Work Text:
JunSu suspiró con pesar mirando el contenido de su plato mientras refunfuñaba y maldecía entre dientes.
Ninguno de los otros tres presentes en la mesa se atrevía a hablarle. JunSu podía ser un amor de persona, pero cuando estaba en esos momentos de ‘mírame y no me toques’ podía ser realmente insoportable.
- ¿Acaso tengo lepra, piojos o alguna enfermedad rara y altamente contagiosa de la que no tengo idea y por eso siempre me rechazan?- pregunta el ahora rubio a sus amigos, quienes le veían casi asesinar la pobre lechuga con su tenedor.
- Bueno, JunSu…- JaeJoong, el mayor del grupo se aclaró la garganta.- tal vez él no era para ti.
- ¿Qué no era para mí? ¿NO ERA PARA MI?- Estaba enfadado con él, con su estupidez, con el mundo.- Es la tercera vez en el mes que me rechazan cuando me declaro. Y mi doceavo intento de tener un novio. ¡Es el colmo!
- Creo que eso es lo que más les asusta.- dijo ChangMin con algo de ironía, causando que el rubio le mirara como si estuviera a punto de asesinarlo.- Es el doceavo en un semestre, eso quiere decir que cambias de gustos como cambias de calcetines.
- Por supuesto que no…- se quejó con un chillido que bien podía hacerse pasar por un delfín y lastimó los oídos del más alto del grupo.- sólo lo hago porque si uno no acepta, pues no pierdo la esperanza de que el otro no lo haga.
Suspiraron ante esa lógica tan infantil del rubio.
- ¿No crees que tal vez estás buscando en el lugar equivocado?- preguntó YunHo frunciendo el ceño.
- Las chicas no me van, Hyung.- se quejó JunSu.
- No eso… si no…
- ¿Qué tanto le regañan ahora?- una voz ronca detrás de JunSu. El pelinegro de cabellos cortos parados en pequeños mechones se sentó junto a su amigo, dejando su mochila en el suelo, junto a la del pelirrojo.
- Volvieron a rechazar a JunSu cuando se declaró.- explicó JaeJoong.
- Oh… es el ¿Cuarto? Del mes…- preguntó el pelinegro tomando el tenedor del rubio y comiendo de la ensalada cesar que estaba a la mitad.
- Oh, YooChun… ¿Tú también?- se quejó el más bajo.
- ¿Qué? Perdí la cuenta después de EunHyunk.- se encogió de hombros y se inclinó a buscar algo de su mochila. Después de unos segundos empezó a sacar un par de libros y una bolsa ziploc con un sándwich aplastado en su interior.- Oops…- dijo riendo.
- ¿Por qué nadie comprende que sólo quiero un novio? YunHo y Jae se tienen el uno al otro, ChangMin tiene a MinHo y tú, YooChun, al séquito de fans que siempre anda detrás de ti… ¿Y yo qué?- reclamó el menor levantándose y jalando su mochila que extrañamente estaba enredada con la de YooChun.
- ¿Te veo en tu entrenamiento?- preguntó YooChun mientras le ayudaba a deshacer el nudo de las correas.
JunSu sólo le miró con enojo y se fue aporreando los pies, cual niño pequeño enojado.
- ¿Cómo puede ser tan ciego y no darse cuenta?- se quejó ChangMin negando con un movimiento de cabeza.
- YooChun-ah…- JaeJoong le tomó del brazo al pelinegro, tratando de darle apoyo a su amigo.
- Sólo está haciendo berrinche, lo dejaré descansar. Para mañana estará mejor.- dijo con una sonrisa débil.
~°~°~°~°~°~
JunSu siguió caminando sin rumbo, queriendo olvidarse de todos y de todo. Su vida amorosa era un desastre.
- ¿Amor? El amor no existe… es estúpido… sólo es una tonta excusa para acostarte con alguien… El amor, el amor… ¡Al diablo el amor!- se quejaba con coraje mientras avanzaba por las calles de Seúl, hasta que dio una vuelta y se encontró en un vecindario en el cual no recordaba haber estado antes.- ¿Dónde rayos estoy?
- ¿Dónde rayos quieres estar?- le respondió una vocecita.
JunSu giró buscando la fuente de la voz, pero no vio a nadie a simple vista, hasta que alguien le jaló los pantalones. El rubio bajó la mirada y se encontró con un niño pelinegro que le miraba con una extraña sonrisa en el rostro.
- ¿En verdad piensas eso del amor, Hyung?- preguntó el pequeño inclinando la cabeza.
