿Cómo no estarlo? Todos al entrar como cazadores de demonios saben a que se exponen, porque tipo de situaciones van a pasar, pero no es como si esperaran enfrentarse a algo más fuerte que ellos, algo tan primitivo e indescriptible. No bastaba decir que Aki nunca disfrutó su trabajo, quizás lo que más le movía era el odio y sus sentimientos hacia Makima, pero ahora no estaba seguro de ninguna de las dos cosas.
Estaba asustado. No es que ahora tuviera mucho, pero el sentimiento de que estaba a punto de perderlo todo le podía más. Estuvo tiempo pensando en que era ese “todo”, quizás ignorando sus verdaderos sentimientos hacía la gente que convive con él; al inicio, simples estorbos, pero en la actualidad, más que compañeros de piso. Tras unas pocas horas de sueño, apagó la vela y una vez en el baño, Aki se recogió el cabello a medias, pero hacerlo con una sola mano era complejo y apenas llevaba unos días fuera del hospital. Acostumbrarse le llevaría tiempo, y tiempo era lo que le faltaba. Al verse al espejo con el cabello desordenado, mal recogido y con un leve olor a hospital, pensó en Himeno. Desde su muerte, pensaba seguido en ella y en las cartas que su hermana le había mostrado. Si no hubiese sido tan orgulloso, si le hubiera prestado atención, quizás ella seguiría con vida. No lo diría en voz alta, pero se arrepentía, se arrepentía muchísimo; leer sus cartas con su hermana le hizo más mal que bien.
Ahora, el problema de irse al sector privado era dejar tanto a Denji como a Power solos. Tenía miedo que terminaran mal en Seguridad Pública. Aki nunca había reflexionado sobre el daño que su venganza le causaba a sí mismo; para él todo tenía un precio y si debía sacrificarse más de lo esperado, lo haría con tal de cumplir su objetivo. Pero la idea de que algo les pasara a ellos le provocaba un terror nuevo, no se hubiera dado cuenta si no hubieran terminado en el infierno con el demonio Oscuridad. Denji era básicamente inmortal, pero bastaba que le quitaran el corazón; por otra parte, Power, por su parte, no era inmortal, solo era muy resistente. Esos pensamientos lo carcomían. Quizás no lo diría en voz alta, pero los apreciaba más de lo que esperaba, no sabría qué hacer, tenía mucho que pensar. Como le había dicho Kurose, debía pensar más en sí mismo y en su propia vida de una manera más objetiva.
Aki seguía mirando al espejo, insatisfecho. Usar una sola mano no era tan fácil como planeó. De cierta forma si le hacía sentir mal, pero la mayoría de sus emociones pasaban por una cara de inexpresividad. Apretó su mano por un momento. Era cierto que debería estar agradecido de al menos tener un brazo, después de todo, Ángel no había corrido con la misma suerte. Estuvo tanto tiempo en el baño que se sobresaltó un poco cuando escuchó que Denji tocaba la puerta con tanta violencia como de costumbre.
—Sal de una vez, Power está dormida y yo me estoy meando— Dijo antes de forzar la puerta y encontrarse con la escena de Aki peinado a medias.
Aki colocó una cara de frustración en lo que Denji mostraba su lengua y dientes afilados de forma burlona antes de reírse un breve instante. Sorprendentemente, Denji entró al lavabo en vez del baño y cerró la puerta detrás de él.
—Pareces una mopa sucia con el pelo así, deja que te ayude— Dijo sin esperar respuesta. De una vez sus manos fueron directo al cabello ajeno, tratándolo con la delicadeza (que no era mucha, tomando en cuenta que había cancelado su viaje con Makima) con la que había tratado a Power desde el incidente con el demonio Oscuridad.
—Listo— Dijo empujándolo un poco para ir al baño, después de hacerle una cola algo floja y un poco mal hecha a la cual se le salían algunos cabellos —Te toca ir al cuarto a acompañar a Power— Salió del lavabo para ir al baño, cerrando la puerta con brusquedad al terminar de hablar dejando solo a Aki en la habitación. La acción de Denji había sorprendido a Aki. No esperaba muchas cosas de él, específicamente empatía o ser servicial. De por sí creía que Denji era odioso, grosero, un delincuente juvenil y en específico al ser mitad demonio, alguien sin corazón. A veces aún tenía esos pensamientos de que los demonios no tenían sentimientos. Pero al convivir con esos dos idiotas que compartían media neurona, ahora estaba seguro de que solo era un capa de irreverencia que escondía sus emociones.
El resto de la mañana pasó sin incidentes. Aki esperó a que Power estuviera profundamente dormida para seguir con su mañana. Luego de una leve plática con Denji mientras tomaba café, se vistió con algo de dificultad. Saldría por un momento; sabía que era poco recomendado ya que aún seguía de reposo por sus heridas, aun así, quería sentir el sol en su piel. La verdad es que desde que había salido del hospital se sentía miserable. Por otra parte, Denji iba al cuarto de Power al escucharla gritar, el grito perturbó un poco a Aki. No se había acostumbrado y quizás nunca lo haría, podía sentir la desesperación, el miedo en ellos. Decidió que quería dejarle algo a su familia encontrada. Sabía que le quedaba poco tiempo. Pensar en trabajar y dejarles dinero era una forma de arreglar las cosas para su muerte, después de todo estaba más cerca de lo que esperaba, tal vez sería más fácil aceptarlo si preparaba a todos para su ausencia.
