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El Verano es por muchos, los días más soleados y luminosos del año; se dice que es la temporada perfecta para dar a luz todo lo que se llevaba escondido en nuestros corazones, donde el goce y el regocijo se escuchan al tocar la última campana del Colegio Schlotterbach al meterse el sol. El fin de curso y el inicio de las vacaciones.
Oskar ha tenido un año bastante solitario. Desde que Juli se fue, ha pasado la mayor parte con Erich; se han vuelto cada vez más cercanos y disfruta estar con él. Aún así, ninguno de los dos puede disimular que no extrañan a su compañero de cabello oscuro, de todos modos es la razón principal por la cual están unidos.
Él y Erich se despiden, ambos pasarán las vacaciones con sus padres. Pero antes de emprender el viaje, Oskar aprovecha su tiempo libre para visitar a Juli.
Después de lo sucedido con Thomas, Juli decidió abandonar Schlotterbach para irse a estudiar en un seminario en la ciudad de Bonn; para convertirse en sacerdote.
La razón por la que decidió irse es, en sus propias palabras, "Para poder estar más cerca de Thomas a través de Dios". Le alegra que sostuvo el amor de Thomas y que la culpa con la que cargaba se esté desvaneciendo. Nunca ha sido una persona completamente devota a Dios, la religión no le parece relevante y la fe no ha resuelto sus problemas, así que no le toma mucha importancia, pero entiende el sentimiento de alguien como Juli que piensa que entregarse de nuevo a Dios lo purificará de todos los pecados del pasado.
Al llegar a la nueva institución, puede notar lo asombroso que es el lugar. Tenía pinta de un castillo medieval, pero bastante modernizado para la época. Le había enviado una carta a Juli para avisar su venida, en ella estipuló que se reunirían en la capilla. Esperaba pacientemente sentado en una de las bancas cerca del altar.
Una sombra apareció detrás de él y observó como se acercaba para estar a su lado. Llevaba puesto una sotana color negro que le cubría todo el cuello y le llegaba hasta los pies y encima de la sotana, una túnica blanca que le quedaba hasta la cintura.
— Vaya, que bien te ves con ese puesto — Fué lo primero que dijo Oskar cuando Juli se acercó a su lado.
— Gracias — Sonrió Juli y prosiguió a sentarse a su lado
— Te queda basta bien, parece que fuiste hecho para vestir eso — Y no se estaba burlando de él, era completamente cierto. Incluso los colores son adecuados para él, una pureza blanca que quiere tapar la oscuridad interior de su ser, pero aún no puede cubrirlo por completo, aún se asoma rastros del duro pasado.
— Que gusto verte Oskar, ¿tuviste problemas para llegar?
— No, mi...padre, el Sr. Müller me trajo hasta aquí — Aún estaba acostumbrándose a llamar al Sr. Müller papá, por lo que titubeó un poco al decirlo.
— Ya veo, ¿que tal todo con él? — Dijo Juli refiriéndose a su padre.
— Ya está mejor de salud, se ha recuperado casi por completo, pero el doctor le ha advertido que tiene que ser más cuidadoso.
— Eso es bueno, me tenía preocupado — El pelinegro volteó a ver a Oskar y con mirada compasiva le preguntó — Y ¿que tal su relación?
Oskar con una mirada pensativa, puso su mano derecha sobre su mejilla, recargando su brazo sobre su rodilla, finalmente después de un pequeño silencio contestó — Pues...aún es difícil llamarlo...padre. Ya que los recuerdos de mi antigua familia aún son presentes, también es más difícil cuando él es el Director del Colegio; pero poco a poco la formalidad con la que nos hemos tratado se irá desvaneciendo. Lo más importante es demostrar cuán importante es para mí y cuanto lo amo.
Juli siempre le sorprendía ver como Oskar podía pronunciar la palabra Amor con tanta facilidad, parecía que no sabía el poder, importancia y peso que tiene su significado; pero eso no era cierto, ya que al contrario, no conocía otra persona que supiera tan bien lo que es amar — Me alegra mucho oírlo, ahora tienes una familia de nuevo.
