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Odiaba la cuarentena.
Ese era el principal pensamiento que gobernaba su mente desde que hace casi 3 meses empezaron a mantener la distancia obligada debido a la pandemia. Y es que era por una razón en específico… la cuarentena había arruinado sus planes.
El pelirrojo era demasiado extrovertido, demasiada energía junta, extrañaba ir a jugar futbol, a fiestas, a conciertos, salir al cine o a cenar con su pareja.
Contrario a él… su novio, YuChun parecía que amaba estar encerrado.
El mayor por 6 meses Park YuChun era pareja de JunSu por más de 7 años, casi ocho. Y siempre había sido el lado contrario del pelirrojo. YuChun era más tranquilo, más acostumbrado a quedarse en casa y leer. Tenía toda una colección de mangas con la cual entretenerse, video juegos, o bien podía ver alguna película en netflix…
JunSu era fuego… YuChun era una suave brisa de verano. Y aún así… se complementaban tan bien, que sorprendía lo mucho que ya habían durado juntos. Con sus altas, sus bajas, sus peleas, pero no se separaban uno del otro.
Aquella mañana, JunSu abrió los ojos al sonido del despertador. Un día más de la cuarentena obligada, pero aquel día, el pelirrojo tenía que salir por algunas cuestiones del trabajo. Su pareja debía levantarse temprano ya que tenía una junta por Zoom y varios otros encuentros por video llamadas con diversos representantes de empresas. YuChun trabaja en una dependencia de gobierno que se encarga de repartir apoyos y beneficios a los empresarios, sobre todo en esta situación que muchos lo necesitaban pues tuvieron que cerrar sus negocios.
- Amor…- murmura el pelirrojo al ver que su pareja no se ha movido para nada.
El pelinegro se gira para acomodar su cabeza sobre el pecho de su pareja y rodea su cintura con un brazo, mientras sigue dormido.
- YuChun-ah…- el pelirrojo volvió a llamarle, sacudiéndole ligeramente. Sí, su pareja era un poco demasiado difícil de despertar.
- Ah… ya voy… ya voy…- murmura el pelinegro, incorporándose, porque sabe que si no despega la cabeza de la almohada o del pecho de su pareja, no se va a despertar.
JunSu se incorpora y besa los labios de su novio con ternura. YuChun aún estaba con los ojos cerrados a pesar de estar ya sentado en la cama. El pelirrojo sonríe mientras observa a su pareja aun medio dormido.
- Ten cuidado con Leo y Tigger, están en tus pies.- le señala a la vez que se levanta para ir rumbo al baño para empezar su rutina de la mañana. Leo y Tiger eran sus gatos, un tabby color naranja y otro color gris con negro, dos pequeños que adoptaron cuando los encontraron hacía poco tiempo en una caja abandonada en un callejón.
- Mmm…- gime en respuesta el pelinegro aún sin abrir los ojos.
- Tienes que sacar a Xiaky y Harang a pasear antes de tu junta.- le recuerda desde el cuarto de baño mientras lentamente el pelirrojo va deshaciéndose del pijama para entrar a la ducha.
- ¿Qué hora es?- pregunta aún con voz pastosa el pelinegro semidormido para ver la hora en el celular.- Son las 7.30…- se queja.- aun puedo dormir media hora más.- dice metiendo su celular en el bolsillo del pantalón que usa como pijama.
- NO, NO PUEDES.- escuchó la respuesta desde el baño.
- Tus dos bolas de pelos no me dejan mover.- acusó a los dos mininos sobre sus piernas, mientras escuchaba el agua de la regadera correr, con mucha tentación de meterse ahí dentro también y despertar “como Dios manda” en brazos de su delfín… pero sabe que hoy, JunSu no está de humor.
A saber, la cuarentena había arruinado totalmente sus planes. Su viaje tan ansiado a París, tuvo que ser pospuesto hasta nuevo aviso. Y su fecha especial, el día de su boda, que debía ser precisamente hoy, ya no saben cuándo podrían tenerla. Por lo menos hasta que el registro civil volviera a abrir con normalidad y pudieran sacar una licencia nueva.
