Work Text:
El joven de cabellos pelirrojos y grandes ojos negros estaba sentado frente a la mesa con un libro entre sus manos, mientras más intentaba concentrarse, menos podía hacerlo. A cada lado suyo, dos jóvenes más, enfrascados cada uno en sus propios asuntos. YooChun, el chico de cabellos negros y piel clara, revisaba unas páginas de Internet en su lap-top. JunSu, el chico rubio y novio de YooChun, se concentraba en enviar un mensaje vía su teléfono celular a suhermano gemelo.
El pelirrojo se estiró perezosamente y se rascó la cabeza, por más que intentaba aprenderse la teoría de ese libro, en ese momento su cabeza no estaba donde debería.
- Andas mal, hombre.- le increpó YooChun sin despegar la vista del ordenador.
- ¿La migraña?- le preguntó JunSu.
JaeJoong centró sus hermosos ojos negros en el libro, a pesar de estar en la biblioteca de la facultad y en completo silencio, no podía concentrarse. Desde hacía un par de días algo lo estaba inquietando.
- No.- respondió en tono tranquilo.- Simplemente estoy fastidiado.
- Estoy igual.- le respondió YooChun.- Sin música simplemente no puedo estudiar. Y nos sacarían de aquí si pongo el reproductor.
JunSu se encogió de hombros.- ¿Qué pasa? Tú no eres así. – le preguntó a su amigo.
Se conocían bastante bien. Pues se habían hecho amigos al empezar el primer año de su carrera en la mejor Universidad de la ciudad. Ahora, casi dos años y medio después, podría decirse que se conocían como la palma de su mano. JaeJoong les sabía muchos secretos a los chicos y los dos chicos a su vez guardaban confidencias del mayor.
- Es por YunHo ¿No es verdad?- la pregunta de YooChun fue directa. Solamente así el pelinegro levantó la mirada de la pantalla de la computadora.
- Es por muchas cosas y lo saben.- respondió tajante.- Es lo que le sucede a YunHo, lo que sucedió con Shirota, lo que sucede en casa… con mis padres… y la tesis. Todo este estrés acabará por volverme loco.
- Si es que no ya lo estás.- dijo en tono distraído JunSu, quien por fin dejó en paz su teléfono celular y prestó atención a su amigo.
- No debes estresarte por cosas que están fuera de tu control. Lo de YunHo, es cierto que es alarmante. Digo, yo también estoy preocupado por él, pero eso no podemos hacer mucho por élsi no nos pide ayuda.- le dijo YooChun con tono neutro.
YunHo se había unido a aquel trío unos meses antes para un proyecto en conjunto y desde entonces había tomado como confidentes a los tres chicos. Ahora se había metido en un serio problema al haber embarazado a su novia, sin embargo, eso no era lo peor y era que el chico había aceptado gustoso aquella situación… su pareja quería deshacerse del “problema”, como lo veía. YunHo había entrado en una tremenda depresión, después de haberle rogado porque tuviera al bebé, la chica había contestado con un “no” rotundo y ahora YunHo se veía forzado a buscar dinero de cualquier parte para apoyarla y no dejarla sola, pues a pesar de todo, la ama.
- Se había ilusionado con ese bebé. - dijo JaeJoong con tono triste.- En verdad lo deseaba.
- Pero ella no.- Finalizó JunSu.- Eso no debe afectarte. Es cosa de dos y nosotros estaremos aquí para cuando YunHo nos necesite.
- Y a Shirota mándalo al infierno. Tarde o temprano se dará cuenta de la escoria que tiene por novio.- dijo YooChun con evidente tono molesto.- No te creyó que el idiota ese te quiso…
- YooChun.- le interrumpió.
- Tú lo dijiste, es un patán, bueno para nada. Sólo es un parásito que sobrevive porque Shirota lo mantiene.- completó JunSu.- Claro, todo según lo que tú nos has contado, porque aun no tenemos el disgusto de conocer al bueno para nada.
Otra cosa que había rondado su cabeza desde hacía varias semanas. Había tenido una mala experiencia con la pareja de su mejor amigo, quien había intentado seducirlo. Para cuando se lo dijo a Shirota, éste prefirió creer la versión toda fantasiosa de su amor ¡Diez años de amistad tirados a la basura!
Un suspiro escapó de entre sus labios.- Duele ¿Saben? Era uno de mis mejores amigos…
- ¿Sólo eso?- preguntó curioso el menor.
- Sabes que no.- reconoció el pelirrojo.
Para qué negarlo… había estado enamorado de Shirota desde seis años atrás hasta que ese chico había aparecido y se le adelantó en sus intenciones. Antes que pudiera darse cuenta, JaeJoong había sido relegado a segundo plano.
Al principio, se había resignado, pero una vez que conoció al susodicho, no quedó ni medio segundo tranquilo. A pesar de que el joven no era nada feo ni mal educado, inconscientemente algo le dijo que no era de confiar…
“Celos” habrían dicho algunos y él mismo lo había pensado así, sin embargo, un par de años después una escena en la bodega de casa de su “amigo” le confirmó sus sospechas, pues el “novio” había ido tras él y se le había acercado peligrosamente, incluso lo había intentado besar. Cuando JaeJoong lo rechazó y le preguntó por qué traicionaba a su pareja, el tipo había reído socarronamente y con una voz cargada de ironía había negado rotundamente los seis años de relación con Shirota… JaeJoong sintió que el mundo se le venía encima.
