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Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-08-20
Completed:
2023-08-20
Words:
5,906
Chapters:
2/2
Kudos:
1
Hits:
66

Ah, La Maravillosa Vida De Un Gato (Bleach)

Summary:

Fanfic de estilo Song-fic inspirado en la canción "Aa Subarashiki Nyansei" interpretada por los vocaloid: Gumi y Len.

Historia adaptada para las parejas IchiRuki e IchiHime del anime BLEACH.

IMPORTANTE: Igual que en la canción, los personajes, que son gatos, son antropomórficos.

Chapter 1: IchiRuki

Chapter Text

 

 

 

 

 

 

Nuestra historia comienza con un joven gato negro de cabellos naranjas y un gran sueño.

 

     Hacía calor en la ciudad de Karakura, algo normal, pues se estaba acercando el verano, había tráfico moderado, muchos niños y jóvenes yendo a la escuela y los adultos junto a otro pequeño grupo de jóvenes iban al trabajo.

     —Ja, pobres humanos —se burlaba un joven gato negro de cabellos naranjas y ojos color miel.

     El gato corría de forma ágil por las calles, riendo en su mente al ver a los atareados humanos ir y venir de un lado a otro, detuvo su carrera cuando sintió el gruñir de su estómago “Necesito encontrar comida” pensó el felino.

     Comenzó a voltear a los lados en busca de algo que lo ayudase a calmar su hambre, hasta que vio a un hombre que corría con prisa tratando de comer una de las dos brochetas de yakitori que llevaba.

     “Día de suerte” era el pensamiento del gato mientras sonreía y comenzaba a caminar hacia el hombre.

     Cuando estuvo cerca de él, aminoro su propio paso y andaba con aparente desinterés del hombre a su lado. Comenzó a cruzar pasos con él y a enrollar su cola con la pierna del hombre, quien no dudo en tratar de apartarlo con una patada.

     Por desgracia para el hombre, el gato era muy obstinado, sigio acercándose al hombre hasta que finalmente lo hizo perder el equilibrio y resbalar, él no cayó al piso su comida, por otro lado, no tuvo la misma suerte.

     De más está decir que el hombre estaba furioso, pero el minino estaba más que satisfecho por el resultado, tomo ambas brochetas y se fue corriendo con una gran sonrisa.

     —Ah, así es como debe vivir un gato —hablaba para sí mismo mientras disfrutaba su almuerzo sobre el techo de una casa.

     Ese día lo había iniciado bastante bien, consiguió robar fácilmente un pescado de una tienda mientras el tendero se distrajo, después fue a pasear al parque y se divirtió mucho persiguiendo a las ingenuas palomas, sumando la buena comida que acaba de conseguir, ese día solo parecía mejorar, solo una cosa podría volverlo el día perfecto.

     Y haría todo lo que le fuera posible para lograr convencerla.

     El animal se acomodó para tomar una siesta en el mismo techo donde comió, no sin antes darse el tiempo de ver a los humanos ir de un lugar a otro con prisa y angustiados “En verdad, pobres humanos”.

     Se quedó ahí descansando hasta la noche, cuando el fresco lo hizo despertar para reanudar su actividad.

     —Llego la hora.

     Comenzó a correr por los techos con gran velocidad, no quería llegar tarde, ella le había enseñado a leer la hora en los relojes, paso por una tienda de estos para estar seguro de llegar con tiempo.

7:40 pm


     Llego con tiempo de sobra a su destino, así lo prefería, se sentó en medio de unos arbustos que estaban bajo un árbol que generaba una sombra que lo cubría perfectamente y le era muy útil para esconderse de los humanos, pero lo más importante, es que le dejaba una buena vista de la ventana por donde vería a su acompañante.

     Vio algo de movimiento dentro de la casa a través de la ventana “Siempre puntual” fue lo que pensó al verla, completamente ausente del mundo a su alrededor.

    Cualquier otro habría salido de su escondite tan pronto como la viera, pero él no, ¿por qué? Simple, se había perdido en sus sueños con solo mirarla ahí en la ventana, que en ese momento era la más mágica del mundo.

     Ella era una gata joven, igual que él, pero a diferencia suya, ella tenía un hermoso pelaje blanco que contrastaba con sus negros cabellos que gracias a que tenían luna llena esa noche brillaba como si estuviera decorado con piedras preciosas a las que sumaba sus bellos ojos violetas.

     No pudo quitarle los ojos de encima, sino hasta que la vio mover su cola con preocupación y hacer un gesto de molestia, entonces pudo reaccionar y salir para saludarla.