YuChun sonrió. JunSu había estado de mal humor desde el día anterior, pretextando que debía ir a ver algunas cosas a la oficina, ya que su delfín (como le gustaba llamarlo) trabaja en una concesionaria de automóviles de lujo.
- No les digas así y no les eches la culpa.- volvió a escuchar desde el baño.
- Vamos, muévanse…- mueve un poco los pies, pero los gatos estaban tan cómodos que hicieron caso omiso del movimiento y siguieron ronroneando tranquilamente hechos bolita sobre él.- oigan, tengo cosas qué hacer.- volvió a moverse el pelinegro. Su sueño ya casi despejado por completo.
Un pensamiento cruzó su mente y una sonrisa traviesa curvó sus labios gruesos, cuando recordó que efectivamente que tenía varías cosas qué hacer… y había tomado de pretexto que tendría varias juntas por video llamada para evitar que JunSu se enterara de sus intenciones.
Los gatos por fin se movieron y él se apresuró a buscar una camisa de manga larga y un cubrebocas del clóset para ir a darle el paseo a sus otras mascotas. Harang, un alaskan malamute, y Xiaky, un samoyedo.
JunSu sale del baño con una toalla alrededor de la cintura y aun goteando agua de su cabello. Se para junto a YuChun frente al clóset mirando qué podría ponerse ese día que no sea tan difícil de lavar y que pueda ponerle cloro.
- Uuuy, hola sexy. ¿Y si nos reportamos enfermos al trabajo y ninguno sale ni se mueve de la cama el día de hoy?- pregunta el pelinegro sugerentemente, mientras se acerca a besarle.
- No te atrevas… ve a lavar tus dientes y lleva a pasear a los “niños”.- le regaña mientras pone su mano en su cara y le empuja levemente.- bobo.
- Tus “hijos” son igual que tú, desesperados por salir…- se queja yendo al baño para lavarse la cara.
- Y tus hijos son igual a ti.- dice el delfín en voz alta mientras saca su ropa del clóset.- Leo y Tigger sólo quieren dormir, comer y co… ¿cogiste mi perfume de nuevo, YuChun?- pregunta cuando se acerca a la mesa donde tienen sus artículos de arreglo personal.
El pelinegro sale del baño con la boca llena de espuma y el cepillo de dientes en la mano, mirando a su pareja con una cara de simulado enojo. Porque el delfín ha aprendido a decir una que otra frase en doble sentido después de tantos años juntos.
- Ahí…- le señala hacia el frasco de colonia prácticamente junto a él antes de volver a entrar al baño… Y él no iba a negar que sí, esas que mencionó JunSu, eran sus prioridades en este momento, solamente si son en brazos de su prometido y no precisamente en ese orden.
JunSu se termina de vestir rápidamente con un pantalón de mezclilla y una camisa polo con el logo de su empresa.
Ambos salen de la habitación al mismo tiempo, bajan las escaleras y YuChun se va hacia la puerta, para tomar las correas y los arneses de sus mascotas, junto con las bolsas de basura. JunSu se acerca y besa sus labios con ternura.
- Ve por dónde vas, por favor, ratón. No quiero que te vuelvas a torcer el tobillo.- le pide el delfín con un puchero.
- No te preocupes, esta vez llevo las correas cortas.- le asegura.- No se te olvide dejar el café…
- Amor… llevamos siete años juntos. Sé como dejarte tu café en la cafetera antes de irme al trabajo.- aseguró el pelirrojo.
- Te amo.- volvió a besarle el pelinegro antes de calzarse sus tenis, revisar que llevaba sus llaves y el celular, y ponerse el cubrebocas para salir a buscar a sus perros por la puerta del costado que da al patio trasero.