Juli sabía de primera mano todo lo que sufrió Oskar por la pérdida de su familia. Oskar siempre cubre con una fachada encantadora y sarcástica que estaba bien, pero Juli es un experto mentiroso y siempre que Oskar comentaba que su madre murió y su padre lo abandonó podía ver el dolor detrás de su supuesto desinterés.
— Y ahora tú dime ¿Que dijo tu familia cuando les comentaste que querías convertirte en sacerdote?
— Mi abuela tenía sus dudas, pero al final dijo que era un trabajo honrado y eso me convertiría en un ideal alemán. Pero a ella solo le preocupa que pueda pagar las deudas financieras que dejó mi padre. Mi madre se sorprendió, ya que no creyó que decidiría éste camino, pero se alegró bastante y me apoya en mis decisiones. Mi hermana aún no lo entiende muy bien, pero me dijo que ahora trabajaré para Dios y me convertiré en uno de los ángeles de su libro — Sonrió dulcemente al mencionar lo último, le alegraba saber que a pesar de sus cicatrices invisibles, su hermana aún pudiera ver esa luz dentro de él. Oskar también al escuchar las palabras de su hermana.
— Definitivamente tu hermana tiene razón — Ante los ojos de Oskar, Juli nunca dejó de ser un ángel, con o sin alas, la pureza y nobleza de su corazón siempre han sido más fuerte y es lo único que debería contar. Espera que algún día julio pueda ver eso de sí mismo.
— ¿Y qué tal el profesor de ciencias?
— Igual que siempre, experimentos extraños y pruebas complicadas. Debo decir que mis calificaciones han bajado un poco desde que ya no estás para ayudarme a estudiar.
— ¿De qué hablas? Siempre ha sido un estudiante responsable.
—Cierto. Pero desde que te fuiste ya no tengo un compañero que me pase las prácticas, o que me ayude con mi tarea, que sea mi pareja en un proyecto o que me obligue a estudiar — Oskar cambió de posición, recargando su espalda en la banca y cruzando sus brazos.
— Si, supongo que las cosas han cambiado desde que me fuí. ¿Quién se ha encargado de la Prefectura? — Dijo Juli intrigado y ligeramente preocupado.
— Para mi desgracia, Erich y yo nos estamos encargando de todo — Dijo Oskar pasando su mano por detrás de su cabeza frotándola con ligera vergüenza. Juli se rió ligeramente ante sus palabras.
— Dios, todo ha de ser un desastre.
— No me subestimes, hacemos todo lo que podemos. Por desgracia, debo admitir que cubrir tu sombra es muy difícil y no sé como no explotabas con tantas cosas que debías hacer — Y eso era cierto, aunque Oskar ya tenía experiencia siendo la mano derecha de Juli como prefecto, pero encargarse ahora de eso solo era muy diferente; También la ayuda de Erich no era muy útil que digamos, ya que Erich es bastante torpe, impulsivo, irresponsable y distraído.
— Te deseo suerte, espero que puedas cumplir lo mejor que puedas el puesto de prefecto por lo que queda del año, es un gran honor pero también una gran responsabilidad que debes cumplir íntegramente — Oskar odiaba que hablará así y siempre se burlaba de eso en su cara, siempre tan perfecto, íntegro y pulcro; Debería ser más como él, tranquilo pero viviendo la vida y su juventud.
— Si...no pienso tener el puesto por mucho tiempo, tenlo por seguro. Pero en tu honor haré lo mejor que pueda — Le guiña el ojo de forma coqueta como él suele hacer y sonríe encantadoramente, Juli se rié suavemente ante eso. — ¿Y cómo te ha ido aquí? Parece un lugar muy estricto.
— Lo es en cierta medida. Pero hasta ahora todo ha sido agradable, me gusta el lugar, los clérigos y mis compañeros. Tengo mi propia habitación, así que puedo estar en paz y como somos pocos puedo estar solo el tiempo que quiera. El rector alaga mucho mi buen comportamiento y mi facilidad para el estudio. Realmente no ha pasado mucho en mi estadía.
