Chapter Text
-Hey, Jake-Todos lo saludaron contentos de verlo.
-Hola, ¿qué tal?
-Tiempo sin verte, Jake.
-Si no venís a mi aldea…-les reprochó encogiéndose de hombros.
-Qué mayor estás ya, Neteyam-comentó uno de los científicos y el niño se removió sonriente y vergonzoso. En esas ocasiones en que Neteyam recibía un cumplido, Jake notaba cuánto se parecía a Neytiri.
-Yo también he crecido-alegó Lo’ak, que dio un brinco cuando alguien le hizo cosquillas por detrás. Era Norm.
-¿Qué pasa, renacuajo?
-¿Quién es el renacuajo? Así es casi tan alto como tú-rió Jake-¿Eh, hijo?
-Aún le faltan unos años hasta ser más alto que yo, incluso así-se defendió un sonriente Norm, que era un tío alto incluso en su forma humana-Además yo tengo todos mis dientes, mira-le enseñó la boca al niño. Lo’ak lanzó una risita y dejó ver que ya le faltaba una pala.
-¡Kiri! ¡Lo’ak! ¡Neteyam!
-¡Spider!-los niños se distrajeron y los adultos tuvieron un rato para charlar de sus cosas.
A Neytiri no le gustaba ir a aquel lugar pero sus hijos se habían puesto tan pesados insistiendo en que querían acompañar a Jake que habían decidido ir los cinco.
-MaJake, deberíamos marcharnos, casi es el eclipse y no me gusta volar con los niños de noche.
-Sí, claro. ¿Dónde andan?-Al final Norm tuvo que llamarlos por megafonía. Aparecieron unos minutos después con pinta de haber estado haciendo diabluras.
-¿Dónde estabais metidos?-quiso saber Neytiri-Estáis pegajosos, ¿qué habéis estado comiendo?
-Sempu, sempu ¿puede venir Spider con nosotros?-preguntó Kiri.
-Sí, que venga-rogó Lo’ak.
-Es tarde-les dijo Jake. Miró al muchacho que parecía deseoso de que dijeran que sí. Jake buscó a Neytiri, pero el rictus de su mujer era esclarecedor. Por suerte Norm le echó una mano.
-Spider, dormir con la máscara es incómodo. Mañana podrás ir a la aldea temprano si te apetece. Pero nos quedamos más tranquilos si pasas la noche aquí.
-Pero a mi me da igual. Duermo igual-Jake le lanzó una mirada suplicante a Neytiri pero ella no cedió.
-Escucha, Spider, quizás otra noche-se arrodilló delante de él-Vendré a por ti y podrás volar conmigo en Bob hasta la aldea ¿te apetece?-el niño asintió.
-Si Spider no viene me quedo yo-aportó Kiri-Dormiré donde duermen los avatares.
-Ni hablar-saltó Neytiri.
-Pero…podemos dormir donde los avatares.
-¡He dicho que no!
-Mi vida, no discutas con tú madre. Se ha hecho tarde. Al final ha oscurecido y los ikran están esperando-Kiri buscó apoyo de sus hermanos, pero no lo obtuvo. A Lo’ak y a Neteyam les apetecía que Spider fuese con ellos a la aldea, pero no deseaban quedarse en aquel lugar a pasar la noche.
-No pasa nada, mañana iré a jugar con vosotros-se sucedieron las protestas de unos y otros. Jake cogió a Lo’ak, le dio una voltereta en el aire y se lo subió a los hombros. Luego cargó a Neteyam y a Kiri cada uno debajo de un brazo.
-Bueno, ya estoy harto. Nos vamos, basta de protestas.
-Suerte que os quedasteis en tres, Jake-le dijo Mccosker-Qué mala pata que los na’vi no tengan seis extremidades como el resto de fauna. No te queda hueco para ninguno más.
-¡Venga!-protestó Norm, al que le pareció un comentario desafortunado-Metete la lengua en culo antes de usarla-murmuró en voz bajita para sí.
-¿Qué dices?-preguntó Jake en absoluto dolido. Le dijo algo a Neteyam en na’vi, su hijo se le colgó del cuello, enganchándose a su cintura con las piernas como un koala. Jake enseñó su brazo libre-Ya tengo sitio para otro si quisiera. ¿Qué dices, nena?-Y guiñó un ojo a Neytiri que no le devolvió la sonrisa y que parecía muy molesta-Venga, salgamos de aquí. ¡No! No más protestas.
Jake sujetó a Neteyam a su espalda, y a Kiri a su pecho. Lo’ak subió con Neytiri en su ikran. No llevaban ni medio camino cuando los tres niños ya se habían dormido.
Acostaron a los pequeños en absoluto silencio hasta que Jake se hartó de aquella tensión.
-Sé que no te gusta Spider, pero nuestros hijos le quieren. Deja que el chico se quede una noche a dormir con nosotros, mujer. ¿Qué problema hay?
-Está bien, como quieras-concedió.
-¿Qué te pasa?
-Nada-Jake frunció el ceño.
