Actions

Work Header

IMPROBABLES (ZhanCheng)

Summary:

Lan Zhan y Jiang Cheng comienzan una amistad que se convierte en mucho más con el paso del tiempo.

 

Importante!!
-Los personajes no me pertenecen, son creación de Mo Xiang Tong Xiu.

Chapter 1: Juventud

Chapter Text

Cuando Lan WangJi y Jiang Cheng se conocieron tuvieron una muy mala impresión del otro.

Jiang Cheng llegó a Gusu con los nervios a flor de piel. Era algo importante y su prioridad era no deshonrar a su clan. Su madre se había cansado de recordarle que allí todos los ojos estarían sobre él, que los representantes de las diferentes sectas evaluarían su desempeño para determinar si seria, o no, un buen líder en el futuro.

Durante sus clases en Gusu, podría conformar relaciones con las diferentes sectas a futuro y debería aprovechar al máximo esa posibilidad. Por lo tanto, eso significaba que debía resaltar en todo lo que pudiera. Cualquier fracaso seria prueba de su debilidad, y de su poca aptitud de liderazgo. Tenía que demostrar que tenia la fortaleza y capacidad necesaria para liderar.

Hacia tiempo, Jiang Cheng aprendió que una buena manera de mantener en orden la presión era tratando de estar solo. Debía ser amable con la gente de su mismo rango, un poco soberbio con los de menor rango; porque eran ellos quienes deberían esforzarse en forjar lazos con él, pero sobre todo, nunca bajar la guardia con nadie.

Cuando Lan Zhan notó eso del joven Jiang, pensó que no merecía su atención. No le interesaba relacionarse con alguien así. Aunque en el fondo sabia que él también buscaba excusas para no acercarse a nadie.

Aunque Lan Zhan no tenia las mismas presiones que Jiang Cheng, había sido un niño solitario, aplicado, y siempre seguia las reglas de su secta. Dejarse llevar por las emociones nunca era sido bueno.

Como siempre, su tío le había dado la tarea de vigilar a sus visitantes para asegurarse de que ellos comprendieran las reglas y no interfirieran en las obligaciones y labores de la secta.

A medida que las clases transcurrían la ansiedad y molestia de Jiang Cheng crecía más y más al verse siempre superado por Lan WangJi. No importaba cuanto se esforzara, cuanto estudiara o practicara, el Lan era siempre mejor.

En un ataque de rebeldía frustrado tras una práctica de espada, el joven Jiang se alejó del centro de la secta y comenzó a caminar para intentar calmarse. Podía imaginar lo que su madre diría cuando sus compañeros de secta le dijeran que siempre fue superado por uno de los Jades. Casi deseaba poder seguir caminando y no enfrentarse a ella, ni a sus responsabilidades nunca más.

Cuando se sintió agotado, dejó de caminar y se dio cuenta que se había alejado demasiado y que pronto seria la hora dispuesta por la secta para que todos estuvieran en su habitación. El castigo a incumplir eso era copiar las malditas reglas con el bloque de hielo. Furioso por llegar a eso, se apresuró a regresar. Ni siquiera podía volar ya que había agotado su energía en la practica y con su caminata.

Al llegar completamente exhausto y agitado, Jiang Cheng sintió ganas de llorar cuando vio que el guardia de turno era Lan WangJi. Se sentó al pie de un árbol escondido para que este no lo viera, e intentó pensar en como entrar sin ser visto. Lo ultimo que necesitaba era otro error.

Debió quedarse dormido porque fue despertado por el leve golpe de una espada en su mejilla. Luego, vio un par de ojos dorados y su pecho se hundió. "Idiota" se dijo a si mismo y tratando de mantener su rostro impasible se puso de pie y enfrento al Lan.

—Es tarde — el Lan dijo como si recitara y Jiang Cheng quiso golpearlo. Solo el temor a las consecuencias con su madre lo evitó.

—Lo sé —respondió sin dar una excusa porque no tenia ninguna, y obviamente no le diría que casi tuvo un colapso solo porque no pudo vencerlo en las prácticas de espada.

El Lan frunció levente el entrecejo por un instante, antes de mirarlo con la misma expresión fría y cerrada de siempre.

—Sabes cuales son las consecuencias.

—Si, supongo que te veré mañana después de clases —contestó y se alejó regresando en dirección a su jingshi tratando de calmar el temor a las consecuencias de sus actos. Su madre lo mataría por eso.

Cuando llegó sus compañeros de secta fingían dormir, y se preguntó cuál de ellos lo delataría primero.