- Te amo también… ve con cuidado.- se despidió el pelirrojo mientras el otro cerraba la puerta.
Se dirigió a la cocina para prepararse algo ligero para desayunar y dejar la cafetera preparando el café que a YuChun tanto le gustaba.
Los dos enormes perros seguían el paso de su dueño tranquilamente. El enorme malamute atraía la mirada de todos debido a su tamaño y el largo de su pelo. El Samoyedo era una cosa curiosa de ver, una hermosa diva de andar elegante y de pelaje blanco perlado. Los dos canes bien entrenados respetaban la distancia y el paso lento de su humano quien iba más bien enfrascado en sus pensamientos.
- No recuerdo dónde dejamos la luces led…- murmura para sí tratando de hacer memoria de la última vez que recogieron las cosas de navidad en enero.
Llegando al parque que esta a un par de calles de su casa, su teléfono sonó. Sonríe a través de la tela del cubre bocas y contesta la llamada.
- Hey, Jae, ¿Qué pasa?- pregunta mientras lleva las correas de sus dos perros con una mano.
- YunHo, no le des… no le gusta el melón.- escucha a través de la bocina que su mejor amigo regañe a su esposo, y sonidos de bebé de fondo.
- Saluda a ChangMin de mi parte.- dice cuando su amigo ya se pone a la conversación.
- Lo siento, es que es hora del desayuno de Min…- le explica.- ¿Entonces lo harás hoy?- pregunta entusiasmado.
- Sí, ya te dije que sí.- responde divertido.
- De acuerdo, es para que yo prepare los platillos favoritos de JunSu.- se explica.
Jung JaeJoong era chef y tiene un restaurante bastante popular en la parte turística de la ciudad. Había contratado un par de chicos, ya que con lo de la contingencia, los restaurantes habían tenido que cerrar los comedores, pero JaeJoong había abierto una pagina en una aplicación para pedidos a domicilio y estaba funcionando muy bien.
- Estás más entusiasmado que yo.- ríe YuChun y su voz se escucha un poco más gruesa debido al cubrebocas.
- Chunnie, YuChun, amigo mío, hermano del alma, soulmate… Yo, tus padres, los padres de JunSu, YunHo e incluso mi bebé de 18 meses ChangMin, hemos estado esperando por esta boda ¡desde hace 7 años!- grita en el teléfono el mayor.
- Eres un exagerado.- bufa el pelinegro haciendo un gesto por la voz tan alta del mayor.
- Oh, claro que no, puedes preguntar hoy a todos los que quieras.
YuChun negó con un movimiento de cabeza.
- Como tú digas, Hyung. Espero al repartidor entonces a eso de las 7 pm.- pidió el pelinegro.
- ¿No se dará cuenta JunSu de eso?- pregunta preocupado.
- Conociendo a mi delfín como lo hago, comerá algo ligero en la oficina, llegará a casa a eso de las 5, se irá a bañar y pondrá la ropa en la lavadora para después ir a dormir una siesta de un par de horas.- le dijo con una sonrisa.
- ¿Es en serio?- pregunta JaeJoong asombrado.
- Si, siempre lo estresan en la oficina, trabaja mejor desde casa.- añade.
- De acuerdo, creeré en ti. Te mando al repartidor a esa hora.- Se despide y cuelga.
YuChun vuelve a guardar su celular en el bolsillo para terminara el paseo con sus mascotas y volver a casa.
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JunSu suspira con fastidio dejando el auto en la entrada de su casa. Solo quería llegar y acostarse a dormir, pero sabía que no podría hasta realizar todo el nuevo “ritual de limpieza” que se habían implementado los dos para evitar un contagio.
Al entrar a casa, se despojó del cubre bocas y la careta, para luego dejarlos en un lugar especial cerca de la puerta donde los desinfectó, después procedió a quitarse los zapatos y dejar el portafolios con las cosas que traía ahí. Los desinfectaría en la mañana antes de ponerse a trabajar.