Como cereza para aquel amargo pastel, JaeJoong años antes le había confiado a Shirota sus sospechas sobre su novio. El joven japonés había decidido que ninguno de los dos se debía encontrar para evitar un problema con ambos.
Por azares del destino, habían tenido que trabajar juntos y de ahí se había derivado todo, pues JaeJoong había decidido apartar de su mente aquellos pensamientos sobre el chico y darle una oportunidad para llegar a ser amigos, al menos por Shirota… meses después, JaeJoong se debatía entre decirle o no lo sucedido a su mejor amigo. Algo le decía que su amigo no le iba a creer, pero al fin y al cabo Shirota acabó enterándose y dándole la razón a su novio. Aquello había acabado con la confianza de JaeJoong hacia las personas que compartían su vida. Ahora sólo tres podían decirse sus amigos, YooChun, JunSu y YunHo.
JaeJoong guardó el libro en su mochila, y estaba a punto de levantarse, cuando YunHo se acercó a la mesa que compartían los tres muchachos. En sus ojos se notaba la tristeza, JaeJoong sabía lo que el joven venía a decirle.
YooChun y JunSu sabían que YunHo estaba más pegado a JaeJoong, así que ambos, YooChun pretextando ir al baño y JunSu tomando su celular para hacer una “llamada importante a su hermano”, se levantaron dejándolos solos. Sabían que JaeJoong era el más apropiado para darle consuelo al moreno.
YunHo tomó asiento agradeciendo lo que los otros chicos hicieron, no era fácil decir lo que le pasaba y no sabía por qué, pero contarle sus penas a JaeJoong lo ayudaba a sobrellevarlo.
El joven de cabellos negros y ojos cafés dejó caer la cabeza sobre la mesa y un ligero sollozo salió de entre sus labios. JaeJoong se limitó a acariciarle el cabello y tomarle de la mano esperando a que se tranquilizara para que pudiera hablar.
- Lo hizo.- dijo suavemente, con la voz un poco ahogada por el llanto.- lo hizo… ayer.
Sin saber por qué, JaeJoong sintió unas ganas terribles de echarse a llorar también, pero no debía, YunHo confiaba en él y ponerse a llorar justo en ese momento no mejoraría las cosas, simplemente las estropearía.
- Tranquilo, pequeño.- le pidió dulcemente, mientras las caricias sobre su cabello continuaban. Era mayor que él, a penas por un año, pero YunHo siempre lo había visto como un hermano mayor, igual que YooChun y JunSu, eso a JaeJoong no le importaba pues siendo hijo único no le venía mal tener “hermanitos”.- Fue su decisión, es su cuerpo. Si ella no se sentía preparada para…
- Le rogué.- interrumpió con sus ojos castaños empañados, una solitaria lágrima escapó rodando por su mejilla.- le supliqué. Le dije que yo me haría cargo de los dos… no quiso escucharme.
- ¿Cómo lo hizo?- El pelinegro se limitó a secarle la lágrima mientras rogaba para que el chico hubiera tomado una buena decisión.
- Pastillas…- contestó YunHo casi sin fuerza.- mis padres se enteraron, mi madre se opuso, pero aun así nos apoyaron.
- ¿ChangMin?
- Sí, él también.- dijo tristemente recordando la mirada de desilusión de su hermano menor.- Sus padres también se enteraron. La llevarán al médico para un chequeo, por si “algo” quedó dentro.
- Lo sé.- JaeJoong había estudiado medicina antes, y lo dejó por motivos que no le venían al caso ahora. Aquello era un procedimiento que no ignoraba.- Ahora debes mantenerte sereno, te necesita a su lado, debes ser fuerte, porque ella necesitará tu fortaleza para salir adelante.
- No habrá un más adelante…- respondió el joven con tono sombrío.
- Te ha…
- Me ha pedido que en unas semanas más… nos separemos… que nos demos un tiempo.- dijo evidentemente abatido.
JaeJoong pasó su mano por el cabello de su amigo, despejándole la frente y suavemente depositó un cálido beso lleno de cariño.
- Nunca se te olvide.- le pidió.- Yo estaré aquí siempre, a tu lado. Considérame desde ahora y para siempre como tu hermano, nunca te dejaré solo ¿Entendiste? Cuando necesites algo no dudes en llamarme, sabes que siempre llevo el teléfono móvil o si no al de mi casa. Sabes donde vivo, puedes ir a buscarme. Cuando necesites llorar, gritar o algo, voy a estar ahí… para ti ¿De acuerdo?
YunHo asintió, aun con la cabeza baja y simplemente se limitó a pedirle un abrazo que el pelirrojo no se negó a dar e ignorando las miradas curiosas de los otros estudiantes que pasaban junto a ellos.
Lo que Shirota nunca había llegado a saber y que sólo YooChun y JunSu estaban comenzando a sospechar, era que desde tiempo atrás, JaeJoong había dejado de ver a Shirota con amor para verlo como un gran y querido amigo. Que los celos hacia el novio de su amigo habían desaparecido y únicamente lo quería ver como un amigo más, cosa que al final fue imposible…
¿Y cuál fue la razón para que JaeJoong dejara de amar a Shirota? La tenía justo frente a él, entre sus brazos y en ese momento las lágrimas que caían de su rostro iban desgarrando su corazón, pero no, aun no era tiempo… tal vez más adelante, sólo tal vez…
- Yo estaré a tu lado siempre.- repitió acunándolo entre sus brazos.- siempre.
