Work Text:
—Buenas tardes señor Jung, mi nombre es Mark Lee, seré su nuevo geriatra. —El doctor le sonrió con calidez, se acercó a la camilla y empezó a revisar los signos vitales del paciente.
El señor Jung, YoonOh Jung, era un hombre viejo, su cabello era castaño casi rubio convirtiéndose en blanco, su piel manchada y sus arrugas lo hacían ver como un viejito adorable. Había estado viviendo en el asilo durante aproximadamente cinco años.
El hombre volteó y observó la ventana, la veía casi nostálgico. Mark simplemente observó. El cielo se veía nublado, era su primer día en aquel lugar, pensaba que sería fácil, pero el señor se mantenía callado, tan serio.
—Me han informado de su condición señor Jung, se está dejando morir, necesito que empiece a luchar de nuevo, necesito que se recupere y vuelva a comer y a dormir. —Mark se escuchaba preocupado, quería ser empático con su nuevo paciente, quería llegar a conocerlo.
—No pierdas tu tiempo niño, la muerte es lo único que tenemos seguro, mi hora llegará pronto. —YoonOh bajó la voz, ignoraba a Mark.
—¿Por qué dice eso Señor Jung? —cuestionó Mark.
El señor Jung era alto, era fuerte, pero según los enfermeros, últimamente se encerraba en su habitación, no comía, no tomaba sus medicamentos, sus músculos se atrofiaban.
—Vete niño, un lugar que huele a muerte no es el lugar donde debas estar. —dijo Jung mirándolo fijamente.
Mark sonrió de mala gana, Mark lo sentía, él había nacido con un don hace veintiséis años, él podía ver fantasma, de pequeño le asustaba mucho, pero ahora se había hecho a la tarea de ayudar a las almas a cruzar a "la luz", trabajar en un hospital geriátrico había sido su mejor decisión. Se hacía amigo de los adultos mayores y cuando morían, la mayoría por causas naturales, se iban en paz, muy diferente a si hubiera trabajado como policía o doctor en sala de urgencias.
El olor a muerte también había acompañado a Mark durante mucho tiempo.
—Está bien, vendré en la noche a darle su medicamento señor Jung, por favor descanse, mañana será otro día. —Mark cerró la puerta. Ese hombre estaba esperando a la muerte y no trataba de ocultarlo.
Mark fue al pasillo, observó al supervisor Johnny el cual le sonrió.
—¿Todo bien con el señor Jung? —preguntó Suh Johnny, el encargado y jefe de área de aquel asilo.
—Es muy serio, pero sé que me lo ganaré en algún momento. —Mencionó Mark con una sonrisa.
—Sí, pero ahora deberías ir a almorzar con Donghyuck, está por terminar su turno, creo que está ayudando a bañar a la señora Kim, terminará en un rato. —El supervisor observó unos papeles y bajó la mirada. —Solo regresen pronto para que yo me pueda ir a comer porque tengo que ir a una reunión con los doctores del hospital.
—Claro doctor Suh, volveremos pronto. —Mark sonrió.
Mark cerró con fuerza la puerta. Por primera vez en el día el señor Jung lo observaba sin necesidad de que Mark hablara.
—Se ve enojado doctor. —dijo el adulto mayor.
—¿Ahora me llamas doctor? ¿Pensé que solo era un "niño"? —Mark en verdad estaba molesto, pero debía calmarse. No estaba actuando profesionalmente al enojarse con un paciente por motivos que eran personales. —Lo siento, no quise decir eso.
Mark cubrió su cara con las manos, entonces Jung vio algo que le sorprendió, un lindo anillo plateado en el dedo anular de la mano izquierda de Mark.
—¿Peleó con su esposa? —preguntó el señor Jung.
Mark carraspeó. Bajó la mirada.
—Aun no nos casamos, solo nos comprometimos, me comprometí por culpa de mi padre, pero a veces es demasiado difícil, quiero salir huyendo y hacer lo correcto. —Mark observó el anillo y suspiró. — Peleé con alguien, discutimos porque nuestros puntos de vista son muy diferentes. Se supone que nos casaríamos, es con quien realmente me quiero casar, porque estamos seguros de querer compartir el resto de nuestros días con el otro, pero... A veces lo veo imposible.
—¿Y la ama? —preguntó Jung con curiosidad.
Mark pudo notar cierto brillo en la mirada del señor Jung, había interés en sus ojos, así que aprovechó eso para poder convertirse en amigo de su paciente y hacerlo "volver a la vida", muchos ancianos solo necesitaban gente de confianza a la cual contarle sus problemas. Mark podía volverse un doctor confidente si eso ayudaba a YoonOh.
—¿Usted estuvo casado señor Jung? Me imagino que sabe lo difícil que es mantener un matrimonio. —Mark se acercó y buscó una silla para sentarse. Era hora de hablar con su paciente de forma sigilosa.
—No, nunca estuve casado, pero sí estuve enamorado.
Mark frunció el ceño, el tono de la voz de Jung había cambiado totalmente, se notaba que el tema del amor era la respuesta que podía haber estado buscando. Así que tenía que excavar un poco más. Quizá encontraría una motivación que alentara a Jung.
—¿Y qué hizo? ¿Cómo solucionaban sus problemas? ¿Si fue correspondido?
—Claro que sí, te contaré sobre él.
—¿Sobre él? —cuestionó Mark, YoonOh no parecía ser un hombre gay, era demasiado masculino para poder pensar eso de él. Pero qué importaba, los estereotipos eran una mierda.
—Sí, sobre Lee Taeyong.
Se habían conocido en la preparación de una competencia de natación en una pequeña ciudad de no más de trescientos habitantes. Las familias ricas se reunían para apoyar a sus favoritos. Obviamente ellos no nadaban, sino que le pagaban a un nadador para que cruzara el lago y llegara en el menor tiempo posible. Un juego de apuestas.
Taeyong era hijo de una familia rica, YoonOh, que en ese tiempo lo conocían como Jaehyun, era un nadador.
Jung lo recordaba vívidamente, recordó que quedó en segundo lugar y mientras discutía con su "patrón", por perder, éste lo aventó contra un árbol y las ramas lo rasguñaron en el abdomen y en la espalda.