El mayor abrió los ojos con sorpresa no esperaba que el niño le hubiera escuchado.
- Eso no es de tu incumbencia. Sólo dime cómo hacer para salir de esta área y regresar a la preparatoria Yondong.- dijo cruzándose de brazos.
- Vamos, JunSu-Hyung… responde, ¿En verdad crees que el amor no existe?- pregunta de nuevo el chiquillo.
Ahí si le dio miedo. Ese niño sabía su nombre, pero cómo. Nunca lo había visto en toda su vida.
- ¿Y qué si pienso así? De todas maneras no tienes ningún derecho a decirme nada. Ni siquiera te conozco. Y a todo esto ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres tú?
- ¿Yo? Yo soy un Alux.- dijo el niño balanceándose sobre las puntas de sus pies.- y tú eres JunSu Hyung.- añadió sonriendo más ampliamente.
- ¿Un Alux?- preguntó curioso el rubio y sin creer que ese nombre existiera.
- Sí… un alux… un duende… como me quieras decir.- Aclaró el pequeño.
- Eso no existe.
- Igual que tú dices que el amor no existe, Hyung.- el Alux sonrió y empezó a caminar alrededor del mayor.- ¿No es así?
- El amor es estúpido y tonto. No existe porque las personas inventaron ese término para excusarse y hacer tonterías “en nombre del amor”.- dijo con ironía.
- ¿Y si yo te dijera que si existe, pero tienes que encontrar esa alma gemela que es tu verdadero amor?- añadió el niño jugando con la punta de su camisa blanca con bolsitas en el pecho y en la cintura.
- Seguiría creyendo que no existe. Es una tontería. Yo he estado buscando y no he encontrado nada.- se quejó el rubio.
- Entonces… para ti el amor verdadero no existe…- dijo el niño con su dedo índice en su barbilla.
- Por supuesto que no.- JunSu frunció el ceño.
- Bien… por lo tanto perderlo, para ti, no será un problema.- el pequeño sonrió y se acercó a él.
JunSu se inclinó hasta que su cara estaba frente a la del niño.
- ¿Cómo puedes perder algo que no tienes?- le preguntó mirándole seriamente.
El niño le devolvió la mirada seria, estirándose hacia arriba, para luego separarse de él, brincando y parándose a un escaso metro de distancia.
- De acuerdo… te diré una cosa… en cinco minutos una anciana subirá a su balcón a regar sus plantas. Por accidente golpeará una y caerá justo aquí.- señaló un punto justo en medio de ellos dos.- si en verdad piensas que no existe tu verdadero amor y lo dejarás ir, dejarás que esa maceta caiga al suelo; ¡PERO! Si crees que el verdadero amor existe y quieres tenerlo a tu lado, te pararás ahí y dejarás que la maceta golpee tu cabeza.
- Eso es tonto.- se quejó JunSu.
- Tienes 3 minutos para tomar tu decisión.- dijo el niño inclinando la cabeza y mordiendo su labio inferior.
JunSu suspiró y miró al niño. La magia no existe y pensar que ese niño pudiera quitarle a su amor verdadero le parecía una real tontería. Además, ya ni siquiera deseaba encontrarlo, por lo que tenerlo para él era algo que ya le daba igual.
- Lo que sea.- respondió cansado.
- Dos minutos.- dijo el niño.
JunSu se encogió de hombros.
- Un minuto.- el niño se balanceaba de lado a lado.
Y de repente, la maceta cayó justo en medio de ambos esparciendo la tierra que contenía y la flor roja que estaba sembrada en ella.
- Lo siento, chicos. ¿Están bien?- preguntó una anciana desde el segundo piso de la vivienda, asomándose por el balcón muy preocupada.
- Sí, Halmoni. Estamos bien.- respondió el niño con una sonrisa.
Y así fue, no hubo explosiones, ni chispas, ni fuegos artificiales que le dijeran a JunSu que algo mágico había ocurrido.
- Iluso.- se dijo.
- Si vas dos calles hacia allá y das vuelta a la derecha, encontrarás el camino a la preparatoria, Hyung.- dijo el pequeño con una sonrisa.
JunSu miró hacia la dirección que señalaba.
- Gra… cias…- dijo cuando intentó mirar al niño y ya no estaba ahí.
Frunció el ceño y siguió el camino indicado, para regresar sobre sus pasos y dirigirse a su casa.
Esa tarde, JunSu la pasó encerrado en su habitación, sin salir. Hizo su tarea, cenó y durmió temprano.
