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Un solo remordimiento

Summary:

Las hadas no suelen tener arrepentimientos, y si lo hacen tienen mucho tiempo para poder arreglarlo o llegar a un acuerdo con ellos mismos para estar en paz.

Esto no aplica para todas las hadas.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Es muy raro en el Valle de Briar que alguien admita o acepte tener algún arrepentimiento. El orgullo de las hadas no les permite siquiera pensar en eso ya que es un sinónimo de admitir un error, y errar es cosa de “humanos”. Patéticos y débiles humanos, que con sus vidas frágiles y cortas hacen estupideces que afectarán sus futuros permanentemente para intentar reparar un error que ellos mismos ocasionaron.

 

Es un chiste recurrente en las comedias que se presentan en los grandes y oscuros teatros del reino habitado por criaturas extremadamente longevas. Humanos mintiendo, robando, estafando y matando por el más mínimo problema, un problema tan estúpido como falta de dinero o un corazón roto. Otras hablan de cómo, en su mayor acto de estupidez, algunos humanos han intentado revertir la muerte ya sea por tristeza o por amor, y solo se traen la desgracia a sí mismos para terminar rogando por la ayuda de un ser más poderoso que ellos. Ese ser más poderoso siempre ha sido representado con un hada.

 

Lilia recuerda muy bien estas obras. En su momento siempre las vio como la verdad, sobre todo cuando se convirtió en un caballero sirviendo bajo el nombre de la familia real. Recuerda la sangre derramada en batalla, tanto de aliados como de enemigos, y nunca olvidará los ojos de miedo y odio en cada humano con el que se topó en batalla. En un inicio pensó que era estúpido el como criaturas que eran cien veces más frágiles que las hadas intentaran ganar una guerra en contra de un ser, que por el simple hecho de nacer, era más fuerte que ellos. La magia que corría en sus venas ya era un mecanismo de defensa natural con el cual los humanos no contaban.

 

Esos eran sus pensamientos hasta que vio que eran superados en números de manera desproporcionada. Por cada soldado que servía a la corona de Briar, había 10 soldados humanos sirviendo a su propio reino.

 

“Los humanos realmente no pierden el tiempo ¿Eh?”

 

Palabras sabias del propio Baul Zigbolt, señoras y señores. A Lilia no le quedó más que reír y estar de acuerdo con esa afirmación. Si había algo por lo que siempre envidió a los humanos era por su alta tasa de natalidad, era muy raro ver niños en el reino, incluso antes de la guerra, así que el hecho de que pudieran darse el lujo de ganarles en números incluso después de años de incesante guerras era algo de admirar a ojos de este antiguo general.

 

La guerra sigue siendo un recuerdo doloroso incluso después de tantos años, muchas cosas se perdieron y otras se ganaron, pero no es algo de lo que esta hada se arrepienta, peleó en nombre de su tierra y su gente, jamás podría decir que eso sea algo que tenga ningún remordimiento incluso si eso llega a ser cruel, duda de todo corazón que algún humano piense lo contrario si se le hace la misma pregunta.

 

La fragilidad de los niños no era algo con lo que Lilia hubiera pensado hasta que se vio en la agobiante tarea de ser el cuidador y criador del próximo heredero al trono. Siempre pensó en los niños como algo débil e incluso molesto que debía ser protegido, pero como siempre ha habido una escasez de infantes en el reino él jamás tuvo que lidiar con ellos.

 

Hasta que ese pequeño niño con cuernos salió de su cascarón, fue todo un acontecimiento.

 

Recuerda lo pequeño, escamoso y mojado que estaba Malleus cuando nació, era una pequeña cosita que lo vio con esos grandes ojos verdes y decidió que la mejor forma de saludar a su nuevo cuidador era quemándole la cara. Lilia considera este como uno de los días más importantes de su vida, al final de cuentas fue el día que se convirtió en padre, tal vez no oficialmente pero Malleus era su hijo, y aunque no lo dijera seguido lo amaba como tal.

 

Es una pena que esto no lo hubiera preparado para su segundo hijo.

 

Hay muy pocas cosas de las que un ex-general de guerra de casi 700 años se arrepienta. Y adoptar a un niño humano es una de ellas. 

 

Le a mentido toda la vida a su hijo más joven sobre el cómo llegó a sus manos, le ha mentido sobre como en el momento que lo vio se enamoró de sus pequeñas manos tomando con fuerza su pulgar, y sin duda le ha mentido sobre lo mucho que lo ha amado desde el momento que lo llevó a su pequeña cabaña.

 

Lilia detestaba, odiaba y repudiaba a Silver cuando recién tomo cargo de él, cada segundo que pasaba con ese pobre niño era una tortura eterna para el hada. Sabía porque tenía que hacerse cargo de él, al fin y al cabo Lilia era la razón por la que ese niño fuera un huérfano en primer lugar.