Recuerda haberse ido enojado a unos toldos donde los nadadores guardaban sus ropas. Luego entró ese joven de cabello negro, su mirada preocupada decía que le tenia lástima, ese sujeto era el hijo de aquel despreciable hombre que le deba dinero para mantenerse como nadador y quién lo había golpeado. Jaehyun no tenía a nadie más que al él mismo.
—¿Estás bien? —preguntó aquel sujeto.
Su voz era cálida y llena de auténtica preocupación.
—Sí, no te preocupes. —Jaehyun le dio la espalda.
El muchacho coló sus dedos por la espalda de Jaehyun, Jung tenía un cuerpo exquisito y bien trabajado, era un imán para las chicas, y en ese momento descubrió que también para los hombres. Ya que descubrió a aquel sujeto sonrojarse mientras lo tocaba.
—Déjame curarte. —dijo el de cabello negro. —Mi nombre es Lee Taeyong, sé que mi padre no te trató bien, pero me gustaría ayudarte.
Jaehyun se sentó en una silla y observó que Taeyong sacaba una crema y una venda, no habló mucho y dejó que aquel atractivo joven paseara sus dedos por su piel, que lo masajeara y que lo apretara con una venda mientras le sonreía.
—¿Taeyong? —preguntó Jaehyun cuando logró ponerse una playera. —¿Qué harás esta noche?
El chico abrió los ojos y sus orejas se pusieron rojas. Su padre solo viajaba a ese pueblo a hablar con los inversionistas, duraban hablando de negociaciones por una semana en donde se quedarían, así que ese tiempo lo tenía libre para conocer y disfrutar antes de volver a la universidad de su ciudad natal.
—Nada, ¿Tienes algo en mente? —preguntó Taeyong con suma curiosidad.
—No, vivo en una de las casas que tienen su lago privado que es una ramificación del lago mayor. ¿Quieres venir? —preguntó Jaehyun con un poco de nerviosismo.
Taeyong se sonrojó. No, no era normal que un hombre invitara a otro hombre a su casa a altas horas de la noche, pero vería qué hacer.
—Trataré de llegar.
—¿Y llegó? —preguntó Mark con suma curiosidad.
—Ya pasan de las diez de la noche, ¿No debería ir a casa doctor? Su turno acabó. —Jaehyun observó un reloj que mantenía en un buró.
Mark bajó la mirada. No estaba listo para irse.
—No tengo ganas de llegar a casa, cuando me enojo guardo cierto rencor y no quiero discutir más. No quiero arruinar mi relación solo porque ninguno sabe mantenerse callado.
—¿Es a ese grado? ¿En serio vale la pena casarse con una persona así? —Jaehyun observó la puerta. —¿De verdad la amas? ¿Qué es amor para ti?
Mark se quedó callado, quizá debía aclararle al señor Jung que vivía con quien amaba, más no era la persona con la que su padre quería casarlo. Sabía la respuesta de las preguntas del señor Jung, o quizá no. Quizá necesitaba saber qué era el amor realmente.
—Trabajo en equipo, respeto, confianza, amor, cariño, apoyo. El amor puede ser en distintas formas. —Mark respondió recordando todo por lo que había luchado en los últimos años.
—Yo crecí sin nadie, mi casa siempre estuvo vacía, yo siempre ansiaba que alguien estuviera esperando por mí ¿y sabes qué descubrí?
—¿Qué? —preguntó Mark con esperanza esperando que el señor Jung continuara la historia.
—Que cuando conoces a la persona correcta, tú eres quién espera, quien quiere volver a casa para que la otra persona la sienta como un hogar...
—Tú casa fue difícil de encontrar. —Taeyong tomó un respiro.
—Pensé que no vendrías, un joven rico visitando a un trabajador que vive solo a altas horas de la noche, me pregunto qué dirían de ti—Jaehyun dejó pasar a Taeyong y cerró la puerta.
Su casa era el único patrimonio que tenía, su madre se lo había heredado antes de morir. Ese lugar era su refugio. Ahora lo estaba abriendo a un desconocido.
—No es como si me fuera a pasar algo malo ¿o sí? —preguntó Taeyong con un tono coqueto.
Jaehyun lo tomó de la cintura y lo chocó contra la puerta cerrada, las manos de Taeyong viajaron al cuello del más alto y como si sus labios fueran imanes, se rosaron y se besaron con pasión. Sus labios llenos de saliva, sus lenguas jugando. Era candente.
Que importaba si ese lugar era una casa vieja que siempre estaba vacía, con Taeyong allí, Jaehyun se sentía en su hogar.
—¿Entonces sí llegó? —Mark había entendido la sutil insinuación de que Taeyong y el señor Jung habían tenido sexo. Agradecía que Jaehyun no hubiera sido descriptivo con sus recuerdos.
—Esa noche y todas las noches después.
En ese momento la puerta sonó. Un joven de cabello castaño opaco entró con cuidado a la habitación.
—¡Hola Hae! ¿Por qué no habías venido a visitarme? —preguntó YoonOh con suma atención al chico de la puerta.
El chico y Mark se miraron y luego desviaron la mirada. Como si estuvieran enojados.
—Lo siento Jae, Johnny me cambió al área femenina, ahora soy su enfermero, no puedo venir, he tenido mucho trabajo, además la señora Choi murió hace unos días, así que hubo mucho quehacer. —Haechan, era el apodo con el que el señor Jung llamaba a Lee Donghyuck, el enfermero estrella del asilo. —Me alegro verlo en mejor. Espero que usted sea quien me visite en mis horas libres. Quiero verlo caminar y llevarlo al jardín, los girasoles pronto florecerán.
—La muerte llegará pronto por mí, pero me gustaría ver que florezcan, ¿Doctor Lee, sabía que los girasoles siempre siguen al sol?
—Sí. —Mark sonrió con nostalgia ante la pregunta.
Mark había conocido al "amor de su vida" en el lobby de un hospital, cuando él estudiaba el primer año de la especialidad, lo recordaba bien, porque aquella persona siempre colocaba unos bonitos girasoles en un florero para "alegrar" a los visitantes y para que los enfermos siguieran manteniendo su brillo como un propio sol, excepto que, en aquella ocasión, quién había quedado deslumbrado había sido Mark.