-Si te vas a cabrear…
-No es eso-lo interrumpió-¿Por qué no me he vuelto a quedar embarazada?
-¿Qué?-preguntó.
-Cuando me quedé embarazada de Lo’ak pensaba que tendríamos muchísimos hijos más. Pero ya no concibo. ¿Por qué?-preguntó con voz quebrada. Jake se dio cuenta de que estaba a punto de echarse a llorar, corrió hacia ella y le acarició los codos. Neytiri tenía los ojos vidriosos.
-Pero, nena…
-¿Es que la Gran Madre no desea que tengamos más hijos, Jake? ¿Será eso?-Jake tragó saliva-O quizás somos nosotros. No me haces el amor como antes-Jake abrió la boca para protestar y defenderse, pero cuando aquello se registró en su mente, lo atenazó un temor.
-¿Estás insatisfecha conmigo?-preguntó sin paliativos.
-No-contestó. Pero Jake la taladraba con la mirada-¡No, Jake!-se apresuró en negar ella en un tono de voz demasiado alto para esas horas. Pero Jake le apretó aún más los codos.
-Esto es serio, Neytiri. ¿Te sientes insatisfecha? Si no te doy lo que tú necesitas, tengo que saberlo-Neytiri levantó las palmas y le acarició la mandíbula y las mejillas con amor-Dímelo, ¿es eso? ¿Eres infeliz?
-No-repitió más bajito, muy cerca de los labios de él-No es eso, amor mío. Entiendo que no es tan fácil como cuando estábamos los dos solos o ellos eran bebés-pero Jake no escuchaba porque se quería morir. Era cierto que no hacían el amor a todas horas. Ya no retozaban como en su primer año de matrimonio, pero es que Neteyam, que era el mayor, acababa de cumplir siete años, y tenían otros dos niños que consumían sus energías y su tiempo. Su vida sexual había disminuido en frecuencia, pero no en calidad. O eso pensaba él. Jake sí que se sentía satisfecho.
Cada día que despertaba se sorprendía de descubrir que podía amar a Neytiri y a sus hijos más de lo que los amaba el día anterior. Y seguía deseándola, mucho, igual que al principio. Neytiri seguía volviéndolo loco.
Por supuesto que había habido veces que no conseguían consumar por culpa de tres niños que les interrumpían y resultaba altamente frustrante para ambos cuando se daba el caso. Pero Jake siempre había pensado que debía de ser lo habitual en cualquier pareja con hijos de esa edad. Y la mayoría de las veces que alguno de los dos tenía ganas conseguían encontrar un rato. Pero quizás no era suficiente. Si Neytiri era infeliz… su matrimonio corría peligro. ¿En qué momento había descuidado su vida sexual?
-Jake-susurró para sacarlo de sus pensamientos-Jake-repitió. Neytiri se mordió el labio e hizo lo único que se le ocurrió en aquel momento: tsaheylu. Aquello funcionó-Ma Yawne, escúchame. Sigo deseándote tanto como al principio. Y me gusta todo lo que me haces tanto como al principio. No se trata de nosotros-Neytiri apoyó la mejilla en el pecho de su marido y escondió la cara en el hueco de su cuello rodeándole el cuerpo con los brazos. Jake la estrechó. La niebla disipándose de su corazón gracias al vínculo.
-¿Qué es? Háblame.
-Me gustaría tanto tener otro hijo, Jake. Añoro cuando eran bebés. Lo echo mucho de menos. Pero ¿y si Eywa ya no desea que tengamos más?-Jake torció el gesto. Los na’vi creían que los niños eran un regalo de Eywa. Y se tenían tantos como Ella deseara. Independientemente de lo que hiciese una pareja. Jake siempre había tenido sus dudas sobre ese aspecto de la natalidad na’vi. Pero no le discutía ni a su mujer ni a su suegra.
-Quiero otro. Pero…-se miraron a los ojos-¿Soy ingrata por desearlo cuando Eywa nos ha dado ya la familia que tenemos? ¿Por querer más?-volvió a esconder la cara en su pecho. Jake sintió el conflicto a través del vínculo y suspiró. Los tres hijos que ya tenían dormían en sus hamacas-Mamá solo nos tuvo a Sylwanin y a mi… a lo mejor yo tampoco puedo tener más. Hemos hecho el amor muchas veces después de Lo’ak… pero… pero… ya no he vuelto a quedarme encinta-se entristeció-Cuando descubrí que estaba embarazada de Neteyam ¿lo recuerdas?-lo hacía. Con claridad-Mamá me dijo que éramos muy afortunados, que la Gran Madre casi nunca bendice a sus hijos en un primer encuentro. Pero nosotros concebimos a Neteyam en nuestra primera noche, nuestra primera vez. Kiri fue un regalo inesperado. ¿Y Lo’ak? Vino muy poco después. Cuando descubrí que había vuelto a quedarme embarazada no podía creerlo. ¿Te acuerdas? Neteyam no tenía ni cuatro meses.
-Sí, nena.
