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No era la primera vez que escuchaba ese apodo, recordaba haberlo leído o escuchado en algún lugar, aunque no sabía donde; de todas formas, no le daba importancia. Tenía una larga lista de apodos cariñosos, tales como vikingo, androide, Yeti, entre otros…
Sin embargo, todo cambió el día que Rubén Días le explicó a la mayoría del plantel lo que significaba, descubriendo así, que no era un apodo que buscará ser cariñoso con él; todo lo contrario, fue creado con la intención de ofenderle.
Empujaaland…
Según Rubén, quien dominaba hasta un setenta por ciento del idioma español, la palabra provenía de la combinación de su apellido— Aunque eso quedaba más que claro — con el verbo empujar . En pocas palabras, lo llamaban un empuja pelotas.
Tener haters es demasiado común para él, era una figura pública después de todo; en inglés tenía apodos similares. Aunque, este fue especial, perduró entre los pasillos gracias a sus compañeros, a quienes les divertía el hecho de que estuviese en otro idioma o simplemente, por la necesidad de tener algo con que molestarlo un poco. Así que, cada que podían, lo burlaban con eso.
Cuando se formó la incógnita: ¿Quién fue el culpable de repartir tal apodo entre los miembros del club? La respuesta fue tan obvia, y aún así le sorprendió un poco. Se trataba nada más y nada menos que de el mismísimo Julián Álvarez, quien una vez charlando alegremente con Máximo Perrone, sacó a flote el apodo; riéndose a carcajadas a pesar de ser una persona que parecía que no lo hiciera.
Así que a Julián le gustaba hacer burla también…
Erling dejaría pasar los pequeños juegos que le hacían con el apodo, de verdad lo haría, pero la insistencia que tenía Julián de reírse cada vez que escuchaba o leía el apodo en redes sociales le estaba sacando de quicio.
Entendía que a Julián pueda parecerle divertido el hacerle burla de esa forma, después de todo, Julián jamás tendría la oportunidad de desplazar a Erling cómo delantero estrella del City. Empezaba a pensar que el argentino debía tener alguna especie de rencor oculto hacia él, y la forma de liberarlo, era divirtiéndose con el apodo.
Por supuesto, todo esto hacía parte de la imaginación de Erling…
Se esforzó por, cómo siempre, dejar pasar esas cosas, realmente lo hacía; pero una nube negra de malas situaciones se acomodo sobre él. Partidos consecutivos sin marcar un gol, más largos regaños y charlas por parte de su entrenador lo estaban fatigando. Y para cuando por fin comenzaba a salir a flote otra vez, resultó que todos sus goles se realizaron simplemente dándole una última patada a un balón que claramente iba en la trayectoria perfecta hasta el arco sin la necesidad de que él lo patease.
Se había convertido en un empuja pelotas…
En las redes sociales, sus haters no paraban de hacer burla al respecto. Entendía muy poco el idioma español— por no decir que no entendía nada —, pero eso no le impedía leer perfectamente el empujaaland en los comentarios, los cuales eran aceptados en gran manera por los demás.
¿Cómo mierda sus goles solo eran gracias a empujar los balones? Tremendos hijos de p…
Al final, se creyó el cuento, martirizándose. Su enfoque había cambiado, comenzó a mentalizarse en callar bocas y demostrar lo que valía. Buscando culpables en el asunto, su mente solo trajo a la persona principal formadora de todas esas burlas: Julián. Ya se encargaría de demostrarle que no era solo un empuja balones.
El argentino parecía estar tan de buen humor últimamente, tanto, que hacía a Erling pensar que toda esa felicidad se debía a la mala situación que él atravesaba. Julián por su lado, notando que había cierta tensión en el noruego, solía acercarse a él para indagar acerca de su situación, con una carita de preocupado que Erling solo podía tomar como falsa.
Ya se encargaría de darle respuestas y demostrarle cosas en privado…
Teniendo eso en mente, una de las tantas noches en las que todos dormían en el mismo sitio, Erling se escabulló silenciosamente hasta el cuarto que Julián ocupaba. Fue sencillo, la puerta estaba cerrada, pero no tenía ninguna clase de seguro puesto, Julián era un olvidadizo al respecto. Erling se aseguró de no olvidar hacerlo.