—¿Qué te trae por aquí Hae? —preguntó YoonOh mirando el reloj. —¿No debió acabar tu turno hace una hora?
—Sí, solo... Le pedí a Johnny poder hacer horas extras... No quiero llegar a casa.
YoonOh observó a Mark, sentía como si todo lo que le dijera al doctor se viera reflejado en su amigo enfermero. Así que el doctor Lee entendió. Se levantó de su lugar. Y observó al Señor Jung tomar su medicina con gusto.
—Vamos Donghyuck, vamos a casa.—mencionó Mark.
Haechan sintió nervios, Mark no era tan amable, quizá le hacía bien hablar con el señor Jung tanto como al señor Jung le hacía bien hablar con el doctor, quizá allí podría haber una amistad necesaria más allá de fantasmas que se robaran la energía de YoonOh.
Así pasó una semana.
Jaehyun le contaba pequeñas historias al doctor Lee cuando éste tenía tiempo libre, Jaehyun poco a poco iba adquiriendo color y regresaba a su peso ideal.
—¿Hoy también me va a hablar de Taeyong? —preguntó Mark mientras tomaba la presión de YoonOh.
—Siempre lo hago, espero no se moleste, recordarlo siempre me hace feliz. —Mencionó el señor Jung con una sonrisa amable.
—¿No tiene historias tristes con él? —Cuestionó Mark removiendo un poco el pasado del señor Jung.
—Sí, pero prefiero no recordarlas. Me gusta vivir solo con lo bueno, en vez de pensar en los errores que tuvimos y no pudimos solucionar. —Mencionó YoonOh cambiando el tono de su voz a uno más sombrío.
—¿Cuál fue el mayor error que cometió con Taeyong? —preguntó Mark sentándose en la silla en la que se solía sentar para escuchar las historias del anciano.
—Dejarlo ir.... Dos veces
Mark sintió en se momento un frío en su espalda, no esperaba que Jaehyun hubiera dejado ir al amor de su vida, pero no se trataba solo de eso. Mark observó la ventana y vio la razón de la baja temperatura. Un espíritu.
Era un joven de su edad, su cabello era rosa, vestía un traje de novio color blanco. No los observaba, pero veía fijamente la ventana. Su cuerpo parecía completo, así que Mark dedujo que el fantasma había muerto por causas naturales.
—¿Pasa algo doctor? —cuestionó Jaehyun mientras observaba el punto fijo que veía en la ventana. No había nada ni nadie. Era extraño.
Lee parpadeó y en ese ligero instante el fantasma había desaparecido. Quizá volvería, tenía que investigar sus objetivos con el señor Jung, no quería que un muerto se robara el alma de uno de los vivos que no querían vivir, mucho menos ahora que Jung y Lee se estaban volviendo buenos amigos.
—¿Por qué lo dejó ir? —Mark volvió al tema principal.
—Un maldito maricón. ¡Eso es lo que eres! ¿Por eso estás llegando tan tarde? —Su padre gritaba.
Taeyong cubrió su mejilla ya que el puñetazo de su padre logró desequilibrarlo y sacarle sangre de la nariz. Se quedó callado observando y bajando la mirada. Estaba enojado, pero no se podía revelar contra su padre.
El hombre lo tomó de los hombros y lo arrojó contra el suelo.
—¿Sabes cuánto costó tu educación? ¿Sabes todos los negocios que estoy perdiendo solo porque mi hijo prefiere pasar sus tardes con un nadador?
—Lo siento.
—No te disculpes, nos vamos de aquí. —dijo el hombre.
—¿A dónde? —los ojos de Taeyong se abrieron con sorpresa.
—A casa, tú no volverás, sube, tus maletas están listas, nos vamos ahora.
Taeyong parpadeó, tenía que volver a ver a Jaehyun, tenía que decirle lo que había pasado, necesitaba encontrarlo y besarlo de nuevo, le gustaba ese hombre, le gustaba su compañía y todo de él. Pero era imposible.
A Jaehyun el día siguiente solo recibió una carta que la sirvienta de los Lee le entregó. "Volveré por ti".
—¿Y volvió? —preguntó Mark curioso.
Jaehyun bajó la mirada y negó con la cabeza.
—No, su padre quería casarlo con una mujer, la hija de una familia rica, jamás pude entender lo despiadado que era un padre al actuar así con su único hijo, ¿De verdad importa más el renombre de un apellido bien posicionado que la felicidad de su hijo? —El señor Jung frunció el ceño.
Mark tragó, esa historia la había oído bastantes veces, él también tenía sus propios problemas, un matrimonio forzado sonaba aterrador si quien lo contaba era el señor Jung con una cara molesta.
—¿Y qué pasó después? —cuestionó el doctor.
—No pude detenerme y fui a buscarlo, a veces me preguntaba si debía hacerlo o simplemente quedarme como un romance de verano. ¿Alguna vez te has enamorado tan fuerte que desees que nadie se interponga? ¿Haz sentido que vale la pena luchar por amor? —preguntó Jaehyun con la mirada clavada en Mark.
—Lo he sentido, más nunca tendría el valor de enfrentar a mi padre... ¿Qué hizo Taeyong?
—Lo enfrentó.
Cuando Jaehyun tomó la mano de Taeyong lo besó, se disculpó por no haber vuelto en los últimos dos años. Taeyong lloraba, pero Jaehyun tenía la certeza de que esa sería la última vez que se separarían. Que equivocado estaba.
Ese día Taeyong enfrentó a su padre, su padre lo amenazó con un arma y le pidió que recapacitara, que adelantaría su matrimonio. Lee no quiso, enfrentó a su padre, le dijo cosas fuertes y gritó, él prefirió que ese asunto quedara zanjado para siempre.
—Mataste a tu hijo, si no me quieres no hay problema, tampoco te querré a ti, no quiero vivir bajo tu techo, desapareceré y no me volverás a ver. —Habló el más bajo de estatura.
—Entonces lárgate, maldito enfermo, eres un degenerado, un ser asqueroso, espero que te retuerzas y tus últimas horas agonices de dolor. —Su padre lanzaba maldiciones.