— Es bueno oír eso, me alegra que te esté yendo bien. ¿Ya tienes eco amigos? — Preguntó Oskar, ahora poniendo ambas manos sobre su cabeza mientras se recargaba en la banca.
— Me llevo bien con mis compañeros, son respetuosos y educados; pero aún no he tenido una amistad cercana con ninguno.
— Deberías, date tiempo y no te cierres a conocer a otros.
— Sí, lo sé — Se quedó un momento pensativo sin saber que más decir — ¿Quieres salir a caminar por los jardines? Si quieres también puedo enseñarte la escuela. Es fin de semana, así que no hay actividades el día de hoy.
— Me parece bien, vamos — Ambos se pararon de sus asientos y comenzaron a pasear por todo el Seminario. Julusmole le mostró el edificio mientras comentaba como funcionaban las cosas, la organización, sus experiencias y demás cosas que lo conformaban. Le recordó mucho a la primera vez que llegó al colegio Schlotterbach y Juli le enseñó la escuela, solo que a medio camino tuvo un colapso y se echó a llorar desconsoladamente por la partida de su padre; Juli estuvo allí para él. No era su obligación consolarlo y aún así lo hizo, lo escuchó con amabilidad y le ofreció su ayuda; Supone que desde ese día se enamoró de él.
Los primeros truenos empiezan a sonar, tomándolos por sorpresa. No esperaban que el día de hoy lloviera, ya que el día estaba soleado y caluroso, pero era de esperarse al estar en épocas veraniegas. Aparecen las primeras gotas de lluvia. Rápidamente Oscar y Julusmole buscan debajo un refugio de algún tejado de cualquier edificio que puedan encontrar.
Oskar piensa que Juli es como la lluvia. Cae por doquier y con fuerza en la vida de los demás. Es triste y melancólico, nostálgico y depresivo. Pero la lluvia no siempre sale en los días nublados, a veces cae en días soleados como éste y al final queda inmortalizado éste suceso en un arcoíris. Él disfruta la lluvia, tanto que no tiene miedo de quedar completamente empapado, puede que pellizque un resfriado pero nada le quitará el deleite que significó la experiencia de sentirse envuelto por el agua y la música que hace al caer contra el suelo. Muchas personas consideran un día desgraciado y perdido cuando la lluvia empieza a caer, pero él ha aprendido a apreciarlo, o más bien, nunca le ha tenido miedo, al contrario ama la lluvia.
Se quedan así, contemplando el agua caer, en silencio, pero no es incómodo, jamás será incómodo con Juli. Observa su rostro con adoración, puede ver que su apariencia está más tranquila y empieza a recuperar la paz.
— ¿Qué observas? — Dice Juli sintiendo la mirada de Oskar sobre él, tomándo a Oskar por sorpresa. Alza la mirada para observarlo.
— Te ves mejor, realmente mejor — Dice Oskar sinceramente.
— Lo estoy — Dice Juli aún con vista al horizonte.
— ¿Has hablado con Erich?
— Si, le he escrito cartas.
— ¿Y ha obtenido respuesta?
-Si; aunque... a decir verdad, espero mucho por obtener su respuesta.
— ¿En serio? A decir verdad, no esperaba que volvieran a escribirse, no al menos de un tiempo. Erich no me habló de esto ¿Puedo ver una de sus cartas?
— Claro — De hecho, llevo una conmigo, tenía pensado enseñártela también — Saca de uno de los bolsillos de su sotana una carta y le hace entrega a Oksar.
— Veamos: "Querido Julismole, me alegra que estés teniendo una gran estadía en tu seminario, el verano ha llegado tan rápido, ¿ya sabes que hacer en vacaciones? ¿tienen vacaciones en Bonn? Yo iré con Szyd a pasar las vacaciones con él en Boden, son las primeras vacaciones de verano que no la pasará con Marie, así que no será tan gozoso como otros años. Deseo de corazón que continúe de manera exitosa tus estudios. Con cariño, Erich". ¿No crees que Le bebe está siendo muy formal? O está madurando o realmente no sabe que decirte — Al terminar de leer la carta, Oskar la dobla y vuelve a entregársela a Julusmole.