Xiaky y Harang estaban en el interior, ladrando y moviendo las colas, muy felices. Sus dos gatos lo miraban desde el sofá, indignados por la presencia de los dos caninos.
- Estoy en casa, Chunnie.- llama a su pareja, pero le escucha y se da cuenta que aun está en video llamada, por lo que se apresura a subir a la habitación para darse un baño y poder quitarse la ropa de calle.
Al finalizar su baño, baja hacia la cocina, para dejar la ropa junto con la que YuChun usó en la mañana, dentro de la lavadora, para un ciclo rápido de lavado. Se encuentra con su pareja cuando ya va de regreso a la sala.
- Amor, te ves súper cansado. ¿Tan mal estuvo el día?- le pregunta el pelinegro yendo a abrazarle.
JunSu gime de satisfacción al sentir que su pareja le rodea con ambos brazos y se acomoda en su pecho.
- Tengo ganas de agarrar a dos a golpes por todas las estupideces que hicieron solo hoy, en las pocas horas en las que estuve ahí.- murmura contra el pecho del ratón que besa su coronilla.- ¿Dejaste dentro a Xiaky y Harang?
- Se nubló de repente y parecía que iba a llover.- se justificó, porque sí, el clima estaba tan loco y cambiante que en un momento se oscurecía y parecía que caería un aguacero, y de otro llovía con sol.- Entonces sube a la habitación y duerme un rato. Llévate a Tigger y a Leo contigo.- le sugiere.
- Pero la cena…
- Yo me encargo. ¿Tienes antojo de comida mexicana?- pregunta travieso.
- Cualquier cosa que no sea picante.- le advirtió separándose de él, haciendo un puchero.
- De acuerdo. Confía en mí, te encantará.- le dice con una sonrisa mientras lo ve irse a la escalera, rumbo a la habitación llamando a los gatos haciendo ruidos con la lengua, y siendo seguido por estos y los dos perros.
- Al menos Xiaky y Harang estarán con él mientras tanto y no molestarán.- sonríe para después salir hacia el patio y terminar sus pendientes, una vez que hubo comprobado que JunSu se había encerrado en la habitación con el aire acondicionado encendido a lo que da.
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JunSu despertó un poco desubicado. Tenía a Leo acostado en su cabeza y Tigger en su espalda, por lo que su prioridad fue moverlos antes de incorporarse. Al apoyar su mano en el colchón, topó con algo de sensación plástica que estaba al lado suyo. El pelirrojo lo observa por un momento, sin recordar de donde lo había visto. Hasta que vio el logo de la tienda de trajes de novios. Una nota, con puño y letra de YuChun estaba pegada en él.
“Póntelo… te espero en el jardín”
JunSu frunce el ceño con un poco de extrañeza y se levanta de la cama para asomarse a la ventana que precisamente da al patio trasero de la casa. Cuando encuentra a YuChun sonríe y niega con un movimiento de cabeza antes de mirar a sus gatos y sus dos perros y sonreír.
- Creí que lo había olvidado.- abre la funda y saca de ella un hermoso traje color blanco, camisa blanca y corbata rosa, con una rosa rosada en la solapa y un pequeño ramo de rosas del mismo color.
Se mira al espejo, estaba despeinado y un poco ojeroso, así que se decidió a maquillarse un poco antes de ponerse el traje y bajar lentamente por las escaleras.
El camino que guiaba desde la puerta trasera de la cocina al patio estaba rodeado de luces led y alrededor de la pequeña mesa para dos, YuChun había dispuesto muchas velas y pétalos de rosas rojas.
Estaba llegando casi a su lado cuando su canción de pareja empezó a sonar “Walking with her in the Spring” y se oyeron aplausos y gritos. Fue cuando se dio cuenta que la computadora portátil de YuChun estaba ahí. Sus amigos y familia estaban en video llamada. Y JunSu sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas.