Taeyong se sentía como un fracaso, tomó unas cuantas prendas, dinero y cosas de valor para vender después, salió para no volver. Lo que no sabían es que esa confrontación haría sus vidas solo un "demasiado" difíciles.
—¿Y lo aceptó? ¿El papá de Taeyong lo dejó ir? —preguntó Mark preocupado.
—No, él lo buscó después de que escapáramos, regresamos a mi pueblo y me mandaron golpear tres veces. Taeyong estaba genuinamente preocupado. Tampoco pensé que tendría que vender mi casa en el lago para poder buscar una nueva casa y fue todavía más difícil porque el padre de Taeyong era rico, él pidió a todos sus conocidos no darme trabajo ni a mí ni a Yong, no teníamos cómo sobrevivir.
Mark bajó la mirada.
—¿Y nunca se arrepintió? ¿Por qué pasar por todo eso si se podía evitar?
—Me dijiste que te has enamorado, pero siento que eso no es cierto... ¿Tú qué hubieras hecho si hubieras estado en la situación de Taeyong? ¿Hubieras regresado con su padre? —mencionó Jung con cierto enojo en su mirada.
—No, me gustaría incluso provocarlo más. Me casaría con el amor de mi vida y demostraría que puedo ser feliz sin él, sin mi familia y sin su dinero. —Mark sonó caso orgulloso.
Jung guardó silencio, el doctor le caía muy bien, poco a poco se estaba convirtiendo en amigos. Admiraba eso de él ya que oía sinceridad en sus palabras.
—Nunca nos casamos, pero sí vivimos juntos, en una casa terrible, pero al menos estábamos enamorados y sentíamos que podíamos con todo. Éramos felices.
Pasó una semana donde Jaehyun sentía nervios, pues no había visto al doctor Lee aparecer por la habitación para hablar con él, y los enfermeros que iban no le agradaban, entonces no quería preguntarles por el paradero de su nuevo amigo, fue entonces que el señor Jung dejó de comer ora vez y alguien debía hacer algo pronto.
—Hola...
La puerta se abrió con lentitud dejando ver a un enfermero sonriente.
—Haechan. —Saludó Jaehyun emocionado. —¿Tú sabes si le pasó algo al doctor Lee?
Donghyuck bajó la mirada. Haechan era el único que emanaba la confianza suficiente para preguntarle sobre el doctor.
—Quería que usted me respondiera eso, ¿Le dijo algo a Mark? ¿O él habló con usted? Se portó muy raro el último día que vino, quiero saber por qué fue a casa de sus padres. —Mencionó el enfermero moreno. —Sus padres no son buenas personas, pero él fue a verlos, me preocupa.
—¿Por qué no lo busca por teléfono? —preguntó el adulto mayor.
—No contesta.
—Esperemos, las noticias malas son las que viajan más rápido, si nadie ha reportado nada inusual es porque seguramente volverá. —Mencionó Jaehyun con una sonrisa. —¿Por qué mejor no me ayudas a levantarme e ir al jardín? Hace un día precioso y quisiera salir a oler el aire fresco
Haechan sonrió, hacía ya mucho tiempo que no oía que el señor Jung quisiera salir, así que prácticamente voló buscando un bastón, Jaehyun todavía estaba sano así que no necesitaba de una silla de ruedas. Pero por si acaso, sacó un suéter del closet y le ayudó a ponerlo junto con unos zapatos para salir.
Donghyuck se veía más emocionado.
Haechan lo acompañó a los verdes jardines del asilo. Jaehyun se detuvo al ver los enormes girasoles seguir al sol.
—Han florecido bien. —Dijo él. Ni pensar que fue uno de los que plantó esas pequeñas flores años atrás.
—También los tulipanes. Son hermosos, quisiera tenerlos en mi boda. —Los ojos del enfermero brillaban con devoción.
—¿Te casarás? — preguntó Jaehyun con dudas. —No lo sabía, buscaré mi traje, quiero ir.
Haechan ensombreció sus ojos, "su boda".
—No es algo seguro, recibí un anillo de un hombre comprometido. Y eran anillos de dulce.
Jaehyun sabía de la orientación sexual de Donghyuck, se la dijo cuando era su enfermero hace varios meses, Jung hablaba poco, pero siempre que tocaban el tema del amor, Jung siempre daba su opinión y mencionaba al amor de su vida, Lee Taeyong.
Haechan estaba seguro que si se casaba quería a un hombre que hablara y lo presumiera como Jaehyun lo hacía con Taeyong.
YoonOh sabía que el enfermero estaba enamorado de alguien, de un chico que le quitaba los suspiros, pero que no se atrevía a nada con él por miedo a lo que los demás dijeran, específicamente de su padre.
Esa historia había hecho recordar a Jaehyun sobre la lucha constante de Taeyong por ser libre y vivir su amor con plenitud, quizá por eso Haechan le caía demasiado bien. Porque él también luchaba por un amor imposible y por quitarle la venda de sus ojos a su amado.
—Yo le propuse matrimonio a Taeyong muchas veces, pero él siempre se negó, decía que no quería complicarme más la vida, pero que quería vivirla conmigo... ¿Suena difícil? —Jaehyun bajó la mirada.
—No lo sé, la persona que amo se casará con alguien para hacer feliz a personas que no lo merecen, hemos vivido juntos durante años, pero a veces pienso en si vale la pena seguir, ¿A dónde está yendo nuestra relación? — Haechan negó con la cabeza. No quería pensar en eso.
—Todo por amor vale la pena. La primera vez que le dije a Taeyong "te amo" fue la más significativa, aun recuerdo su rostro, y cada vez que lo recuerdo me alegro de haber luchado por él...
—No puedo creer que mi padre hiciera eso. Todos en la ciudad te están negando un trabajo, yo tampoco puedo hacer nada, incluso el carpintero me dijo que mi padre amenazó con quitarles sus terrenos si nos ayudaban. —Taeyong bajó la mirada. —Esto es una mierda.
—No te preocupes bebé, veremos qué se puede hacer.
—Es que es injusto. —Taeyong se acomodó en los brazos de Jaehyun sintiendo su abrazo y su aliento, Jaehyun siempre sabía qué palabras decir a pesar de que estaba muy preocupado también.