Al día siguiente, como todos los días, el despertador sonó a las seis de la mañana, se levantó con pereza, se vistió y bajó a desayunar, como era su rutina.
Cuando salió de su casa, empezó a caminar lentamente y algo en su pecho se presionó. Giró hacia los lados y no vio a nadie, se encogió de hombros, siguió caminando, pero aquella sensación no se iba. Era como si hubiera perdido algo. Revisó su mochila, pero todas sus cosas del colegio estaban ahí. Incluso su celular que casi siempre lo dejaba en la mesita junto a su cama.
Siguió caminando hacia la escuela y miraba hacia todos lados. Aburrido, se puso los audífonos y cuando llegó saludó a sus tres amigos, ChangMin, JaeJoong y YunHo. Platicaron hasta que el timbre sonó anunciando la entrada a clase, JunSu se dirigió a su salón.
Se sentó en su lugar de siempre, a mitad del salón junto a la ventana, esperando que el maestro llegara y cuando el compañero que se sentaba a su izquierda llegó, le miró extrañado.
- ¿Qué haces?- le preguntó evitando que se siente.
- Sentándome, siempre me siento en este lugar.- Kim HyunJoong le contestó mirándole extrañado.
- No, no… tú te sientas al fondo.- le dijo el rubio.
- Claro que no… hoy estás raro. Creo que el rechazo de ayer te afectó.- dijo el castaño en tono de broma.
JunSu solamente frunció el ceño y lo soltó dejándolo que se siente junto a él, negó con un movimiento de cabeza… ¿Qué rayos le estaba pasando?
El día resultó aburrido y tedioso, cuando llegó la hora de comer ya quería irse a su casa. Se sentó con sus amigos, quienes platicaban de todo y nada. De quién había sido bromeado, quién se había escapado de clase y había sido descubierto, quién voló medio laboratorio de química… JunSu sonreía a medias mientras jugaba con su plato de ensalada césar. Extrañamente ya no tenía hambre, estaba lleno, pero aún le quedaba medio plato más.
Respiró profundo… faltaban dos clases y después su entrenamiento de fútbol con el equipo de la escuela, al cual había faltado ayer por el berrinche que se montó. Jugó con el resto de la lechuga antes de tirarla a la basura, esperando que el timbre por fin anunciara su entrada a clases. Sus amigos lo notaron extraño, mas no preguntaron, sabían que tal vez estaba deprimido por lo sucedido el día anterior.
Después de la clase, en el entrenamiento de futbol… la diferencia era notable. Muchas de las novias y/o novios de sus compañeros, así como sus amigos, estaban en las gradas apoyándolos para que se esfuercen.
JunSu miró hacia ellos. Sus amigos no podían venir. Estaban cada uno en sus respectivos clubes: JaeJoong en música, YunHo en baile y ChangMin asesoraba a Hobaes en matemáticas y física. No había nadie que le fuera a apoyar a esa hora.
Pero su mirada recayó en una pequeña loma de césped que no estaba muy lejos de la cancha. Ahí nadie se sentaba, pero varias veces su mirada recayó en ese lugar… y la sensación de vacío en su pecho, de haber olvidado algo importante, seguía ahí.
Después del entrenamiento se dirigió a casa, aunque no sabía por qué, tenía antojo de helado de chocolate. Sin embargo, sólo dio un suspiro y se fue de regreso.
Al terminar los deberes, se sentó en su cama. Como si esperara que alguien le llamase, miraba su celular hasta cinco veces en un minuto, pero el teléfono no sonó.
Y esa misma rutina se repitió por los siguientes días…
Y esa misma sensación de pérdida, de que algo le faltaba o se había olvidado de algo importante estaba ahí.
~°~°~°~°~
Aquella tarde estaba harto. Decidido a encontrar qué era lo que faltaba, se encerró en su habitación, ordenando y desordenando cosas, abriendo y cerrando libros, recogiendo ropa y ordenando sus peluches… porque sí, le encantaban los muñecos de felpa, sobre todo los de forma de delfín.
“Porque tienes un trasero de delfín.”
Aquella frase de repente vino a su mente sin saber de dónde la había escuchado.
De ChangMin lo dudaba, él siempre le decía que tenía trasero de pato. JaeJoong Hyung y YunHo Hyung jamás le hablaban así… entonces ¿Quién le decía trasero de delfín?
Respiró profundo y siguió recogiendo cosas, hasta que encontró una fotografía de él, acampando junto al río. Estaba sentado en la orilla, pescando, solo… pero él… él odiaba pescar y, sin embargo, estaba tan contento.
