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Había una vez… Una cabra chica entera gangster que le decían “La Tanguita Roja” y le llevaba calzones rotos a su abuela. La receta tenía un ingrediente un tanto peculiar que le hacía ver el mundo volar. Su abuela le había enseñado esa receta secreta del bosque y ella con mucho gusto honraba su tradición.
Camino a la casa de su abuela, atravesando el sendero del bosque, se topó con El Lobo. Otro gángster de la pandilla rival. Se le acerca y le dice
“Niña, que es lo que traes en esa canastita tuya”
“Y a ti que chucha te importa, Lobo culiao”
“Me importa y que tanto, pasa las weás al toque”
“Traigo condones rotos, me los encontré en la casa de tu vieja”
“Aaah, andai chistosita cabra culiá”
Y el lobo le sacó la chucha y se llevó la canasta.
“Oooh la weá wena, justo que ando cagao e’ hambre”
Y el lobo culiao se comió como 5 weás. Mala decisión.
Cuando la tanguita roja se despertó de tremenda sacá de chucha que le plantaron, vió al lobo tirado a unos 5 metros. Ella, al verlo, lo movió con el pié como para cachar si el culiao seguía vivo o no. El Lobo gruñó un poco y dijo
“Ooooh… ¡Carlitaaa…!”
“Oe Lobo culiao te comiste casi todas las weás, mi abuela se va enojar contigo y ahí sí que cagai”
“Ya callate cabra chica, no dejai de hablar nunca” dijo El Lobo antes de continuar “oye y que chucha tenían esos calzones rotos? quedé entero loco”
“Por aweonao te pasa po, weon. Yo te voy a acusarte con mi abuela que le comiste toas las weás”
“Uyy, me dió mieyito. Anda a acusarme po’, weona. Y rapidito.”
Y al Lobo se le ocurrió una idea entera e’ volá. llegar a la casa de la abuela primero que La Tanguita, y hacerse pasar por su abuela. Nadie nunca supo de dónde chucha sacó el Lobo una idea de tan semejante nivel de estupidez. Quizás quería comer más calzones rotos. Quizás los de su pandilla gángster lo dejaron botao y quería compañía. O tal vez sólo tenía ganas de travestirse. La cosa es que el lobo se fue corriendo a la casa de la vieja culia (la gángster mayor).
Mientras tanto, La Tanguita pensaba para sí misma como una esquizofrénica mientras caminaba.
“Lobo culiao. Se comió todas las weás. quedaron 2 calzones rotos y un queque todo mascao. Mi abuela le va a aforrar al weón y me voy a reir.”
El lobo a esas alturas ya estaba metiéndose a la cama con la ropa de la vieja culia entera gángster. La vieja, por su parte, yacía inconsciente en el closet tras forcejear con el lobo por su libertad.
La Tanguita Roja llegó a la casa y vio a su presunta abuela en la cama, echada la floja de mierda.
“Abuela, ¿y esos ojos tan rojos que tienes?”
“Son para volar mejor”
“¿Y esos dientes tan filudos?”
“Son para comer las weás que trajiste. pasa pa’ acá”
La Tanguita le pasó la canasta
“¿Y esa pichula tan grande que tienes?”
“Para enterrartela mejor po’ mijita rica. No hagai preguntas weonas”
“Abuela, ¿tú erí travesti?”
“Pero vo soi weona o aweoná?”
La Tanguita Roja al darse cuenta de que su abuela no estaba más pastabaseada de lo normal, si no que era el lobo, se enojó y lo destapó.
“Lobo culiao, que cagá hiciste con mi abuela”
“Se la vendí a los negros de la feria de las pulgas”
“¡Voy a tirarte los pacos chuchetumare! ¿Dónde está mi abuela, weón?” dijo al mismo tiempo que marcaba el 133
“Mira, hagamos un trato. Yo te digo dónde la dejé si me traí algo más pa comer que sigo cagao e’ hambre”
“Oye pero chancho culiao si ya te comiste todas las weás. Yo ni he probao los queques”
“Hagamos más y que tánto”
“¿Yiaa?”
La Tanguita Roja y el Lobo se olvidaron de sus diferencias por un momento a favor de un bien común y se pusieron a cocinar un queque mágico el cual compartieron.
La abuela se despierta y sale del closet en el que estaba aprisionada.
“Ooohh, mi abuela salió del closet”
“¿Cómo, es lesbiana o algo así?”
“Que lesbiana ni que nada, te voy a volar el hoyo” Exclamó la gángster mayor al mismo tiempo que sacaba un rifle de abajo de la cama. El lobo levantó las manos al mismo tiempo que recordaba la existencia de la abuela.
“Oiga señora, hicimos queque, ¿no quiere?”
“¿De los wenos wenos?”
“Sí, sí. Eso sí, usamos las plantitas de su jardín”
“Puta los weones. Ya, pasen pa acá la weá” y se comió un pedazo de queque.
Una hora después andaban todos bajoneados tirados en el piso cuando entra un paco entero e’ sicosiao con una metralleta.
“¿Y este chuchesumare que hace en mi casa?” Dijo la abuela entera detoná
“Callate vieja culia” Dijo el paco y le disparó a los tres weones y se comió lo que quedaba de queque.
Colorín colorado, si no te gustó el cuento andate a webiar a otro lao.
