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Desde que Julián había vuelto de sus vacaciones por Argentina, Erling juraría que lo veía más sonriente, más feliz. Las buenas vibras que le transmitió en cada entrenamiento junto a aquellas sonrisas radiantes, fueron un golpe de amor para el corazón del noruego.
Habían estado separados durante todo el tiempo de vacaciones, cada uno por su lado. Por eso, cuando ambos volvieron a verse en el "Asia Tour" que el Manchester City realizaría por ser campeones de el triplete, Erling no pudo evitar llenar de besos y mimos a Julián, teniendo en cuenta todos los besos que no pudo darle en meses. Besos que si se escribieran en una lista la volverían eterna.
A Erling, Julián siempre le ha parecido un tipo carismático, a pesar de que muchas veces se ve opacado por su aparente timidez. En consecuencia, ahora que lo miraba sonreír con tanta fluidez y completa naturalidad, no podía evitar pensar en lo bonito que era, y que no entendía porque no era así siempre.
Su relación con Julián se podía considerar sentimental, si bien, ninguno de los dos daba el paso para ser "novios oficiales", ambos eran conocedores de que perfectamente cumplían todos los requisitos que ese título requería, y que prácticamente estaban saliendo desde el primer momento en que compartieron un beso.
Erling se encuentra realmente enamorado de Julián…
No solo enamorado, es que podría jurar que hasta más, pero su corta y vaga experiencia en romances no le permitiría saber con exactitud si es que había llegado al punto en el que amaba a Julián. Por ahora, diría que solo estaba enamorado.
Por eso, en ese momento, mientras patea la pelota, practicando tiros libres al arco, recorre con su vista inconscientemente toda la cancha en busca del argentino. Lo ha estado haciendo durante todo el entrenamiento, desde el momento en que Julián salio sonriendo como niño pequeño detrás de una pelotita.
Lo encuentra a lo lejos cerca de la barricada que divide al campo de las sillas en las que toma asiento el público. Parece estar recibiendo un regalo de uno de sus admiradores, tomándose fotos en el proceso. Intenta enfocar su vista para ver con más claridad lo que recibe, notando que se tratan de unos auriculares con la cara de Spiderman y el escudo de la selección argentina pegados en el.
Empieza a trotar en busca del balón. Mientras ve a Julián dirigirse hacia la banca en dónde tiene sus cosas personales, para seguramente guardar el regalo. Cuando vuelve a su posición inicial, patea nuevamente el balón, marcando un gol en una de las esquinas del arco.
Cantidad de minutos pasan después de eso, Julián ha realizado ya varios ejercicios, y Erling por su parte lo sigue mirando, ahí de pie, atontado. Lo mira tan embobado que ni siquiera nota cuando Julián se halla de pie frente a él.
—"¿Tengo algo feo en la cara?"
Le habla Julián, mientras sacude una de sus manos frente al rostro de Erling, quien pareció despertar del trance en el que andaba.
—"Eh, Disculpa, ¿que me decías?"
Una risa salió de boca de Julián, a quien le pareció gracioso ver a Erling en las nubes, justo en medio de un entrenamiento. El noruego por su parte, se quedó aún más embelesado al escucharlo reír, como si fuera la primera vez que escuchaba un sonido tan bonito.
—"Te pregunté si tenía algo feo en el rostro, no has dejado de mirarme la cara durante todo el entreno".
Él creía que tenía algo feo en el rostro…
Erling inmediatamente negó con la cabeza, mientras su mente le respondía a Julián por telepatía con un: "¿Cómo vas a tener algo feo en la cara? Si tienes la sonrisa más linda que he visto hasta ahora". Aunque por supuesto, ni él ni Julián habían desarrollado tales habilidades mágicas de comunicación. Así que esa respuesta solo se quedó en su cabeza.
—"Vi que te dieron unos auriculares de regalo. Tienes bastantes fans por aqui, está araña pica a todos en el corazón ¿No?"
La cara rojita de Julián, más la bonita expresión que puso solo provocó que Erling se acercara más a él, acariciándole con su mano derecha una de sus mejillas, mano que Julián no se dignó a apartar.
—"Na… yo solo encuentro unos de vez en cuando por aquí. A diferencia de ti, que tienes fanaticada en todos lados".
Está vez fue Erling quien se rió en un tono presuntuoso que le salía natural. Solía sentirse un tanto egocéntrico cada vez que le mencionaban la cantidad de seguidores que habría de tener, solo por ser un futbolista estrella en ascenso. Futuro balón de oro, se decía internamente.