¿Qué estaba pasando?
Después de haber encontrado una camiseta de un equipo estadounidense de baloncesto, partituras de música y un termo para café, entonces el rubio se asustó… ¿De quién eran esas cosas?
Se sentó en su cama y empezó a sacar todo lo que tenía en su mochila. Libros, libretas, lápices, bolígrafos, la goma que pensó que había perdido hacía dos meses, el marcatextos que ya no tenía tinta y todas las notas de la cafetería que le cobraban la ensalada césar… ensalada que casi ni le gustaba y de la que siempre, siempre dejaba la mitad, después de haberse comido el pollo que le ponían encima y el aderezo.
Después de que limpió el compartimiento principal de la mochila, se dedicó a las bolsas laterales, en donde encontró casi todas vacías, excepto por una hoja arrancada de una libreta de música, pues era igual que las hojas que había encontrado abandonadas en su habitación.
La desdobló cuidadosamente y lo que leyó le dejó con un dolor en el pecho.
“Mi amado Delfín…
¿Por qué te llamo así? Porque todos estos años a tu lado en esto han derivado… en amor.
Desde el primer minuto que te vi, supe que ibas a ser una de las personas más importantes de mi vida, si no es que la que más. Cada día a tu lado es una bendición para mí. Verte reír, escuchar tu voz, sentir tus abrazos, cada gesto que haces, cada palabra que dices, sólo me hacen amarte más.
Yo sé que tal vez cuando leas esta carta nuestra amistad cambiará, no sé si para bien o para mal, pero así será. Y no me arrepiento de decírtelo, porque sería arrepentirme de lo que siento por ti y eso jamás lo haré.
Sé que me ves como tu mejor amigo, y que eso nunca cambiará, que sólo eso puedo aspirar a ser para ti y no me importa si con ello puedo compartir tus sonrisas y tus abrazos. Siempre estaré a tu lado, para abrazarte, consolarte, para hacerte sonreír, aunque tú no quieras…
Y no importará cuantas veces regreses a mí con el corazón roto, yo siempre estaré ahí para curártelo. Siempre estaré a tu lado porque te amo.
Sinceramente, tu mejor amigo aunque me duela admitirlo
Park YooChun.”
- ¿Park YooChun?- repitió.
Y no sabía por qué le sonaba tan familiar ese nombre, no sabía por qué sentía aún más angustia que antes, si ni siquiera sabía quién era este Park YooChun que le demostraba esos sentimientos tan hermosos y tan profundos.
- ¿Quién eres?- se preguntó apretando la hoja contra su pecho.
Fue entonces que le recordó…
… La persona que siempre le esperaba para acompañarle de camino a la escuela, compartiendo los audífonos del Ipod.
… La persona que siempre comía la mitad de la ensalada cesar que pedía, y le invitaba a la mitad de ese sándwich que se aplastaba en su mochila entre sus libros.
… La persona que sin importarle lluvia o sol, le iba a apoyar a cada entrenamiento y partido con el equipo de la escuela y siempre le llevaba a comer un helado de chocolate después de eso.
... La persona que siempre le hablaba por las tardes después de hacer los deberes escolares, aunque hubieran estado juntos todos el día…
… quien se sentaba a su lado en el salón, quien había dejado las hojas del cuaderno de música en su habitación y le había convencido para ir a ese campamento con sus padres, aunque detestaba pescar y que le picaran los mosquitos…
… Ese mejor amigo que conoció cuando recién se mudara a la casa a pocos pasos de la suya cuando tenían nueve años.
¿Por qué lo había olvidado? ¿Dónde estaba? No recordaba su rostro ni su voz, por más que lo intentaba, pero sabía que lo tenía que encontrar… tenía que recuperar esos recuerdos y hablar con él. ¿En verdad sentía todo eso por él?
Se levantó y salió corriendo de su casa, dirigiéndose a buscarlo. Primero fue a la que recordaba era su casa, pero ahí no había nada, absolutamente. Era solamente un terreno baldío, sin construcción y lleno de hierbas.
Después fue a buscar a sus amigos, para preguntarles… tal vez alguno debería recordarlo, alguno debía saber de él… pero el resultado fue el mismo con los tres. Ninguno sabía quién era Park YooChun. Era como si le hubiesen olvidado todos de la noche a la mañana, incluyéndolo a él.
¿Por qué?
También fue a preguntarle a sus compañeros de la escuela. HyungJoong, EunHyuk, SiWon, HeeChul, Leeteuk. Y la respuesta era la misma… nadie sabía quién era Park YooChun.