Al día siguiente, después de clases, mientras sus compañeros se dirigían a descansar antes de las siguientes clases, Jiang Cheng tuvo que ir a la biblioteca. Allí Lan WangJi practicaba caligrafía, y estaba por preguntar qué debería hacer cuando vio otra mesa con pergaminos pluma y tinta.

Tratando de contener un suspiro de frustración se sentó allí. Había una copia de las reglas y varias hojas en blanco así que comenzó a copiar. No necesitaba esa copia ya que en cuanto supo de eso, no pudo estar tranquilo hasta memorizarlas por temor a cometer alguna falta. A medida que el tiempo transcurría Jiang Cheng se sentía cada vez más molesto, frustrado y humillado. Mientras el Lan parecía...una estatua sin emociones. Era frustrante.

Lan Zhan podía sentir la mirada furiosa del Jiang por lo que le costó un poco mantenerse impasible. A medida que más lo conocía más confundido estaba sobre él. Observándolo constantemente, porque por algún motivo el color de sus ojos azul violáceos llamaban su atención, notó otras cosas como él. Por ejemplo que adoraba a los animales igual que él.
Fue toda una sorpresa verlo acariciar uno de los conejos que solían juntarse cerca de la primavera fría.

Se dio cuenta que solía alejarse de sus propios compañeros de secta. No sabia dónde iba hasta que lo vio acostado en el suelo sobre la hierba en el prado de los conejos. Al verlo quieto, y como él solía alimentarlos, a pasar que no debía, algunos conejos se acercaron al joven para olfatear sus manos en busca de comida.

Por un instante supuso que los ignoraría o se molestaría, sin embargo el joven Jiang se sentó con una sonrisa cálida y tranquila curvando sus labios, tomo uno de los conejos y comenzó a acariciarlo. Parecía que eso era relajante para él. Nunca lo había visto tan pasible y relajado como en ese momento.

Eso le causó mucha curiosidad, en ese momento, no era para nada el joven malhumorado, soberbio y frustrado de siempre. Nunca lo confesaría, pero sentía cierta satisfacción al vencerlo en aquella competencia que él no había pedido ni iniciado.

La noche anterior, cuando notó sus ropa morada al pie de un árbol, pensó que podría estar herido así que lo alcanzó de inmediato y comprobó sus signos vitales con su Qi, notando que solo estaba totalmente drenado de energía. Era muy estúpido y peligroso ¿Por qué agotarse así?.

Incluso dormido parecía enojado e inquieto. Sus mejillas estaban sonrojadas y su cabello húmedo por el sudor. Por alguna razón, cuando se dio cuenta que estaba agachado muy cerca de él, al punto de notar que sus pestañas tenían polvo, se sintió avergonzado y se puso de pie con urgencia.

Luego, toco sus mejillas con su espada para evitar tocarlo, y por si Jiang Cheng lo atacaba al verse sorprendido. Aunque no había mucho que pudiera hacer son su energía agotada.

Su castigo duró tres días y Lan Zhan no podía evitar sentirse cada vez más curioso por él. Sintió calor en sus orejas cuando una noche cenando, su hermano preguntó por él mientras tomaban té. XiChen no sabia que estaba pensando en él justo en ese momento.

—Supe que el joven Jiang fue castigado. No lo esperaba de él. Creo que fue el único de nuestros invitados que se dispuso a memorizar realmente nuestras reglas. Shufu estaba impresionado.

—Regresó tarde —se defendió porque sitió que su hermano estaba cuestionando su castigo.

Su hermano sonrió —¿Preguntaste porqué?

Lan WangJi no respondió. No lo había hecho, aunque Jiang Cheng no parecía dispuesto a excusarse tampoco.

—No seas muy duro con él. A-Yao dice que su madre es muy estricta e impaciente con él. Lo presiona demasiado.

Al día siguiente, Lan XiChen lo buscó para informarle que cerca de Caiyi la población estaba teniendo problemas con algunas creaturas acuáticas. Como Jiang Cheng estaba familiarizado con ellos, su hermano pensó que él y WangJi podrían acompañarlo.

Jiang Cheng realmente fue de ayuda, y su hermano y los demás cultivadores del clan pudieron solucionar el problema fácilmente con sus sugerencias. Su hermano agradeció su ayuda, y eso lo hizo sonreír con presunción.

WangJi pensó que todos regresarían a la secta, sin embargo, su hermano los envió a ambos solos, ya que debían dirigirse a otra cacería.

