Actions

Work Header

sin respuestas para alguien que tiene el corazón en la puerta

Summary:

Spreen se va de casa tras darse cuenta que el amor no lo puede todo, pero se ve atrapado en el terrible tráfico de Queens.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Se sentía como una basura. Las últimas conversaciones que sostuvo con su ahora ex novio se reproducen en su cabeza sin cesar.

El pesado tráfico de la ciudad le daba suficiente tiempo para arrepentirse de todas sus palabras. Ni siquiera la bonita vista del puente por el que transitaba podía quitarle el pesar de su pecho.

Spreen recargó su frente en el cristal y cerró los ojos.

"—¡No eres honesto, Roier! Tienes meses ocultando algo...

—¡Siempre quieres saberlo todo! Esto no es sobre ti. Te estoy protegiendo al no decir nada. Por favor, no digas cosas que no son.

—Estás mintiéndome.

—Spreen, mi amor. Basta, estoy cansado...

—¿Tienes a alguien más?

—¿Qué? No".

Una lágrima bajó por su mejilla y Spreen la quitó con rabia, rozando su anillo de promesa duramente contra su piel.

Se sentía como una carga diaria. Le dolía el cuerpo entero al solo pensar que sí alguna vez Roier se arrepintió de aceptar mudarse juntos...

Las cosas estaban algo mal, Spreen estaba aprendiendo del negocio familiar, ganando poco más que un empleado promedio; y Roier se iba a su trabajo de fotógrafo muy temprano por la mañana y volvía después de la cena.

Siempre estaba demasiado cansado para notar que Spreen trajo nuevos cojines para el sofá y cambió la pasta de dientes por una de calidad. Aunque se esforzó por hacer que los cambios fueran obvios, Roier no lo veía.

No lo notaba.

Y para Spreen, el amor ya no era suficiente. No cuando desayunaba, comía y cenaba solo.

Cuando desaparecieron las flores de su departamento y pospusieron docenas de citas.

Tal vez sus padres tenían razón cuando le dijeron que no debía mudarse con su novio tan pronto se graduaron de preparatoria. Siendo demasiado jóvenes, idiotas y ahora, pobres. 

"—¿Qué estás haciendo?

—Me voy.

—¿Qué?

—No puedo estar con alguien que me oculta las cosas a diario.

—Osito, no hagas esto, hoy no. Estoy cansado–

—¡Siempre estas cansado, boludo! Ya me tienes harto con tu actitud de mierda...Llegas con tu cara de orto para solo medio comer y dormir sin siquiera darme un beso. Antes no eras así–

—Spreen, para.

—No me voy a callar, Roier—

—No lo entiendes, no puedes entender nada—

—¡Entender qué—!

—Antes vivías con tus padres y yo tenía a mis tíos vivos. Comías de puta madre porque nunca faltaba despensa en tu casa. Vivías en una pinche mansión muy segura con los guardias de tus padres, pero ahora tengo que revisar las puertas dos o tres veces antes de irme a trabajar porque temo que entren en casa mientras estás dormido. Sé que no estoy siendo el mejor novio, pero estoy trabajando para que estés a salvo y puedas cumplir tus sueños. Tú querías estudiar políticas, ¡aspirabas a ser alcalde de la ciudad! Pero ahora te conformas con el sueldo en un restaurante de tus padres... Spreen. Te amo, pero no necesito que me reclames lo mierda de novio que soy, cuando literalmente estoy tratando de ser el mejor compañero de vida que puedas tener."

El azote de la puerta del conductor lo interrumpió en su sueño de recuerdos. El taxista estaba caminando entre las filas de los autos. 

—¿Qué sucede? —preguntó cuando el hombre volvió con el ceño fruncido. 

—Está todo detenido, al parecer hay un accidente con unas telarañas y señalamientos de tránsito. No lo podré llevar a donde quiere.

No volvió al auto, el taxista sacó su celular y prefirió sentarse a las orillas del puente, recargando su espalda contra el barandal de seguridad.

Spreen lo imitó, salió de su lugar y aunque tomó algo de distancia, se acercó al borde para mirar el río que corre por debajo.

Inevitablemente pensó en Roier. 

¿Estará en el trabajo? Actuando como si nada hubiera pasado. Laburando como si su novio no le hubiera gritado que es la peor decisión de su vida y que se iría para no volver jamás. 

Lloro un poquito más. Definitivamente él es una mierda. ¡Lo ama! Ama a Roier con todo su corazón y aunque le duele dejarlo, no puede seguir en una relación donde siente qué lo da todo y no recibe ni una explicación a cambio.

—¡Mamá, mira allá! —una pequeña niña subió entre los tubos de seguridad y apuntó al puente de enfrente. La madre con apuro la tomó de la cintura para ponerla a salvo.