Pasaba por una calle, y entre los vagos recuerdos que tenía, encontró que era el lugar donde YooChun solía vivir antes de mudarse a su vecindario. Se acercó a la calle, revisando las casas, pero ninguna se le hacía conocida. Ninguna era la casa de YooChun.
- ¿Buscas a alguien?- preguntó una Ahjumma con curiosidad.
Como parecía haber vivido desde siempre en aquel vecindario, el chico decidió preguntarle, tal vez sabría de ellos.
- Estoy buscando a la familia Park…- le dijo suavemente.
- Ah, seguro… viven en aquella casa.- le señaló una verde antes de llegar a la esquina.
- Gracias… disculpe… ellos tienen un hijo, ¿Verdad?- volvió a preguntar.
- Por supuesto.- asintió la mujer.- se llama YooHwan.
- ¿YooHwan?- preguntó con los ojos muy abiertos. Y un recuerdo le vino a la mente… así se llamaba el hermano menor de YooChun.- Y un hijo mayor… YooChun.- añadió con una sonrisa.
- Oh, debes estar equivocado. Ellos no tienen un hijo mayor, sino una hija, YooNa.
YooNa y YooHwan… La sonrisa de JunSu se desvaneció.
- Sí… cr-creo que me equivoqué de personas.
- Que pases buenas tardes.- dijo la mujer, despidiéndose y entrando a su casa.
JunSu sintió un peso en su pecho de nuevo.
- Gracias.
Se alejó nuevamente caminando sin rumbo fijo. Sintiendo que no sabía lo que hacía. ¿Dónde estaba YooChun? ¿Por qué había desaparecido así? ¿Por qué nadie lo recordaba? ¡Él lo hacía! Pero a medias… ni siquiera recordaba su rostro o su voz… pero sabía que él había existido. Él había estado ahí… ¿Por qué?
Entonces recordó el incidente que tuvo unos días atrás…
++ Flash Back
- Entonces… para ti el amor verdadero no existe…- dijo el niño con su dedo índice en su barbilla.
- Por supuesto que no.- JunSu frunció el ceño.
- Bien… por lo tanto perderlo, para ti, no será un problema.- el pequeño sonrió y se acercó a él.
++ Fin de Flash Back
- Mi verdadero amor... YooChun era mi verdadero amor y yo… dejé que se perdiera.
Lágrimas se agolparon en sus ojos. Al comprender aquello.
- Debo encontrar al Alux… debo hacer que me lo devuelva.- dijo arrancando a correr para localizar el lugar donde había visto antes a ese niño, duende o lo que sea.
No iba a darse por vencido así, no podía darse por vencido. Había estado ciego… había buscado lo que estaba a su lado todo el tiempo.
JunSu regreso a la escuela, ya había anochecido y empezó a recorrer los alrededores, buscando aquella casa, el lugar justo donde había encontrado al Alux y la maceta había caído… las luces amarillentas del alumbrado público hacían más difícil la búsqueda, bajo su luz, todas las casas parecían iguales.
- ¿Dónde? ¿Dónde?
Y después de mucho caminar y dar vueltas en las calles equivocadas, vio la casa de dos pisos con un estilo muy extraño. No la recordaba así, casi ni le había prestado atención a su alrededor, debido al berrinche que llevaba, pero ahora que la veía, era la que sobre salía de las demás.
- De ahí cayó la maceta.- miró hacia arriba, al balcón.
Y unos pasos hacia adelante, la mancha de la tierra esparcida en el suelo que le comprobaba que era el lugar exacto.
- ¡ALUX!- gritó con todas sus fuerzas, pero solo el silencio de la noche le respondió.
Gritó y gritó varias veces hasta que los vecinos empezaron a quejarse y gritarle que se detuviera, que si estaba loco, o que le llamarían a la policía si no se callaba la boca.
Y el duende no se aparecía.
JunSu cayó de rodillas justo en ese preciso lugar, dejando que las lágrimas cayeran por sus mejillas. Estaba tan arrepentido, pero ahora… ahora no podía dar marcha atrás. YooChun ya no estaba y ni siquiera podía recordar su voz, no podía recordar sus ojos o su rostro. Sólo estaba ahí el sentimiento de extraño vacío en su pecho cuando mencionaba su nombre o pensaba en él.
YooChun ya no estaba ahí.
- Devuélvelo, por favor… devuélvemelo.- rogaba quedito, apretando los dientes y sosteniéndose de rodillas y manos, mientras sentía que nunca iba a poder dejar de llorar.
