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La calma nunca a sido uno de los factores más duraderos en la vida de Atsushi Nakajima, pero velo aquí, una semana en total tranquilidad y armonía -si a la definición de calma se le puede atribuir el constante sonido de sus tripas consumiéndose a sí mismas con la desesperación de aliviar el vacío que se ha acentuado desde que tiene memoria- de todos modos en lo que a él concierne no puede morir de hambre.
Tampoco puede concebir la idea de no tener preocupaciones, bueno casi, el tigre sigue arañando sus entrañas, raspando el interior de su piel para salir, para comer , pero ambos conocían las reglas del mundo, no puedes comer si no tienes dinero, y no tienes dinero porque no trabajas, aunque parecía que al tigre no le importaban las reglas de la sociedad, Atsushi suspiró con mofa.
“¿Por qué habría de importarte?, eres un animal salvaje después de todo” el tigre siseó en su cabeza con irritación y arañó a sus adentros con más fuerza.
“Deja de intentar salir, tenemos un acuerdo, ya no somos niños, o cachorro, lo que sea que fuiste”. Entonces maulló con dolor y dejó de intentar salir “ya se que tienes hambre, pero tampoco podemos hacer mucho, nadie contrataría a un adolescente con mi perfil, no se hacer nada que no sea destruir, los dos lo sabemos muy bien”.
Con eso el tigre volvió a quedarse dormido, era una forma de recuperar energía, de hecho era la única forma de recuperar energía, comer no era una, no había sido una en mucho tiempo.
Con el tigre dormido Atsushi estaba solo de nuevo, está bien, había estado solo más tiempo del que ha estado acompañado, está acostumbrado.
Teniendo una meta a corto plazo en mente, el joven caminó como si tuviera un rumbo fijo, a lo largo de todo el río, tal vez esperando a caer en él y morir de ahogamiento -cosa que por experiencia también era imposible- pero la esperanza de perecer por parte de alguien o algo más era más concebible que hacerlo por su propia mano, después de todo se los debía.
Siguió el camino recto, aún quedaba mucho tramo por recorrer, aún quedaba tiempo para tener la mente en blanco, para no pensar.
Un cuerpo flotante -o al menos la mitad de él- sacó al joven del refugio que se había convertido su cabeza.
La mente del niño se volvió un desastre, se quedó inmóvil, quería moverse, debería moverse, ¡tenía que moverse!, pero no podía, era una tontería, pero desde hace mucho tiempo que no hacía algo por propia voluntad, dejarse llevar por sus propios deseos para ayudar a alguien más siempre terminaba en más problemas.
Quizás todavía estaban siguiendo a Atsushi, quizás si ayudaba a ese inocente civil lo iba a meter en algún tipo de problema, ¡El hombre iba a terminar muerto si alguien lo miraba con el!
Pero iba a terminar muerto si dejaba que la corriente se lo llevará de todos modos…
“Salvar a un hombre no es más que un acto de humanidad” Y no fue más que una simple frase de su infancia la que descongelo las dudas del niño, y saltó
A pesar de ser un nadador experimentado y tener una fuerza sobrehumana -gracias al tonto tigre que no deja de dormir- un trabajo que prometía ser sencillo tuvo en par de dificultades y terminó tragando algo de agua -tampoco nada nuevo-
En cuanto logró sacar el cuerpo del hombre del agua, rápidamente lo puso boca arriba y tomó su pulso, el cual estaba completamente normal, raro, sin embargo no parecía estar consciente así que sin pensarlo comenzó a hacer compresiones en el tórax.
Al momento de tapar su nariz para arrojar aire, el hombre automáticamente tapo la boca de Atsushi y se levantó mecánicamente diciendo “lo siento, besar hombres no es lo mío”
Como si no hubiera estado a punto de morir por ahogamiento el hombre se levantó y comenzó a exprimir su gabardina.
Sin embargo el chico seguía algo conmocionado, miraba con asombro cómo podía alguien mantener la compostura en un momento tan crucial para la vida de cualquier ciudadano normal.
Pero un pensamiento ajeno lo invadió, a menos que no sea un ciudadano normal , con eso en mente Atsushi se levantó con prisa, ese hombre viste como cualquier otra persona, en si no hay nada característico en su apariencia, no parecía llevar armas consigo tampoco.
Nada de eso logró calmar los nervios del adolescente, bien podría ser un loco que se escapó de algún hospital.
Aun así no pensaba correr el riesgo de ser atrapado y llevado de regreso al zoológico.
Fue su intuición lo que lo ha mantenido alejado de problemas durante los últimos años, y no la va a ignorar, no el día de hoy, antes de intentar salir corriendo escuchó un grito que venía hacia su dirección.
