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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-08-09
Words:
2,363
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
23
Hits:
224

Buen viaje

Summary:

Rojo ama a Varela como amigo pero él lo quería como algo más.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Marcos estaba emocionado anticipando su vuelta que estaba cada vez más cerca, no aguantaba estar apartado de su grupo y no poder ayudar al club que tanto amaba y del cual es hincha. Pese a los entrenamientos diferenciados y la rehabilitación en diversos lugares siempre intentaba estar al tanto de cómo se encontraban sus amigos y compañeros del club, trataba de apoyar como podía a pesar de la distancia y siempre le agradecían por eso.
Tenía un poco de miedo de volver a caer como lo hizo en la recuperación más reciente pero no perdía las esperanzas, se estaba dando todo bastante bien y de parte suya nunca iba a faltar esfuerzo.

Entre risas Marcos vio a lo lejos como Alan hablaba con el cuerpo técnico de boca, se veía algo apagado a como acostumbraba y sin poder evitarlo el defensor se terminó preocupando. El mediocampista para él era... ¿Cómo explicarlo? un lugar cálido, seguro. Eran amigos muy cercanos, lo adoraba con todo su corazón porque el más joven siempre estaba para él y le daba fuerzas para que no decayera.

Pero Alan no era así solamente con él, el mediocampista era una persona hermosa que apoyaba a todos los del club y siempre era positivo, su personalidad hacía que el ambiente en el lugar sea más sano. Cuando estaba por ir a verlo, Figal se sumó a la escena y lo agarró del brazo para llevarlo a otro lugar.

Quizá lo mejor sea esperar, dudaba que sea algo grave porque él confiaba en que el menor iría a decirle si algo pasaba, después de todo eran muy cercanos, habían generado un vínculo de esos en los que podías hablar de todo sin vergüenza o miedo a ser juzgado.

Al día siguiente Varela volvió a estar sonriente y Marcos terminó olvidando que debía preguntarle si algo había ocurrido, hablaron de cosas triviales mientras entrenaban, parecía estar todo en orden.


Marcos iba caminando apresurado al cuarto de Varela que antes compartía con Vázquez porque quería contarle que iba a volver a entrenarse a la par más seguido. Al entrar sin tocar la puerta vio al mediocampista sacando las decoraciones suyas de la habitación.

—¿Qué haces Alancito? —preguntó, cerrando la puerta y se sentó en la cama vacía que pertenecía al delantero que hace poco se había ido.

—nada, estoy limpiando —contestó sin más, dándole la espalda para seguir con lo suyo, se sentía un poco triste y sabía que tarde o temprano debería decirle las cosas al mayor.

—¿por qué? —se terminó acostando con los brazos detrás de la cabeza y sonrió.

—me voy Marquitos.

—¿te cambias de cuarto? Vení al mío —ofreció.

Alan soltó un suspiro, dejó sus cosas en la cama para luego acercarse a la otra y terminó sentándose en la parte de los pies, Marcos se había corrido un poco para dejarle lugar —me voy al Porto, me compraron —habló suave. Sabiendo que el contrario iba a quejarse con él por no decirle antes pero hasta para él había sido todo muy repentino y seguía tratando de asimilarlo.

Rojo era uno de sus amigos más cercanos allí, decir que lo adoraba era poco, el más grande siempre estaba pendiente de él y más de una vez se quedaron hablando en medio de la madrugada. Aunque poco a poco Alan fue dándose cuenta de que lo quería más allá de la amistad pero no pudo hacer nada al respecto, sin embargo, Marcos era tan lindo, en ese momento lo estaba mirando con unos ojitos tan preocupados y enojados al mismo tiempo.

—¿qué? —preguntó serio, sentándose para estar más cerca del menor —¿por qué no me dijiste antes? —su voz salió grave.

Varela bajó la vista, pensaba que no iba a ponerse sensible pero ya sentía un leve ardor en los ojos, al sentir la gran mano del contrario en su espalda se estremeció —perdón —murmuró, tapando su cara con ambas manos.

—no, perdoname vos a mi, no quise hablarte así —se disculpó y terminó acercándose para rodear al menor con sus brazos, Alan comenzó a temblar levemente y Marcos hizo un gesto apenado —no llores, perdón —pidió suavizando su tono.

Estuvieron un rato largo abrazados hasta que el mediocampista se calmó y pudieron verse nuevamente a la cara, Rojo estaba triste y se sentía un poco traicionado por no tener la primicia de Alan siendo que irse a otro país era algo muy importante pero no podía reclamarle algo ahora, no si Alan se sentía tan afectado también.

—Fue muy repentino, cuando el representante me lo dijo pensé que eran solo palabras pero se concretó rápido —explicó, entendiendo que no solamente lloraba por dañar a su amigo si no porque no volvería a verlo tanto como lo hacía ahora.

Le dolía saber que sus sentimientos nunca iban a ser correspondidos y ahora además debía alejarse de él.