Las luces de la casa del balcón se encendieron, y la puerta se abrió revelando a la misma anciana que se había disculpado días atrás.
- Hijo… ¿Estás bien?- preguntó la mujer, hincándose ante él.
JunSu levantó la mirada y negó con un movimiento de cabeza.
- Ven, cariño, cuéntame adentro… te daré una taza de chocolate caliente.- le dijo con una sonrisa tomándolo de un brazo y ayudándole a levantarse.
El rubio se sentía tan derrotado que únicamente se dejó llevar dentro de la casa por la mujer.
Minutos después y con una taza de chocolate caliente con malvaviscos dentro en las manos, JunSu le había contado su historia. Se hallaban en la sala de aquella casa. El calor de la noche veraniega, se compensaba con el fresco dentro de la casa. Los adornos eran un poco rústicos, algunos muebles tenían fachas de antiguos y todos los sofás estaban cubiertos con carpetitas tejidas, además de las fotos familiares por todos lados.
La mujer le miraba algo sorprendida y sonreía comprensiva.
- Seguramente pensará que estoy loco.- dijo mirando el contenido de su taza sin realmente verlo.
- No, no pienso que estés loco… pienso que estás enamorado y desesperado por encontrarlo.- le respondió la dama.- ¿Puedo ver la carta?
JunSu levantó la mirada y la vio directo a los ojos, para luego sacar la arrugada hoja de papel de entre sus ropas para mostrársela a la Ahjumma.
- Un sentimiento muy sincero es el que veo aquí…- le dice después de leerla detenidamente.- muy profundo también. ¿Eres capaz de corresponderlo?
El rubio abrió los ojos con sorpresa ante la pregunta. Él quería que YooChun regresara, que le dijera que lo amaba, pero él ¿Amaba a YooChun? ¿O solamente era por ese sentimiento de soledad que le había atacado estos pocos días sin él?
Pero es que no solamente había sido soledad, si no… añoranza y desesperación por verlo, por ver su rostro de nuevo, por escuchar su voz. No sabía lo mucho que quería y necesitaba a YooChun en su vida, lo mucho que le gustaba su risa, escucharlo cantar o reír…
Y de repente el rostro de YooChun en su mente se hizo nítido por completo.
- Lo quiero… de verdad lo quiero, Ahjumma… de verdad lo necesito a mi lado. Yo… no solamente correspondería a sus sentimientos, si no buscaría la manera de compensarle por todo eso que le he hecho pasar, yo… en verdad amo a YooChun.
La mujer sonrió y suspiró, asintiendo con la cabeza.
- Anda, JunSu, bebe tu chocolate que se enfría, luego irás a casa a descansar.- le aconsejó la mujer.
El rubio asintió y se llevó la taza a los labios, bebiendo de ese líquido que cálido llegó a su estómago, cuando algo se abrió pasó en su mente.
¡Él jamás le había dicho su nombre a la Ahjumma!
Soltó la taza, que hizo un estruendo cuando cayó y chocó contra el piso haciéndose pedazos.
- JunSu-ah… ¿JunSu-ah?
Escuchó que le llamaban y todo se volvió borroso y le daba vueltas.
- JunSu-ah ¿Estás bien? ¿JunSu-ah?
Después la oscuridad lo envolvió todo y un flash de luz le deslumbró. Como si estuviera detrás de sus párpados.
- JunSu-ah… JunSu-ah ¿Me oyes?- la voz de mujer se oía angustiada, y era diferente a la de la Ahjumma, más… conocida.
- Tranquila, cariño… el doctor dijo que en cualquier momento despertaría.
La voz del hombre se le hizo sumamente conocida.
- ¿Umma? ¿Appa?- preguntó aún mareado y con los ojos cerrados.
- JunSu, hijo. Has despertado.- Su madre le tomó la mano y le acarició la cabeza, la cual sintió que le latía con mucha fuerza.
- Tuviste un accidente, pero todo está bien, no te preocupes.-su padre se acercó a verle y el menor pudo abrir los ojos, sintiéndose mareado.
- ¿Accidente?
- Te golpeaste la cabeza.
El menor asintió con un movimiento de cabeza, cuando de repente, abrió los ojos con asombro e intentó levantarse.
- TENGO QUE BUSCAR A YOOCHUN.- dijo en voz alta, mientras sus padres trataban de hacerlo volver a la cama.
- Tranquilo, Su… YooChun está aquí afuera… todos lo están. Estaban preocupados por ti, por eso no se han ido.- le explicaron.