     —Buenas noches, señorita —Se inclinó para hacer una reverencia.

     —Llegas tarde... otra vez —lo regaño, pero no admitiría que estaba aliviada y feliz de verlo de nuevo.

     —Soy un gato ocupado, vivo mi vida y no puedo preocuparme por el tiempo, "Gata casera" —hizo énfasis al llamarla así, le encantaba hacerlo, porque sabía que ella haría una mueca y lo corregiría.

     —No soy "Gata casera", soy Rukia, "Gato callejero" —le devolvió la provocación molesta, pero con cierta diversión, a él le gustaba provocarla y ella no ignoraba ese hecho.

     —Y yo soy Ichigo —Sonrió conforme.

   Luego de repetir una vez más su accidentada primera charla, Ichigo se acercó más a la ventana para poder apoyarse en la saliente de la misma y conversar más cómodo con su compañera.

     —Hoy hay luna llena —comentó con alegría, y luego le sonrió mientras extendía su mano derecha hacia ella, al interior de la ventana—, Es una hermosa noche, ¿no quieres salir a pasear conmigo? —Ensancho su sonrisa.

     Rukia lo vio a los ojos y luego vio su mano extendida, entrelazo sus propias manos y las junto a su pecho, volteo un poco para quedar de perfil y negó con la cabeza la invitación de Ichigo.

     Esté, aun así, no sé desánimo, ya sabía que ella reaccionaria de esa forma, sin perder la sonrisa en su rostro, se alejó un par de pasos de la ventana para llamar la atención de ella.

     —¿Sabes? Los gatos solo tenemos una vida —Extendió ambos brazos para asegurarse de no perder la atención de Rukia—, Debemos vivirla al máximo, no tendremos otra oportunidad más que ahora.

     Rukia estaba muy atenta a él, y no retrocedió cuando él se acercó de nuevo y volvió a meter su mano en la ventana, pero esta vez para señal el collar que ella llevaba en su cuello.

     Era un hermoso collar rojo, con una pequeña campana en el, su sonido era bastante suave y debido a la gracia con la que caminaba su dueña, no solía hacer mucho ruido.

     —¿No te gustaría deshacerte de el?, ¿me dejarías masticarlo hasta romperlo? —Volvió a sonreír con la intención de mostrarle sus colmillos.

     Ella agachó la cabeza y retrocedió un paso.

     —No hay nada como ser un gato, ¡libre!, puedes robar tu comida, es divertido, perseguir palomas por la ciudad también —Noto que esas cosas no parecían llamar su atención.

     Pensó un poco lo que le diría a continuación, en verdad quería convencerla de irse con él.

     —Los humanos viven ocupados y con prisa, ¿verdad? —Ella respondió afirmativamente, y él continuó—; Todo el día están solo trabajando y estresados. Mientras ellos están ocupados siempre, yo puedo dormir en los techos sin preocupaciones y sin que me afecte su rutina.

     Le guiño un ojo a Rukia, creía que así la convencería, pues ella también debía seguir una rutina como los humanos al vivir con ellos.

     La gata seguía sin decir nada, parecía considerar lo que Ichigo le había dicho y eso lo alentó a seguir.

     —Tú también podrías vivir así, haciendo lo que quieras siempre, incluso podría presentarte a los más increíbles amigos —Rukia se sorprendió por eso, Ichigo se sentía feliz, estaba seguro de que la había logrado convencer esta vez.

     Se inclinó en la ventana para ver mejor sus ojos.

     —Vamos, solo... —Titubeo al querer acercarse más y solo se irguió—, Solo tienes que saltar de esa ventana y venir conmigo.

     Ichigo volvió a extenderle su mano, esta vez la vio con una expresión más gentil para darle confianza, pero ella solo lo veía sin hacer movimientos.

     Quería decirle algo más, pero el ruido de un humano entrando al mismo cuarto que ella lo alerto, ya había pasado su tiempo por esa noche, y se echó a correr perdiéndose de inmediato en las sombras de la noche.

     —¿Qué haces aquí sola, linda?

     La pequeña Rukia, apena alcanzo a maullar a modo de despedida, aunque era casi seguro que Ichigo no la pudiera escuchar.

     Su dueña acarició su cabeza y luego sus orejas con cuidado haciéndola ronronear, pero Rukia estaba triste por la repentina partida de su... Ni siquiera sabia como llamar su relación con Ichigo, era difícil describir lo que sentía al hablar con él.

     Su desánimo no paso desapercibido para su ama, quien con mucho cuidado la cargo para verla mejor.

     —¿Te pasa algo? —Un maullido que no supo interpretar fue la respuesta que obtuvo—. No me gusta verte triste, Rukia.