“¡DAZAI!” bramó un hombre de gran altura con agresividad, parecía acercarse rápidamente, “¡MANÍACO SUICIDA, AQUÍ ESTABAS!, ¡Tenemos trabajo imbécil!”
Antes de que Atsushi pudiera hacer un perfil de esos para ver que tan potencialmente peligrosos eran, decidió que nunca valía la pena el riesgo y cuando iba a retomar su huida sintió un agarre en su hombro que lo hizo jadear de la impresión.
Me encontraron, pensó el chico, listo para pelear.
“Kunikida” canturreo silaba por silaba el misterioso joven mientras afianzaba su agarre en el niño albino, como si hubiera previsto que planeaba huir.
“Tu me salvaste ¿verdad?” dijo Dazai volteando a ver al niño que parecía que en cualquier momento iba a desaparecer, estaba estático, y sin embargo parecía que no tardaba en comenzar a temblar por el semblante que su rostro traicionero expresaba.
“sí señor” contestó en un tono robótico, “muy bien, ¡yo creo que te has ganado un premio!” dándole unas palmaditas en la espalda deshizo cualquier contacto físico, calmándolo de sobremanera.
Atsushi seguía con su plan de escapar, no parecía que esos hombres tuvieran ningún asunto pendiente con el, pero alguien que se tira voluntariamente al río a la mitad de un trabajo no parecía la presencia que traería algo bueno a su vida -no que mereciera nada bueno claro-
“¡AH! pero qué desgracia, he perdido mi cartera en el río, que amante tan cruel es, toma y no da, siguiendo su flujo imposible de interrumpir” vociferó como un parlamentario experimentado “una verdadera tragedia, no hay de otra, kunikida tendrá que pagar tu cena”
“no hay problema señor, yo ya me iba” y sin embargo el tigre se despertó con la simple mención de comida, rugiendo y arañando por salir, por aceptar la limosna de alguien.
“ah, pero sin embargo te ves tan débil y desnutrido” criticó sin piedad las condiciones en las que se encontraba el niño “lo mínimo que podemos hacer por un buen samaritano es devolver el favor, ¿a que si kunikida?”
“lo que sea pero que sea rápido, que no se te olvide que tenemos un trabajo por terminar” terminó una expresión de exasperación por el trabajo extra que le estaba imponiendo su compañero.
Sin embargo Atsushi de verdad no merece ninguna acción desinteresada de nadie “no lo salvé para aprovecharme de su buena voluntad, de verdad, es algo que cualquiera hubiera hecho” negó efusivamente.
El rubio, kunikida, suspiró hastiado “un niño muriendo de inanición negando un plato de comida, de verdad que eres exasperante, es mi dinero, haré lo que quiera con el, así que deja de negarte, solo nos estamos retrasando” aunque sus palabras han sido duras el albino sintió algo de calma, después de todo no quería molestar a nadie, así que hará lo que el rubio le parezca mejor.
“Sí señor” entonces el más alto de todos los comenzó a guiar a un pequeño restaurante familiar que se podía vislumbrar al final de la cuadra, los otros dos comenzaron a seguirlo.
“Entonces, joven, ¿Cuál es tu nombre?” dazai le preguntó con curiosidad, como si de verdad le importara lo más mínimo la vida del mocoso que se interpuso en su cometido.
“Nakajima Atsushi” cortésmente respondió “Usted es Dazai, ¿verdad?” quiso reafirmar por educación, “ese es mi nombre, Dazai, Dazai Osamu”
El hombre tenía un aire misterioso que lo acompañaba, si bien esos eran los más peligrosos según su experiencia, Atsushi le daría el beneficio de la duda, nadie tan malo podría ofrecerle comida a un vagabundo ¿verdad?
“¿Y qué vas a pedir de comer Atsushi-kun?” abrió la puerta del local y se sentó en la mesa más cercana a la puerta disponible “lo más barato estará bien”
Dazai suspiro mientras miraba el menú “solo estas haciendo esto más difícil niño, ¡pide lo que quieras! de todos modos kunikida paga” dijo felizmente de tener la oportunidad de molestar a su socio.
“Arroz con té estará bien” y como si fuera el chiste mas gracioso del mundo, el castaño comenzó a reírse “verdaderamente eres todo un caso eh, bueno un chazuke será”
Y el que comenzó siendo uno le siguieron dos más y terminaron siendo demasiados, tal vez más de lo recomendable para una persona, pero volvemos a lo mismo, Atsushi no solo es una persona -agradécele a la bestia hambrienta que ya estará contenta-
Mientras el chico terminaba el último tazón de comida, kunikida comenzó a hablar “pero en serio, hay alguna persona que diga, oh qué río tan bonito, ¿y le de por saltar?, gracias a tu estupidez ya vamos drásticamente retrasados”
Y con una curiosidad que debería haber extinguido hace demasiado tiempo por su propio bien, Atsushi hizo un sonido de confusión.
