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Estaba a punto de enloquecerse, con el infierno siendo un caos de inútiles demonios que no podían siquiera ingresar a la librería de un ángel traidor y tomar a Gabriel para ellos, Beelzebub ya había tenido bastante con las miradas acusadoras de Dagon cuando decidió dibujar a Gabriel con sus propias manos, pero, nadie podría haberlo hecho como ellos, ninguno de esos demonios conocía la forma en que su mirada brillaba en su dirección, nadie ahí había puesto su atención en la manera en que se acomodaban cada uno de sus cabellos, ni podría dibujar de forma perfecta cada una de sus líneas de expresión. Solo Lord Beelzebub podía representarlo de una forma precisa, usando los papeles viejos y reciclados del infierno; el cielo probablemente habría usado sus programas de edición celestiales, en sus computadoras blancas, ellos no tenían tanto presupuesto; aunque, de cualquier manera, están seguros de que el cielo no puede ser capaz de plasmar la belleza de Gabriel, ni usando sus papeles nuevos, blancos y celestiales.
Habían enviado a Shax y a un grupo de demonios en busca de Gabriel, sabían que él estaba en la librería, incluso si Crowley se había hecho el tonto cuando le preguntaron. Como había caído de bajo, ofreciendo un ascenso a un demonio traidor, que ni siquiera era tan bueno como solía decir, todas esas tentaciones que dijo lograr, todas fueron una mentira, los humanos habían actuado por sí mismos, Crowley apenas hizo lo mínimo, y muchas veces nada; aún así, estaban tan desesperados como para ofrecer perdonarle y darle un puesto de duque, pero es que el infierno ya no tenía nada para ellos, al menos antes podían trabajar y manejar el infierno con tiranía, torturando a los demonios que les parecieran demasiado débiles para la guerra, el armagedón les daba una razón para existir, para trabajar, para guiar el infierno, pero ahora ni siquiera tenían eso, no habían objetivos para ellos ni para sus demonios, entonces qué importaba lo que sucediera con el infierno o con el cielo, o con la tierra, qué importaba nada, ya no tenían una razón para pelear, y si eran honestos, Gabriel era mucho mejor que cualquier armagedón.
Por supuesto que Shax había fracasado, hace un buen tiempo que se habían ido a la tierra, y aún no volvían. Estaban irritados por eso, sentían que todos a su alrededor eran inútiles e incompetentes, ¿qué tan difícil podía ser obligar al ángel ese a dejarles entrar?, ya qué, se acomodó su uniforme y subió a la tierra, si nadie era capaz de llevarle a Gabriel, entonces tomarían al arcángel con sus propias manos.
Shax estaba discutiendo con dos humanas cuando llegaron, una escena tan patética que sintieron ganas de descorporarla, tenían que tomar al arcángel, no pelear con mortales.
—Regresen al infierno —ordenó, ni siquiera estaba mirando a nadie, pero todos sus demonios estaban listos para obedecer. —Ahora mismo.
Nadie presentó quejas ante eso, era Lord Beelzebub dando una orden, tenían que obedecer incluso si no querían hacerlo. Las dos humanas respiraron con alivio cuando vieron al grupo de demonios marcharse.
—Me gustaría pasar, ¿puedo?
No recibió respuesta de ellas, no podían llegar de pronto y enviar al infierno a un grupo de demonios, y pretender que creyeran que no eran peligrosos. Aziraphale fue con ellos.
—Lord Beelzebub, ¿qué hacen en mi librería? —comenzó —supongo que debo agradecerles por sacar a sus demonios de aquí.
—Eso no es nada, Aziraphale, pero sigo esperando que permitas que ingresemos. —Se divirtieron mucho cuando vieron al ángel ponerse nervioso. —Queremos hablar, Aziraphale, no estás escondiendo nada, ¿o sí?
No le quedaba de otra, de cualquier forma Lord Beelzebub no sería capaz de reconocer a Gabriel después del milagro que él y Crowley habían hecho, así que lo mejor era dejarles entrar, permitir que creyeran que Gabriel no estaba allí, y luego ellos se irían por su cuenta.
—Así que tu arcángel supremo está desaparecido —dijeron ingresando.
—Eso dicen, pero saben que no tengo nada con el cielo, desde el armagedón, no sé qué cosas suceden por allá.
—¿De qué armagedón hablas, traidor?, aún así permitieron que te quedaras con esta librería, tiramos a Crowley de su departamento, ¿sabías eso?
—Crowley no me dice todas las cosas.
Beelzebub le miró con una sonrisilla extraña mientras subía los hombros, claramente estaban burlándose de él, y luego solo comenzó a caminar por los alrededores, como si creyera que algo allí le daría alguna respuesta. No había nada, solo estaban ellos y Aziraphale, las mortales se habían ido en algún momento. El ángel estaba siguiéndole con la mirada, porque no quería irritar al señor del infierno, pero tampoco quería perder de vista sus movimientos; se sorprendió un poco cuando le vieron agacharse y revisar algo en el piso.