     La abrazo antes de dejarla en el suelo de nuevo y cerrar la ventana.

Noche Siguiente


     Igual que la noche anterior, Ichigo llego con tiempo de sobra para poder contemplar a Rukia en la ventana, esperándolo.

     La saludo contento por verla otra vez, y como la noche anterior intento persuadirla para irse con él y dejar la vida de mascota, sin mucho éxito, no le quedo otra opción que escuchar lo que ella tenía que decirle.

     —Al final, solo eres un gato vagabundo muy confiado —Ichigo no pudo evitar bajar las orejas y ver a otro lado, pero rápidamente devolvió sus ojos a Rukia.

     Rukia se apoyó en el marco de la ventana con una expresión entre pensativa y decepcionada.

     Suspiro antes de separarse de la ventana y ver directamente a los ojos de Ichigo, aunque se sentía nerviosa de continuar, creía que debía hacerlo y dejar las cosas claras.

     —Me pones nerviosa en las noches, cuando solo puedo ver tus ojos brillantes —Sobra un poco decir que ese comentario provoco que Ichigo se avergonzara y bajara su cola y orejas—. Eres muy buen conversador, pero no soy una gatita ingenua como piensas.

     Ichigo se sorprendió por lo último, sí, en efecto él había creído que sería fácil conquistar a una gata doméstica, pero vaya que estaba equivocado y ella se lo estaba dejando muy en claro.

     —Los gatos solo tenemos una vida, ¿recuerdas? —En verdad la había subestimado—, Por eso es que vivo aquí.

     El joven gato se sorprendió por lo dicho, para él eso no tenia sentido, pues él no veía sentido de porque un gato querría vivir encerrado pudiendo salir a explorar y hacer todo cuanto quisiera.

     La joven gata se abrazó a sí misma con su brazo izquierdo, levanto su mano derecha para tocar suavemente su collar y su rostro adopto una expresión melancólica.

     —¿Podrías imaginar lo que este collar significa? —Ichigo la observo en silencio, y ella trató de no verlo a los ojos mientras continuaba—; No soy como tú. Yo... yo soy una gata con clase.

     —Aquí tengo mucha comida muy buena, con una suave y cómoda cama —Hizo una mueca con su boca antes de seguir—. Es cierto que debo tomar un baño a diario, aunque no me gusta el agua, pero eso comparado contigo...

     Rukia vio a Ichigo con gran preocupación, le asustaba, que algo malo le pasara, aun si no lo admitía.

     —Comparándote conmigo, tu situación, ¿quién se preocupa por ti?

     El siempre elocuente Ichigo no tenía como responder a su pregunta, solo pudo bajar sus orejas mientras fingía meditar en sus palabras. Estaba avergonzado, solo esa fina gata doméstica era capaz de hacerlo sentir vulnerable.

     —Nada es seguro en tu vida, podrías incluso ser atropellado en cualquier momento y no lo sabría.

     Sus palabras reflejaban su preocupación y miedo por el bienestar del gato negro.

     Justo cuando Ichigo iba a tratar de responder a Rukia, todo su pelaje se erizó, bufo y se escondió en los arbustos.

     Ella no pregunto el por qué, ya lo sabía, pues también la había sentido entrar a la habitación, volteo para verla y exclamo un suave maullido como un saludo a su dueña.

     La joven, de curioso cabello castaño-naranja y ojos castaños, le sonrió mientras se acercaba a ella para tratar de ver a quien fuese que llamaba la atención de su felina compañera.

     —Hmm ya se fue... —Rukia ladeó la cabeza al no entender lo que quería decirle—, Quería conocer a quien te acompañaba, pero creo que no se podrá.

     Para cuando Orihime se fue, Ichigo ya se había ido de nuevo y Rukia solo pudo despedirse en silencio.

Siguiente noche


     A la noche siguiente, Ichigo repitió su rutina de esconderse para tener la oportunidad de ver a Rukia.

     Salió de su escondite de un salto para sorprender a Rukia, cosa que no salió del todo bien, ella no era fácil de sorprender, al menos con esa clase de sorpresas. Era una gata de emociones fuertes

     Haciendo uso de su actitud segura y galante, luego de saludarla, el gato negro se acercó a la ventana y se inclinó en ella con una sonrisa confiada para apreciar mejor a su preciada compañera de charlas nocturnas.

     Ella estaba sentada con elegancia junto a la ventana sobre un gran y cómodo cojín de color azul.

