Work Text:
Su nombre se resbala de sus labios como las tranquilas gotas en una lluvia de verano, cayendo sobre un estanque de agua dulce cuando le llama; él se sorprende de que, a pesar de los años, su nombre se sigue sintiendo como el de un leve suspiro que se pierde entre la neblina de un día nevado.
Su corazón se acelera, sus palabras y sentimientos se atoran en un nudo entre las paredes de su garganta que comienza a desgarrarse dejándolo perplejo y sin habla.
Suguru sonríe al ver Satoru con ese rostro estoico, pretendiendo que esos diez años no han pasado en vano, pretendiendo que ya no tiene control sobre él cuando es todo lo contrario...
Porque Suguru dibujo estrellas resplandecientes en lo mas profundo de su alma que ahora arden hasta sus huesos, como si un millón de alfileres estuvieran presionando las cicatrices de su recuerdo, poniéndolo nervioso y en guardia.
Suguru es un mentiroso de mucho cuidado, no solo frente a sus fieles creyentes quienes le seguirán hasta el fin de los tiempos, sino consigo mismo.
Es una pena que no puedas engañarte a ti mismo cuando todos tus sentidos reaccionan positivamente al ver a quien se ama.
Suguru puede sentir como ese pasado que con tanto esmero y dolor se dedico en esconder, ahora se mostraba frente a él mientras admira como el sol se oculta entre las montañas desde la ventana de su habitación.
En su juventud, ambos muchachos se engancharon tanto con el contrario que terminaron creando un lenguaje que solo ellos conocían. Se dedicaron a ocultar ese inocente y dulce amor entre líneas que fue difícil exponer los sentimientos tras la ruptura.
Ya no era un adolescente, rara vez se permite pensar en los “y si” que en algún momento contempló, si tan solo le hubiera aceptado la propuesta de Satoru ese espantoso día en que sus vidas cambiaron por completo.
Él es bueno, él es el mas fuerte y él tenía un mejor destino que el de Suguru. No podía permitirle huir con él, aunque, en sus inmaduros deseos, aun cree que si hubieran sido prófugos de la justicia habría sido un interesante plot twist para el mundo de la hechicería…
Guarda con amargura la escena de su rompimiento como el crudo recordatorio de que, incluso la rosa más bella de todo el rosal tiene espinas que puede dañarte si no sabes cuidar.
En su corazón carga la frustración de aquello que en algún momento floreció entre ellos, pero que nunca tuvo la oportunidad de prosperar; quemando sus entrañas dejando una fea cicatriz que duda que se cure del todo en esta vida.
Porque, aunque la distancia fuera palpable, ambos se extrañaban.
Se añoraban mutuamente en lo mas profundo y obsceno de sus retorcidos sueños donde las mundanas palabras parecen sobrar, donde sus sentidos reaccionan antes de lo esperado alimentando en demasía un deseo que nunca podrán cumplir o… al menos, no físicamente.
Satoru ahora sabe que cuando eres joven, tiendes a huir del dolor; pero aun no entiende por qué no pudo mover ni un solo pelo cuando Suguru se dedico en romper, pedazo a pedazo, su inexperto corazón tras el incidente del plasma estelar…
Algo estaba mal con su compañero desde antes, lo presentía ¡Era su alma gemela! Y es por eso que tampoco entiende por qué no se apoyo en él cuando podía…
“Tal vez, la presión habría sido más fácil de llevar si la cargásemos entre los dos…”
Los ideales de Suguru se corrompieron tanto que Satoru tuvo que aprender a luchar solo contra todo lo que su corazón aún se negaba a soltar.
Nadie tiene idea de lo mucho que pueden pesar diez años de incertidumbre hasta que te caen de peso en tus últimos momentos mientras tu vida comienza a desvanecerse de tu cuerpo.
—Llegas tarde, Satoru…
Satoru lo mira con esos brillosos ojos que Suguru conoce a la perfección, pero no esta seguro si su alma quiere desbordarse en forma de lagrimas o solo es rabia contenida.
Sea lo que sea, Suguru sabe que lo merece.
Suguru ve en retrospectiva su trágica historia de amor, aquella que es digna de una novela Shakespeariana; un amor paralelo tan coordinado que espanta un poco si lo piensa demasiado.
Sus últimas palabras son simples: no le guarda rencor a nadie y sus ideales están tan arraigados a su alma que no le teme a la muerte, pero, admite que en su corazón crece el arrepentimiento de nunca haber cruzado esa línea invisible que existía entre ellos.
"Habría sido lindo tener una primera última vez contigo, Satoru."
Ha llegado el día que tanto temía Satoru. Tarde o temprano tenía que enfrentar aquello de lo que tanto estaba huyendo, tenía que terminar el trabajo… No podía seguir escondiendo a su mejor amigo, su primer amor, del inminente y trágico final…
Satoru se hinca frente a él, dejando que su corazón tome las riendas de sus palabras por primera y ultima vez, musita aquellas palabras que no pudieron salir cuando eran niños:
—¿Nos volveremos a ver en algún momento?
Suguru se queda perplejo, su mandíbula cae por unos instantes antes de sonreír enternecido…
—Bueno, maldíceme un poco al menos…
"No sería justo para ambos, lo sabes... ¿Verdad?"
El tiempo corre, la vida sigue y Satoru sabe que debe continuar.
Su trágica historia de amor se ha terminado, pero ¿Por qué tiene la sensación de que no se ha cerrado por completo su unión…?