—"Pero bueno, los tortolitos no le tienen miedo a las cámaras, eh. Solo les falta que hagan algunas guarradas en público".
Les burló Jack, quien trotaba junto a John Stones, el cual le dió un golpe con su codo en el brazo intentando no reírse del comentario anterior. Erling respondió sacando el dedo medio, mientras Jack se alejaba sacándole la lengua de forma infantil.
Julián observó la escenita divertido, antes de separarse un poco de Erling teniendo en cuenta las palabras de Jack: las cámaras, no podían darse el lujo de pasarse de cariñosos frente a ellas. Luego de eso, bajo una de sus manos hasta su pierna derecha para rascarse, ya que le había dado comezón.
—"Bien, solo vine a saber porque me mirabas tanto, aunque al final no obtuve respuesta. Cómo sea te dejo para que sigas entrenando".
Con unos cuantos pasos en retroceso, Julián empezó a despedirse, sin embargo antes de que pudiera hacerlo, Erling lo detuvo agarrándole el brazo.
—"Espera, antes de que te vayas quiero saber. ¿Puedo dormir en tu cuarto está noche también?"
Julián giró un poco su cabeza para verlo, antes de contestar:
—"Erli, mañana tenemos partido, si te distraes conmigo está noche, lo más probable es que no rindas para el día de mañana".
Al noruego no le pareció esa respuesta, así que tomando a Julián está vez por sus piernas, lo alzó hasta su abdomen, empezando a hacer saltitos con él encima.
—"Porfis, porfis, porfis".
Repetía una otra vez, mientras Julián se aferraba débilmente con una mano a uno de los hombros desnudos de Erling, y con la otra, se agarraba de la musculosa que el noruego tenía como puesta como uniforme, intentando no caerse a pesar de que el rubio lo tenía bien agarrado.
—"Que no, bájame. Igual y si anoche me hubieras hecho caso de no darme besitos en el cuello, te dejaría".
Erling entiende a qué se refiere. La noche anterior, acorraló a Julián entre él y el colchón, comenzando a repartir una serie de besos tanto en sus mejillas, cómo en su cuello. Tan solo porque había vuelto a hacerle feliz el ver a Julián sonriendo durante el entreno de ese día, tal y como lo había estado haciendo en el entreno actual. Julián no sabía para nada el caos que estaba provocando en su pecho, tan solo con una simple sonrisa.
No era una sonrisa simple, sino bonita en realidad.
Cuando detuvo sus movimientos, Julián pensó que estaba apunto de ser dejado en el suelo, por eso se sorprendió en cuanto Erling lo apego más a su cuerpo, como si buscará poder realizar un abrazo con Julián al aire.
—"No es mi culpa que te veas tan bonito sonriendo" —Hablo, y de esa forma, dió respuestas a todas las incógnitas que Julián le había formulado desde que Erling se comenzó a portar más cariñosos con él. Aunque al final, al argentino no se le dió por entender nada.
—"Ya, ahora resulta que por verme sonriendo te dan ganas de besarme. Es fácil echarle el agua sucia a otros, ¿Verdad?"
—"Así es, lindo, tienes toda la culpa. Así que déjame dormir hoy contigo, por favor".
Erling continuó con sus saltos luego de hablar. Y lo que parecía ser una acción hecha por molestar al contrario, estaba comenzando tomar forma de entrenamiento, a pesar de que Julián se sintiera muy ligero en brazos, a diferencia de algunas pesas de gimnacio.
—"Está bien, está bien. Te dejaré dormir en mi cuarto con la condición de que me bajes ahora. Pero ya te lo dije, nada de besos".
El rubio pareció estar satisfecho con la respuesta, después de todo, se hallaba ansioso de compartir cama con él. Sin embargo, en cuanto vio a Julián sonreír nuevamente de forma tan radiante, supo que no se iba a contener.
Una serie de besos rápidos recayeron sobre el pecho de Julián, justo en el lugar en el que su uniforme marcaba "súper Dry". Fue ahí que Julián entendió que su advertencia iba a resultar completamente inútil, y reafirmó su teoría cuando Erling le dedicó las siguientes palabras:
—"Si me sonríes así, te daré miles de besos".
Julián no puede evitar nuevamente sonreír, porque sabe bien que en el fondo, siempre espera ansioso a recibirlos.
