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Rojo y Negro

Chapter 1: El cielo se tiñe de Dorado

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Los cielos eran inmensos, eternos e inalcanzables para muchas criaturas terrenales, donde solo muy pocos tenían la posibilidad de pasar la gran entrada de los cielos que estaba constantemente protegida por los guardianes celestiales. A esos pocos que se les presentaba la peculiar petición la tomarían sin pensarlo dos veces, como un viajero desesperado por una fuente de agua en los desiertos mas difíciles de cruzar. Algunos llegaban a completar imposibles tareas y grandes juicios en las que eran juzgados para recibir el honor de estar entre los celestiales
Los dioses, sin embargo no estaban contentos de compartir los cielos y traían consigo grandes prejuicios al respecto, al igual que un niño reacio de compartir su juguete favorito a los demás.
No obstante, nadie se atrevió a ir en contra de la voluntad del emperador de jade aceptando a regañadientes las decisiones del gobernador y la paz siguió reinando en los altos cielos durante siglos. Sin embargo , esa tranquilidad sería interrumpida por un mono salvaje que logro ir en contra de todas las leyes y valores del reino celestial creando caos entre sus habitantes
Muchas deidades comenzaron a mostrar sus disgustos y reclamar un juicio contra el rey mono que se proclamaba a si mismo el gran sabio tan grande como el cielo

-Ve al punto, anciano- le exigió al mensajero que había llegado a su montaña y añadió mientras le daba un mordisco a la fruta que uno de sus monos le había traído - Dices que el emperador de jade me invita a los cielos ¿para hablar?

- Q-quiero decir, ¡si! Yo es lo que trató de explicarle vera...- comentó nervioso el mensajero real, mientras secaba el sudor de su frente con un pañuelo azul

-¡Tontearías! - gritó Wukong arrojando la fruta a la cabeza del sirviente divino - Vienes a mi montaña, me faltas el respeto no solo a mi, sino a mis hijos al mostrar disgustó y no aceptar lo que te ofrezco - El rey comenzó a caminar en dirección al mensajero que temblaba como una hoja - Lo único que va a llegar al emperador, será tu cabeza. pedazo de mierda - dijo sacando su bastón de hierro

- ¡El emperador esta dispuesto a darle un titulo!- Grito a todo pulmón, lo que detuvo al gran sabio de dar el golpe final

(....)

- Mi señor, por favor debería regresar a los salones, Estará más seguro- respondió una mujer de cabello azabache- Recuerde los deseos del emperador- Para luego inclinarse en señal de respeto

Al frente de la mujer se encontraba un hombre de ojos tan azules como el cielo y de gran belleza. El jóven vestía de una simple túnica blanca que lo hacía ver más frágil de lo que aparentaba.
Cualquiera hubiera dicho que por las vestimentas que portaba el joven era un simple sirviente de algún hada o deidad pero la marca que portaba en el medio de su frente, una flor de loto de color rojo, lo delataba por completo. Se trataba de Jin Chanzi, segundo discípulo de Gautama Buddha y el favorito del emperador de jade por lo que se debía de tratar con sumo respeto y cuidado al hablar con el monje

- Entiendo, solo será unas horas para meditar- respondió- No me iré más allá de los jardines. Puedes quedarte tranquila- su voz era suave y tranquila.- Dile al emperador que apreció su preocupación. Se lo difícil que lo está pasando en estos momentos- luego de terminar, le dio una señal a la mujer para que se retirará

El joven soltó un suspiro agotado luego de conseguir que la mujer lo dejara solo por unas horas mientras se sentaba debajo de uno de los árboles del jardín
La tranquilidad lo inundó por completo luego de unos minutos dejando sus frustraciones de lado para poder disfrutar de esos momentos tan preciados.

De pronto comenzó a oír ruidos de ramas moviéndose de forma brusca y de frutas impactando contra el suelo.
Abrió un ojo y luego los dos para ver el origen del desastre pero no encontró a nadie a sus alrededores
Agarro uno de los melocotones caídos mientras miraba que estaba mordido en el costado

- Así que tú eres la Cigarra dorada- respondió una voz de arriba del árbol de melocotón

Jin Chanzi sorprendido busco con la mirada a la persona que lo había sacado de su meditación, cuando por fin logro visualizarlo gracias a una larga cola que se balanceaba de un lado a otro entre las hojas - Un mono...- dijo el sagrado monje quedándose sin palabras algunas

-¡Tks! ¿!Como me dijiste!?- dijo enojado mostrando de forma amenazante dos colmillos afilados como navajas - soy Son Wukong, El gran Sabio tan grande como los Cielos - grito. Asustado al monje - En cambio tú... - dijo mordiendo un melocotón para luego tirarlo como el resto- Un obstáculo más

Wukong salto del árbol y comenzó a caminar hacia el monje jugando con su bastón en su mano derecha. Mientras analizaba la figura temblorosa de la Cigarra chocar contra uno de los árboles

- Te creía más imponente pequeña Cigarra- dijo terminando peligrosamente cerca del monje - ¿ Por qué no me atacas? Estás esperando acaso una invitación - respondió para luego lanzar un golpe hacia el monje

(....)

-Esto es imperdonable...