Cuando ingresó a la habitación, no encontró a Julián por ningún lado, pero el sonido de la ducha estaba presente, delatando la ubicación del argentino. Erling tranquilamente tomó asiento sobre la cama, no sabía bien cómo encararía a Julián, pero encontraría alguna forma de sacar su frustración y de desquitarse con él.
El sonido del agua cayendo cesó y la puerta no tardó en abrirse, dejando ver a Julián, quien llevaba una pequeña toalla alrededor de sus caderas, dejando ver por completo desde el tronco hacia arriba, por dónde resbalaban gotitas de agua que terminaban de humedecer la hermosa piel que tenía, desvaneciéndose al llegar hasta la toalla.
Julián retrocedió varios pasos de la impresión al ver a Erling, a quien pareció no importarle, porque con su ceño fruncido, se había quedado idiotizado mirando el área del pecho de Julián.
— "¿Ahora te gusta asustar a la gente?" —Reclamo Julián, quien se tranquilizó al ver que solo se trataba de su compañero invadiendo su privacidad.
Erling simplemente escuchó la parte de: "¿Te gusta?" Así que terminó respondiendo estúpidamente con un movimiento de cabeza.
Claro que le gustaba lo que veía…
El cuerpo de Julián era verdaderamente hipnotizante, tenía unos hombros amplios que le permitían acomodar el pedazo de pecho que tenía al frente. Los pechos de Julián eran verdaderamente grandes, eran perfectamente amasables, Erling lo había comprobado varias veces ya.
El noruego se había liado ya varias veces con Julián, todo producto de diversas borracheras y momentos que se daban entre ambos. Los dos siempre fingían que nada pasaba entre ellos al despertar.
— "y bueno, ¿Qué haces aquí?" —Luego del extraño momento de silencio que se hizo, Julián volvió a hacer una pregunta.
¿ Qué hacía él ahí?
Claro, por poco y lo olvida, debía enseñarle algo a Julián.
— "Necesito hablar contigo"
Julián le dedicó una mirada de incredulidad, pero al ver la cara y el tono de voz que Erling llevaba, parecía tratarse de algo serio.
— "está bien, deja y me cambio"
Sin decir algo más, giró su cuerpo para dirigirse al closet donde guardaba la pijama, dejando a la vista de Erling la gran espalda que tenía, y como bajo la tela en su cintura, se formaban dos grandes montañas; y cuando decía grandes, es por qué eran enormes en realidad.
Erling término mordiéndose el labio inferior, recorrió con la mirada todos los movimientos de Julián, y cuando vio que este definitivamente estaba dispuesto a cambiarse y dejar de enseñar piel, el noruego se levantó de su sitio apresando a Julián entre la puerta del closet y su propio cuerpo.
— "Erling, pero ¿Qué te pa…"
No hubo necesidad de terminar de formular la pregunta, cuando sentía perfectamente como algo duro le apuntaba un poco más arriba de su cadera.
—" Respóndeme algo, ¿Crees que soy un empuja pelotas?"
Las últimas palabras, fueron pronunciadas en español, mientras apretaba a Julián un poco más contra la puerta de madera.
—¿Empuja pelotas? "¿De qué me estás hablando?"
Julián parecía querer hacerse el tonto, y eso a Erling no le estaba pareciendo bien.
—Empujaaland, empujaaland, empujaaland. —Susurro una y otra vez con sorna a oídos de Julián, a quien se le erizo la piel repentinamente al comprender que quería decirle —. "Responde, ¿Lo crees o no lo crees?"
Julián se removió un poco intentando liberarse del más alto, pero Erling lo tenía apresado con fuerzas. Con cada movimiento que hacía Julián, se creaba más fricción entre sus cuerpos. El argentino comenzó a sentir como aquello que le estaba intentando apuñalar comenzaba a tomar más tamaño.
— "N-no. No creo que seas un empuja… pelotas"
Respondió en voz bajita como sintiéndose avergonzado. Esperaba que el noruego lo terminase liberando de tan extraña situación. Pero Erling pensaba todo lo contrario y mucho más escuchando la timidez con la que Julián le hablaba.