Llevaban viendo en la enorme casa de Jaehyun durante seis meses, seis meses donde el padre de Taeyong les había puesto demasiadas trabas. Hacía que ninguna persona quisiera contratar a su hijo y a Jaehyun, esperando que así volviera.
—Encontraremos una forma de hacerlo. —Jaehyun bajó la voz. —Pensé en quizá vender esta casa, nos pagarán muy bien y podemos irnos a vivir a otra ciudad.
—No haríamos eso, esto es el único recuerdo que tienes de tu madre, es la casa más bonita de la ciudad... No puedes rechazar eso—Taeyong sintió como sus ojos se humedecían. —Lo mejor sería que yo volviera con mi padre y hablara con él.
—Sabes que si vas, nunca vas a regresar, él no lo permitiría.
Ambos se quedaron callados, los latidos se podían oír, ambos sabían que estaban pasando por un mal momento económico, pero no querían rendirse, querían seguir, querían amarse sin miedo.
—No es justo. —Repitió Taeyong. —¿Por qué mi padre es así? ¿Por qué me trata como un objeto?
—Tu padre solo se preocupa por ti, yo no puedo darte nada Tae, por eso me siento mal de hacerte pasar por esto, sé que antes de mí jamás pasaste hambre o tuviste que trabajar para ti. —Jaehyun se sentía exaltado. Estaba triste no quería dejar ir a Taeyong.
—Quizá, pero contigo siempre he sido libre, tú eres un ángel Jaehyun y llegaste a hacerme ver que el amor va más allá de las cosas terrenales.
—Taeyong—Jaehyun lo tomó entre sus brazos y colocó su barbilla en el cuello del muchacho para poder susurrarle al oído. —Te amo. Eso no va a cambiar. Por ti y por tu felicidad daría lo que fuera, no tengo mucho, pero sé que juntos podemos encontrar una solución.
—Jae. —Taeyong observó a su novio, palabras dulces que lo mantenían preocupado, Taeyong no merecía a alguien tan bueno, pero egoístamente se quería quedar con él por el resto de su vida. —YoonOh, también te amo y te amo demasiado.
Sus bocas encajaron a la perfección como si hubieran sido hechos el uno para el otro. Ya tendrían el futuro para preocuparse.
—¿Y qué pasó? —preguntó Haechan emocionado.
—Vendí mi casa y nos mudamos aquí, vivíamos en un sucio departamento pequeño, pero te juro que, cuando la luz de la ventaba atravesaba por las pestañas de Taeyong, yo sabía que había tomado la decisión correcta. —YoonOh era un cursi.
—Desearía poder encontrar un amor tan fuerte como el de ustedes. —Mencionó Haechan con decepción en la voz.
—A veces solo deseas encontrar un amor fuerte, pero yo lo hubiera cambiado por uno duradero, dejar ir a Taeyong por segunda vez fue lo que acabó conmigo. —Jaehyun soltó una lagrima.
Haechan observó que el señor Jung empezaba a llorar y tuvo miedo, así que inmediatamente lo acompañó a su habitación, debía subir y ayudarlo para que siguiera teniendo ganas de vivir y ya no romperlo con frases tontas. Donghyuck sabía que el amor fuerte y duradero posiblemente era solo una mentira.
Mark regresó varios días después. Lo primero que hizo al reportarse en su turno fue hablar con el señor Jung. Lee entró con cuidado.
Se sorprendió al ver al fantasma de cabello rosa jugar con el cabello del señor Jung, el señor Jung leía al parecer cartas, carta viejas y arrugadas, el señor Jung tenía los ojos vidriosos. Había estado llorando.
—¿Cómo está hoy señor Jung? —La vista del anciano se levantó hacia Mark. Incluso el fantasma lo observó, pero luego siguió allí jugando con las mejillas de aquel hombre.
—Bien, he leído unas de las cartas que Taeyong me escribía, me sentí un poco sentimental, es todo. —Mencionó el hombre. —Incluso lo extrañé. ¿Por qué no vino la semana pasada doctor?
—Tuve que arreglar unos problemas familiares. —Dijo rascando su cabeza, luego sonrió. —Pero ahora sé que puedo ser yo y debo buscar el perdón de alguien a quien amo.
—¿De su prometida? —cuestionó Jaehyun.
—No, no más prometidas, cuando me case será con la persona que amo y sí él vuelve a aceptar, estaré orgulloso de llamarlo "mi prometido". —Dijo el doctor. —Debo agradecer porque Taeyong me inspiró mucho a luchar por lo que amo.
Hubo un silencio, el fantasma observó a Mark con una sonrisa mientras se alejaba de Jaehyun.
—Taeyong era una gran persona, el hombre más adorable, humano, gran líder y maravilloso. —Jaehyun se veía eternamente enamorado, el fantasma solo soltó una pequeña risita.
—Eso parece. ¿Cómo era Taeyong? —Mark observó al fantasma, tenía mucha curiosidad de saber porqué se mantenía allí. —¿Tiene una fotografía de él?
Jaehyun sonrió emocionado, se acercó a su buró y sacó una libreta, dentro de la libreta había una fotografía.
—Es él...
Mark observó con detenimiento, en la imagen aparecía Taeyong, era un hombre viejo, su cabello era negro y era delgado, tenía unas facciones bonitas, una sonrisa adorable, pero no parecía que cumpliera con la idea que Mark tenía.
Porque Mark pensaba que Taeyong era aquel chico de cabello rosa, pero cuando una persona moría se quedaba en la forma de sus últimos momentos, ¿entonces quién era el chico de cabello rosa que estaba parado allí?
El fantasma de Taeyong debería verse más viejo.
—¿Dónde está Taeyong? —Mark rompió el silencio y el fantasma lo observó con tristeza en la mirada.
—Te lo dije ¿no? —Mencionó Jaehyun.
Mark se quedó callado, la verdad es que no lo recordaba si el señor Jung le había dicho algo o no.
—Lo siento, no recuerdo.
—Lo dejé ir. —Soltó Jaehyun. —Ya no importa. ¿Podemos salir al jardín? Quiero ver los girasoles.
—Llamaré a un enfermero para que lo ayude.
—Llama a Hae, quiero hablar con él, ¿Podrían venir los dos?
