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Encuentro inesperado (LeviMika)

Summary:

Levi, Furlan e Isabel son 3 hermanos y compañeros viviendo en la ciudad subterránea, luchando por sobrevivir un día a la vez. No los unía la sangre, pero eran lo único más parecido a una familia que tenían.

Poco a poco se hicieron más conocidos por lo eficientes que eran en sus "trabajos" y gracias a la reputación ganada, un día son contratados para un encargo en la superficie por uno de los hombres más conocidos en ese lugar.

Fueron en busca de la "mercancía", pero los planes cambiarían drásticamente. Su encuentro con cierta chica jamás se borraría de sus memorias

Notes:

🔹He jugado un poco con las edades y tiempos en este fanfic. Levi tiene 18, Mikasa 13 años.

🔹Aquí Levi ya sabía sobre su sangre Ackerman, Kenny y su madre. Aunque algunos datos los desconocía.

🔹Trataré de seguir el curso del manga, pero haré unos cambios

Chapter 1: Un pequeño brote

Chapter Text

 

🔹🔹🔹🔹🔹


En el oscuro y húmedo fondo de una ciudad subterránea, algunos sonidos de asombro y gritos se escuchan cerca de un callejón.

Una pequeña multitud se cerraba alrededor de lo que parece ser una pelea, si no fuera porque uno de los contrincantes no deja espacio para el ataque. Sus enemigos sólo reciben los golpes a puño limpio y puñaladas certeras.

El pequeño joven de débil apariencia terminó su sangrienta faena y vio como se alejaba la única persona que le quedaba. No sabía que ocurría, pero desde ese momento no volvería a saber más de él.

La única información que obtuvo de él todo ese tiempo que estuvieron juntos, es que era su tío, hermano de su difunta madre.

Le enseñó a defenderse  y a atacar sin piedad. El chico no conocía nada mejor que la vida que ese hombre pudo brindarle, mientras estuvo a su lado.

Luego de su partida, el tiempo  transcurrió y ahora, a sus 18 años compartía sus días con un par de chicos, a quienes había llegado a ver como sus hermanos.

Luchaban juntos, se cuidaban entre sí y eran buenos en sus hazañas ilegales. Un grupo de jóvenes matones que hacían lo que podían para sobrevivir, volviéndose cada día más conocidos en la ciudad y hasta fuera de ella.

Furlan e Isabel eran amables. El chico serio y centrado cuando era necesario, la chica alegre y extrovertida. Aunque  influenciados por el duro ambiente en el que vivían, al igual que Levi.

El chico de cabello castaño claro tenía 18 años y la chica pelirroja tenía 17. Eran jóvenes, pero quienes los conocían, sabían que eran tan experimentados como cualquier adulto que se manejara en ese bajo mundo de crímenes y pobreza.

Su fama crecía sobre todo por la letalidad que envolvía a Levi, quien lideraba al grupo. Incluso eran ya habilidosos con el uso de los equipos de maniobras tridimensionales que habían conseguido, cosa que facilitó mucho su 'negocio'.

Como era costumbre solían recibir trabajos nada agradables, algunos más sencillos que otros.

Una noche un hombre los manda a llamar a su casa, deseaba contratarlos para un encargo importante.
El tipo le explicaba que debían acompañar a un tal Maxwell que trabajaba para él hacia la superficie, ya que unos días atrás había enviado a un trío de hombres por un encargo y dejo de recibir información sobre ellos.

Llegó a sospechar que lo habían traicionado, quizás tomando la 'mercancía' que él había mandado a buscar y la vendieron por su cuenta.
Eso lo tenía fúrico, había invertido mucho dinero comprando información y pagándole a ese trío, como para sólo ignorar lo ocurrido. De él nadie se burlaba.

También existía la posibilidad de que la tardanza de los 3 hombres fuera por algún problema o tal vez se entretuvieron más de la cuenta.

El trabajo era simple: tendrían que buscarlos, escoltarlos y si era necesario, ayudarles a culminar el trabajo. Otra opción era que, si llegaban a comprobar su traición, debían hacerlos pagar y matarlos sin piedad.

- ¿Dónde diablos se supone que estén los 3 ahora?. - Preguntó Levi.

- Cerca del muro María, en las montañas. Los envié por una "mercancía".
Un par de mujeres orientales de las que supe hace un tiempo.
La mayor es completamente oriental, pero la menor también es especial... es oriental y también una Ackerman. - El hombre era experimentado, conocía muchas cosas, secretos con los que había extorsionado y chantajeado.
Incluso llegó a trabajar en algunas ocasiones con Kenny. Sabía una buena parte de información sobre ese clan presuntamente extinto.

- ¿Ackerman? - Preguntó Furlan.

El líder de esos 3 hermanos se quedó pensativo.  Quizás esa persona también era su familiar, aunque nunca supo de otros Ackermanen la superficie. Creyó que su madre y su tío eran los últimos que quedaron tras la persecución.

- Bien. Ya sabes el precio por nuestro trabajo. El 70% ahora y el resto cuando culminemos. - Levi tenía curiosidad con ese encargo.

