Chapter Text
El aroma de las hojas inunda sus fosas nasales, el viento golpeando suavemente su rostro se siente como un rocío de besos dados por la naturaleza, el pasto suave sirviendo como un colchón natural para recostarse, sólo son sensaciones de paz.
Pero la más grande de todas ellas, es el calor en su pecho a causa de la delicada caricia proporcionada en el dorso de su mano, por sentir en su oído los tranquilos latidos del corazón de su chico, por coordinar sus respiraciones, relajadas.
Inevitablemente una pequeña y adormilada sonrisa se posa en sus labios, había esperado tanto por ese momento, últimamente no tenían mucho tiempo para ellos, él acariciaba a su cenizo casi a diario, el cenizo le prepara a él la mejor comida que ha probado, pero no es lo mismo, ahora están solos, sin nadie más que el viento resonando en las hojas y el cantar de los pájaros que perturba su cómodo silencio, en la cima del mundo, un bello cerro.
Ahora son ellos mismos, pueden ser los idiotas más cursis de todo el mundo y nadie los verá, pueden besarse sin que alguien esté chillando o mencionando que son adorables juntos, es molesto de cierto modo no poder darse caricias sin que alguien les diga algo, ya sea bueno o malo, solo quieren amarse en paz, algo que estando en la academia solo logran estar encerrados en alguno de sus cuartos, sin embargo, ambos odian el encierro.
Estaba por quedarse dormido, cuando escuchó el melifluo tarareo de una melodía por parte del cenizo, sonriendo nuevamente reconociendo la canción.
—Tú dices que soy imposible de descifrar— abrió los ojos al escucharlo cantarla, no esperaba eso, pero solo sonrie nuevamente, se aferró más al pecho del contrario y cerró los ojos de nueva cuenta—Callado, reservado y temperamental. Que Te encantaría que me expresara un poco más. Y hablar de sentimientos a mí no se me da. Pero lo voy a intentar— no acostumbra a escuchar a su amado cantar, tampoco es como que el otro lo haga constantemente, no canta perfecta, para nada, aunque tampoco rompe oídos, pero ¿acaso importa? ¿Qué tienen un par de desafíos? No le interesa, solo ama oír su voz ronca tratando de entonar las canciones algo cursis que son sólo para él.
—Shoto, te amo tanto, tanto que me siento tonto, tonto que me duela tanto cuando tú no estás, te amo tanto, y para que imagines cuánto, cuenta todas las estrellas y súmale una más—eso no lo cantó, no le importó, solo quiere oír su voz, que para sus oídos, es el sonido más dulce jamás escuchado.
El cenizo siguió solo tarareando la melodía por un rato, acariciando los finos cabellos bicolores de su novio, haciendole relajarse un poco más si es posible.
Retomó la canción— Soy reservado, no lo tomes personal, Tanta cursilería me suele incomodar, Si me quedó sin palabras, no es intencional—soltó una leve risita que contagio al bicolor— ¿Cómo expresar algo que yo no sé explicar?- No Tengo idea- Pero lo voy a intentar...— como pudo se inclinó para besar la frente del bicolor, no quería arruinar su comodidad.
—Sho—habló dulcemente, como muy pocas veces lo hace.
—hm...?—hizo el sonido como respuesta mostrandole que le escucha y puede continuar.
—Sé que solo es una canción, pero describe perfectamente como me siento, lamento tener que recurrir a algo que alguien más escribió para expresarme, pero sabes que soy un desastre con las palabras, aunque también espero que sepas que en serio te amo— mientras habla mira el cielo, despejado, los pajaritos, las blancas y esponjosas nubes, sería lindo poder ser así de libre junto al que sabe es el amor de su vida, sin mayores preocupaciones que el cuidarle y amarle—perdón si no soy muy romántico, no sé cómo serlo.
—Suki, no necesito que seas un romántico de película cual Romeo, me basta con que seas tú, porque me enamoré del cascarrabias, explosivo que desea ser el héroe número uno, sólo sé tú—dijo sinceramente, con voz adormilada, las caricias y la voz dulce le habían relajado dándole sueño, proporcionó un beso en el pecho del cenizo y volvió a su posición anterior, escuchando cómo el corazón de Katsuki se aceleraba ante sus palabras y el bello apodo al cual aún no se acostumbra.
El cenizo soltó una leve risa, sonriendo mirando el cielo, como agradeciendo a alguna divnidad por darle la oportunidad de conocer a ese ser tan lindo y perfecto, por poder amarle y ser amado de vuelta, abrazó el cuerpo de Shoto contra su pecho, deseando jamás alejarse de él.
Así se quedaron dormidos, recostados y abrazados en el pasto, en la cima de ese cerro, amándose, con dulces sonrisas en sus rostros, sin ganas de separarse jamás, disfrutando de la poca tranquilidad que les quedaba antes de volver a la academia.