- ¿YooChun?- preguntó haciendo un gesto de dolor cuando la cabeza le latió por levantarse tan rápido.- ahh, duele…
- Es lógico, cariño… te cayó una maceta en la cabeza.- dijo su madre.
- ¿Qué dijiste?- preguntó con sorpresa mientras se dejaba recostar y su padre abría la puerta de la habitación para dejar que los chicos entraran.
- ¡JunSu! ¿JunSu? ¿Estás bien?- preguntaron sus amigos con preocupación.
YunHo, ChangMin, JaeJoong, todos estaban ahí. Incluido YooChun. Quien se veía realmente preocupado. Y JunSu suspiró aliviado. ¿Acaso todo fue un sueño producido por el golpe?
- ¿Cómo fue posible que dejaras que te caiga una maceta en la cabeza, JunSu?- preguntó ChangMin negando con un movimiento de cabeza.
- Como si hubiera sido su elección.- le dijo JaeJoong cruzado de brazos.
Y antes de que todos pudieran seguir hablando, una señora de edad avanzada fue la que tomó la palabra.
- Eso fue culpa mía… bueno, de mi nieto.- dijo sacando de tras de sí a un pequeño niño moreno de grandes ojos que miraba a todos los extraños con algo de temor.
- Ahjumma… Alux…- JunSu dijo en voz casi inaudible, estaba sorprendido de verlos ahí.
- Anda, amor, di lo siento…- le empujó la mujer hacia adelante y el niño pequeño hizo una reverencia de 90°
- MianHae, Hyung.
- Mi nieto estaba jugando en el balcón y golpeó la planta que cayó con todo y maceta golpeando al joven JunSu.- la mujer también hizo una reverencia ante la familia.- doy gracias que este joven andaba cerca y pudimos traerlo rápidamente al hospital.- La Ahjumma se acercó a YooChun y lo abrazó.
Luego se acercó al contrariado JunSu, quien ya no sabía qué pensar, pues al parecer todo había sido efecto del golpe que se llevó en la cabeza. La dama se inclinó y lo abrazó, pasándole algo a JunSu en su mano.
- Le ruego disculpe las travesuras de mi nieto.- había dicho en voz alta.- esta es tu segunda oportunidad, no la desperdicies.- dijo la mujer en un murmullo en el oído de JunSu.
JunSu asintió con un movimiento de cabeza y cerró los ojos apretando el papel que la mujer había puesto en sus manos.
Pocos minutos después, la mujer se despidió llevando al niño de la mano, así como YunHo, JaeJoong y ChangMin que tenían que regresar a casa.
YooChun se ofreció a quedarse con JunSu mientras los padres del rubio iban a la cafetería por algo de comer y una enfermera entraba a darle un medicamento para el dolor.
- El doctor dijo que si los estudios salen bien, mañana estarás de regreso en casa.- dijo YooChun con una sonrisa.
- ¿En serio? Eso será genial... odio los hospitales.- dijo débilmente mientras sonreía y en su mano, oculta en su puño, se encontraba la carta de YooChun.
- Lo sé, desde que te operaron de las amígdalas.- añadió el pelinegro. JunSu sonrió en respuesta.- Fue un golpe fuerte.- el pelinegro le acaricio la cabeza vendada al rubio.
- Pero… cómo es que… es decir…
- Me preocupaste.- le dijo sinceramente.- no me contestaste lo del entrenamiento y supe que estabas demasiado enfadado y creí que podía ocurrirte algo, por eso te seguí. Ibas muy distraído para no darte cuenta de lo que pasó.
- Sí… es que iba yo… viendo otra cosa.- sus mejillas se sonrojaron y desvió la mirada.
- ¿Otras cosas? ¿Cómo qué?- preguntó el pelinegro curioso.
JunSu estiró la mano y le mostró la hoja de papel que había puesto en su mochila.
- ¿Cuándo la pusiste ahí?- preguntó en un murmullo y YooChun desvió la mirada.
- Desde que te declaraste a EunHyuk…- la respuesta tardó en llegar.
- ¿Por qué no me dijiste nada?
- No ibas a creerme y pensé que tú… te darías cuenta de alguna manera.
- Y no lo hice… estaba ciego…- ‘tuve que perderte para comprenderlo’.- YooChun-ah… sabes que desde ahora nuestra amistad cambiará, ¿verdad?
YooChun abrió los ojos con sorpresa y le miró no sabiendo qué decir.
- Ya no puedo verte como un amigo, Chunnie… porque tú estás enamorado de mí.