- Claro. Ya veo que están adentro. - Respondió el hombre, quien daba una calada a su puro. -  Partirán mañana en la mañana a la superficie con uno de mis hombres. Maxwell los esperará en la entrada a las 8.

Levi asintió y se puso de pie, seguido por Isabel y Furlan, lo que significaba que el trato estaba cerrado y ya era hora de largarse.

Sería un viaje largo, la primera vez que saldrían a la superficie. Estaban emocionados y preocupados por ello.

No sabían a lo que se enfrentarían y debían volver a salvo por el 30% restante de su paga.

       

 


🔹🔹🔹

Los chicos se encontraban al día siguiente en la entrada, en la cima de las escaleras que servían de camino para ingresar a la ciudad.

Un hombre de cabello negro y anteojos los esperaba afuera con un coche tirado por dos caballos. No se veía tan incómodo y era de buen tamaño, después de todo era probable que vinieran con más acompañantes.

Los 3 estaban más concentrados en mirar a su alrededor, que en el resto. El frío viento de esa mañana, el sol bañándolos con su calidez y tantos colores vivos, completaban una vista que habían deseado disfrutar desde hace mucho.

- ¡Oigan!... ¡Suban ya! ¡Debemos llegar antes de que anochezca! - Dijo Maxwell, sacándolos de su ensoñación.

- ¡Sí! - Respondió la chica y subió rápidamente al coche, seguida por sus hermanos.

Cerca de las 3 de la tarde llegaron a Shiganshina, pasaron por la casa donde supuestamente se estarían quedando los otros 3 hombres que buscaban. Llamaron a la puerta, revisaron a través de las ventanas y no vieron a nadie.

- Esos idiotas... Tendremos que ir a las montañas. Compremos algo de comer para el camino y sigamos. - Maxwell se puso su sombrero nuevamente, ya muy cansado por el viaje.

- ¡Qué bien! ¡Estoy muy hambriento! - Exclamó Furlan.

Compraron su cena y siguieron un par de horas más, hasta llegar a la base de las montañas. Continuaron el camino y pasaron una pequeña aldea que tenía como fondo un hermoso valle, bañado por los últimos restos de luz solar de ese día.

Desde allí podían verse un par de cabañas más adelante, en la parte más elevada de  una montaña. Estaban alejadas una de la otra un par de kilómetros entre sí.

Sospechaban que quizás estarían en una de esas dos, pues la información que tenía Maxwell sobre la 'mercancía', es que vivían apartados de la pequeña aldea que estaba antes de entrar a las montañas.

La primera cabaña que se encontraron en su trayecto, se veía a unos 100 metros de la vía principal. Estaba rodeada por una cerca, tenía un portón de madera sencillo el cual se encontraba cerrado.

Por ahora decidieron no bajar allí, saldrían de dudas en la siguiente parada. Levi iba callado y pensativo,  tenía un mal presentimiento.

Era la primera vez que hacían un trabajo como ese. No estaba del todo de acuerdo con raptar a una mujer y su hija para entregarla a merced de esos cerdos en la ciudad subterránea.

Él sabía perfectamente el destino que tendrían si eso pasara, al igual que muchas otras que ya habían llegado allí de manera similar.

Para completar su incomodidad, existía la posibilidad de que algún familiar Ackerman estuviera allí. Algo le impulsaba a descubrir más y haría lo necesario para ello.

- Mocosos... Vayan ustedes a inspeccionar. Yo esperaré aquí. Si logran hablar con ellos díganle que van de parte del Jefe M y que vinieron conmigo.

Furlan, Isabel y Levi bajaron del transporte, siendo liderados por el último.

Estaban nerviosos y algo abrumados por ese paisaje montañoso tan imponente. El frío viento de esa temporada otoñal les hacía helar por completo.

Sólo deseaban terminar lo que sea que harían y largarse, aunque no negaban el querer disfrutar del exterior un poco más.

Empezaron a caminar empuñando sus armas, además de algunas navajas que portaban con ellos. Mientras tanto, Maxwell los vio desaparecer tras unos árboles.

Al momento en que se acercaban, algo llamó su atención. Vieron la cabaña y la puerta abierta. Se acercaron con sigilo al lugar, más ansiosos que antes.

Los jóvenes escucharon ruidos, algunas voces y vieron a alguien tirado en el piso cerca de la puerta. El primero en acercarse fue Levi, quien era el más curioso e interesado en saber que ocurría. Lo haría a su manera.

- ¡Oi!... ¡Ustedes! ¡Venimos de parte del Jefe M! - Gritó Levi desde afuera de la cabaña.

Estaba a un par de metros de la puerta, cuando vio a una mujer de cabello negro caer frente a sus ojos, desangrandose.

Al instante un hombre salió con el arma en su mano cubierta de sangre, con salpicaduras en su rostro y ropa.

- ¿Cómo que el Jefe M? ¿Quién demonios eres, pequeña escoria?

Levi empezaba a enojarse por tener que lidiar con gente que mataba de esa manera inescrupulosa, a alguien que pudiese llevar parte de su sangre.

- Mi nombre no importa... Nos enviaron por ustedes junto con el tal Maxwell. Ese Jefe M quiere saber por qué han tardado tanto en llevar la mercancía.