—Yo, yo no estoy en buenos términos con él, pero lo buscaré, pueden los dos pasear, a Donghyuck le gusta mucho observar los girasoles y los tulipanes. —Mark bajó la mirada. —Iré por él.
—No, no, entonces vayamos nosotros. No quiero que se sientan presionados.
Mark acompañó a Jaehyun por los pasillos, bajaron al jardín y Jaehyun se puso a leer las cartas que tenía en la mano. Cartas que Taeyong le escribía en sus momentos dolosos, cartas que Jaehyun le escribía y le leía antes de que la tragedia ocurriera.
—A veces lamento haber dejado ir a Taeyong, si yo hubiera luchado más... Sí yo lo hubiera impedido....
Jaehyun bajó la mirada, de nuevo la depresión lo atacaba, de nuevo las ganas de morir lo asechaban.
—Hubiera sido lo mismo. —El fantasma de repente atacó. —El cáncer es algo con lo que no se podría combatir...
—¿Cáncer? —Mark soltó un suspiro.
—¿Dijiste algo? —preguntó Jaehyun al ver el campo de flores.
—¿Cómo dejó ir a Taeyong? ¿A qué se refería con eso? —cuestionó Mark con sospecha, no quería ser expuesto de que un fantasma le había dado una idea.
—Lo dejé ir. —Jaehyun bajó la mirada. —Murió, yo no pude seguir pagando su tratamiento contra el cáncer, lo dejé morir...
Mark se quedó callado. Durante sus días de la carrera vio morir a muchas personas, viendo sangre y sufrimiento, vio lágrimas, vio víctimas, Jaehyun parecía ser una, dejar ir a la persona que amas para no recuperarla nunca... Era una de las experiencias más lamentables.
En especial porque los fantasmas siempre regresaban para despedirse, para decir que estaban bien, pero los que más sufrían eran los que se quedaban.
—Jaehyun. —Haechan apareció gritando con una sonrisa. —Mark. —Cambió su tono.
—¿Podemos hablar en tu hora de la comida? Necesito tocar un tema importante contigo. —Mark guardó silencio. —No es sobre... —Se interrumpió no quería hablar, pero señaló a YoonOh.
Haechan guardaba un poco de resentimiento, pero aceptó, solo si se trataban del señor Jung que siempre era muy amable. Mark llevó al señor Jung a su habitación. Antes de cerrar la puerta pudo notar cómo el fantasma se acostaba al lado de aquel hombre y se permitía abrazarlo. Mark estaba seguro de que nadie vería a Jung de la forma en cómo lo hacía aquel espectro, y sabía que era Taeyong, pero ¿por qué se veía así?
—No quiero hablar contigo. —Mencionó Donghyuck. —Pero ¿Qué pasó?
Ambos se habían encontrado en el pasillo de la recepción. Haechan no tenía intención de salir con Mark a ningún lado, por eso esperaba que le dijera lo que había visto.
—Hay un fantasma acosando al señor Jung, es joven, tendrá nuestra edad, tiene el cabello rosa, no habla, pero siempre lo mira, lo cuida, pero me parece extraño porque...
—¿Es Taeyong? —cuestionó Donghyuck. Él sabía de los poderes del doctor Lee.
—No lo sé, cuando una persona muere y no quiere "descansar", su fantasma permanece en la forma y edad en que murió. Taeyong murió grande de edad, así que debería ser un fantasma viejo y en realidad es un fantasma demasiado atractivo. —Mark carraspeó y Haechan frunció el ceño.
—¿Y qué quiere? ¿Lo matará y se llevará su alma? —cuestionó Donghyuck ignorando que el fantasma era demasiado "lindo" para el doctor.
—No lo sé, pero ese fantasma sigue apareciendo y no quiere hablarme, creo que le preguntaré directamente qué quiere. —mencionó Mark cruzando sus brazos.
—Sí, no lo hagas perder su tiempo, por favor. —Dijo con cierto enojo en la voz.
—¡Me alegra mucho verlos hablar! —Johnny apareció de la nada, él era un jefe un poco extraño pero muy amable y siempre se daba cuenta de la situación entre los dos empleados. —¿Cómo están? —Ninguno de los dos contestó y Johnny siguió hablando. —Escuché que mencionaron a Taeyong, fantasmas y a Jaehyun. ¿Qué pasó?
—El señor Jung habla mucho de Taeyong, por eso creo que su depresión ha continuado, creo que quiere morir para poder estar con él. —Mark dio su conjetura y Johnny nada más ladeó su boca en una mueca. Johnny no sabía sobre los poderes del doctor Lee.
—Es lo más seguro, ellos dos estuvieron juntos durante 50 años, ¿Imaginan perder a quién aman por culpa del cáncer? Después de haber vencido todos los obstáculos externos, viene una enfermedad a acabar contigo. —Johnny soltó un bufido. —Jaehyun vendió el departamento donde vivía con Taeyong, trabajó durante dos años en dos trabajos, vendió todo lo que tenían para poder pagar el tratamiento.
Un sentimiento de culpa y remordimiento se apoderó de los dos más jóvenes, Jaehyun había amado demasiado a Taeyong...
—Pobre señor Jung. —Mencionó Donghyuck con el sentimiento de tristeza instalado en su espalda y en sus ojos.
—Lo más triste fue que el cáncer de Taeyong era terminal, no tenía ninguna cura y el tratamiento ya no servía, tuvimos que preguntarle a Jaehyun si quería que utilizáramos la eutanasia con Taeyong quién sufría en sus últimos momentos si se dejaba vivir por más tiempo.
Mark sintió ganas de llorar, sabía que no debía involucrarse con los pacientes que tenía, pero el señor Jung era un anciano que le agradaba mucho, lo sentía tan cercano y familiar, hubiera deseado tener un padre como YoonOh.
—Y lo "dejó ir". —Susurró Mark con la mirada gacha.
—Jaehyun le preguntó a Taeyong ¿Qué debía hacer"? Las últimas palabras de Taeyong fueron: "La respuesta eres tú". —Johnny susurró con un tono misterioso.