“Como dije anteriormente, es trabajo” el más joven de los tres tragó por completo el último bocado de comida “¿que tipo de trabajo?” murmuró con miedo a que le gritaran por la intrusión, “a Dazai y a mi nos proporcionaron un caso confidencial”
“¡La policía nos encargó deshacernos de una bestia!” gritó mientras se levantaba de la mesa, “oh, entonces son policías”, pronunció el albino mientras dejaba los palillos a un lado “Ahí es donde te equivocas, veras, somos detectives”
Decepcionado Atsushi voltea la mirada a su plato, viendo que se ha acabado todo, con aún más decepción suspiró, probablemente no pueda costearse un plato de comida en un muy buen rato, “¿¡a qué viene esa cara de decepción!?” el rubio también se levantó de su lugar “nosotros no nos dedicamos a trivialidades como las que te estás imaginando, es más, ¿alguna vez has escuchado sobre la agencia de detectives armados?”
Claro que el chico había escuchado el término, gente con habilidades especiales que se dedica a resolver crímenes, si bien esa es una buena premisa la gente con habilidades nunca son buenas noticias, suelen ser locos trastornados, pero siempre les falta un tornillo, siempre.
“oh, bueno, estoy seguro de que ya tienen suficiente con su trabajo, así que si necesitan algo estoy dispuesto a ayudarlos en lo que sea como agradecimiento” deseoso de que lo dejaran irse, el chico también se levantó de su asiento.
“bueno, no está de más preguntarte si has visto al tigre devorador de hombres” respondió cansado el rubio de coleta, esa frase logró captar su atención.
Tigre devorador de hombres ,ja, qué descripción tan, familiar, “se ha reportado un tigre albino que ha estado causando destrozos por la ciudad, no parece tener un patrón a la hora de elegir el lugar, pero las veces que lo han visto son los sábados en la noche”
Ah, así que eso es lo que ha estado haciendo Byakko, el adolescente nunca a sido bueno para reprimir físicamente lo que está pensando, un defecto que le a causado muchos problemas a lo largo de su vida, así que haciendo una nota mental para regañar al tigre más tarde, decide que se hará el tonto y se irá a la primera oportunidad a otra ciudad.
“eh, no, lo lamento” Atsushi se rasco la nuca sintiendo incomodidad “si pudiera ayudarlos créanme que lo haría pero dudo serles de utilidad, gracias por la comida, pero creo que ya es hora de irme”
“Cuídate niño, y Dazai deja de hacer el tonto y vámonos” contestó cansado al ver que el hombre de vendas estaba intentando colgar una cuerda en el techo del restaurante, con prisa, el chico salió del restaurante.
Ni bien dió un paso fuera del establecimiento, corrió lo más lejos que pudo, bueno, bien pudo correr más lejos pero no hubiera sido sensato gastar toda la energía que había conseguido en algo tan absurdo como escapar.
En cuanto llegó a un almacén comenzó a gritar, “¡Byakko!, ¡despierta hijo de puta!” el tigre aulló como si se acabara de despertar “no te hagas el tonto, que es eso de que estabas destrozando la ciudad”
Como si Atsushi estuviera diciendo la cosa más aburrida del mundo el tigre comenzó a roncar para hacerlo enojar, “no me obligues a sacarte a patadas imbécil”
Un silencio fue lo único que consiguió, el tigre lo estaba obligando y el hace mucho tiempo que perdió la paciencia por ese animal.
Y tal como había aprendido cuando aún era un niño expulsó a Byakko, el tigre se materializó y cayó al piso, enojado le aulló con todas sus fuerzas en la cara al humano, llenándolo de saliva, “¡eres un animal!” se comenzó a limpiar la cara con la camisa hecha jirones.
Si los tigres se pudieran reír el sonido que hizo es lo más parecido que harían, “Esto no es un chiste, tu bien sabes que no podemos destruir lo que se nos dé la gana”, el tigre gimió y agachó la cabeza mientras gruñía algo “¿¡que destruiste que?! Dios mío, dios mío, dios mío, nos tenemos que mudar de continente, nono, de planeta, ¿Byakko en qué estabas pensando? destruir un almacén, bueno no es gran cosa, ¿el orfanato?”
La bestia aulló y se acostó a los pies de Atsushi, sin más el chico imitó las acciones del contrario y se recargó en él, “yo se que lo que nos hicieron nos dolió a ambos” el tigre comenzó a lamer su brazo “está bien, está bien” acarició la cabeza del tigre “sólo habrá que huir a otra ciudad” tras una pausa siguió “¿sabes? creí que aquí podríamos encontrar un hogar, mis padres decidieron dejarme aquí en Yokohama , así que no se, creí que tal vez podríamos armar un hogar aquí”
“pero me equivoqué, siempre me equivoco, no se porque sigo intentándolo tal vez, tal vez debería morir” Byakko gruñó ante esas palabras y se puso de pie “o-oye era un decir” tras decir eso cayó de espaldas por la falta de un soporte.