— "Ah, ¿no? ¿Quién fue el que trajo el estúpido apodo ese aquí, eh? ¿Crees que no te veo riéndote cada vez que lo lees en algún comentario de tu teléfono?"
Comenzaba a soltar el veneno poco a poco, podía haber cambiado un poco su intención en ese momento, pero seguía estando seguro de que haría que Julián dejará de divertirle ese apodo.
—" ¿Qué? Pero yo no me río cuan…"
Su próxima palabrería fue interrumpida por Erling quien no se resistió más y pegó su boca al cuello contrario, apretando y absorbiendo la piel que hace rato le parecía apetitosa. Un quejido salió de boca de Julián seguido de un sonido de sorpresa cuando sintió dos grandes manos amasando su área pectoral.
Erling había comenzado a hacer movimientos desesperados, empujaba levemente sus caderas hacia el frente, sintiendo la fricción que se formaba entre la parte baja y la espalda de Julián, quien parecía haberse quedado congelado de repente.
—"Entonces, no crees que soy un empuja balones, ¿Verdad?"
—" No, yo no… "
— "Mentiras, pero tranquilo, te mostraré que empujar balones no es lo único que sé hacer."
Sin darle tiempo a reaccionar, giro con fuerza el cuerpo de Julián, liberándolo de su apresaje y lanzándolo con un poco de fuerza a la cama cercana. La toalla que lo cubría cayó sobre el piso, revelando que Julián entre piernas, parecía que tenía a alguien muy feliz.
— "Pero bueno, ¿nada más te toco y ya estás así? No sabía que estabas tan desesperado, parece que este inútil Empuja pelotas sirve para levantar postes también ¿No?"
Julián intentó taparse algo avergonzado y responder en contraataque, pero el noruego se tiró rápidamente a la cama sobre él, tomando ambas manos impidiendo que se cubriera.
—" Tranquilo, no hay nada de qué avergonzarse, bonito, mira, por aquí yo también estoy algo contento."
La vista de Julián bajó inmediatamente hacia el pantalón que llevaba como pijama Erling, en dónde parecía que se estaba formando una carpa de acampar…
Y vaya carpa más grande…
Erling sonrió egocéntricamente cuando luego de unos segundos Julián no despegó su vista de ahí. Así que con algo de esfuerzo, intentó sujetar ambas manos de Julián con una sola, y dirigió la mano libre hacia su parte baja, en dónde liberó la erección que llevaba.
— "¿Te gusta lo que ves, bonito?"
Julián dirigió su mirada a la cara de Erling, viendo la expresión de seguridad que ésta formaba. Nuevamente hizo el intento de liberarse de su agarre, pero cuando Erling hizo un movimiento, en el cual dejó todo su peso sobre él, vio que era imposible.
Sus pelvis se juntaron y sus virilidades se encontraron. Julián pudo sentir toda la calidez que el miembro de Erling liberaba.
Con su mano libre, se aseguró de recorrer desde el vientre hasta el pezón izquierdo de Julián, pellizcándolo y bajo su cabeza para seguir con aquellos besos en el cuello, que comienzan a sacarle suspiros al argentino.
—" Erling, que esto… "
— "¿Que esto que? ¿No te gusta? Porque parece ser todo lo contrario" — Se le burla, mientras su boca sube hasta la barbilla de Julián, succionándola —. "Te divierte mucho llamarme empuja pelotas , ¿No? Así que ahora deja que yo me divierta jodiendote un rato."
Ni bien había terminado de hablar, junto su boca a la de Julián, quien se vio forzado a abrirla en cuanto Erling hizo otro movimiento de caderas, haciéndole suspirar de placer.
Pronto, los sonidos chiclosos que los besos hacían comenzaron a repartirse por la habitación. Julián comenzó a bajar sus resistencias a Erling, lo demostraba cuando instintivamente movía sus caderas hacia arriba, buscando prolongar la fricción que sus dos penes hacían.