- Eso no te incumbe, pero si de verdad fuiste enviado por él... supongo que no hay de otra. Sólo tardamos unos días divirtiéndonos un poco en Shiganshina. Era un trabajo fácil así que... aquí estamos.

- Eres un maldito descerebrado, Lance... El jefe nos matará. - Salió reclamando un segundo hombre desde la cabaña, apartando con su pie el cadáver de la mujer. - Se supone que debíamos llevar a esa mujer con vida, era la más valiosa. Una oriental pura... - se quedó callado al ver a los tres chicos hablando con Lance.

Le explicaron quiénes eran, ese hombre temió el hecho de que hubieran sido enviados por su jefe.

Sabían que no podían descuidarse, tardaron más de la cuenta, gastaron más de lo previsto y ahora habían matado a la más valiosa del botín, por culpa de su compañero pasado de tragos.

- Lance, Vincent... ¿Qué Mierda haremos con esta?

El tercer y último hombre salía de la cabaña arrastrando a una jovencita por sus cabellos, quien se veía en shock al observar a las dos personas muertas en el piso.

- Pues es la única que queda. Es medio oriental, quizás sirva de algo. Pero, el jefe no estará complacido. Ya veremos...
Tal vez esta pequeña oriental Ackerman sirva de algo y no nos maten.

Trataban de hacer que la chica se moviera. Isabel la veía sorprendida y molesta. No entendía porqué  ella y sus hermanos estaban haciendo todo eso, no era algo que la hacía sentir bien.

Ver a toda una familia destruida sólo por la avaricia y  maldad de un depravado, la hizo asquearse por completo.
Esa jovencita de cabello negro era casi de su edad, no podía evitar ponerse en sus zapatos. Si fuese por ella, hubiese huido de allí junto con la muchacha.

Furlan y Levi se sentían de forma similar a su hermana. No sabían que más hacer. Su responsabilidad era averiguar lo que había ocurrido con los tipos y matarlos, si era necesario.

Levi aún seguía fraguando un plan en su mente. Aún no sabía que decisión tomar.

- ¡Maldita!... ¡Muévete de una vez! Es hora de irnos. - Al no reaccionar el hombre la golpeó, dejándola inconsciente. La tomó sobre sus hombros y empezaron a salir del lugar.

Los tres jóvenes iban detrás de Lance, Vincent y Gus, compartiendo algunas miradas. Llegaron hasta la carreta donde habían llegado allí.

Los 3 más viejos subieron junto a la chica en su propio transporte, mientras Levi, Furlan e Isabel subieron con Maxwell.

Siguieron a los hombres hasta la cabaña que habían pasado hace un rato y donde se habían quedado las dos últimas noches. Tuvieron que matar a un par de ancianos que vivían allí, para poder tomarla como su guarida temporal.

        

 


 


🔹🔹🔹

La noche finalmente cayó, eran más de las 7 cuando al fin estaban adentro de ese lugar. La joven de cabello negro estaba aún inconsciente, tirada en el suelo y con las manos atadas.

Vincent, Lance y Gus se encontraban en la cocina con Levi y Furlan. Charlaban y bebían, poniéndose al tanto de la situación.

Isabel permaneció en una de las habitaciones junto a la chica inconsciente y Maxwell, quien estaba sentado junto a la puerta.

- Al fin despiertas niña. - Isabel veía un par de ojos grises abrirse poco a poco. - Tranquila, no te haré daño.

Esos ojos, aunque de un hermoso color gris, no reflejaban nada. Parecía muerta en vida. Su brillo se había perdido. Sus fuerzas y ganas de vivir se esfumaron.

Isabel sintió lástima por ella, por lo que decidió soltar la atadura de sus manos.
Tenía las muñecas lastimadas por el fuerte amarre de la cuerda, además su mejilla estaba inflamándose cada vez más, por el fuerte golpe que la había noqueado hacía un rato.

- Por favor, mátenme ya. Sólo deseo ir con mis padres. - Fueron las únicas palabras que pronunció y que no pasaron desapercibidas por Isabel, ni por Maxwell.

- Mocosa tonta, ni se te ocurra morir ahora. Eres la única que queda, nuestro plan está casi arruinado. Más te vale calmar al jefe cuando lleguemos. - Habló Maxwell ya agotado y enojado.

- Tú... Mátame. Se que estás con ellos, pero al menos muestra algo de piedad hacia mí. - Le dijo la joven a Isabel.

- Tranquila, tranquila. Escucha... Se que sientes que tu mundo se acabó, pero debes luchar. Lo que viene más adelante no será fácil... Me gustaría ayudarte, pero no se cómo. Sólo puedo decirte, pelea... No te rindas. Saca fuerzas de donde no tengas y vive.

- Eres igual... que esos hombres. Estás con ellos. ¿Por qué habría de hacerte caso? - Preguntó la chica, con la mirada perdida y sombría.
- Si me van a matar hoy, mañana o quién sabe cuándo, al menos haré algo esta noche.

En un abrir y cerrar de ojos el curso de esa trágica noche cambiaría.
 

🔹🔹🔹🔹🔹