YuChun extendió la mano, la cual él tomó y entrelazó sus dedos con los suyos, yendo a pararse frente a la computadora. Sus padres, sus hermanos, sus amigos, incluso el bebé ChangMin estaba con sus padres en la video llamada, todos vestidos como si en verdad estuvieran en su boda.
- Sé que no es como lo planeábamos, amor, que las cosas tuvieron que cambiar, pero no afecta lo que sentimos, ni lo que esto significa.- Habló el pelinegro.- un papel es un papel nada más. Nuestro matrimonio puede empezar desde ahora.
JunSu sonríe y asiente con un movimiento de cabeza, demasiado emocionado para hablar. YuChun está vestido con su traje negro, camisa negra y su corbata color rojo, junto con la rosa en su solapa.
- Aww, mi cuñado siempre tan cursi.- se escuchó el comentario de JunHo, el mellizo de JunSu.
- Shh… guarda silencio.- le pide el pelirrojo mientras su pareja sonríe y se gira hacia él.
- JunSu-ah… te robaste mi corazón hace siete años y creo que jamás podré tenerlo de vuelta.- empezó el pelinegro.- por eso hoy, 29 de julio, frente a nuestros amigos y nuestras familias quiero prometerte, jurarte que estaré a tu lado toda mi vida. Te amaré, te cuidaré y protegeré, en lo próspero, en lo adverso, en salud, en enfermedad. Compartiré contigo todo, cada alegría, cada lágrima, cada risa, cada tristeza… hasta el día que yo lance mi último suspiro y aún así… aún así yo esperaré por ti.
JunSu escuchó cada palabra con el corazón en la garganta y los ojos húmedos, porque YuChun tenía razón, no le importaba lo demás. Compartía su vida con este hombre que tenía su corazón y lo demás podía esperar.
- Hace siete años…- empezó con una sonrisa.- cuando te conocí, no creí que te convertirías en mi refugio, en mi pilar. Ahora… ahora no puedo concebir mi vida sin ti en ella. En todos mis planes, todos mis sueños, estás tú… y yo prometo que cada día, cada minuto, nuestro amor no será el mismo, se hará más grande y más intenso. Cada día, a cada hora, estaré ahí para ti, así como tú para mí. Seré tu refugio cuando estés cansado y te cuidaré cuando estés enfermo. Cada obstáculo lo sortearemos juntos y cada carga será compartida por ambos.- JunSu tuvo que tragar saliva, para aguantar las lágrimas de alegría y emoción.- Te amo, YuChunnie… y así será hasta el último minuto de mi vida.
Se escucharon sollozos provenientes de la video llamada. Sus madres ya estaban con las lágrimas corriendo por sus mejillas y JaeJoong emocionado se giró hacia su esposo YunHo para besarlo, porque habían recordado sus propios votos del día de su boda.
YuChun sacó una cajita de su bolsillo, en ella llevaba las alianzas que habían mandado hacer. Cada una tenía la huella digital del otro en su respectiva alianza. YuChun llevaría la que tenía impreso la de JunSu y su ahora esposo llevaría la que tenía la suya. El pelinegro sacó la que le corresponde a JunSu y la deslizó en su dedo anular lentamente, acariciando la palma de su mano con sus dedos. JunSu hizo lo propio, entrelazando sus dedos al terminar.
- Te amo, delfín.- murmura con ternura el más alto, inclinándose a besar los labios de su ahora esposo.
- Te amo, ratón.- responde el pelirrojo respondiendo al beso con la misma ternura que YuChun ha depositado sus labios en los suyos.
Y solo pueden escuchar los aplausos de sus familiares desde la video llamada, porque a pesar de la distancia han compartido con ellos esa ocasión tan especial, esa reafirmación de su amor que da inicio a una nueva etapa de su relación, mucho más madura pero no por ello carente de amor.
Porque para YuChun, amar a JunSu era tan fácil como respirar... y para JunSu, amar a YuChun era tan esencial como el oxigeno y uno no podía estar sin el otro ya más.