 

Encontrarte con la descendencia del hombre que te arrancó todo en la vida no es algo fácil de procesar, mucho menos cuando la injusticia de que dicha descendencia viva como una familia unida y feliz es algo que te están restregando en la cara. La ira lo cegó, y ahora está pagando las consecuencias.

 

Malleus en su santa gloria iba seguido para asegurarse que Silver no estuviera muerto o desatendido, el heredero al trono ya sabía la identidad del pequeño niño delante de él, la propia Reina se lo dijo, pero según el príncipe “No se puede extrañar lo que nunca se tuvo” .

Si le hubieran preguntado en ese momento, Lilia hubiera dicho que fue demasiado misericordioso.

 

Recuerda su ira, asco y rencor cada vez que su hijo tomaba su mano, cómo le gritaba cada que el pequeño cuerpo de Silver no soportaba el obvio maltrato al que su tan amado padre lo sometió bajo la excusa de que era un entrenamiento para ser caballero.

 

Todo llegó a un punto de quiebre cuando el niño tenía 4 años.

 

No recuerda qué fue o cómo exactamente pasó, solo sabe que era de noche y estaba en la habitación de su hijo, viéndole dormir tranquilamente. Lo sacó de quicio. Era como si su cuerpo estuviera poseído y puso sus manos directo en su pequeño y frágil cuello, hubiera sido fácil romperlo de forma indolora y rápida, pero por alguna razón, él quería ver a ese niño de ojos aurora sufrir.

 

Así que apretó.

 

Lenta, tranquila y uniformemente apretó, asegurándose que sus uñas se encajaran de poco en poco en la carne del pequeño, viendo como pequeñas líneas de sangre salían de su suave y joven piel. Vio a Silver despertarse por la falta de oxígeno y el dolor, vio la pelea física que el niño estaba dando para quitarse las manos de Lilia de encima.

 

Pequeñas patadas, manotazos y unos cuantos rasguños patéticos eran su intento de defensa personal. No iba a mentir, se rio del sufrimiento de la pequeña figura que tenía enfrente, tanto entrenamiento para nada

 

Silver tomó todo el poco aliento que pudo y con el rostro rojo, mojado de lágrimas y moco, dio un pequeño gritó.

 

“¡Papá! ¡Ayuda!”

 

Dos palabras, solo hicieron falta esas dos palabras para que el cerebro de Lilia hiciera click y soltará a su hijo como si lo quemara. Se alejó tanto que chocó con la pared contraria a la cama de su pequeño bebe, el niño que sin importar todo el obvio odio que le tenía no se detenía a recordarle que lo amaba, el cual lo esperaba con ojos llenos de admiración y esperanza cada que regresaba de uno de sus largos viajes alrededor del mundo. Ese es el niño al que intentó matar con sus propias manos por un rencor de más de un siglo.

 

Lilia recuerda bien los siguientes acontecimientos, grabados para siempre en sus córneas.

 

Silver empezó a toser y a llorar llamando por él y su protección, muy fuerte de hecho, cualquier otro día lo hubiera ignorado silenciando la habitación del niño, pero en ese momento solo pudo correr a abrazarlo, para tratar de calmar el llanto y el dolor que sufría la pequeña figura que se convulsionaba de miedo ahora en sus brazos.

 

El niño tuvo pesadillas constantes por mucho tiempo, sobre un gran y cruel monstruo de ojos rojos que intentaba estrangularlo. Al hada se le encogía el corazón de la culpa cada vez que era despertado por los gritos de terror de su hijo, era un bebe y lo había lastimado tanto que se volvió un trauma.

 

Si alguien le pregunta a Lilia Vanrouge, el antiguo general de guerra, si tenía algún arrepentimiento él puede admitir que tiene uno solo.

 

Y es haber tomado a Silver.

 

Debió de haber hecho todo lo posible para negar la orden de su reina, debió de haber sido más comprensivo con el niño y no tratarlo como su enemigo, pudo haberlo dejado en un orfanato humano, donde lo encontraría una familia humana sin ningún tipo de rencor a sus antepasados, o pudo nunca haber matado a su familia biológica.

 

Pero no hizo nada de eso, y ahora debe vivir con la culpa constante de que en un pasado no lejano, intentó arrebatarle la vida a su hijo más joven.

 

Nada duele más en esta vida que un “Te amo” sabiendo que no mereces tal afecto.

Notes:

EDIT: Agrego link a un pequeño fanart que le hice a este fic y a la version de Silver
Link: https://www.tumblr.com/darkacua/736291202110046208/do-you-even-love-me-oh-silver-of-course-i?source=share

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