El animal se puso en pose de defensa. frente al adolescente y volvió a gruñir a la oscuridad del almacén.
De las penumbras del lugar abandonado surgió una figura familiar, “¿Dazai-san? ¿Qué estás haciendo aquí?” preguntó mientras se levantaba cautelosamente de su lugar, tocó al tigre y una luz azul los envolvió, volvieron a ser uno.
“wow” dijo poco impresionado “sabía que te veías sospechoso cuando hablamos del tigre, pero quién hubiera pensado que eras tu”
“Aléjate, te prometo que me iré de esta ciudad en cuanto tenga la oportunidad, nunca tendrás que preocuparte de mi prencencia” dió varios pasos hacía atrás intentando idear una forma de salir.
“oh, ¿pero dónde está lo divertido en eso?” comenzó a acercarse al chico “pareces ser muy consciente de tu habilidad si puedes interactuar con ella, incluso puedes hablarle, verdaderamente interesante”
“Le prometo que no era mi intención destruir nada, e-él a veces no me escucha, pero de verdad juro que no volverá a pasar, no quiero volver, haré lo que sea” y con eso Dazai dejó su caminata “¿a donde no quieres volver exactamente?, ¿al orfanato que destruiste?” preguntó acusatoriamente.
Atsushi solo atinó a reír “el orfanato era un paraíso comparado con el zoológico” contestó secamente, sintiéndose claustrofóbico de repente, sintiéndose enjaulado.
El hombre vendado pareció sentir interés ante la declaración “si es así tal vez si me cuentas pueda cambiar de opinión acerca de llevarte ante la policía”, el chico se sentía acorralado ante la presencia del contrario, pero aun así sintió rechazo de contar su historia.
“No es algo que le cuente a cualquier persona ¿sabe?” -a nadie de hecho- y con eso dió un par de pasos retrocediendo, pero si algo caracterizaba a Dazai era su necedad.
“Este edificio está rodeado por usuarios de habilidades que no dudarán en devolverte a donde quiera que estés huyendo, sería una verdadera pena que ni siquiera tuvieras la opción de defenderte ¿verdad?”
Y fué entonces que el pánico lo envolvió, Atsushi cayó al suelo como si físicamente no fuera capaz de levantar su propio peso, comenzó a hiperventilar de la forma más errática posible, y comenzó a aullar de dolor.
“¡NO NO NO, HARÉ LO QUE QUIERAS, DE VERDAD, TE LO PROMETO, MATARÉ A QUIEN GUSTES, CUALQUIER TRABAJO, TE JURO QUE PUEDO HACER LO QUE SEA, NO ME LLEVES CON ÉL!” imploró mientras se abrazaba a sí mismo, apretando tan fuerte sus brazos que comenzaron a salir pequeños hilos de sangre.
Sorprendido, Dazai dió un par de pasos hacía delante “¿quién es él?” cuestionó agachándose a la altura del niño.
“El coleccionista” contestó en un murmuro dolorido, como si pronunciar su nombre fuera una maldición “Shibusawa Tatsuhiko”
“Ah, ese hombre” dijo simplemente mientras se sentaba al lado del joven preso del pánico “bueno Atsushi-kun antes que nada quiero que respires un poco, ¿esta bien?, primero intenta inhalar todo el aire que puedas, llena tus pulmones”
Pero el pobre no podía, si intentaba inhalar por más tiempo estaba seguro de que moriría, había algo que le impedía físicamente jalar mas aire, era como si sus pulmones de un momento a otro se hubieran encogido, lo intentó, de verdad que trato de retener el oxígeno, pero era imposible, ¿de verdad era capaz de llenar por completo sus pulmones?, ya no lo creía posible por ningún instante.
“Lo estas haciendo muy bien sigue intentando” claro que no lo estaba haciendo bien, nunca lo hacía bien, fallaba en todo, por eso sus amigos murieron, por su ineptitud, por sus defectos, por su estupidez, por eso volvería a ser enjaulado, porque se lo merecía.
“Estamos en un almacén en Yokohama, hay varías cajas llenas de polvo, ¿lo puedes oler?” claro que lo podía oler, no era tampoco tan imbécil, sin quererlo su respiración comenzó a tomar cierto ritmo “así es, estamos sentados en el suelo, ¿lo puedes sentir? es concreto frío, eso es porque es octubre”
Y así fue como Atsushi pudo inhalar cada vez más, hasta sentirse lleno, hasta calmarse, hasta que su conciencia se apagó.