— Por todo lo que pasamos juntos, es normal que no sepa como dirigirse a mí. La verdad es yo también tarde demasiado en enviarle correspondencia por eso mismo, no sabía como hablar con él, que escribirle y cómo.
— Si, pasó por mucho, fue difícil. Su vínculo es...complicado. Supongo que es difícil hacer como si nada hubiera pasado, más cuando la forma en la que se conocieron y relacionaron nunca fue muy amigable — Oskar sacó un cigarrillo de su bolsillo, tomó su encendedor y comenzó a prenderlo, con algunos fallos al principio.
— ¿Vas a fumar, aquí, enserio? —Dijo Juli, desconcertado, mirándolo molesto.
— ¿Qué, acaso está prohibido? — Oskar logró prender finalmente su cigarrillo, dio una larga calada y expulsó el humo hacia el cielo.
—Por supuesto. No se permite esa clase de actividades — Su desagrada era notorio, incluso se tapo la nariz por un momento mostrándose asqueado, Juli odia el olor al cigarro, y al cigarro en general.
—Que riguroso. Pero — dio otra calada — no hay nadie cerca, está lloviendo. Nadie se dará cuenta y no pasa nada si el futuro Sacerdote Julusmole haya fumado un par de veces en un día de verano de su juventud — Le muestra el cigarro a Juli, aludiendo a que podía tomarlo para fumarlo.
Julusmole miró como le ofrecía el cigarro, titubeó un poco, pero decidió tomarlo. Oskar tal vez no lo sabía, pero éste pequeño acto significará mucho para Juli, puso el arma que lo marcó para siempre sobre sus labios, inhalando el humo hasta sentir el fuego en su garganta, para después expulsarlo y verlo desvanecerse en el viento. Oskar le enseñó a fumar, mucho antes de lo sucedido, no era tan bueno como el rubio, pero logró hacerlo correctamente.
Oskar piensa en sí mismo como el humo del cigarro. Una envoltura sobria y formal pero en sus entrañas es un fuego apasionado si lo prendes, mortal y letal si pasas mucho tiempo, puedes volverte adicto, puedes caer en vicios. Pero al final, suelta humo gris, que se desvanece y se deja llevar por el viento, libre de ir a donde quiera. El pelinegro le regresa su cigarro, y prosigue fumando hasta terminarlo.
Oskar piensa en lo mucho que quiso hacer feliz a Juli, pero nunca lo consiguió. Trato por todos los medios hacer que se olvidara de Thomas, protegiéndolo de los fantasmas del pasado y limpiando la sangre que derramaba de su cuerpo. Creyó que él era suficiente, la forma en la que quiso ser su todo para que nunca más se volviera a sentir solo.
Siempre ha escogido a Thomas, únicamente lo ha escogido a él. El día que se fue a Bonn fue el día en que Thomas Werner formó parte del corazón de Julusmole para la eternidad. "Vaya, parece que ganaste el corazón indomable de Juli. Al final ganaste Thomas, espero que puedas descansar en paz ahora y estés satisfecho". Es lo que pensó.
De nuevo tuvo esa sensación en el pecho de la que quiere deshacerse. No le importa, ama a Juli demasiado, sí él desea esto y sabe que estará en paz y feliz, él lo apoyará. De todos los modos, está acostumbrado a perder a las personas que más ama. Su madre, su padre, por un momento creyó que su padre verdadero y ahora él. Por algún motivo todos lo terminan abandonando.
Ya ha dejado de llover. El olor a humedad comienza a persibirse.
— Oskar...— Dijo Julusmole de repente, con cierta inseguridad en su voz, no propio de él, que nunca flaquea en sus decisiones — Quiero agradecerte de nuevo.
— ¿A que viene esto, por que lo dices? —Oskar lo miró confundido.
