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Pasaron segundos, tal vez menos, desde el momento en que Neteyam abrió los ojos recibiendo un nuevo día, y ya sabía que todo estaba saliendo mal. Soltó un suspiro de cansancio, como si no hubiese pasado ocho horas de sueño profundo, en las que todo parecía demasiado pacifico para ser real.
Su mirada registró con somnolencia el espacio, su habitación sumida en la oscuridad, las sábanas desorganizadas que de alguna manera todavía le cubrían el cuerpo, al menos hasta el pecho. Al lado derecho encontraba la mesa de noche con su lámpara de lectura, y estiró el brazo en busca de sus lentes. Antes de posar la montura sobre su nariz soltó otro suspiro mientras masajeaba su tabique, intentando darse ánimos.
Todo esto sucedía con la, no tan agradable, voz de su padre. Como de costumbre estaba en el salón principal de su casa, sobre la primera planta, a diferencia de las habitaciones de sus hijos, situadas en el segundo nivel, y de todas formas podía escucharlo. Su padre era un hombre estricto, bastante a su parecer, pero por mucho que deseara darle la razón a su hermano Lo'ak y defenderlo, esta vez no podía hacer nada, el hecho de estar recién levantado evidenciaba que estaba libre de toda culpa, casi.
Recapitulando un poco, el reloj marcó las tres en la madrugada, cuando escucharon llamados a la puerta de su casa, lo que por supuesto alertó a toda la familia, por supuesto no era hora para las visitas.
Recuerda que bajaron todos a la sala compartiendo una expresión confusa y algo nerviosa. Neteyam se paró frente a Tuktirey y Kiri, pero su nerviosismo empeoró cuando notó que su hermano menor no apareció por ningún lado. Le rogó a Eywa en silencio que su extraña ausencia se debiera a que tiene el sueño pesado y no a que estaba al otro lado de la puerta que volvió a sonar, un poco más fuerte.
Sin embargo, no había rezado lo suficiente, pues luego de que Jake abriera la puerta se encontró con una escena no muy agradable. Algunos de los hombres encargados para vigilar y cuidar a la comunidad, que incluso fueron designados por el mismo Toruk makto, se encontraban allí, pero no estaban solos, Lo'ak venía al frente con la mirada baja y las manos tras la espalda.
— Sentimos mucho interrumpir su descanso y el de su familia, Oloeyktan, pero encontramos a su hijo robando fuera del vecindario. — Fue lo que escuchó antes de que la mayor parte de la conversación fuera opacada por los suspiros de su madre y la ira de su padre transformada en preguntas.
Aparentemente Lo'ak no había intentado llevarse gran cosa, solo quería meter algunas latas de cerveza entre su hoodie negro y salir de la tienda como si nada, pero el encargado del establecimiento había notado el nerviosismo del inexperto muchacho desde el momento en que ingresó, por lo que alertó a las autoridades del momento y fue de hecho, bastante fácil agarrarlo y probar su culpabilidad.
— Gracias por su trabajo bien hecho. — Les dijo Jake antes de verlos retirarse y cerrar la puerta, ahora con su hijo menor adentro.
Hubo un silencio de unos tres minutos, nadie parecía muy seguro de como proceder, hasta que Lo'ak abrió la boca intentando justificarse. — Papá, te lo puedo explicar, lo juro, yo-...— Sin embargo, fue detenido por la mano levantada de su padre, que lo hizo callar.
— Silencio, lárgate a dormir, hablaremos en la mañana cuando no sienta ganas de matarte. — Neteyam solo vio a su hermano suspirar y asentir en silencio, incluso consideró que su padre estaba siendo benévolo, seguramente no quería decir o hacer algo de lo que se arrepentiría luego.
De esa forma todos regresaron a sus habitaciones, bastante incómodos con lo que sucedió, y aunque él no tenía nada que ver con la travesura infantil de su hermano, de todas formas sabía que recibiría un fuerte llamado de atención una vez bajará la escaleras.
Ya eran las siete de la mañana, por lo que Neteyam estaba listo para salir de su casa en dirección a la escuela. Se había duchado en el baño de su habitación para evitar asomarse, incluso realizó cada una de sus actividades con más lentitud, pero de una u otra manera tendría que salir y enfrentar a su padre.
No podía evitarlo, se suponía que debía cuidar y vigilar a sus hermanos, sobretodo a Tuktirey y Lo'ak. De vez en cuando sentía que su padre olvidaba que él también merecía concentrarse en sus propios asuntos, o tener un sueño tranquilo y no parecer un vigilante junto a la puerta de Lo'ak todo el tiempo.
Eventualmente bajó a desayunar, su madre y sus hermanas comían en silencio mientras desde la sala todavía de escuchaban los reclamos de Jake, que no parecía tener intensiones de detenerse pronto.
Estuvo cerca de llevarse la cuchara con cereal a la boca cuando finalmente su nombre salió de los labios de su padre. Soltó su tercer suspiro en la mañana y recibió una mirada dulce de Neytiri, quién en silencio le decía que tuviese paciencia.