Luego de unos segundos de silencio, Marcos soltó un suspiro —es un gran paso para tu carrera Alan, estoy orgulloso de vos —sonrió, tratando de animarlo un poco y el menor sonrió también.

—Gracias capi —aprovechó para apoyar su cabeza en el pecho ajeno, dejando que los fuertes brazos del defensor lo envuelvan, sintiendo el calor y la protección que solo había encontrado en el más grande, Rojo era una persona tan pasional y leal.

—¿Hay algo más? te ves triste y es un cambio para bien lo que vas a tener ¿Qué pasa? —preguntó con cuidado, intentando separarse pero el menor ajustó el agarre así que opto por quedarse quieto, siguiendo con sus caricias en el brazo contrario.

—voy a extrañar estar en boca, a los chicos, a los hinchas... a vos —murmuró lo último.

Rojo finalmente lo separó y sonrió amplio, ahora estaba mucho más calmado por él y por el más joven —te vamos a extrañar también discoteca —comentó con diversión y estiró su brazo para acariciarle el pelo, Alan soltó una suave risa.

Esa noche Marcos durmió en el cuarto de Alan, escuchando todas las noticias que el menor le contaba.

...

Una vez que fue anunciada oficialmente la noticia, todos los compañeros, cuerpo técnico y demás gente que trabajaba allí saludaron al mediocampista. Alguien que se sorprendió mucho fue Figal quien rápidamente se juntó con el capitán.

—¿Qué pasa? —preguntó curioso, atando sus botines, Figal lo miraba con el ceño algo fruncido.

—¿Sabías lo de Alan?

—me lo contó hace unos días, no sabía nada —habló rápido, como de costumbre y Nicolás terminó sentándose a su lado.

Figal entrecerró los ojos y rascó su mejilla, él era consciente del enamoramiento del menor porque en un principio había tenido sospechas y terminó interrogando al mediocampista hasta que le dio la razón —lo voy a extrañar —comentó simplemente.

—Yo también pero estoy feliz por él, ir a Europa es un salto grande —contestó, girando su rostro para ver al contrario.

Luego de un leve silencio Nicolás volvió a hablar —...¿no te dijo nada? —preguntó con curiosidad notoria en su voz.

—¿nada de qué?

—Aparte de lo futbolístico.

—no... —murmuró y alzó su vista —¿tenía que decirme algo?

—ah, no, ni idea —contestó apresurado y se fue rápido antes de que el mayor lo agarrara.

Marcos se quedó solo en el vestuario pensando en la conversación que había tenido con el otro defensor y trato de hacer memoria ¿Qué era lo que se le estaba pasando?

—¡Marquitos! —gritó Varela, corriendo hacía el defensor con una sonrisa, una vez que estuvo cerca se le subió a la espalda como solía hacerlo casi siempre.

—hola ¿por qué estamos tan felices? —preguntó agarrándolo con firmeza y soltó una risa.

—planeo jugar la vuelta y despedirme de la hinchada en la bombonera —explicó, dándole palmadas en el pecho al mayor, quizá toqueteando de más pero su amigo nunca se quejaba y él no desaprovechaba nada.

—mínimo ¿no? —comentó con diversión y lo bajó —che ¿hay algo que tengas que decirme? decímelo —pidió tranquilo, mirándolo con suavidad.

Cuando el defensor hablaba así, algo en el interior ajeno se removía, tenía una debilidad por Marcos y por su voz también —hmm —murmuró, apartando su vista porque no podía sostenerle la mirada.

—Alan —llamó, agarrándolo por los hombros —¿por favor?

—acompañame —pidió, haciéndole una seña para que lo siga y empezó a caminar hacia su cuarto, Marcos lo acompañó. No le quedaba mucho tiempo allí y si no se lo sacaba de encima ahora quizá se podría llegar a arrepentir luego, tenía que jugársela.

Una vez que llegaron al cuarto, Marcos se sentó en la cama y vio como el más joven cerraba la puerta con llave —me pones nervioso.

—perdón pero no quiero que interrumpan —contestó con dificultad y soltó un suspiro, sentándose enfrentado al defensor —yo te adoro Marquitos, de verdad aprecio mucho tu amistad y te pido por favor que no reacciones muy mal a esto —pidió, mirándolo con pena.

—Está bien, confía en mí —contestó, acercándose un poco, apoyando los codos en sus rodillas. Ya se había puesto nervioso y notaba que el menor estaba igual o peor.

Alan jugó con sus manos, tratando de llevar su tensión hacia ellas para poder hablar. Sin levantar la vista tragó saliva —El último tiempo pude aceptar que lo que siento por vos es más que un sentimiento de amistad... me gustas Marcos —confesó, sintiendo sus ojos arder.

—¿te gusto? —preguntó incrédulo, sintiendo algo raro en su interior, no sabía bien cómo reaccionar pero le había dicho que confíe en él así que estaba tratando de no sonar brusco.

Varela asintió y no quiso levantar la vista, tenía miedo —perdón, no quería arruinar nuestra amistad así pero lo mejor era decírtelo, creo ¿de dónde sacaste que tenía algo de lo que hablar? —preguntó, tratando de que no se quedaran en silencio porque no podía más.