- Lo entiendo…- habló el pelinegro en tono bajo de voz.
- No, no lo entiendes…- JunSu tomó la mano de más alto y suspiró.- dios, me estoy quedando dormido.
- Es la medicina…- dijo YooChun con el corazón en la garganta, sin saber qué era lo que JunSu quería darle a entender.
- He sido un tonto. Perdóname. Sé que tal vez pensarás que soy un infantil y que al leer la carta que me escribiste surgió esto como me ha surgido con las otras personas con las que lo he intentado, pero…
- JunSu…
- Déjame terminar… antes que el medicamento haga efecto, por favor…- pidió el rubio con una sonrisa.- pero yo no quiero estar sin ti, YooChun… no quiero que te alejes de mi lado. Quiero que estés conmigo siempre, que rías conmigo, que llores conmigo, que lo compartas todo. Mi vida es muy vacía sin ti.- una lágrima se deslizó por la mejilla del rubio, recordando ese vacío que se formó en su pecho cuando YooChun desapareció de su vida.
- JunSu-ah…- el pelinegro no sabía qué decir. No era una declaración de amor realmente ¿cierto?
- Quédate a mi lado siempre, YooChunnie…- El sueño le estaba ganando, y luchaba por quedarse despierto, pero la pastilla ya le estaba haciendo efecto.- te quiero, Chunnie.- murmuró quedándose dormido, que no pudo escuchar la respuesta que tanto anhelaba escuchar.
~°~°~°~°~
JunSu regresó a la escuela una semana después del accidente, sin ninguna secuela. Estaba más que contento, porque aunque aún no era novio de YooChun, su relación con él había cambiado y se había vuelto aún más estrecha si eso era posible.
Estaba en la mesa de la cafetería de siempre, esperando a que llegaran sus amigos, cuando de repente alguien llegó a sentarse frente a él.
- Hola, JunSu.
El rubio le miró extrañado.
- ¿Qué hay EunHyuk?- preguntó mientras se llevaba a la boca un pedazo de la ensalada césar que había pedido para el almuerzo como siempre.
- Estás distinto ahora.- le dijo el chico con una sonrisa.- ¿Al fin te diste cuenta?- JunSu le miró haciendo un gesto, no sabiendo de qué hablaba. - ¿De por qué nadie te iba a hacer caso cada vez que te declarabas?- El delfín abrió los ojos con sorpresa.- Todo mundo se daba cuenta de que en realidad te gustaba YooChun… aunque, creo que quien menos se daba cuenta eras tú. Todos temíamos que al final del intento, nos acabaras dejando por él y bueno… por eso todos te rechazábamos… o en realidad, de mi parte así fue… de los demás lo ignoro.
JunSu soltó su tenedor. ¿Cómo era posible que hubiera sido tan ciego?
- En fin, JunSu… me alegro que YooChun y tú estén juntos.- se levantó, sonriéndole.- nos vemos luego.
YooChun llegó a la mesa una vez que EunHyuk se había alejado.
- ¿Qué quería?- preguntó algo enfadado.
JunSu lo sintió y decidió jugarle una broma.
- Vino a decirme que se arrepentía de haberme rechazado.
- ¿Ah, sí?- el pelinegro apretó sus puños.- ¿Que no sabe que tú y yo estamos juntos?
El rubio sonrió y le jaló del brazo para sentarlo en la banca junto a él.
- ¿En serio? ¿Cuándo que no me enteré?
- ¡JunSu!
- Estoy bromeando, YooChunnie.- tomó su mano y entrelazó sus dedos con los de su ¿Novio?- siempre, siempre estaremos juntos.- se acercó y le besó en la mejilla, pero el pelinegro le tomó de la barbilla y le dio un beso en los labios que hizo acelerar el corazón del delfín rubio.- ¿I-irás a verme entrenar?- añadió apenas separándose de YooChun.
- Como siempre…- respondió el pelinegro con una sonrisa.
- ¿Y después iremos a comer un helado de chocolate con topping de fresa?- JunSu se reclinó en el hombro de YooChun.
- Por supuesto.
La conversación se vio interrumpida cuando llegaron sus amigos, sentándose frente a ellos, para empezar a comer, mientras platicaban y bromeaban como siempre, pero algo había cambiado entre ellos y para bien.
Ahora dos corazones empezaban un camino juntos, esperando lo que sea que les depare el futuro…
Un futuro que no iba a ser precipitado y que vendría cuando debería llegar.
Y eso Kim JunSu lo sabe muy bien ahora.