El regreso fue silencioso e incomodo, hasta que cerca de Gusu escucharon el llanto de lo que parecían cachorros siendo maltratados y voces de personas. Lan Zhan se detuvo debatiéndose entre seguir caminando; porque no debería meterse en asuntos de otros, y detener lo que sea que estaba pasando como realmente deseaba. Sin embargo, Jiang Cheng no parecía tener ese dilema, ya que se dirigió hacia los sonidos de inmediato.

Lan Zhan lo siguió.

No tardaron en alcanzar el sonido y vieron un pequeño campamento donde dos hombres estaban cocinando algo que Lan Zhan trató de no ver, y tres cachorros estaban dentro de una jaula con sus pelajes sucios y ensangrentados. Uno de los hombres sostenía una barra de bambú con el que probablemente golpeaban a los cachorros.

Jiang Cheng sacó su espada, al mismo tiempo que los hombres los veían llegar y sacaban las suyas. Sin embargo, pronto se dieron cuenta que eran cultivadores y solo se quedaron viéndolos con espanto.

—Denme esos cachorros —ordenó Jiang Cheng con su cuerpo tenso.

Los hombres simplemente salieron corriendo.

Eran delincuentes corrientes, incluso aunque eran mayores que ellos no tenían ninguna oportunidad contra cultivadores jóvenes.

Jiang Cheng, no los siguió, guardo su espada, aun luciendo enfadado y se acercó a los cachorros lentamente para no asustarlo. Sabia que los animales podían sentir la bondad de las personas, y los cachorros pronto lloriqueaban lastimosamente contra Jiang Cheng intentando escalar sobre él buscando refugio.

De alguna manera terminaron cuidando esos cachorros juntos. No se permitían mascotas en los Recesos de las Nubes, así que mientras pensaban qué hacer con ellos los escondieron en una cueva cerca del manantial frio.

Aunque al principio era incómodo y casi no hablaban, se encontraron pasando tiempo juntos mientras alimentaban a los cachorros y jugaban con ellos para evitar que lloraran mucho o se escaparan. Su inteligencia e instintos les hizo saber que eran perros con el potencial de convertirse en mascotas espirituales.

Poco a poco Lan Zhan se fue dando cuenta que Jiang Cheng era un gran mentiroso. No era muy diferente a él mismo. Mientras Lan Zhan mantenía su fachada fría para evitar que los demás se acerquen demasiado, Jiang Cheng usaba su carácter fuete para lo mismo.

Prestando más atención comprendió que la razón eran sus padres. Madam Yu lo presionaba demasiado. Jiang Cheng era un excelente estudiante, sin duda se convertiría en un cultivador poderoso, pero su madre no parecía estar segura de eso.

Aunque le costo mucho, poco a poco logró que bajara la guardia con él, y Lan Zhan estaba emocionado con la idea de tener un amigo que realmente entendiera su carácter y no malinterpretara su deseo se serenidad con soberbia.

Jiang Cheng lo hizo con el tiempo, no le exigió nada, pero se encontró queriendo charlas con él. Y lo hicieron, hablaron de técnicas de cultivo, sobre sus clases y poco a poco sobre sus vidas.

Cuando faltaba poco para que Jiang Cheng tuviese que dejar la secta, Lan Zhan comenzó a sentirse melancólico, no solo no quería que su relación terminara allí, sino que se dio cuenta que no era simple cariño amistoso lo que sentía por él.

Cada vez que Jiang Cheng sonreía, sentía como si el día fuera más soleado y cálido. El color y calidez de sus ojos almendrados eran tan hermosos para él que se volvieron una gran distracción cada vez que hablaban. Todo el auto control del que había estado orgullo, se esfumaba cuando lo veía con las mejillas sonrojada por el ejercicio durante sus entrenamiento. Nunca lo confesaría pero disfrutaba de sus prácticas de espada solo para estar cerca de él y sentir el calor de su cuerpo contra el suyo, y tener una bocanada de su aroma a lotos.
----
Si alguien le hubiera dicho a Jiang Cheng que terminaría siendo amigo de Lan WangJi no lo hubiera creído.

Fue totalmente inesperado, pero Lan WangJi no era la persona soberbia que había creído. Solo era un poco aburrido y menos sociable que él. No entendía porqué, ya que WangJi era inteligente, guapo y un muy prometedor cultivador. Estaba a la altura de las exigencias de su secta. No por nada él, y su hermano, eran apodados los jades de Gusu.

Aunque era de público conocimiento que su hermano mayor solía encontrar maneras para ser más abierto y amable, y no tan estricto como su tío; se pensaba que WangJi era todo lo contrario. Se decía que crecería para ser como su tío. Pero fue divertido descubrir que el perfecto Lan Zhan no era tan perfecto.