— Estuviste cuidándome en silencio todo este tiempo, procurando cubrir mis cicatrices y guardar mi secreto. Jamás fuiste insistente ni hurgaste en mi pasado, aunque pudiste hacerlo, no lo hiciste. Fui un mal amigo para ti. Siempre esperaste una explicación mía sobre lo sucedido y no te la dí. Espero que puedas perdonarme por lo que te hice, realmente apreció tu compañía y amistad; También espero que sepas que estoy eternamente agradecido contigo y siempre estará en deuda por ayudarme. — Los ojos de Juli tenían un brillo acuoso, agachó la mirada en señal de arrepentimiento.
Oskar no se esperaba cuentos palabras. Tardó bastante en procesar todo lo que le dijo. Lo miró ligeramente sorprendido. Esto era todo lo que había esperado. Pero creyó que Juli estaría satisfecho cuando le pidió disculpas en la habitación de su padre. Para Oskar era suficiente, pero debía ser sincero consigo mismo, aún había muchas preguntas por cuál estaba triste y molesto con Julusmole. Después de unos momentos de silencio, finalmente habló.
— Oh Julusmole, siempre sintiendo culpa — Posó su mano sobre su hombro con ligereza, lo miró a los ojos atentamente — Agradezco tus disculpas de corazón, eres la persona que más amo en el mundo después de mi padre. Seguiré cuidándote la espalda hasta que tus alas crezcan de nuevo, incluso después de eso — Lo mira de cerca para sonreírle amablemente.
De nuevo le sorprende a Juli su facilidad para decir te amo. Lo observa de nuevo con agradecimiento. Aún no sabe porque lo ama. Aún no sabe porque lo sigue amando. Tal vez de la misma manera en la que Thomas siempre lo amo. Siempre supo la forma en la que Oskar lo miraba. Pero aún tiene miedo de volver a amar de esa manera. Aunque ahora esté perdonado y sabe que es amado. Aunque ya admite que ama y reciba el amor de otros, aún hay un largo camino que recorrer para la sanación. Por eso está aquí, en el seminario, para impregnarse del amor espiritual de Thomas, que vivirá dentro de él por la eternidad, volando junto con él al cielo y reuniéndose al reino espiritual. Solo quiere impregnarse de su amor que no es físico. Cobardemente es su forma de aceptar el amor.
Se quedaron mirándose en silencio, Julusmole parecía poder escuchar los cálidos latinos de Oskar acelerarse. De pronto, se escuchó la campana de la Iglesia sonar, llamando a todos para la cena y la oración final antes de irse a la cama.
— Me llaman para la cena, me encantaría que te quedarás para acompañarme en la cena, pero desgraciadamente eso está prohibido en el seminario — Dijo Julusmole, interrumpiendo el momento.
—¡Oskar! - Lo llama Juli, Oskar voltea rápidamente y lo observa; la boca de Juli se mantiene abierta por unos momentos, labios temblorosos por palabras que se quedan atoradas en su garganta y ojos inquietantes en donde se observa el sobrepensamiento de una decisión que se queda flotando en la brisa de verano — Nada — Responde finalmente después del vacío sonido del viento — Solo...ten buen viaje de regreso y disfruta tus vacaciones — Le sonrié.
— Claro, gracias. También intenta relajarte un poco señorito perfecto — Le devuelve la sonrisa con burla. Cuando se da la vuelta para continuar su camino, no puede evitar sentir tristeza, su semblante es melancólico. Por un momento en su cabeza creyó que... ¿una posibilidad de...? ¡No! Un rayo de esperanza se asomó, pero de nuevo se quedó como un sueño y una desilusión guardada en las profundidades de su corazón.
Cuando visita a Erich en Boden, lo compara con una flor. Está en pleno florecimiento y la juventud ilumina su rostro. ¿El Sol de Verano llegará a quemarlo o será donde más resplandecerá?
— ¿De qué hablaron? - Pregunta Erich. Observa sus ojos, y piensa que en realidad, terminará ahogado por su propio diluvio que guarda en su corazón. Le sonríe con amabilidad y se da cuenta que Erich es demasiado pequeño a comparación de él, mirándolo por debajo, no sabe como es que ha crecido tanto.
—De esto y aquello.