"La aplasté con dos libros", le dijo un tipo que apareció de pronto, y ellos se habían sentido tan enojados por la sonrisa boba en su cara, que habían tomado al pobre tonto del cuello, tan fuerte como eran capaces. Aziraphale se preocupó mucho, si seguía así, Beelzebub sería capaz de descorporar a Gabriel; quiso decir o hacer algo, cualquier cosa para defenderlo, pero no fue necesario, él mismo se había quitado sus manos de encima, y luego le había empujado tan fuerte, que hizo que el señor de las moscas se encontrara con el suelo de nuevo. Beelzebub se sorprendió por eso, cualquiera que pudiera tirarle al piso de esa forma, necesitaba ser demasiado fuerte.
—¿Quién eres, y por qué mataste a mi mosca? —gritó.
—Soy Jim —le dijo, ofreciendo su mano para que pudieran ponerse de pie, Beelzebub aceptó. —esa mosca era muy molesta.
—¿Cómo te atreves? —esa era la mosca que habían regalado a Gabriel, Beelzebub pudo saberlo desde que la vio aplastada en el suelo, y luego pudo sentir todas las memorias de Gabriel aplastadas dentro de esa mosca. Su arcángel nunca sería capaz de recuperar sus recuerdos, porque a ese tonto frente a ellos, le pareció que era molesta. Quería matarlo, quería hacerlo sufrir tanto, pero algo los hizo asustarse mucho, Lord Beelzebub, el señor del infierno, amo de las moscas, tenía muchas ganas de ponerse a llorar; no podía permitirse hacer algo semejante, así que le pegó una bofetada al tipo para relajarse un poco.
—Basta —les gritó —su mosca volaba en mi cara todo el tiempo y no dejaba de seguirme, si la querían tanto debieron ponerle una correa.
—Mi mosca te seguía —repitió, dejando de lado la burla bastante clara sobre usar una correa. —¿Quién eres realmente?
—Bueno, eso es difícil, no tengo idea de lo que pasó, pero no recuerdo nada —empezó —pero soy Jim, diminutivo de James, diminutivo de...
—¿Quieren té? —interrumpió Aziraphale, Jim había estado de acuerdo con seguirlo a la cocina, y Beelzebub se había irritado mucho cuando ignoraron sus ganas de saber el resto de la respuesta.
Aziraphale se puso a calentar agua, mientras Jim y Beelzebub esperaban.
—¿En dónde está Gabriel? —preguntaron, si Aziraphale pensaba que podía engañarlos tan fácilmente, estaba bastante equivocado. Y luego, ellos no supieron si prestar atención a ese ángel volviéndose pálido, o al otro tipo diciendo que "a veces la gente me llama Gabriel".
Aziraphale trató de corregirlo, decir cualquier cosa que ayudara, pero Beelzebub le mandó a callar. Se acercaron a Jim demasiado y comenzaron a buscar algo en su cara, no podía ver nada, así que compararon su altura con él, y después acariciaron su cabello, era tan exacto a Gabriel; "¿por qué no puedo reconocerte?", pensó.
—No es el Gabriel que piensan.
—Cállate, traidor, ¿crees que somos tontos?, dime qué hiciste con él.
—No hice nada —continuó, haciendo enojar todavía más a Beelzebub.
Era una tontería que siguiera mintiendo, Beelzebub había visto todas las señales, ellos sabían que era Gabriel, aun cuando realmente no pudieran verlo, pero era obvio, eso pensaban, no podía ser coincidencia la misma altura, la misma suavidad en el cabello, tanto poder como para ser capaz de tirarles al piso, y la extraña casualidad de que la gente a veces lo llamara Gabriel.
—Entonces, eres Jim, diminutivo de James, diminutivo de?
—De Gabriel. —respondió. Eso ni siquiera tenía sentido, pero Beelzebub le sonrió.
—Cada día algo está más cerca. —Aziraphale miró extrañado la escena, no tenía idea de a qué se refería Lord Beelzebub, y Gabriel tampoco tenía idea, pero Beelzebub sabían muy bien lo que hacían, ellos no estaban dando pasos al azar, y todo rindió buenos frutos cuando vieron sus ojos brillar de la misma forma en que lo hicieron esa vez en el bar, no importaba si no pueden reconocerlo, ellos saben que ninguna mirada se iluminaría tan bonito como la de él. Y Aziraphale ni siquiera es capaz de detener a Beelzebub cuando ha desaparecido con Gabriel, pero eso no importa, porque la forma en que el señor de las moscas miraba a Gabriel le hizo estar seguro de que él no estaba en peligro.
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—¿Qué es este lugar? —preguntó mientras Beelzebub hacía su propio milagro para revertir lo que Aziraphale y Crowley habían hecho.
—Es Alfa Centauri —le dijo, todavía con esa sonrisa bonita en su cara —aquí estaremos bien.
—Pero me gustaba estar con el señor Fell.
—No —dijo, casi asustados —puedo cuidarte mejor.
Y con esa simple respuesta los ojos de Gabriel habían vuelto a brillar, "entonces, ¿Lord Beelzebub?", había preguntado, y sonrió bonito cuando ellos dijeron que "tú puedes llamarme Bee".