—deduje que algo me ocultabas —mintió para no mandar al frente al otro defensor y rascó su mejilla —no sé qué decirte, Alan.

—no... está bien, es entendible —habló bajito, enderezándose, refregó sus ojos con disimulo y se quedó mirando una foto que había en la mesita de luz, era de cuando habían salido campeones.

Iba a extrañarlos.

—¿por qué no me lo dijiste antes? —preguntó luego de varios minutos en silencio. Su cabeza estaba tratando de comprender todo lo ocurrido a los ponchazos, el menor se iría pronto y no volvería a verlo tan seguido ¿por qué tardó tanto? no sabía cómo sentirse.

—no pude —murmuró con pesar, volviendo a ver borroso, sentía su corazón a punto de explotar —¿Qué iba a cambiar? —se animó a preguntar.

—no tengo tiempo para analizar nada Alan, no puedo rechazarte ni aceptarte porque no sé cómo me siento —confesó, su cabeza estaba siendo un lío.

—sólo necesitaba que me escuches y lo hiciste, gracias —sonrió leve y se levantó para abrazarlo.

Marcos correspondió el abrazo con fuerza y noto un leve temblor en el mediocampista. El más grande decidió salir de la habitación luego de ver más tranquilo al contrario.

 

"me gustas Marcos"

La frase dicha por Varela había estado dando vuelta por su cabeza todo el día, cuando hablaron era temprano y ahora ya estaba llegando la medianoche ¿Qué tenía que hacer? no quería lastimarlo pero tampoco ilusionarlo. Todos los recuerdos que tenían juntos estaban frescos en su memoria, ahora que se lo ponía a pensar, Alan siempre lo había mirado con mucho amor, que estúpido había sido ¿cómo no se dio cuenta? tenía bronca.

...

Los días seguían pasando y Marcos seguía sin hacer nada, Varela ya parecía haber recuperado su energía normal y eso lo ponía feliz pero él todavía no había cerrado la puerta que el mediocampista abrió con su confesión, no le quedaba tiempo así que decidió hacer lo que hacía casi siempre que se trataba de algo personal: seguir a su corazón y no pensar demasiado en las consecuencias.

con paso firme caminó hacia el cuarto del más joven y golpeó la puerta, estaba enojado.

—adelante —gritó Varela que ya estaba acostado porque todas las emociones que estuvo sintiendo lo agotaban y solo quería dormir.

—levantate —ordenó Marcos, luego de entrar y cerrar la puerta.

—pará ¿para qué? —preguntó confuso, encendiendo la luz del velador, Rojo parecía enojado.

—por favor, es importante —habló más calmado, suavizando su rostro también.

Varela se levantó luego de quejarse un poco y trató de acomodarse el pelo, gesto que al defensor le pareció adorable.

—¿Qué pasó, capi?

—¿Cuándo viajas? —preguntó acercándose, Alan arrugó el entrecejo.

—El Jueves, creo ¿por qué?

—¿Dentro de dos días ya? —lo miró con sorpresa.

—sí Marcos —contestó divertido, no entendía por qué había ido hasta su pieza solo para preguntarle eso cuando simplemente podría mensajearle.

—dejame desearte un buen viaje entonces —habló suave y no esperó a que el contrario termine de asimilar lo que dijo. Lo agarró por el rostro y se inclinó para cortar la distancia y así poder unir sus labios con los ajenos

Alan estuvo a punto de alejarlo porque no entendía las intenciones que tenía el más grande pero desistió y terminó correspondiendo, sintiendo como algo dentro suyo dolía pero al mismo tiempo estaba feliz, a diferencia de la imagen ruda que tenía Marcos, su beso estaba siendo muy dulce.

—¿por qué haces esto? —preguntó sin separarse, el defensor seguía inclinado y ahora lo estaba mirando a los ojos.

—no lo pensé mucho —contestó sin más y se decidió a alzarlo, el mediocampista abrió los ojos con sorpresa y terminó rodeando el cuerpo ajeno con sus piernas para no caerse —no pienses mucho vos tampoco —pidió.

Varela sonrió y antes de que Rojo dijera algo más volvió a besarlo, esta vez con un poco más de necesidad, introduciendo su lengua para batallar contra la del mayor mientras aprovechaba para acariciar la gran espalda del mismo —¿hasta dónde querés llegar, Marcos? —cuestionó bajito, sintiendo un escalofrío al sentir la mano ajena pasear por su cuerpo.

—solo quiero que te vayas feliz de acá, no quiero que llores por mi otra vez —habló grave, el beso que le había dado Alan lo había hecho entrar en calor rápidamente —esta noche sos vos el capitán.

Alan sonrió suave y lo agarró por las mejillas, Marcos era tan atractivo. 

Notes:

no es mucho pero es trabajo honesto porque lo hice a las apuradas, si le dan amor hago el extra (smut) ahre