El noruego era ahora quien comenzaba a suspirar. Parecía que la calefacción estaba aumentando por todo el lugar, así que no dudó en quitarse rápidamente con algo de esfuerzo el pijama que llevaba, dejando a la vista de Julián aquel cuerpo marcado y extremadamente grande del cual no pudo apartar los ojos.
Erling sonrió de repente, sabiendo que ya tenía a Julián comiendo de la palma de su mano, se le veía en las mejillas rojizas y la transpiración de su piel que delataba muchas cosas.
Se acercó nuevamente repartiendo besos por doquier, procurando que su enfoque fuera en el área pectoral, en dónde lamió, mordió y chupó a su antojo. Un largo camino de marcas rojas quedaron en el pecho de Julián, las cuales seguramente debía encargarse de ocultar los días siguientes.
El rubio fue descendiendo, besando su abdomen y absorbiendo sus oblicuos. Cuando llegó al área pélvica, vio el emocionado pene de Julián, del cual ya comenzaba a brotar líquido preseminal.
Miró a Julián quien parecía estar a la expectativa de lo que sucediese. Una sonrisa maliciosa se formó en los labios de Erling, antes de meterse a la boca el miembro frente a él.
Julián soltó un suspiro al sentir la lengua húmeda rodeando su falo, y tembló ligeramente varias veces cuando sintió a Erling absorberlo todo con la boca. Sentía como si fuera la primera vez que recibía una mamada en toda su vida.
Erling subió y bajó repetidamente, siguiendo con la mirada todas las expresiones de Julián. Puso especial cariño en la cabeza rosada, sintiendo como el pene del más bajo empezaba a temblar.
—" Erling… " —Susurro su nombre suavemente, mientras sentía como el rubio retiraba su boca del falo.
—" Esto te gustará más " —Dijo, mientras alzaba levemente la cadera de Julián, y escupía en sus dedos para comenzar a acariciar la entrada que era medio visible.
—Ah… pa-pará —Se expresó en español.
Erling hizo caso omiso a su petición, empujó suavemente los dedos húmedos, comenzando a hacer círculos alrededor de la entrada.
Julián arqueó su espalda, alzando instintivamente sus caderas, facilitando la intromisión de los dedos de Erling en su interior. El más alto liberó las manos de Julián, mientras comenzaba a masturbar con la mano disponible su miembro.
—" Parece que este empuja pelotas sabe hacer bien su trabajo " —Hablo, cuando otro gemido salió de Julián.
Siguió empujando sus dedos dentro, a lo profundo, logrando tocar aquel punto tan dulce, que hacía temblar a cualquier hombre, incluso al más masculino de todos.
Un largo gemido se escapó de la boca de Julián. Era un sonido tan satisfactorio, que Erling comenzaba a sentirse satisfecho también. Se inclinó nuevamente acercando su cabeza al pene de Julián, metiéndosela nuevamente a la boca.
—La concha de…
Ni siquiera podía terminar de hablar, la satisfacción que sentía era superior, sentía que dentro de poco dejaría de estar cuerdo, para entrar en la locura.
Fueron pocos minutos los suficientes para el sentirse en extasi total. No pudo aguantar más, tras un fuerte gemido, soltó todo su líquido en boca de Erling, quien a pesar de que le tomó por sorpresa, hizo el intento por no dejar salir ninguna gota.
Sabía dulce…
Julián dejó las tensiones de lado, y se hundió en el colchón más que satisfecho, creyendo que ya todo había acabado. Que inocente pensamiento…
Erling retiró los dedos de su interior, dando una última escupida antes de acomodar su miembro apuntando a la entrada.
—" Vas a ver lo bueno que soy empujando dos pelotas"
Julián estuvo a punto de protestar, pero en cuanto sintió el gran falo estirando su anillo, tuvo que tragarse sus palabras.
Le dolía un poco, pero a la vez comenzaba a provocarle espasmos. Cada vez que Erling empujaba para ingresar un poco más, Julián sentía su cuerpo temblar por las caricias en el interior, se volvía a dejar llevar.
No pasó mucho tiempo para que el bombeo empezara, y las sumidas en el placer de ambos comenzaba a tomar control.