-¿Ofrecerle un título? - Ese mono arrogante se a robado lo único que mantiene equilibrado los mares. ¿Sabe las consecuencias irreparables que provocó?! Mi reino se está cayendo a pedazos. Se robo mi armadura y la lista continúa

-por favor, trate de estar tranquilo- respondió el consejero del emperador, tratando de calmar al Rey dragón, Ao Guang Uno de los cuatro gobernantes divinos del océano

 

- Relajarme?¿Esto no es importante para usted? Mis criaturas marinas, no pueden encontrar el camino porque las aguas están tan agitadas que arrasan contra nosotros. Mis hijos, incluido los humanos están sufriendo por esta perdida

El anciano cansado de tratar con la deidad para calmarlo, puso una mano sobre su larga barba blanca para mantener la paciencia, luego observo al emperador, esperando que diera la palabra para responder a las protestas del rey dragón del Este. Pero había pasado tantos siglos al lado del emperador de jade ofreciendo sus servicios como su consejero más leal y viejo amigo también. Qué pudo deducir a simple vista, que el gran emperador de jade que era tan poderoso y el más sabio de todos. Se encontraba sin palabra alguna

"Interesante.." pensó el anciano con una media sonrisa. Pero el momento duro poco al notar los murmullos que se comenzaban a ser presentes en la corte por las demás deidades al ver como el emperador se quedaba en completo silencio. Sabía mejor que nadie de que sí, dejaba pasar por más tiempo la situación, la semilla de la duda y la inseguridad serían plantados entre los seres divinos presentes y su majestad se encontraría en serios problemas

-Silencio...- hablo el emperador. Callando todo ruido en la sala - Se los daños que realizó con sus acciones, pero volveré a considerar mí propuesta para que esto no quede sin ningún castigo. Por ahora doy por termino este juicio y les pido a todos que se retiren para evaluar luego mi respuesta final.

Cuando todos se retiraron. Solo quedaban tres personas presentes que no se habían movido del lugar

- Mi señor, yo creo que debería mantener al mono feliz en cierto punto. Ya que sería mejor tenerlo como un aliado que como enemigo - se apresuró a decir el anciano que vestía completamente de blanco

El emperador miro hacia otro lado, No muy convencido de lo que proponía su consejero

- Recuerde que todavía no sabemos de lo que es capaz...si tan solo- el anciano no pudo termino de hablar, por ser interrumpido por el emperador

- Se bien de lo que estamos tratando. Pero no puedo permitir que salga libre de todos los males que causó. También están las opiniones del jurado, y sabes bien que la mayoría de las deidades están a favor de Ao Guang

- Entiendo lo difícil que es para usted mantener a todos los lados felices pero .... ¿Qué hay de la cigarra dorada? Quizás el pueda convencer a todos, como en aquella ocasión, recuerda a ese inmortal que se las había arreglado para molestar a medio mundo, la cigarra logro convencer a todos de que el monje solo estaba tratando de ayudar a las personas, a pesar de que los metía en un problema más grande. Solo tenía la intención de ayudar a su forma pero ayudar a fin de cuentas

-Ja! La cigarra dorada siempre defendiendo lo indefendible- dijo sarcástico la tercera persona de ojos color verde oscuro que llevaba una armadura bañada en rojo, el joven de pelo largo azabache aparentaba de unos 20 años, un joven que cualquiera hubiera subestimado por su corto edad pero en el campo de batalla se destacaba por de más en destreza y en combate

-¡General Quiang Cheng!- pronunció el emperador en forma de advertencia

- Mi emperador con todo el respeto..- se quitó el casco para luego inclinarse en señal de respeto - Déjeme encargarme del mono. Y yo con mano dura lo someteré por a ver ensuciado el honor de los cielos y el de usted, mi emperador

El emperador de jade observo a los dos, y reflexiono sobre las dos declaraciones. tomando una decisión

-Traigan a Jin Chanzi - dijo finalmente.

el anciano sonrió de lado por un momento mirando al joven que lo recibió con una mirada molesta por haber perdido. Los dos se inclinaron a la misma vez ante el emperador de jade, luego se retiraron del salón dando por terminado el juicio

Mientras caminaban a la par en los largos pasillos del palacio de jade, el joven miro al anciano que caminaba de forma despreocupada y tranquila su lado- Has ganado esta ves anciano- dijo formando una sonrisa a su acompañante- pero la próxima vez te ganare, lo prometo- dijo Cheng

-jajaja. ¿Tu ganarme? Creo, que dedicarle todo tu tiempo a los entrenamiento te esta haciendo mal , joven Cheng- dijo poniendo sus dos brazos detrás de su espalda, deteniendo su caminar- la única forma en que me llegues a ganar es cuando yo me retire...- mirando con cariño al joven

 

-Han pasado mas de 500 años y todavía continuas con lo mismo-

 

-Paso tan rapido...no me di cuenta, muchacho - dijo el anciano pensativo. causando un suspiro del contrario- ya,ya.- dándole unas palmadas en el hombro varias veces al joven, intentando consolarlo, para luego caminar en sentido contrario

 

-Maestro Yang ya no tengo 5 años-

 

El anciano paro de golpe y miro de reojo de abajo hacia arriba al joven que ahora se encontraba un poco mas lejos y por un momento los recuerdo inundaron su cansada mente, las paredes de los pasillos comenzaron a desvanecerse siendo remplazadas por un lugar montañoso casi desierto de vida y el ruido de la lluvia golpear contra las rocas lleno por completo sus oídos, delante de el se encontraba un niño de mirada desafiante, totalmente mojado, con la respiración agitada, y aun en la pésimas condiciones en la que estaba, se atrevía a venir hacia él

 

-Lose.. - dijo en un susurro bajo pero lo suficiente para que el joven general lo escuchara. Interrumpiendo sus recuerdos para volver a la realidad en la que se encontraba, abandono el lugar por completo

 

" viejo loco..." pensó el joven agachando la mirada sintiendo una leve presión en su pecho

 

continuara-