— ¡Neteyam! — Al segundo llamado ya estaba parado junto a Lo'ak y frente a Jake. —¿Cómo es que tú hermano se salió y tú no te diste cuenta? — Preguntó impaciente. — Sus habitaciones no están muy lejos ¿Estuviste cubriendo a tu hermano? —
Con seriedad, y dándole una mirada a Lo'ak le respondió. — Sí señor, no creí que estuviese haciendo nada malo, preferí no crear problemas para él ni para ustedes, me disculpo. — Su hermano menor rodó los ojos con fastidio, eso no era cierto en lo absoluto, pero Neteyam siempre estaría para recibir parte de la responsabilidad con tal de hacerlo menos pesado para su familia.
— Pudo pasarle algo grave ¿no te das cuenta? — Concluyó con algo de calma pero sin dejar de lado su mal humor. — Ya, largo los dos, se les va a hacer tarde. — Y antes de que pudieran retirarse. — Lo'ak, estás castigado, de la escuela a la casa y nada más. — Luego miró a su hijo mayor. — Y tú, si me entero que tú hermano está fuera de alguno de estos dos lugares vas a estar castigado también ¿entendieron los dos?.
Con eso finalmente fueron libres de la reprimenda, tomaron cada uno sus cosas y como cada día salieron junto a sus hermanas para llegar a clase. Durante el camino no hablaron, al menos no entre ellos, Kiri y Tuk caminaban adelante jugando a no pisar las divisiones del pavimento, se reían y hacían trampa para poder ganarle la una a la otra.
Luego de un trayecto, que para Neteyam fue eterno, llegaron, quedaron de encontrarse todos al final del día para regresar juntos a casa y sus hermanas tomaron cada cual su propio rumbo, pero antes de que Lo'ak pudiera desaparecer, Neteyam le rodeó los hombros con el brazo, en un intento amistoso por eliminar la incomodidad entre ellos. — ¿Estás bien, bro? — Preguntó. — Quita esa cara, ya pasó lo peor, y para tu suerte no estoy enojado contigo. — Bromeó levemente.
El menor al principio parecía irritado, pero de todas formas se le deslizó la sonrisa mientras quitaba de forma brusca el brazo del más alto. — Cállate, estoy bien. — Le contestó riendo un poco. — Pero, debes dejar de asumir culpas que no tienes, hermano. — Comentó con seriedad. — Solo me haces sentir peor. — Agregó al final, con la mirada en el suelo.
A diferencia de lo que creía su padre, Lo'ak de hecho no era tan problemático, en realidad era fácil llevarse bien con él porque era un buen hermano y buen amigo, simplemente era travieso y quería probarle al mundo que valía la pena, que era valiente, y Neteyam admiraba su determinación, aunque ésta terminara metiéndolo en problemas.
— Solo intento ayudarte. — Y se formó el silencio. — Oye Lo'ak...— Quería preguntar por qué lo había hecho, jamás había escuchado sobre él robando nada, por lo que tenía un muy mal presentimiento, lo que había sucedido anoche, no era para nada algo común en su hermano. Sin embargo, este pareció adivinar por donde iba la conversación y buscó como zafarse pronto.
— Se me va a hacer tarde, bro, gracias por no estar molesto. — Dijo rápidamente. — Nos vemos en la tarde, adiós. — Y empezó un trote apresurado para ingresar sin decir mucho más, solo consiguiendo aumentar la preocupación de su hermano mayor, que se quedó en su lugar sin alcanzar a decir mucho, pero con los pensamientos a toda velocidad.
Había algo que se le estaba escapando, y eso no le gustaba nada. No era que no confiara en Lo'ak, simplemente no encontraba una razón, por más tonta que fuera, para robar cerveza a esa hora de la madrugada.
Pudo pensar un millón de cosas más, pero fue interrumpido por el escándalo de una motocicleta llegando hasta su escuela, y honestamente, le parecía ridículo y exagerado llevar un vehículo como ese para ir a clase, no era una universidad, era una simple preparatoria.
O tal vez no tan simple, era bastante exclusiva, teniendo en cuenta que los estudiantes eran únicamente hijos de jefes, tsahiks y algunos allegados a estas figuras de autoridad, como sobrinos, familiares y amigos muy cercanos. Aún así, a su parecer era innecesario, sin embargo, había algo que no podía negar, el dueño encajaba perfectamente con la moto en cuestión.
Neteyam no sabía exactamente quién era, solo lo había visto un par de veces, llegaba, llamaba un poco la atención y se bajaba para caminar a su clase siendo el hombre más guapo que el hijo mayor de la familia Sully había visto en su corta existencia. No tenía mucho interés en averiguar más a fondo, ni siquiera su nombre, pero como era costumbre, cruzaron miradas unos segundos, eran obviamente de clanes distintos, pero cuando sus miradas se encontraban, por unos pocos segundos parecían conocerse de toda la vida.
Como todo, el momento terminó, Neteyam negó levemente con la cabeza , aún sintiendo la mirada en su espalda cuando comenzó a caminar hacia adentro, alejando su mente de lo que había sucedido anoche, esa mañana, de su hermano, su familia e incluso de aquel muchacho con el qué, si bien eran completos desconocidos, parecían tener algún tipo de pacto silencioso, un pacto del que hasta el propio Neteyam desconocía el objetivo.