Jaehyun ya no podía seguir pagando el tratamiento ni alargar el sufrimiento de Taeyong, y Taeyong ya no podía permitirse seguir viendo a Jaehyun trabajar sin descanso y agotarse. No podía ser un enamorado egoísta, lo mejor era acabar con todo ya y que Jaehyun pudiera ser libre y feliz en sus últimos años. Jaehyun no había dejarlo ir a Taeyong, Taeyong fue quien había dejado ir a YoonOh.
—Me puse muy sentimental, regresaré a trabajar. —Mencionó Haechan haciendo una mueca.
—¿No están en hora de descanso? —preguntó Johnny, luego notó el incómodo ambiente del cual quería huir. —Bueno, iré a revisar a los pacientes del ala oeste.
Johnny se fue.
—Donghyuck. —Mark susurró.
El enfermero volteó a verlo con los ojos llenos de tristeza. Mark se acercó y le extendió la mano.
—No voy a dejarte ir tan fácil, sé que tú eres la respuesta y no quiero perder mas tiempo, hablé con mis padres, es oficial, no me casaré con ella porque quiero estar contigo, mi propuesta de matrimonio sigue en pie, yo no quiero imaginarme una vida sin ti. —Mark abrió su mano y Haechan pudo ver un anillo de dulce.
El enfermero sonrió por inercia, llevaba tanto tiempo enamorado de Mark que recordar cómo habían iniciado siempre lo ponía de buenas.
—Lo pensaré. —Haechan ni siquiera tomó el dulce, simplemente dio la vuelta y se fue.
Mark suspiró resignado. En definitiva, no se iba a rendir. Caminó directamente a ayudar a los demás pacientes, después iría a la habitación del señor Jung a encarar a ese fantasma.
Mark abrió con cuidado la puerta, allí estaba el fantasma, estaba sentado en la cama mientras veía la vieja fotografía que tenía Jaehyun, y el señor YoonOh estaba dormido, con sus parpados relajados y cerrados, respiraba con tanta tranquilidad.
—¿Tú eres Taeyong? —cuestionó Mark con curiosidad.
El fantasma de cabello rosa lo observó con detenimiento.
—¿Puedes verme? —preguntó con nervios en su voz. Después de que Mark asintiera, éste simplemente volteó su cara. —Es hora de que Jaehyun muera. —Mencionó sin ninguna expresión. —Debió morir hace meses, supongo que gracias a ti y al enfermero, YoonOh puede ser feliz y seguir luchando.
—¿Por qué quieres llevártelo? —cuestionó Mark.
—No quiero, no le podría quitar su vida, él parece ser feliz con ustedes dos, se identifica un poco... Tú también luchas por tener al amor de tu vida a tu lado ¿No? —Taeyong sonrió recordando su vida. —Hazlo, no hay nada como despertar con el amor de tu vida entre tus brazos y descubrir que todo lo que haz hecho vale la pena.
—¿Por qué te ves tan joven si moriste a una edad avanzada? —Mark tenía dudas, había visto fantasmas desde que había nacido y debía decir que Taeyong resplandecía, era demasiado bonito. —Los fantasmas se quedan en la edad en la que mueren.
—Yo no, yo tengo esta forma porque supliqué ser yo quien viniera por Jae, porque cuando se vaya conmigo quiero que vea al chico rebelde del que se enamoró, no a un hombre con hematomas, delgado, sin cabello...
—Creo que él te amaría de todas formas.
—Lo sé, por eso no quiero llevarlo aún...
—¿Doctor Lee? —Jaehyun despertó con un extraño sentimiento. —¿Estaba hablando conmigo? Lo siento estaba dormido...
Mark se giró a verlo y le sonrió.
—No señor Jung, estaba hablando con un fantasma, desde que nací tengo la capacidad de verlos, elegí geriatría porque la mayoría de los humanos que mueren lo hacen en paz, a comparación de otras áreas de la medicina que mi padre me obligó a estudiar. —Mark forzó una sonrisa. —En esta habitación hay un chico de cabello rosa, sostiene la fotografía de Taeyong.
La mirada de Jaehyun se cristalizó. Sintió una corriente de aire en su espalda, Taeyong solo se acercó a la cama y peinó el cabello de su amor.
—Es Taeyong, debe ser Taeyong, ¿Su cabello es rosa claro? —Jaehyun sonrió y Mark asintió. —Cuando nos mudamos de casa él pintó su cabello para no ser reconocido y que su padre no lo encontrara. Era la forma de rebelarse contra él y empezar una nueva vida, él se veía hermoso, amaba ese estilo.
—Lo sé. —Taeyong comenzó a llorar, había sido un susurro casi inaudible.
—Taeyong dice que lo sabe. —Mencionó Mark ejerciendo de traductor.
—¿Qué hace aquí? No me digas que todos estos años no ha podido descansar en paz y...
La mirada de Jung se horrorizó. No quería pensar que Taeyong siempre estuvo junto a él y no pudo descansar en paz durante tantos años.
—No, Taeyong está para llevarte con él, pero no lo permitiremos. —Mencionó Mark con firmeza en su voz.
—No, quiero ir con él, lo he estado esperando por mucho tiempo...
—No señor Jung, usted no se puede ir hasta que me ayude, usted es el único en el que puedo confiar, mi padre intentó casarme con una mujer para unir varios hospitales y no manchar el apellido con un hijo gay. —Mark bajó la mirada. —Conocí a un chico que me gustó, vivíamos juntos, pero él me puso un alto, era mi familia o él, así que traté de arreglar mi vida para poder volver con él, pero me rechazó, necesito que me ayude a conquistarlo otra vez. Usted es el único que puede ayudarme.
Taeyong soltó una pequeña risita. La historia sonaba tan familiar y esperaba que saliera bien como la historia del anciano y el fantasma.
—¿Tú lo amas? —Preguntaron Taeyong y Jaehyun al mismo tiempo.
Jaehyun le había hecho esa pregunta dos veces anteriormente, no, no amaba a su prometida, prefería usar anillos de dulce en vez de anillo de plata para una ceremonia que jamás aceptaría.
—Lo amo, lo amo con todo mi ser, aunque discutamos, él es el sol que siguen todas las flores, él me da vida. —Mark se sonrojó. —Me atrevería a decir que... Ustedes me inspiraron mucho, quiero que mi amor sea tan grande y fuerte que incluso supere a la muerte como lo están haciendo en este momento.