Pasó un tiempo caminando por las calles para luego terminar en una librería, cuando se dio cuenta estaba viendo revistas de cocina. Denji, él apenas sabía defenderse a los puños y comprar refresco. Su sueño era tener una vida cómoda, algo mediocre para el gusto de Aki, pero era válido. ¿Qué era lo que podría hacer una vez él muriera? No podría alimentarse a sí mismo, mucho menos a Power cuando él ya no estuviera, quizá a Nyako también moriría de hambre. Le enseñaría a cocinar. Sabía que Denji y Power comerían tierra si pudieran y ya había probado varias veces (lo cual era lo más probable) pero le dejaría más tranquilo pensar que ese par comerían bien cuando por fin le llegará su hora. No podía dejar que comieran porquerías todo el tiempo. No supo en qué momento se empezó a preocupar por ambos seres que probablemente comparten una neurona.
Revisaba como podía las revistas de cocina con su única mano. Si lo pensaba muy bien, Aki nunca estuvo realmente preparado para cosas como esta, quizás para la muerte de cercanos o su propia muerte inminente en una misión, pero nunca para esperarla mientras su cuerpo sufría las consecuencias de su trabajo. Si bien cuando le dio su piel al demonio Zorro y tuvo que ser envuelto en vendas era lo más cercano a alguna molestia que había pasado, no estaba preparado para vivir sin una de sus extremidades, no sabría cómo funciona para el combate, incluso cuando se limitaba a su propia casa, se sentía inútil. Pareciera que era una indicación para irse al sector privado, pero en realidad, pensaba que no podía detenerse ahora cuando estaba tan cerca del Demonio Pistola, su único objetivo de vida, y, de forma aparente, también el de Denji.
Denji…
Él y Denji eran muy diferentes en muchos aspectos. Si se ponía a pensar en él salía a relucir que no se conocían demasiado, solo lo justo y necesario, pero no se imaginaba tener al menos un mínimo de aprecio, claro, hasta que les tocó enfrentar al Demonio Oscuridad.
No sabía qué tipo de sentimientos estaba presentando, se sentía contrariado, por una parte, pensaba que tenía dos idiotas arrimados en su casa, por otra, la compañía de esos dos idiotas le proporcionaba distracción, y un poco de alegría, la cual era filtrada por su rostro apático.
Una vez en casa se encontró con la escena de Denji dándole de comer a Power mientras esta lloraba. Ésta tenía las mejillas rojas y los ojos hinchados, además de que ahora dependía por completo de Denji. Aki los miró de manera fija mientras Denji batallaba en esa escena, y por un momento, volvió a su cabeza el recuerdo de ambos en el piso llenos de sangre, sin poder moverse. Quedó pasmado en ese sitio, tembló un poco ante el recuerdo. Denji pareció notar que Aki se había quedado quieto desde la entrada de la sala, pero no mantuvo la vista por mucho tiempo ya que Power comenzó a gritar.
—¡ESTA EN MI BOCA! Está en mi boca, Denji— lloraba mientras abría la boca para que Denji revisara.
—No hay nada— suspiró con desdén, estaba un poco fastidiado de la recurrente dependencia de Power, pero no podía dejarla sola. La quería lo suficiente como para estar allí para ella.
—…No…mientas…— Power limpiaba su cara de forma brusca con sus manos, se notaba que se sentía segura con Denji, no solo con él, ya que al ver a Aki acercarse a la mesa intentó dejar de llorar y se dejó alimentar por Denji, el cual separaba los vegetales de cada bocado que le daba.
—¿Qué lees?— Preguntó Denji, dirigiendo su vista de la comida de Power a Aki, que antes de pasar las páginas marcaba algunas de estas con un marcador. Por otro lado, este dejó de concentrarse cuando escuchó la voz de Denji.
—Te voy a enseñar a cocinar— dijo serio, sin apartar la vista de su tarea.
—Pero si eso lo haces tú, además, yo también cocino.
—Cocinar no es hacer un pan tostado con todo lo que consigas en la nevera— recrimina Aki mientras marcaba las páginas más sencillas.
La conversación murió cuando Denji puso mala cara mientras volvía atender a Power. Aki se encontraba sumergido por completo en su tarea. Pensar en que podrían quedar solos más de un día le daba pavor, no sólo por el orden de la casa (que ya Denji se había adaptado y parecía ser menos desastroso) o porque no sabían defenderse como adultos funcionales, sino que eran importantes para él. No lo reconocería, y de hecho, lo negaba.
El resto del día Denji se la pasó atendiendo a Power, y, de vez en cuando iba con ella a la cocina para ayudar a Aki, o más bien estando con Powe pegada a Denji mientras este intentaba ayudar al mayor, ya que intentar hacer tareas sencillas con una sola mano era más difícil de lo que esperaba. No podía depender también de sus compañeros de piso, por muchas cosas, pero en específico porque su orgullo no le dejaba.
Ya en la noche, cuando Power logró dormirse luego de que Denji la bañara y le diera de comer, Aki se acercó a cerrar la puerta del cuarto de Denji, específicamente para hablarle a este —Me despiertas en un rato para acompañar a Power— dijo sin más para luego ir a su cuarto. Tras un poco de esfuerzo logró encender la vela, para acostarse y arroparse. Y allí, con la tenue luz de la vela volvió a repasar los hechos más recientes, la muerte de sus compañeros y su próxima muerte.
Era un mal plan para pasar la noche.