WangJi también rompía las reglas y a pesar de que solía autocastigarse para lavar culpas, él sabia que si nadie se enteraba de sus faltas, no contaba como castigo.

De no ser porque el primer fallo que le encontró involucraba a los cachorros que rescataron, tal vez lo hubiera delatado solo para ponerlo en evidencia. Pero se alegraba de no haberlo hecho. Saber que WangJi tampoco era perfecto, comprender que la perfección era imposible porque si WangJi no lo era dudaba que otro pudiera, lo hizo sentirse mejor.

También le gustaba la serenidad que él transmitía. A medida que comenzaron a hablar se dio cuenta que no era soberbio, solo decía lo que realmente pensaba sin intención de ser prepotente. Sus modos correctos y rígidos eran los que transmitían eso. Pero era imposible lucir así con un cachorro intentando llegar a la cinta de su frente.

No quería volver a casa.

Extrañaba a su hermana, pero sabia que en cuanto llegara a casa volvería a sentirse inadecuado. Con Lan Zhan era no pasaba, incluso aunque seguía perdiendo contra él en las prácticas de espada, sentía que mejoraba su técnica gracias a sus consejos. Había disfrutado esos meses de compañía.

También le preocupaba qué pasaría con los cachorros. WangJi podía fingir que los conejos no eran sus mascotas, pero ocultar a sus cachorros seria más difícil. Y su madre jamás permitiría esa "distracción".

—¿Paso algo? —WangJi lo saco de sus pensamientos entrando a la cueva para sentarse frente a él. Aunque hacían eso desde hacia semanas a Jiang Cheng seguia sorprendiéndose por la cercanía entre ellos. Sobre todo porque WangJi siempre lo miraba fijamente dándole toda su atención.

Estaban en la cueva donde escondían a los cachorros. Ellos dormían plácidamente después de comer. Habían crecido mucho y era hora de buscarles un lugar seguro. Sin duda podían ser perros ideales para cultivadores pero no quería que fueran usados solo como rastreadores o cebos como algunos cultivadores solían usarlos.

—No, solo pensaba...tal vez le pida a Huaisang que los lleve al reino inmundo. Tiene aves en casa, y su hermano siempre lo deja hacer lo que quiera.

Huaisang era algo así como su amigo también, así que esperaba que con Huaisang prometiendo visitar Yunmeng, su madre pensara que realmente se había esforzado en crear lazos. Dudaba que WangJi quisiera visitarlo.

Lan WangJi frunció ligeramente el ceño, era tan extraño cuando bajaba así la guardia frente a él.

—Pensé que tu madre no podrá prohibir que te quedes con ellos si le decimos que son un obsequio de mi parte.

—¿Por qué me regalarías algo?

—Porque...¿Somos amigos?
Jiang Cheng se sintió muy tímido de pronto, pero asintió.

—¿Crees que funcione?

—Mn —WangJi asintió —podríamos intercambiar cartas para que no sospeche nada.

—O podrías visitar Yunmeng.

—Esta bien.

—Bien, seria ofensivo rechazarlos —Jiang Cheng sonrió de pronto, totalmente alegre porque tendría los perros que deseaba tener desde siempre, todo gracias a WangJi.

Jiang Cheng estaba dormido con uno de los cachorros sobre él. Lan Zhan lo veía sintiéndose aliviado porque su relación no terminaría cuando Jiang Cheng se fuera de Gusu. E incluso había sido invitado a visitar Yunmeng.

Eso debía significar algo. Seria la primera vez que fuera a visitar a un amigo. Pero también se sentía un poco culpable porque no era solo una amistad lo que buscaba de él. Y aunque Jiang Cheng pensaba que su tío y hermano solían mimarlo, dudaba que fueran tan abiertos de permitir una relación como la que deseaba. Aún cuando a su tío le agradaba Jiang Cheng.

Su mente todavía era un caos, porque temía lo que esos sentimientos podían generar. Pero al menos ahora, no debería temer que Jiang Cheng se olvidara de él cuando regresara a casa, ya no serian desconocidos.

Llevado por las emociones se acercó a a Jiang Cheng, y arrimó su rostro lo suficiente como para oler el aroma del aceite que usaba en su cabello. Como todo en él, olía a lotos.

Prometiéndose a si mismo que aunque él se iría pronto; y todavía tenia mucho en que pensar, se aseguraría de que no vuelva a ser el Jiang Cheng que llegó a Gusu.

Si su familia no podía ver todo el potencial que tenia, Lan Zhan se encargaría de recordárselo, y selló esta promesa con apenas un rose de sus labios en su mejilla.