Jaehyun sonrió, pudo sentir que Taeyong le había hecho la misma pregunta al doctor y sonrió con muchas ganas. Se sentía inspirado y con ganas de vivir, más porque sabía que Taeyong estaba a su lado y no se iría sin él. Así que debían de poner su plan en pie para poder lograr una gran despedida, aunque Jaehyun jamás diría eso en voz alta. una vez que ayudara al doctor Lee sería hora de partir.
—Los tulipanes son flores que combinan con los girasoles.
Mark sonrió, no sabía que Jaehyun conocía esa referencia, pero al ver cómo Taeyong entrelazaba sus dedos con el hombre supo que todo estaría bien.
Después de seis meses, la ceremonia se llevó a cabo.
—No estoy seguro, estoy nervioso ¿Es la decisión correcta? —preguntó Donghyuck mientras intentaba bajar del auto.
Jaehyun iba a un lado, vestido de traje, Haechan le había pedido que lo acompañara y lo entregara en el altar, ya que su familia había muerto hace tiempo.
—Durante toda mi vida, la única respuesta que tuve clara era Taeyong, si no puedes responder la cuestión pensando en tu prometido, no te cases...
Fue la respuesta más certera que Jaehyun pudo dar, era el mejor consejo que podía darles a los dos jóvenes, él no pudo casarse porque no vivió las circunstancias correctas, pero su amor por Taeyong no cambió en lo más mínimo firmando o no un papel, su amor estaba jurado y escrito bajo la piel.
Mark esperaba hasta en frente, se sorprendió de ver a Taeyong tomar su mano y le sonrió, Taeyong se sentía nervioso, más porque Hyuck entró con Jaehyun tomados del brazo, el señor Jung lo entregaría como un gesto cursi. Mark a pesar de que pensaba en su futuro esposo no pudo evitar sentir felicidad porque Jaehyun siempre había soñado con una boda con Taeyong, y aunque el fantasma de pelo rosa estuviera muerto, aún lo esperaba en el altar, para poder aminar juntos por el resto de la eternidad.
La desgracia llegó justo en la luna de miel, pero Mark y Haechan se enteraron cuando regresaron, Johnny les dio la mala noticia, el señor Jung había fallecido mientras dormía, había sido causa natural y el encargado dijo que el hombre parecía estar sonriendo cuando encontraron su cuerpo sin vida.
Ambos jóvenes sintieron culpa, pero ese sentimiento se fue cuando visitaron el panteón donde fue enterrado el señor Jung.
Mark sostuvo la mano de su esposo al notar que había dos nombres escritos en la lápida, Jung YoonOh y Lee Taeyong. Al menos sus cuerpos estaban juntos, al igual que sus almas. Mark pudo sentir el frío característico de los espectros, más cuando dos conocidos fantasmas se visualizaron frente a él.
—Lo lamento, no pude esperar más tiempo. —Jaehyun se veía radiante, era un hombre atractivo, alto con cabello castaño y un hoyuelo en su mejilla.
Mark pensó por un segundo que no había mejor pareja que ellos, era imposible no notar la química que tenían sus cuerpos, siendo uno alto y el otro un poco más bajo, cabelleras castaña y rosa que brillaban con fuerza ante el sol, piel blanca que Blanca Nieves estaría celosa, Taeyong abrazaba con fuerza el brazo de Jaehyun, parecía no querer soltarlo nunca.
—No se preocupen, la muerte siempre nos llegará, tarde o temprano, me legro de que ahora estén juntos. —Mark sonrió.
—¿Están aquí? —cuestionó el enfermero.
Mark asintió.
Jaehyun tocaba delicadamente la mano de Taeyong mientras éste sonreía, el doctor solo podía pensar el gran sacrificio que era dejar ir a quién realmente amabas como lo había hecho Jaehyun, pacientemente esperó a Taeyong regresara por él.
Para poder verse con esas cálidas miradas.
Para sonreírse con esa emoción.
Para tomarse de las manos con tanta devoción y esperanza.
Para llenarse de besos que hacían que te sintieras amado.
Porque la vida era demasiado corta como para soñar con volver a ser felices...
Mientras Jaehyun pasaba tiempo con Taeyong sus expectativas crecían, eran dos almas destinadas a estar juntas que se conocieron cuando fue el momento perfecto, quizá su relación fue tachada por enferma, ya que "no era normal"; incluso cuando tenían peleas tontas y se gritaban sin querer, ellos podían alcanzarse y pedirse perdón, porque sabían que el amor que se profesaban no iba a poder encontrarse con alguien más.
Porque siempre que le preguntaban a Taeyong cómo se sentía, nunca respondía, su respuesta siempre fue "Jaehyun", nunca volvería con su padre, nunca acataría las reglas de la sociedad, nunca se quedaría solo y sin amor por cambiarlo por dinero.
Tuvieron que pasar un largo camino, sintieron golpes malos de la vida y patadas, como las enfermedades, pero ellos no dejaron de sentir lo mismo, ellos sentían que estaban bien y que lo intentarían de nuevo, ahora, tras la muerte de ambos, podían intentar arduamente en estar juntos y volver a ser felices.
Porque siempre que le preguntaban a Jaehyun cómo se sentía, siempre decía "bien", porque su respuesta siempre fue Taeyong, hizo todo por el inmenso amor que tenía, tenía miedo de quedarse solo, así que simplemente luchaba y mantenía a flote su relación con cuidad, confianza, cariño, mucha paciencia y sobre todo amor.
Porque ambos habían recorrido un inmenso camino y nunca habían dejado de sentir lo mismo, desde que eran unos jóvenes hasta unos adultos, incluso más allá de la muerte ellos seguían amando al otro. Ellos iban a estar bien porque a ambos les habían dado una segunda oportunidad de estar juntos, de volverlo a intentar, aunque fuera en otra vida.
Porque después de todos los años de espera, siempre había razones para seguir y mantenerse, porque al fin habían podido reunirse y volver a ser felices.
Taeyong siempre lo supo.
Jaehyun siempre lo dijo.
—Mi respuesta eres tú.
FIN.