—" Toma estos empujones, para que encuentres algo divertido de verdad" — Le comento Erling, a la vez que comenzaba a suspirar —." No como aquellos estúpidos comentarios que no son divertidos"
Las embestidas que siguieron fueron rápidas y feroces. Era su momento, ni siquiera había entendido por qué fue tan " gentil" con Julián al comienzo, teniendo en cuenta que estaba ahí para castigarlo y enseñarle una lección. Sin embargo, en el momento en que vio a Julián gemir, con sus labios rojos y su carita sonrojada, entendió por qué…
Julián era demasiado lindo…
Acercó su boca arrebatándole un beso y tomando los gemidos que salían, gemidos que claramente él provocaba; y eso le gustaba. Parecía que comenzaba a provocar una especie de posesividad en su interior.
Julián se aferró a la espalda del rubio, sintiendo como su pene nuevamente comenzaba a levantarse. El sonido de las embestidas comenzaba a escucharse, y parecía envolverlos por completo.
Sus salivas se mezclaban y sus cuerpos se juntaban, el momento pasional que estaban teniendo provocaba que se unieran más entre ellos. La noche avanzaba y las embestidas no cesaban, Erling parecía un hombre insaciable hasta ese punto.
Estimulación tras estimulación, Julián iba llegando a la luna. No le hizo falta masturbarse, su pene repentinamente comenzó a batirse hacia todas las direcciones, antes de liberar su segunda corrida de la noche, provocando espasmos en todo su cuerpo y haciendo que sus paredes intestinales palpitaran.
Julián estaba más que satisfecho…
Seguido a eso, el cuerpo del mayor temblaba, Julián lo sentía por estar aferrado fuertemente a su espalda, la respiración pesada, y aquellos movimientos profundos indicaban que se acercaba lo inminente para él también.
—Entonces, ¿Qué tan bueno soy empujando pelotas? ¿Te gusta mucho, no?, te gu-usta que te empuje mis dos pelo-...
Embestida tras embestida, y ya sentía que no podía más, un bufido proveniente de lo más profundo de su ser salió por sus labios, indicando el final del proceso de inseminación. Un último empujón hasta lo más profundo fue suficiente para que Erling se desparramara sobre Julián mientras su líquido blanquecino llenaba su interior.
Con su cabeza reposando en el pecho de Julián, Erling comenzaba a relajarse, sus ojos se iban cerrando lentamente, se sentía en las nubes, extasiado al completo. No le costó mucho quedarse profundamente dormido.
Por otro lado, Julián se sentía poco más que sin aire, eyacular dos veces seguidas y tener un hombre de casi dos metros sobre él, no era nada fácil.
Se sentía un poco pegajoso tanto por dentro, cómo por fuera, además de que su cuerpo no dejaba de temblar. Con algo de esfuerzo intentó quitarse a Erling de encima, fallando varias veces, pero lográndolo en el último intento.
Se levantó de la cama como pudo y fue directo a la ducha, debía volver a bañarse. Mientras el agua caía sobre su cabeza y se encargaba de limpiarse, parecía que su mente quería procesar lo acontecido en la última hora. ¿Erling había venido a reclamarle sobre el apodo o a tener sexo con él? Entre más vueltas le daba al asunto, más fatigado se sentía. Parecía que Erling simplemente había utilizado la escusa sobre lo molesto del apodo para venir a tener sexo con él.
Lo peor de todo es que Julián en ningún momento se había burlado de él…
Suspiro agotado mientras salía de la ducha y se ponía su pijama. Volvió a mirar hacia la cama en dónde Erling dormía a pierna alzada. Dudo un momento en si quedarse ahí, o ir a dormir a otro lado, pero al final decidió acostarse al lado del noruego.
Tampoco pensaba en levantarlo y echarlo a patadas de su cuarto…
Mientras la noche avanzaba y sus ojos se cerraban, Julián pudo sentir como un brazo lo rodeaba, formando un abrazo que provenía del "empuja balones" que tenía a su lado.
Puede que a la mañana siguiente ya tuviera el tiempo necesario para aclarar muchas cosas.