-Pero después de Lo’ak, nada. Deseo darte otro hijo, Jake. Quiero tener otro. Una niñita, quizás-hubo un silencio entre ellos-Jake-susurró.
-¿Qué, ángel mío?
-Hazme el amor-le pidió. Jake la besó profundamente, con ardor. Y la llevó a la esterilla que ambos compartían.
-Atento a ese nudo, Lo’ak-lo advirtió su abuela.
-Pero si es igual que el de mamá-Mo’at chasqueó la lengua. Neytiri canturreaba mientras tejía sin mimo perdida en sus propias ensoñaciones, rememorando lo sucedido esa misma mañana. Jake la había despertado sembrando su espalda de besos. Le había lamido la nuca, besado por toda la columna y mordido en el trasero. Y luego había hecho con ella lo que le había dado la gana. Y ella lo había disfrutado de principio a fin.
-Ma ite, Lo’ak lo está haciendo mal por tu culpa. Deshaz ese pespunte-Neytiri miró su tejido, parpadeó y lo rectificó-Mira, Neytiri, me parece muy bien que tu marido y tú estéis en un momento dulce. Pero esto es importante. Los niños tienen que aprender a hacerlo bien. Eres tsakarem y su madre y les estás dando mal ejemplo.
-Perdón.
-¿Y yo, abuela?-preguntó Neteyam.
-Perfecto, cariño-respondió la tsahik. Lo’ak le sacó la lengua. Su hermano mayor siempre tenía que hacerlo todo bien.
-¡Kiri también está haciendo un desastre!-protestó el pequeño.
-¡No es verdad!-se defendió-Lo que pasa es que a mi me gusta así. Mira, abuela, es como la enredadera de fuego. Solo quería imitarla-se excusó-¿Está mal, abuelita?-preguntó preocupada-Lo estoy haciendo para regalárselo a papá.
-¿Qué querías regalarme, vida mía?-Kiri dejó su costura en el suelo y corrió hacia Jake.
-¡Sempu!-los otros niños también dejaron lo que estaban haciendo. Mo’at los regañó.
-Perdón, llego tarde. ¿Por dónde ibais?
-Estamos aprendiendo a hacer adornos y protecciones para las muñecas.
-¡Oh!-Jake tomó asiento, le acarició la rodilla a Neytiri y se inclinó para robarle un beso fugaz.
-¿Dónde estabas, amor mío?
-Con los jóvenes. Pero los he dejado con Peyral. Están en buenas manos-Jake suspiró. Como olo’eyktan, preparaba a los jóvenes para el iknimaya ayudado de otros taronjus experimentados como la propia Neytiri. Pero su mujer tenía otras responsabilidades como tsakarem y tres hijos y Jake esperaba sumar uno más.
Desde hacía unas semanas él y Neytiri vivían una segunda luna de miel. Se buscaban continuamente y sacaban ratos de intimidad de donde no los había.
Neytiri quería una niña. A él le daba igual. Neteyam y Kiri eran buenos y fáciles, Lo’ak era terrible y revoltoso… una niñita terrible y revoltosa le quitaría años de vida pero lo haría inmensamente feliz.
Mo’at resopló mientras observaba a su hija y a su yerno lanzarse miraditas, dedicarse sonrisas, y meterse mano cuando pensaban que nadie los veía.
-Ma tsahik-la llamaron. Levantaron la vista y vieron a un joven del pueblo. El chico saludó a toda la familia-Mi pali se ha hecho daño en una pata, señora.
-Oh, vaya-Mo’at apartó su trabajo-Cogeré mis cosas. Acompáñame, hija. Kiri, tú también, mi pequeña.
-Yo quiero ir-propuso Lo’ak.
-Tú te quedas aquí practicando con tu padre-le dijo su abuela-que buena falta os hace a los dos. Vamos, ma ite. ¡Neytiri!-la reclamó. Su hija andaba cuchicheando con su marido.
-Ya voy-respondió.
-¿Qué bicho os ha picado a vosotros dos?-preguntó más tarde-Bien estaba cuando erais recién casados… pero ¿a estas alturas?-Neytiri miró de reojo a Kiri que iba por delante.
-Jake y yo… buscamos… queremos tener otro hijo-le confesó con una sonrisa tímida. Mo’at abrió mucho los ojos. Neytiri no le dijo, eso sí, que aunque no consiguiera quedarse embarazada estaba disfrutando de aquel idilio.
-¡Pero, Neytiri, niña! ¿Por qué no lo habíais dicho? ¡Me habría quedado con los niños estas semanas! ¡Ay, ay! ¡Otro nieto! Esta noche se quedarán a dormir conmigo y vosotros… vosotros haced vuestras cosas-Neytiri rió ante el entusiasmo de su madre. Agarró a Mo’at del brazo-Cuando acabemos con el pali, ¿me acompañarías al Árbol de las Voces?
-Naturalmente, Ma ite.
Pediría a Eywa por una niñita. Recordó que años atrás le había rogado para que Jake superara su Uniltaron. Y también le había pedido para que él la escogiera a ella. Eywa siempre escuchaba sus ruegos.