Spreen, curioso, levantó la vista y miró a donde la pequeña apuntaba con entusiasmo. 

Su corazón se detuvo por un segundo. 

La gente se movilizó para ver la escena; en un puente paralelo cruzando el río, un mensaje hecho con telarañas se hacía notar. 

"Vuelve a casa, osito" 

—¿Será algún tipo de propaganda por San Valentin?

—¡Claramente es Spiderman!

—Coño, pues Spiderman debe estar colado por ese tal osito.

Spreen miró a las chicas con horror. Todo este tiempo…

Roier ocultando cosas.

Roier cambiando las cortinas blancas a rosa porque las lavo con algo rojo.

Roier llegando con golpes.

Roier con las manos lastimadas.

Roier…

De pronto, una telaraña abrazó el torso de Spreen y lo elevó por los aires. Un brazo fuerte y firme lo mantuvo quieto a su pecho.

Gritó de espanto, de asombro. Cerró los ojos fuertemente, sintiendo el aire cortar su rostro.

—No te vayas, Spreen. Quédate conmigo.

Su novio es Spiderman y estaban volando por la ciudad. Definitivamente no podía formular alguna frase coherente.

Se aferró a él, enterrando sus uñas en su espalda y enredando sus piernas en la cadera.

—¡Eres un pelotudo pendejo! —gritó en medio del llanto, casi sin aire— Vos sos spiderman y no me contás.

Roier se detuvo en la azotea más cercana, apoyando a Spreen contra una pared de ladrillos para evitar que se separara.

—Te juro que lo hice para protegerte. Vivo siempre amenazado y no podía ponerte en peligro. Eres lo único que tengo—

—¡Quítate la máscara!

Se separó a empujones, Spreen le veía enfadado, expresión seria pero frágil. Al borde de quebrarse.

Roier lo hizo. Intentó acomodar su cabello pero estaba sudado e indomable. Mejillas sonrojadas y ojos cristalizados— Creí que te perdía. Perdóname por no decirte antes, mi amor–

Fue interrumpido por un golpe que le volteó el rostro, Spreen sacudió su mano con dolor, sin estar acostumbrado a pelear, probablemente se torció la muñeca.

Su mejilla ardió pero Roier no se quejó— Me merezco eso y más, lo sé bien— 

Volvió a ser callado, pero ahora con los labios resecos de su novio. Lo tomó con una mano, alzándolo y con la otra sostuvo su cabeza cerca. No quería que se quitara, Roier lo extrañaba, lleva extrañando a su novio durante meses.

Quería contarle, pero la seguridad de Spreen siempre se interpondría. No quería que se adentrara en ese mundo, sin embargo, fue inevitable.

Cuando lo vió irse con sus maletas hechas, su corazón tembló pero no lo detuvo, incluso rodó los ojos, creyendo que era una mera amenaza vacía. Pero al entrar a lavarse el rostro, no encontró la pasta de dientes que Spreen compró, buscó su cepillo de dientes tampoco estaba.

Entró en pánico. Corrió al livingroom, notando que la fotografía familiar de Spreen con sus padres también desapareció.

A tropezones, Roier se puso su traje y salió a la ciudad a buscar a su amor.

Ahora Spreen le abrazaba como si la vida se le fuera en ello.

—Te amo y tú a mí —buscó su mano, apretando justo sobre el anillo que comparte, aquel que significa su promesa de comprometerse pronto—No puedes separarnos, Spreen. ¡Te lo prohibo! y ahora que sabes que yo soy el que llena de telarañas la ciudad, te atraparé en la cama.

El otro reía, reía y lloraba mientras asentía a todo lo que dijera.

—Te odio tanto por ocultarme esto, pero te amo, pelotudo. Te amo, Roier.

Spiderman actúo con egoísmo. Esa noche lo llevó hasta el edificio más alto de Queens y le contó absolutamente todo, arriesgándose a que alguien pudiese verlos; que alguien conociera su verdadero corazón y a partir de ahora podrían arrebatarselo.

Arriesgó a Spreen, pero no quería perderlo. No permitiría que eso sucediera.

Lo besó una vez más; sus labios hinchados y adoloridos ardían, tras horas y horas compartiendo cariño— Eres mi vida —repetía mientras repartía más besitos por su rostro. Spreen cerraba sus ojos, flotando en una bonita niebla que podría llamarse amor— Mi corazón.

Spreen sabía que la rutina no cambiaría, pero notaba un peso menos en los hombros de su novio. Sería una preocupación más, pero la confianza se fortaleció y creció.

Se aman hasta morir, y lo demostraron en ese momento, sobre la ciudad, a la vista de todos y a la vista de nadie. Juntos.

Notes:

HOLA TRIPITAS DE OROOO, ésta es mi primera publicación por aca djksksnja q nervios. Espero que les haya gustado!! Les mando un beso<3