     —Me pareces en verdad encantadora, incluso tu terquedad lo es —Mostró sus dientes sin perder la sonrisa, esperaba hacerla caer en su encanto—. Te lo dije antes, ¿no?, estoy completamente loco por ti, y todo lo que haces, solo hace que me gustes más.

     Con una sonrisa grande y confianza, ella le respondió siguiendo su juego de seducción y se inclinó un poco hacia adelante y le dijo:

     —Dices lo que piensas con honestidad y te admiro por eso, pero no creas que me harás ceder y entregarme a ti solo por eso.

     El gato negro se sintió profundamente frustrado e inútil frente a la gata blanca, bufo, molesto consigo mismo al no ser capaz, según él, de ablandar el corazón de tan hermosa gata que tenía la habilidad de ver a través de él y sus intenciones.

     La gata lo observo preocupada por sus gestos de indignación, no siempre comprendía ciertas actitudes del gato negro, como por ejemplo; que no pudiera comprender que ella no caería en sus juegos.

     —Puedo decirte que no me daré por vencido contigo —Sus palabras tomaron desprevenida a Rukia que tenía sus ojos atentos a él, justo como Ichigo amaba.

     Se enderezó en su sitio y hablo con vehemencia:

     —Te prometo con la luna como mi testigo, de que no me rendiré contigo —La confianza en su voz, cautivo a Rukia—, No me importaría romper las reglas por ti, me enfrentaría a todo el mundo aun si tengo que morir, y quiero creer que tú lo harías por mí, porque yo incluso iría al mismo infierno solo por ti.

     Ya fuera por su forma de hablar o por la relación de confianza que compartían, ya sea porque él se sentía a gusto hablando con ella y ella con él o por una docena de razones más, Rukia sintió que tal como Ichigo declaraba todo era verdad.

     —¿Por qué eres tan terco? ¿Por qué no te rindes?

     Le sonrió.

     —Porque tengo un sueño.

     —¿Qué tiene que ver eso conmigo?

     —Mi sueño es un día poder viajar, muy lejos de aquí, y poder ir a un hermoso lugar en donde se ven auroras y verlas yo mismo contigo a mi lado para disfrutarlo.

     Rukia no estaba segura de como responder a esa declaración, claro que conocía los sentimientos de Ichigo, él se los hizo saber casi desde la primera noche que hablaron, de igual manera eso no quitaba el impacto de escuchar tales palabras.

     Para cuando ella salió de su estado de ensoñación, pudo notar como la brillante sonrisa de Ichigo se convertía en una triste, un gesto agridulce.

     —Ya sé que solo es un sueño, pero es uno hermoso, aun si no se hace realidad, ese pensamiento me hace feliz.

     De nuevo su gran sinceridad. Ella sentía que le oprimían el corazón, sus palabras tenían efecto en ella, pero eso no significaría que iba a renunciar a sus propios deseos y sentido común.

     —Eres egoísta, me pides algo tan difícil como si fuera algo sin mucha importancia.

     Buscaba las palabras adecuada para seguir.

     —No solo estoy escogiendo el rumbo de mi vida, también el de ella —toco su collar con cuidado mientras veía su reflejo en la ventana—, La vida de esa niña que me cuida con tanto cariño. ¡No! Ella no podría soportarla, la soledad, si yo me voy.

     Estaba a punto de preguntarle algo a Ichigo, hasta que noto como este comenzaba a caminar para irse, trato de llamar su atención logrando que se detuviera y volteara a verla.

     —Escuche un ruido, sé que tu también, estoy seguro de que es tu dueña, por eso lo mejor es que me vaya ahora y así evitarte problemas.

     Rukia lo vio con asombro, sintió un leve ardor en sus mejillas y trato de no ver directo a los ojos de Ichigo.

     —¿Sabes?, no me molestaría si volvieras otra vez a charlar.

     Ichigo no respondió, solo se quedó de pie viendo directamente a esos ojos que le encantaban, además, solo una mirada entre ellos bastaba para darse a entender.

     Y fue así como el gato negro se marchó, dejando como siempre a su compañera en casa y con la promesa de que volvería al día siguiente para tratar de cambiar sus vidas mutuamente.


 

FIN.





Yakitori: Son unas brochetas de pollo.

 

BlackAngelN: bueno, una vez más este fic se inspiró en la canción "Aa Subarashiki Nyansei" y esta parte es la versión Ichiruki, que la verdad fue la primera que se me ocurrió.

La segunda parte es una versión Ichihime de está, PERO no es igual en todo, está adaptada para el ship.

Por último, pido respeto para el fandomde ambos ships, ambas partes se escribieron con el mismo cariño.


20/08/2023